martes, 23 de junio de 2009

Manila '78

Hace no tanto tiempo dos selecciones dominaban el baloncesto europeo sin apenas oposición. Esos dos equipos además representaban, con importantes matices la una de la otra, una realidad diferente en un momento de la historia marcado a nivel internacional por la política de bloques y la Guerra Fría, que afectaba a todos los rincones del planeta. De este a oeste, y de norte a sur.

Sergei Belov con la camiseta del CSKA de Moscú

En aquellos años el deporte era una de las puntas de lanza de la lucha por la hegemonía mundial. Aún así los bandos no eran totalmente uniformes. Yugoslavia y la Unión Soviética, países del llamado socialismo real, mantenían importantes diferencias políticas. Yugoslavia, a diferencia de otros países comunistas de Europa, eligió su propia identidad política, independiente de la Unión Soviética, y no fue miembro del Pacto de Varsovia. Además fue uno de los creadores del Movimiento de Países No Alineados en el año 1956. La república balcánica liderada por el ex-partisano croata Josip Broz Tito seguía su propio camino, algo que incomodaba mucho en el Kremlin.

El mundial de Filipinas de 1978, se enmarcó en la tensión propia de la época. EEUU presentó un conjunto flojo, que terminaría en quinto lugar y que demostraba que con un grupo de universitarios la victoria ya no era algo asegurado. Era el final de su dominio absoluto, y la reedición de una disputa continental con tintes políticos.

Mirza Delibasic con el equipo yugoslavo

La final del '78 suponía también la disputa de dos formas de entender el basket en Europa. Por un lado el de la selección plavi, más rápida, con grandes tiradores, y un juego más libre. Por contra, la URSS jugaba un baloncesto de mayor control, con mayor precisión y un determinante juego interior, entonces dominado por la presencia de un jugador, intimidador como pocos, llamado Vladimir Tkachenko. Los soviéticos estaban dirigidos por el mítico Alexander Gomelsky, mientras que los balcánicos por Aleksandar Nikolic que consiguió en esos años crear un combinado capaz de hacer frente a los soviéticos.

En la cancha los liderazgos estaban dominados por Sergei Belov, por la URSS, y los yugoslavos por Dragan Kikanovic, y Drazen Dalipagic. En un equipo que contaba con otras estrellas como Moka Slavnic y Mirza Delibasic.

Este vídeo resúmen yugoslavo, con música de serie B, no tiene desperdicio:



Belov en una entrevista al diario El País, con motivo del Eurobasket de Madrid 2007, contaba: “En el Mundial de Manila de 1978, Misko Bojovic, un periodista yugoslavo y ex jugador internacional, me preguntó cómo era posible que Yugoslavia, con 22 millones de habitantes, mandara a Manila a 39 periodistas y la URSS, con 250 millones, sólo a uno. Yo le contesté que el problema no era ese, sino que el periodista en cuestión no tenía ni idea de baloncesto porque era del KGB”.

Aquel partido lo ganó por la mínima Yugoslavia. En un encuentro que se jugaba algo más que saber quién era el mejor equipo en la cancha. Historias de una época del baloncesto, de su entorno, y de unos jugadores de los que seguiremos hablando en el blog.

Belov y Gomelsky con la selección soviética

Plantilla de la URSS: Sergei Belov, Anatoli Myshkin, Vladimir Tkachenko, Ivan Edeshko, Alexander Belostenny, Alzhan Zharmukhamedov, Vladimir Zhigili, Stanislav Eremin, Alexander Boloshev, Sergejus Jovaiša, Alexander Salnikov, Andrei Lopatov (Entrenador: Alexander Gomelsky)

Plantilla de Yugoslavia: Kresimir Cosic, Drazen Dalipagic, Mirza Delibasic, Dragan Kićanović, Zoran Slavnic, Zeljko Jerkov, Andro Knego, Ratko Radovanovic, Rajko Zizic, Duje Krstulovic, Peter Vilfan, Branko Skroce (Entrenador: Aca Nikolić)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un placer de lectura. Delibasic fue un auténtico crack y un caballero.

Jacobo Rivero dijo...

De él y Dalipagic, y anécdotas de su paso por Madrid hablaremos un día.

Espero que nadie me acuse de madridista :-)

Belov tampoco se quedaba corto.