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miércoles, 9 de marzo de 2011

Mitch Kupchak en Madrid

El pasado fin de semana Mitch Kupchak (Nueva York, 1954) se paseó por distintas canchas de baloncesto de Madrid. Sorprendentemente la presencia del General Manager de Los Angeles Lakers pasó inadvertida para los medios de comunicación, y pocos aficionados reconocieron a un tipo de algo más de dos metros de altura, pelo canoso, y elegante porte. Kupchak vino acompañado de su inseparable asistente Ronnie Lester, y de varios ojeadores de los Lakers.

Ronnie Lester junto a Mitch Kupchak

Elegido en la decimotercera posición del draft de 1976 por Washington Bullets, proveniente de la Universidad de North Caroline, Kupchak disputó nueve temporadas en la NBA. Logró el campeonato con los Bullets en 1978, y en la temporada 80/81 fichó por Los Angeles Lakers, con los que lograría el anillo de campeón en 1982 y 1985.

La agenda de Kupchak en Madrid estuvo plagada de baloncesto. El viernes presenció el entrenamiento del equipo EBA del Estudiantes, donde juega Lucas Riva Nogueira, un pívot brasileño de 17 años y 2’12 que ya está en el punto de mira de varias franquicias de la NBA; el sábado asistió a la Caja Mágica para ver el partido entre Real Madrid y Joventut; y el domingo, estuvo por la mañana viendo el Fuenlabrada contra el Barça, y por al tarde en Vistalegre la victoria del Estudiantes frente al Unicaja.

Al final del partido en Vistalegre tuve la oportunidad de hablar con Kupchak, en el breve recorrido entre el pabellón y el taxi que le eperaba a la salida. “La NBA es muy distinta, pero me encanta el ambiente que se respira en el baloncesto europeo. Cada vez hay un nivel más fuerte, y las competiciones son apasionantes“.

“No es la primera vez que vengo a Madrid, he venido en varias ocasiones. La primera fue en 1974, con la Universidad de North Caroline jugando un torneo contra el Estudiantes y el Real Madrid”. Fue en la décima edición del Torneo de Navidad, que organizaba el Real Madrid cada año. Precisamente en la final contra el Real Madrid, los Tar Heels perdieron por 112 a 101. “Ni yo me lo creo” declaró luego Pedro Ferrándiz a la prensa. Junto a Kupchak estuvieron en Madrid, a las órdenes del mítico Dean Smith, jugadores como Walter Davis o Phil Ford, elegidos rookies del año en 1978 y 1979.

“Ahora vengo cada año, a ver muchos jugadores, no sólo en España, también en Italia, Grecia, y el resto de Europa. Me interesa ver a jugadores que se están desarrollando, que son buenos, y que pueden dar un salto importante a la NBA”. Sobre si Lucas Riva Nogueira es uno de ellos, Kupchak se muestra hermético, “en los Lakers estamos interesados en todo tipo de jugadores, no hay un modelo específico. Vemos muchos jugadores, analizamos su posible desarrollo, el interés del equipo… Son muchos factores a tener en cuenta, y hay que estudiarlos con detenimiento”. Sus ayudantes esbozan una sonrisa como única respuesta, aunque Adam Phillipe, uno de los ojeadores de los Lakers que han venido con Kupchak, añade “es un gran jugador“.

En draftexpress comparan a Nogueira con Hassan Whiteside, le mencionan como el jugador con “mejor proyección a largo plazo fuera de Estados Unídos”, y varios medios aventuran que podría entrar en la primera ronda del próximo draft.

Kupchak número 25 con los Lakers de la temporada 1985/86

Kupchat ganó un anillo jugando al lado de Elvin Hayes y Wes Unseld en los Bullets (1978), y otros dos con los Lakers (1982 y 1985). “Todos son muy buenos, y tengo grandes recuerdos. Pero el último contra Boston quizá fue el mejor. Aquella final fue increíble”. En 1985, en el sexto partido, en el Boston Garden, los Lakers rompieron la maldición y vencieron en unas finales a los Celtics por primera vez en su historia. Los Angeles Lakers que entrenaba Pat Riley, contaban ya con los principales protagonistas del show time, como Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, o Byron Scott. Por su parte los Cetics de K.C. Jones, liderados por Larry Bird, tenían por referencias a Kevin McHale, Robert Parish, o Dennis Jhonson. Aquella fue una de las finales más recordadas de cuantas han disputado los dos equipos.

