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domingo, 8 de enero de 2012

Un Dios Salvaje

La cita a la salida del instituto para canearse era “en la parada del 51” o “en las mesas de ping pong”. Cuando yo estudiaba EGB en el Ramiro de Maeztu los duelos eran relativamente habituales y esos dos puntos de encuentro eran patrimonio de los alumnos. El día perfecto para estos encontronazos era el viernes, de esta forma la afrenta solía amainar durante el fin de semana, y el lunes las prioridades y los miedos tenían más que ver con los deberes y sus consecuencias que con disputas de incierto origen. Sólo los más zangolotinos no se bajaban de la burra y mantenían enemistades a medio y largo plazo.


En la película de Roman Polanski Un Dios Salvaje (Carnage, 2011) protagonizada de forma brillante por Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly y Jodie Foster, la historia comienza con una pelea entre dos chavales. El resto de la película se centra en el intento de solventar el asunto de forma razonable por los padres de ambos chicos, la familia liberal-progesista de Ethan y los liberal-ejecutivos de Zachary. Pero las evidencias, como los tópicos o los estereotipos, no siempre son tan resolutivos como podría parecer a priori.

Polanski utiliza un formato muy apropiado, adaptando al cine la obra de teatro de Yasmina Reza, para desvirtualizar los tiempos que vivimos, esos en los que las contradicciones y los prejuicios asoman por encima de las categorías sociales que cada uno cree ocupar. Y, en un crescendo que se va produciendo por unas parejas atrapadas en un escenario que se proyecta en un principio como agradable y se va tornando en axfisiante, termina por demostrar que, más allá de los hechos, lo que realmente importa es la naturaleza de los mismos.

En el baloncesto de formación hay dinámicas parecidas. No sólo porque a veces los padres quieren ser los protagonistas de los relatos deportivos de sus hijos, de sus ambiciones y comportamientos, sino porque sus suertes y recorridos son interpretados con demasiada frecuencia por unos progenitores que piensan más en relación a lo que les ocurre a ellos, que en que sus hijos disfruten del deporte y su propio aprendizaje, con las dificultades, necesarias, que ello tiene.


Zachary y Ethan tienen acuerdos y desacuerdos, junto a unas canchas de baloncesto próximas al Puente de Brooklyn en Nueva York, ante la atenta mirada de un hamster que no sabe bien qué hace en una sociedad inundada de temores y caprichos.

Tampoco estaría mal que unos cuantos entrenadores de ese baloncesto de colegio e instituto pensaran de vez en cuando en cómo se trata a unos chavales que no son propiedad más que de ellos mismos, de sus vidas y sus conflictos (siempre que estos no pasen del límite que la lógica impone), y que más allá de versiones castizas y chusqueras de El Sargento de Hierro o Hoosiers, lo que quieren es divertirse jugando.

Mañana es la vuelta al cole, que la suerte os acompañe.

PD: Una película que debería ser obligada, especialmente en AMPAS y preparaciones al parto.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Occupy the NBA, los Gasol's brothers, Urdangarín..

El pasado 22 de noviembre el Senador Malcolm A. Smith de la ciudad de Nueva York hizo un llamamiento a construir un “movimiento nacional de protesta contra el lockout”. El representante demócrata por Queens quería de esta forma unir para la causa revolucionaria a toda la tropa que se mueve entre las bambalinas de la mejor liga de baloncesto del mundo para llevar a la guillotina a los causantes de pérdidas económicas y vacíos emocionales: David Stren y Billy Hunter.


Pero el acuerdo entre los owners y los jugadores cuatro días después calmó los ánimos de un buen número de afectados que ya había expresado el apoyo a la propuesta. Surgía la iniciativa en el contexto del movimiento #OccupyWallStreet, que tras la acampada realizada el 17 de septiembre de 2011 en el Zuccotti Park de Lower Manhattan (NYC) se había extendido por todo el país para protestar por el poder absoluto de las empresas y la evasión fiscal sistemática del 1% más rico del país en detrimento del 99% de la población restante.

