Foto: Shannon Jensenn (The New York Times)El próximo mes de Julio, Sudán del Sur será oficialmente la 54ª nación africana. Dejará de ser el país más grande del continente (en favor de Argelia); y acatará la decisión elegida en el referéndum celebrado el pasado 9 de enero, en el que el 98% de la población decidió separarse de sus vecinos del norte. En Sudán el 90% de sus nueve millones de habitantes vive con menos de un dólar al día, el 85% de la población es analfabeta, y el 33% sufre hambre crónica, según cifras de Naciones Unidas.
El pasado 19 de febrero el periodista Josh Kron publicaba en The New York Times un reportaje sobre Mangistu Deng, el Slam Dunk de Juba, y el baloncesto en Sudán del Sur. Lo acompaña un espectacular reportaje fotográfico de Shannon Jensenn.
Foto: Shannon Jensenn (TNYT)La coincidencia con el All Star Weekend de Los Ángeles no era casual. Por algo uno de los lemas del centenario periódico neoyorquino ha sido siempre aquello de All The News That's Fit To Print (algo así como "todas las noticias que entran en la página"). Informar de lo que esta pasando, aunque muchos no lo estén viendo, por encima de los grandes focos.
Mangistu Deng ganó el Slam Dunk saltando por encima de un amigo que permanecía tieso, de espaldas a él. Quizá ambos pensaban que detrás de ese salto había una energía que superaba años de guerra, miseria, y situaciones difíciles. Sus compañeros Makur Puou, Hakim Nyang, o el Coach Bil Duany, que ha montado allí una pequeña escuela de basket, le observaban satisfechos.
Foto:Shannon Jensenn (TNYT)"Hace dos años, Mangistu Deng era un adolescente cualquiera del tercer mundo, atrapado en las circunstancias miserables de siempre: la pobreza sin igual, la violencia, la inestabilidad. Ahora ha encontrado una salida”, señala Kron en su artículo, para añadir, “cada día, Deng se escapa del caos diario de la capital del sur, Juba, al santuario que ha cultivado: Nimra Tilatá, la cancha de baloncesto sagrado, cerca del río Nilo”.
Sudán del Sur podría pasar a ser un referente dentro de la búsqueda de talentos de baloncesto. Las tribus Dinka y Nuer están consideradas entre las personas más altas del mundo, y -por encima de los estereotipos de películas como The air up there (en español traducida como Una tribu en la cancha, protagonizada por Kevin Bacon)- la NBA y otras ligas están empezando a fijarse en el potencial de futuros jugadores.
El mayor icono del baloncesto de Sudán fue Manute Bol. Sus 2,32 metros de altura, y su extrema delgadez no pasaron desapercibidos para nadie cuando aterrizó en la NBA en 1985. Poco antes su primo, que estudió en EEUU, había advertido que un familiar suyo tenía una altura desorbitada. Manute, que falleció hace un año, utilizó su dinero para ayudar a financiar el movimiento de liberación del sur de Sudán, pero terminó sus días en Virginia, casi olvidado por los suyos, y sin poder disfrutar de la nueva situación de su país.
Foto: Shannon Jensenn (TNYT)La cancha de Nimra Tilatá es punto de encuentro para unos chicos que quieren pensar en la guerra como algo del pasado, y que miran el futuro con ganas de disfrutar de la vida. "Yo nací en la guerra", cuenta Deng al periodista del NYTimes, "así que pensé, cuando crezca voy a ser un soldado. Pero luego llegó el baloncesto. Dios me dio este talento. No fue mi elección. Y yo realmente lo aprecio”.
Mangistu Deng irá a una escuela en Mooseheart (Illinois), donde ha conseguido ser becado, y tiene unas ganas tremendas de comerse el mundo."Estoy esperando. En cualquier momento. En cualquier minuto. A cualquier hora. Estoy listo. "