Kupchak se retiró poco después, pasando a formar parte casi inmediatamente del staff de los Lakers, primero como asistente de Jerry West, para luego, a partir del 2000, ocupar él mismo el puesto de General Manager. La llegada de Karl Malone o de Gary Payton fueron obra suya, pero también fue responsable de polémicas decisiones, como el traspaso de Shaquille O’Neal a los Heat.


Su mayor éxito, por el que el propio Kobe Bryant le felicitó públicamente, fue el inesperado fichaje de Pau Gasol el 1 de febrero de 2008. Con el catalán en el equipo de Phil Jackson, Los Angeles Lakers han llegado a las tres últimas finales de la NBA, logrando los dos últimos títulos. “Pau Gasol es fantástico, es un gran jugador y estamos muy contentos con él. Yo sé que en España la gente está muy orgullosa de Pau, y tienen motivos para estarlo”, sentencia Kupchak, antes de marcharse rápido al Hotel Palace junto a su comitiva.

PD: Este artículo es mi primera colaboración con la web NBAmaniacs. Para el sector más fanático de la NBA os recomiendo visitarla regularmente, porque hay colaboraciones de lujo...

sábado, 13 de febrero de 2010

sábado, 26 de diciembre de 2009

Patrick Ewing Christmas Day. 1985-1986

Patrick Ewing fue elegido en el draft de la NBA de 1985 en la primera posición por New York Knicks, con un contrato estratosférico para un rookie. En su primer año sus números fueron de 20 puntos, 9 rebotes y 2 tapones por partido, lo que le hizo ser elegido rookie del año.

Esa misma temporada los Celtics de Boston recuperaron el dominio en la competición. En la temporada regular lograron 67 victorias y tan sólo 15 derrotas. La incorporación de Bill Walton, junto al crecimiento de Ainge, devolvería al equipo a su máximo esplendor. En su cancha los Celtics lograron un impresionantes record, al ganar 40 partidos de los 41 disputados como local, en una temporada que ganarían el anillo derrotando a los Houston Rockets de un joven Hakeem Olajuwon y de Ralph Sampson.

El 25 de diciembre de 1985, en el Madison Square Garden, y frente a aquellos Celtics de Larry Bird, Ewing reivindicó su dominio bajo los aros, e hizo de aquella noche un momento especial para la memoria de los neoyorquinos...



Un año después...

Llegaba al Madison otro jugador muy esperado por Ewing, y por los aficionados de los Knicks: Michal Jordan. Ambos ya habían coincidido en su etapa universitaria. En la final de la NCAA de 1982 ante Georgetown Hoyas, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta de dos puntos en suspensión a escasos segundos del final para llevarse el campeonato, el primer éxito en su impecable carrera profesional. En el equipo rival se encontraba Patrick Ewing. Jordan recibió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de North Carolina, donde se especializó en geografía. En su primer año fue entrenado por el mítico Dean Smith, y fue nombrado el mejor jugador de primer año de la temporada (ACC Freshman of the Year), promediando 13,4 puntos por partido con un 53,4% en tiros de campo. Por entonces, Jordan era prácticamente un jugador dominante en la pista aunque, aun así, los Tar Heels no estaban liderados por él, sino por James Worthy, futura referencia de los Lakers e integrante del Salón de la Fama.

El 25 de diciembre de 1986, Jordan y Ewing se vieron las caras en el Madison. Jordan, que nació en Brooklyn aunque cambió pronto su residencia por North Carolina, dejó aquella noche detalles de su excelencia, como ocurre con todos los grandes jugadores que visitan Nueva York, pero no fue suficiente...



PD: Un último asunto. Os dejo un tema absolutamente delicioso, de Charles Sheffield, dedicado al gran Mo Sweat, a su blog, y a su música.