Así fue como el debate que se estaba produciendo en la sociedad estadounidense a partir del levantamiento de Nueva York llegaba hasta la NBA en el contexto del lockout. Dave Zirin (para mí uno de los periodistas deportivos más interesantes que hay hoy en día) escribía de este asunto en su blog Edge of Sports, precisamente con el título de Occupy the NBA. Zirin hablaba de los “miles de trabajadores con bajos salarios, la gente de limpieza de los pabellones, del estacionamiento de los coches” que se habían quedado sin blanca por un enfrentamiento entre "billonarios y millonarios" como muchos, entre ellos Derrick Rose, han afirmado que era. “En algún lugar de Phoenix hay un chico vestido de gorila con un letrero que dice: 'Tus mates a cambio de comida'”, en referencia a The Gorilla la mascota de los Phoenix Suns. Pero Zirin advertía que quizá los jugadores eran tan miembros del 1% de privilegiados como los propietarios.

Etan Thomas, con una larga experiencia en la NBA, vicepresidente de la asociación de jugadores (NBPA), miembro del grupo de negociación en el lockout, y que además es un destacado poeta y activista por los derechos sociales en Estados Unidos, contestaba a Zirin desde ESPN. “Si tu jefe llega y dice: 'escucha, sé que estamos teniendo unos beneficios récord globales en cuanto a ingresos totales y el año más lucrativo en la historia, pero hay algunas decisiones individuales con las que no estamos contentos y necesitamos hacer recortes de sueldo masivos. Necesitamos llegar a un acuerdo para construir nuevas reglas y hacer más fácil deshacerse de ustedes.' ¿Cuál sería tu reacción? Dirías, 'algo de dinero es mejor que nada de dinero', o sería reunir el resto de sus compañeros y protestar”. Por eso, a juicio de Thomas, el lado de los jugadores era el del 99% de la sociedad, a pesar de reconocer que algunos jugadores eran unos privilegiados respecto a buena parte de la población.

Pero el debate amainó tras desbloquearse las negociaciones. En los días posteriores al acuerdo en la NBA, el lanzamiento de misiles en forma de jugador a distintos puntos de la geografía estadounidense fue tal, que parecía el tablero de guerra nuclear de la película Teléfono Rojo Volamos Hacia Moscú. Nada nuevo si no fuera porque los Lakers habían decidido mandar a Pau Gasol a Houston, tras breve escala en Nueva Orleans para repostar y chocar la mano con Luis Scola. Una putada en toda regla que alejaba al de Sant Boi de la farandula angelina, los anillos de púrpura y oro, y las tertulias con Antonio Banderas y Placido Domingo en Sunset Boulevard.


Como ocurrió en Juegos de Guerra la tragedia se evitó sin saber muy bien cómo, al menos hasta nuevo aviso. Pau Gasol me dio la sensación por primera vez de ser un poco softy al declarar que la NBA era “cada vez más un negocio y menos un deporte”. Una afirmación sabida desde tiempo inmemorial y que sorprende si realmente lo descubrió el genial pivot de los Lakers tras verse tratado como un cromo en el patio de un colegio. Quizá, lo ignoro por completo, el BBVA tuvo que echar mano del teléfono rojo para evitar que sus clientes perdieran una referencia tan exitosa...

Por otra parte, en la vuelta al cole, Marc Gasol renovó por los Memphis Grizzlies, con un contrato de cuatro años por 58 millones de dólares. Una oferta de empleo poco habitual para un chaval de 26 años en estos tiempos que corren plagados de becarios y contratos basura; Rudy Fernández, que se vendió por algunos medios como “fundamental” en el roster de Mark Cuban hace unos meses, trasladó su residencia a Denver tras recuperar las sensaciones de sentirse querido en España; Calderón regresó a Toronto y la tranquilidad canadiense; y Ricky Rubio pudo por fin encontrarse con Kevin Love en Minnesota. La NBA ha levantado el telón.



No hay que alarmarse, los motivos para la protesta que sugería el Senador Malcolm A. Smith han desaparecido. Los camareros del Madison, el Staples, o cualquier cancha de la NBA, seguirán vendiendo "BudSpencers" y gin tonics durante los partidos, los aparcacoches latinos seguirán viviendo de las propinas, y The Gorrilla seguirá haciendo cabriolas para llegar a fin de mes mientras Steve Nash atiende a las indicaciones del coach Alvin Gentry en la banda.