Disfrutarlo como yo hice está mañana.

martes, 15 de diciembre de 2009

Su Alteza Real

Estos días en distintos blogs se está dedicando espacio a uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos, y quizá uno de los más injustamente tratados. Hace unos días en Baloncestistas se podía leer una completa historia de su trayectoria como jugador,lastrada por malas temporadas personales y terribles lesiones. Bernard King, que nació en Brooklyn en 1956, jugó en la NBA durante 14 temporadas. Con 2,01 metros de estatura, jugaba en la posición de escolta, siendo uno de los 25 mejores jugadores de la historia de la liga en porcentaje de puntos.


Elegido en la séptima posición del Draft de 1977 por New Jersey Nets, no tardó en demostrar su valía, ya que ese mismo año promedió 24,2 puntos y 9,5 rebotes, lo que le valió ser elegido en el mejor quinteto de rookies del año.
El 31 de enero de 1984, jugando ya con los Knicks, hizo historia al convertirse en el primer jugador desde 1964 en anotar en dos partidos consecutivos 50 o más puntos. En la temporada siguiente, el Día de Navidad de 1984, anotó 60 puntos ante los New Jersey Nets, siendo el décimo jugador en la historia que conseguía esa cifra de puntos en un partido.



Al finalizar la temporada 1992-93, King anunció su retirada de las pistas, con 36 años de edad, siendo en ese momento el 16º máximo anotador de la historia de la NBA. El baloncesto todavía tiene una deuda con él, como bien cuentan en el blog A Place in South.

En 1984 Bernard dejó claro por qué era el Rey, y por qué sería una leyenda. El gran Mo Sweat habla en su blog de esta temporada, una de las mejore de la historia de la NBA. En los play offs los Knicks se enfrentaron a los Pistons. Isiah Thomas lo explicaba hace años. “Nunca había visto nada parecido a lo que Bernard nos hizo. Le cogimos en el mejor momento de una racha de tres años en los que rendía como nunca lo ha hecho un alero en la historia de la Liga. No se trataba de alguien capaz de anotar 45 puntos tiros tirando 40 veces. Lograba 45 puntos ¡con tan sólo 22 tiros!.”

Thomas fue testigo de como King anotó 213 puntos en cinco partidos, fallando sólo el 40%. El genial base de Detroit, y del que Rory Sparow (compañero de King en los Knicks), comentó “Dios ha puesto su mano sobre Isiah y le ha dicho 'vas a jugar al baloncesto y lo vas a hacer a lo grande'” contaba tiempo después. “En el último partido de esas series, King nos metió 44 puntos y Kevin McHale -los Knicks se enfrentarían luego contra los Celtics en las semifinales de conferencia- me dijo 'no hay forma de que nos meta 50 puntos a nosotros, no lo dejaremos'. En el primer partido de esa serie contra Boston, Bernard logró 60 puntos.”

Finalemente el título se lo llevarían Boston Celtics, en una de las maravillosas finales del duelo Celtics-Lakers, y el MVP sería para Larry Bird.

Pero todavía hoy muchos aficionados recuerdan aquella temporada por la actuación de El Rey de Nueva York, el mítico Bernard King.

martes, 8 de diciembre de 2009

Los Anti-Hoossiers

Hace unos días, Ángel me mandaba este artículo publicado en The New York Times. Habla sobre un pequeño pueblo, Medora, y su equipo de baloncesto. El paisaje social del lugar es tétrico, y más propio de una película Elia Kazan.

Lo firma John Branch que escribe de deportes en el mítico periódico neoyorquino. Normalemente sus artículos, no sólo de baloncesto, se centran en temas poco habituales y con finales abiertos. Algo que me gusta bastante.

Estos días he aprovechado para traducir precariamente el texto. Publico un resumen de un artículo que refleja otras realidades del baloncesto. Quizá las más interesantes.

En un pueblo de Indiana, hasta el baloncesto sufre.



Los jugadores del Medora High School han llegado a la cancha vistiendo botas de trabajo porque sus familias no podían comprar botas de baloncesto. La mayoría fuma. Algunos hablan abiertamente de drogas. Casi todos vienen de hogares rotos.

De las cerca de 400 escuelas de Indiana que juegan en la liga masculina de baloncesto, ninguna ha perdido tantos partidos como los Medona Hornets (0-22), en el primer año del entrenador Marty Young, el más joven del Estado.

Ahora tiene 23 años, sin muchas expectativas de lograr alguna victoria en la temporada que comenzó a finales de noviembre. Pero él cuenta las victorias y las derrotas de forma diferente a la mayoría.

“Si ellos están en el gimnasio esas dos horas, entonces se que no están por ahí metiendose en problemas,” dice Young.

Los índices de pobreza son altos, y los graduados escolares pocos. El uso de drogas es común y muchos residentes viven en casas sobre ruedas instaladas en las colinas que rodean las últimas calles del pueblo. En este escenario depresivo, hay poco donde agarrarse salvo el equipo de baloncesto del high school.

El único recuerdo de un campeonato de baloncesto ganado en el gimnasio data de 1949. No han sido campeones de temporada en décadas. Algunas de aquellas imágenes de tonos sepia son lo poco que poseen los excluidos de este pequeño pueblo de Indiana.

Este es el inesperado predicamento al que se enfrenta Young, el chico solidario que creció soñando con baloncesto. Indiana, después de todo, es la casa de los Hoosiers, que reflejaba la película de 1986 sobre el pequeño pueblo de Milan Hight que en 1954 logró superar a todos los grandes colegios para ganar el campeonato del Estado. Medora, a unas 65 millas al oeste de Milan, podría ser la generación anti-Hoosiers.

Medora es el quinto high school público más pequeño de Indiana. Poco a poco decrece, como el propio pueblo de 500 habitantes. Una fábrica de repuestos de plástico para automóviles empleaba a cientos de trabajadores antes de cerrar en 1988. Una planta de empaquetado al final del pueblo murió en 1992.

De los 19 chicos de la plantilla de esta temporada, cinco viven con su padre y su madre biológicos. El resto con madres solteras, abuelos, hermanos mayores, o padres de acogida. Muchos ven a Young como la figura paterna, a pesar de ser sólo un poco mayor que ellos.

“Nosotros incluso podriamos vencer esta noche,” suele decir el entrenador.

“Había visto un montón de cosas. Pero estos muchachos que yo enseño en sexto grado saben más de lo qué pasa en las calles de lo que yo hubiera pensando. Esto es pequeño, un pueblo rural.”

Con ayuda de otros, incluidos sus propios padres y abuelos, Young habitualmente compra algunas zapatillas, ropa, y comida para los chicos.

Fichó a su tío, Dennis Pace, como asistente de su equipo. El compañero de Young en el hight school Matt Robert entrenó al equipo junior. El año anterior, perdieron partidos por 51-0 y por 93-2.

Lo más duro, dice Robert, es el día a día de algunos chicos. “No creo que estén acostumbrados a que la gente espere algo de ellos.”

El director, Brad McCammon, dice que cerca de las dos terceras partes de los estudiantes recibe subsidio de comida. Cree que más del 10% tiene problemas con las drogas, y dice conocer cinco casas en el barrio que “venden mercancía.”

En la pared detrás de su mesa de despacho hay una foto enmarcada de Larry Bird, que creció en otro pequeño pueblo del sur de Indiana.


“Él no tenía mucho en French Lick,” dice McCammon del hogar de Bird. “Pero muestra como un muchacho puede hacer lo que quiera si lo desea.”

Catorce chicos atienden en un entrenamiento reciente. Algunos tienen una habilidad natural para el tiro y lo ejecutan suavemente. La mayoría observan como extras en clase de gimnasia.

Young ejecuta una fácil demostración de lo que trata de enseñar. Los chicos escuchan pensativos y parecen ansiosos por realizarlo.

La mayoría continúan, después del entrenamiento, perfeccionando sus habilidades.

Más tarde, Young conduce llevando a varios, como cada noche, a sus casas. Una vez cierra las puertas del coche, todo lo que puede esperar es que vuelvan al entrenamiento del día siguiente.

lunes, 17 de agosto de 2009

It´s Magic!

El pasado 14 de agosto Magic Johnson cumplió 50 años. Numerosos blogs y web's de baloncesto se hicieron eco del aniversario de uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos.