Por aquí tampoco hay motivos para ejercicios perroflauticos: Indultado el consejero delegado del Banco de Santander; trasladado Iñaki Urdangarín al pabellón de los deportistas del Museo de Cera; y desahuciados de sus casas aquellos infelices que osaron comprarse un piso alentados por el ladrillo de Florentino y otros mecenas deportivos, la vida sigue, con sorpresas tan gratas como que Miles Davis saca un nuevo disco veinte años después de su muerte. Una buena noticia para aquellos que creemos que el baloncesto y el jazz, por encima de sus tiempos y circunstancias, tienen algo en común: su capacidad para sorprender e improvisar a partir de una base maravillosa.



Sea como fuere, toca disfrutar de la buena música y el buen baloncesto. El resto, como diría James Carville: “es economía, estúpido”.

Feliz año 2012, y mucha suerte con vuestros proyectos.

PD: Por cierto, estoy participando en el concurso de blogs del diario 20 minutos, si os apetece entrar y que merece la pena votar por el Sputnik os dejo aquí el enlace.

martes, 3 de mayo de 2011

Uptown Bronx (NYC II)

En el cine hay dos versiones de la película The Taking of Pelham 1,2,3, una de 1974 y otra del 2009. Ambas tienen el mismo argumento, el secuestro de un vagón de metro neoyorquino a cargo de una banda que amenaza con matar a los pasajeros. Como suele ocurrir en estos casos, el remake no estaba a la altura de la original, además de contar la primera con actores como Walter Matthau, Robert Shaw, o Hector Elizondo que mejoraban a Denzel Washington y, especialmente, a John Travolta. Pocas películas reflejan el caos en que se puede convertir una día cualquiera, en una gran ciudad como Nueva York.


Pelham Parkway está en la zona este del Bronx, y, como ocurre con la película, muchas son las diferencias entre la realidad de los años '70 y la actual. Sólo el metro mantiene el mismo aspecto de antaño, pero sin la inundación de graffitis de otras épocas. El Bronx es uno de los cinco distritos de la ciudad de Nueva York, y está poblado por algo más de un millón de personas, donde habitan distintas comunidades. Se dice que en el Bronx nació el Hip Hop, y en su cementerio están enterrados, entre otros, ilustres como Duke Ellington o Miles Davis.

Lehman College es una universidad situada en el Bronx, casi al final de la línea 4 que pasa en su recorrido por uno de los grandes iconos de la ciudad y de la zona, el Yankee Stadium de béisbol. La influencia latina alrededor del Lehman College es notable, y según el coach Wolfgang Lucena “el 70% de sus alumnos son de origen hispano”.

Coach Lucena en Lehman College

Wolfgang Lucena es un entrenador venezolano que lleva 17 años en Estados Unidos. Obtuvo el anillo de campeón de baloncesto masculino en el año 2004 de la conferencia Ciudad Universitaria de Nueva York, y en el 2008 fue campeón de Voleibol femenino de la misma conferencia (Bronx Community College). Coach Lucena es también poseedor del premio Ship Salvestrini por su valiosa ayuda al Departamento atlético del Lehman College, además recibió en EEUU el premio Héroes Anónimos de la comunidad hispana de Nueva York, otorgado por las empresas NBC, McDonald´s y la cadena Telemundo 47.

Lucena ayuda a estudiantes en la obtención de becas deportivas. “Hay muchas posibilidades de becas aquí en los EEUU, independientemente del origen. A nivel académico si eres un gran estudiante te becan, también si eres un buen deportista, porque las universidades necesitan buenos atletas para mantenerse en competencia, porque aquí el nivel de las universidades va marcado por las calificaciones académicas y deportivas. Si eres buen atleta y gran estudiante es muy bueno para las instituciones porque tienes una beca adicional”, pero añade, “este sistema tiene fallos, y la NCAA investiga mucho el origen de los atletas internacionales, porque si han sido profesionales no pueden ingresar en la NCAA. En EEUU se cuida mucho que educación y deporte vayan de la misma mano, pero eso no ocurre en otros países”.

Lehman College tiene unas instalaciones impresionantes, siendo una universidad de un nivel medio, las estructuras deportivas del centro están a años luz de las de cualquier equipo ACB, y cuentan con todo tipo de dotaciones.



“Después de la salida de LeBron James, la NBA y la NCAA decidieron establecer unas normas de convivencia. Se dieron cuenta que ninguno puede pisar el negocio del otro. Se ha recuperado el nivel del baloncesto universitario. Hay 3000 universidades en la NCAA, en distitas divisiones, y en todas ellas hay los mejores recursos para entrenar a un deportista. Esa es la diferencia con cualquier otro país. Por eso yo creo hoy en día la formación de muchos jugadores de países como Venezuela o Colombia podría ser la NCAA, para además tener una buena formación como estudiantes, y para luego volver allí, a sus países de origen, a jugar como profesionales”.

New York Gauchos es una escuela de baloncesto situada en el Bronx, una de las más famosa de la ciudad. Abierta en 1967, es un centro de formación para chicos y chicas de 5 a 18 años. El objetivo de los Gauchos "es motivar a los niños a permanecer en la escuela, proporcionando el incentivo de la competencia de baloncesto, y proveer a cada joven la oportunidad de hacer algo con su vida”, explican en su web.



“El argumento más importante que podemos hacer para el éxito continuado y el crecimiento del programa de baloncesto de New York Gauchos es que esto no es una idea, una teoría, o un experimento. Es simplemente un programa que funciona. Es un programa para hacer una diferencia, cada día, cada hora, para ayudar a miles de jóvenes de ingresar a la universidad y tener una mejor calidad de vida. La necesidad no puede ser ignorada, y no lo hacemos. Nos esforzamos en hacer crecer nuestro programa todos los años, y esperamos que nuestro éxito sea un modelo para futuros programas en todo el país”, explica Rocky Bucano, el General Manager del proyecto.

De los Gauchos salió Kemba Walker, y jugadores de la NBA como John Salley, Kenny Anderson, Mark Jackson, Chris Mullin, Pearl Washington, Jamal Mashburn, Rod Strickland, Felipe Lopez, o Stephon Marbury. Pero también hay un reconocimiento para aquellos que fueron miembros de la escuela, y ahora son profesores, arquitectos, carpinteros, o cocineros.

Al contrario que la película, la actual versión de el Bronx ha mejorado mucho, ya no es como en los años '70, donde la heroína y la pobreza destruían a una comunidad acorralada por una marginación en buena parte producto de las desigualdades raciales. Hoy el Bronx se construye sobre proyectos basados en el reconocimiento de las distintas comunidades que lo habitan, más allá de las difíciles situaciones que se siguen viviendo en un cotidiano precario. En The Bronx Times, el periódico del distrito, cuatro páginas están dedicadas al baloncesto de la zona. A pesar de que, en esos días, los Knicks juegan el playoff el orgullo del Bronx esta en esos chicos y chicas que vuelcan sus energías en el deporte, y los playgrounds están repletos de chavales que, en su tiempo libre, sueñan con alcanzar el cielo.

jueves, 28 de abril de 2011

De Marcy Houses al Garden (NYC I)

Marcy Houses es un complejo público de viviendas, situado en la zona de Bedford en Brooklyn, Nueva York. Más de 4000 personas -mayoritariamente afroamericanas- viven en los distintos edificios que lo componen, que están acompañados por varias zonas de recreo en las que hay cuatro canchas de basket. Allí nació Jay-Z, rapero, productor musical, auténtico ídolo de la ciudad gracias -entre otras cosas- a su canción Empire State of Mind, reconocido amigo de los más pintones jugadores NBA, y copropietario de los Nets.

Marcy Houses, Brooklyn (NYC)

Jay-Z ha descrito varias veces a las Marcy Houses como un lugar peligroso para vivir, donde el intercambio de disparos con armas automáticas era moneda corriente, y donde el crack era la chuchería preferida de muchos de sus paisanos. Un ambiente parecido al que describe la serie The Wire, basada en el las historias de la zona oeste de Baltimore, The Phamacy, donde se crió Carmelo Anthony tras salir precisamente de Brooklyn con ocho años.

El esperado regreso de los Knicks a la zona de playoff desató en la ciudad mucha atención. Por Manhattan era fácil encontrar anuncios con el rostro de Stoudemire, y del propio Carmelo Anthony, decorando multitud de promociones entorno al evento. Volvía el baloncesto de calidad al Madison Square Garden (The World's Most Famous Arena), y la ciudad esperaba la resurrección tras tantos años de mediocritud.

Cartel junto al Madison. Foto: JKB

Los dos primeros partidos en Boston había alimentado la posibilidad de hacer algo importante en la eliminatoria frente al equipo de Doc Rivers. El propio The New York Times se felicitaba por las buenas sensaciones que anunciaba el equipo de D'Antoni, y aprovechaba para poner en valor el trade con Denver, del que se habría logrado un equipo “más maduro” que el de antes de la operación.