No soy fan de este tipo de celebraciones, olvido con facilidad las fechas de amigos y familiares, pero no puedo evitar colgar mi pequeño homenaje a Magic.



En los '80 yo iba con los Celtics. Me enganché a la genialidad y perseverancia de Larry Bird, y a la dureza del juego de Boston antes que al showtime. Hoy no sé si habría tenido el mismo criterio. Sin embargo entonces alucinaba con Magic y su juego, admiraba su capacidad de liderazgo y sus fundamentos. Aún hoy me sorprende que me hiciera de Boston y no de L.A. Hoy he renunciado algo a esos colores, para reconvertirme en seguidor castigado y distante de los Knicks. Mis colores de verdad son el azul del Estu, y por ellos si que sufro y disfruto.

Como muy bien recomienda Pirri en su blog, Gonzalo Vázquez explica perfectamente en su blog quién fue y qué llego a hacer Magic. Sin duda el jugador que hizo del pase un arte y lo ejerció como máxima expresión en una cancha de basket. Disfrutar de la lectura:

La magia eterna

PD: Este año, con el equipo que voy a entrenar en la cantera, también ensallaremos el no look pass. Homenaje al genio, disfrute en la cancha.

lunes, 25 de mayo de 2009

Where Amazing Happens

Lo siento. No puedo evitar publicar este anuncio de las finales de la Conferencia Este. Me parece una producción absolutamente brillante y maravillosa. Cuando hablábamos de cómo se debe vender un producto, decíamos hace unas semanas la liga ACB, deberíamos estudiar la fabulosa promoción del producto que hace la NBA. Vale, una cosa es el baloncesto, y otra vender una imagen, un pack, un refresco o una marca de ropa. Pero joder, a mí esto, la forma en que esta editado este vídeo, me produce sensaciones que asocio al buen basket.



Y supongo que no es sólo por ver a Isiah Thomas sacar de banda, a Larry Bird robar un balón, o a Dennis Jhonson meter una canasta decisiva para los Celtics.

Además me descubro en el baloncesto que me cautivo de pequeño, el de los '80. Con las retransmisiones de madrugada, y los comentarios de Ramon Trecet, el de los enfrentamientos entre Los Angeles Lakers y Boston Celtics. La soleada California frente a la ciudad de Boston, el bronceado contra la camisa de cuadros. También aquel equipazo de los bad boy's de Detroit, con una dureza y una clase especial. Un poco más tarde llegaría la revolución de Michael Jordan y sus Chicago Bulls. En esa época, y aún hoy, me quede fascinado por un jugador como Larry Bird.

Y aunque ahora me reconozco seguidor, en una deriva más intelectual que deportiva, de los New York Knicks y lo que significaron en los '70, siguo pensando que aquellos fueron unos años en que lo imposible podía pasar en una cancha.

Y yo no me lo quería perder.

domingo, 15 de marzo de 2009

"Historias de periodistas" (habla Greg)

Magic Johnson le escondió la pelota a Hansen y se coló hasta abajo del tablero depositándola suavemente en la canasta. Yo aplaudí rabioso.



El Gordo dice que sus gustos basketbolisticos son más marginales que los míos. Yo soy fan de un equipo de jugadores negros, él es fan de un equipo donde hay tres blancos en un deporte en que cada vez quedan menos.

Larry Bird descontó con un triple y el Gordo me lanzó al suelo de una palmada en la espalda.



Habíamos apostado que el que perdiera tendría que dejar el alcohol durante un mes. [...] En esos momentos, Kareem Abdul-Jabbar [...] logró encestar un maravilloso gancho celestial, dejando a los Celtics mirando al aro con cara de embobados.



El basket era cosa muy seria, mucho más seria que otros trivales asuntos. Yo sostenía la máxima de que las tribus humanas se dividen en nacionalistas y ladrones, cristianos primitivos y calvinistas, furibundos mahometanos y neostalinistas, sandinistas y judios, fanáticos de Gaddafi y partidarios de los Lakers. Yo pertenecía a estos últimos.

Del libro: Cuatro Manos
Paco Ignacio Taibo II
Editorial IKUSAGER