Sin embargo las ilusiones se difuminaron pronto. El pasado viernes 22 los alrededores del Garden eran un auténtico hervidero. Promociones, concursos, aficionados, y reventas (650 U$D la más barata) se agolpaban en las inmediaciones. En la entrada el desfile del público incluía celebrities, empresarios rusos, familias acomodadas de Manhattan, y entronizados ex miembros de las Marcy Houses, o de otros rincones oscuros de Brooklyn, Harlem, o Bronx.

El viernes y el domingo en NYC los Knicks dieron una pobre imagen, con pocas posibilidades de competir contra los veteranos Boston Celtics, que, liderados por un brillante Rajan Rondo, dejaron claro que su intención era ir a Nueva York sin billete de vuelta. La lesión de Chauncey Billups, y los dolores de espalda de Stoudemire eran una pantalla perfecta para tapar otras carencias.

En McSorley's, una taberna mítica. Foto: JKB

En estos días en Nueva York he podido vivir parte del ambiente que ha generado el regreso de los Knicks a los playoff. En las tabernas irlandesas que rodean el Madison el público blasfemaba ante los errores del equipo, mientras las cervezas iban cayendo poco a poco, pero en lugares como las Marcy Houses todo eso queda muy lejos. De todo esto iré hablando en los próximos días, cuando ordene el material que he sacado de mis visitas al Bronx, de la conversación con Felipe Lopez sobre NBACares, de cómo se plantea el futuro en el Madison Square Garden, y de los otros baloncestos de la ciudad.

Con Felipe Lopez en NYC

En la agenda quedaron otros contactos, mi cita con Allan Houston se frustró por los resultados del equipo de D'Antoni, pero mi alojamiento junto a las Marcy Houses fue un buen lugar desde el que mirar lo que ocurría en esos días en Nueva York. Mientras tanto el baloncesto prevalece.

domingo, 17 de abril de 2011

Lavapiés, Nueva York, Zamora...

Lo primero una disculpa. Llevo varios días sin actualizar e blog. La razón es sencilla, en unos minutos me voy a Nueva York y mis tiempos han sido limitados estos días. Así que aprovecho para lanzar tres asuntos.



La semana del 10 al 15 de mayo se celebrará el Lavapiés Streetball Champs. El plato fuerte será el campeonato de 3x3 de los días 14 y 15. Os recomiendo apuntaros a los partidos, consultar el programa en la web Lavapiesstreetballchamps.com, y pasaros por alguna de las actividades que se van a realizar en esos días. Estamos trabajando para que quede algo muy chulo.



Como decía antes yo me voy a Nueva York unos días. Allí la idea es hacer algunas entrevistas a gente que trabaja en el baloncesto de formación, en barrios como el Bronx, Harlem, o Queens; visitar algunos playgrounds; y verme con alguna gente del mundillo de la NBA. Es tiempo de playoff en la gran manzana, así que si puedo entrar a alguna partido pues mucho mejor.

Como último apunte, decir que el Estudiantes Liga Femenina 2 se ha clasificado para la fase de ascenso que se celebrará en Zamora. Una gran noticia porque soy de los que piensa que tener un equipo del Estudiantes, de forma estable, en la Liga Femenina debería ser uno de los objetivos prioritarios del club.

Sin más o dejo. Desde allí intentaré colgar algún contenido. No prometo nada, pero a la vuelta regresaré con el ritmo habitual. Y también con los ¼ final del equipo Sub 21 que jugaremos contra Tres Cantos. Así están las cosas.

jueves, 10 de marzo de 2011

Dwight Hardy, from Bronx

En Nueva York los focos del baloncesto no sólo apuntan a Carmelo Anthony, los Knicks, y el más que posible regreso a los playoff. La Universidad de St John's vuelve a ser un equipo decente en la NCAA, y el nuevo héroe local del basketball college es Dwight Hardy.



Hardy tuvo que hacer un largo recorrido para conseguir jugar a unas cuantas estaciones de donde nació, muchas vueltas antes de enfundarse la camiseta roja de St. John's y poder jugar cerca de casa. Hardy se crió en un complejo de viviendas sociales del Bronx, en la zona de Melrose, y estudió en en el cercano John F. Kennedy High School, donde promedió 39 puntos en su último año. En la zona hay dos canchas de basket donde se daban cita los jugones del barrio, pero los resultados escolares no eran buenos, insuficientes para llegar a Jamaica, el campus de St. John's en Queens.

Antes tuvo que pasar por una escuela preparatoria en Carolina del Norte, y luego marchar dos años a un instituto en una zona rural de Iowa, en un intento para poder obtener la suficiente calificación académica como para entrar en la universidad de Nueva York. El entrenador del Indian Hills Community College en Ottumwa (Iowa), Jeff Kidder, le advirtió que allí no había nada que hacer, “no hay vida social”. Así que Hardy emigró en busca de la calificación, añorando los playgrounds del Bronx, y matando el tiempo en 1to1's nocturnos contra su compañero de equipo Dwight Buycks. En ese tiempo, logró mejorar su técnica, su defensa, y sus estudios.


Finalmente Hardy consiguió su propósito, y St. John's le dió una beca para poder estudiar allí. El primer año sufrió una lesión, y tuvo que hacer cambios en su juego, pero ahora parece que ha llegado su momento.

Quizá uno de los más ilusionados con la explosión de Hardy es Chris Mullin, el jugador de mayor relevancia de la historia de Saint John's, que nació en Brooklyn, declaró al New York Daily News: "Hardy es el típico jugador de ciudad. Es muy seguro y no tiene miedo del momento”, y añadió, "es bueno para St. John's, es bueno para la ciudad de Nueva York y bueno, probablemente para el Big East". En 1985 Mullin llevó a St. John's a la Final Four de la NCAA, y ese año fue nombrado Player of the Year del torneo.

Por lo pronto los Red Storn han vencido este año a equipos como Pittsburgh, Duke, o Uconn. Se acerca el March Madness y, después de muchos años de sequía, en La Gran Manzana hay expectación. Hardy es la sensación, y muchos sueñan con que el equipo vuelva a tener un papel importante en la competición, algo que no han logrado en la última década. "Por fin estoy en mi casa, donde yo quería estar durante todos estos años", declaró Hardy en The New York Times, “nunca renuncié a mi sueño. Pienso en ello cada día”.

Queda poco para que el March Madness levante el telón, vayan preparando sus brackets...

martes, 16 de noviembre de 2010

Hot Shot

The Electric Company fue un programa infantil de la televisión estadounidense que duró seis temporadas, desde 1971 a 1977. Consistía en una serie de sketches de entretenimiento para los más pequeños. Algo parecido a lo que aquí fue Barrio Sésamo (1979) o la mítica y subversiva La Bola de Cristal dirigida por Lolo Rico en los años '80. Una sección habitual del programa norteamericano fue Short Circus (el nombre es un juego de palabras entre Short y Circuit, cortocircuito), donde un grupo de niños cantaban canciones que facilitaban la comprensión de la lectura, de las habilidades, o de las costumbres de la vida cotidiana...



El reparto de The Electric Company, en distintas fases, contó con actores como Morgan Freeman, Rita Moreno, Bill Cosby, o la genial Irene Cara (Fame o Flashdance), que fue sustituida por Denise Nickerson, conocida por su papel de Violet Beauregarde en la película de 1971 Willy Wonka y la fábrica de chocolates. La ciudad de Nueva York también fue protagonista habitual de la serie. En Hot Shot un chaval neoyorquino aplica el baloncesto a su vida cotidiana, mientras sueña en llegar algún día al Madison Square Garden para convertirse en uno más de sus grandes ídolos: Walter Clyde Frazier, el mítico 10 de los knicks, o -en menor medida viendo la decoración de su habitación- el genial David DeBusschere con su número 22 de los knickerbockers, dobles campeones de la NBA en las temporadas 1970 y 1973.

The Electric Company desapareció, y Sesame Street, que existe desde 1969 y de la que es genuina heredera Barrio Sésamo, se hizo la reina indiscutible de la televisión infantil, pero repasar algunos capítulos de aquella serie es una auténtica gozada. Para fanáticos de la señalética (como yo) os dejo este vídeo en el que además podemos aprender inglés...



PD: Hoy comienza Estudiantes su participación en la Eurocup, en la página web de baloncesto Zona 2-3 se publica una entrevista a tres bandas entre el Departamento de Comunicación del club, el blogger colegial y periodista Matías Castañon, y un servidor. Os dejo el enlace por si queréis echar un vistazo.