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miércoles, 6 de mayo de 2009

Audiencias y baloncesto. Un debate incómodo (V)

Final de esta serie dedicada a las audiencias de baloncesto. Nada más que añadir de un debate largo, y cambiante. Este artículo, en una versión más reducida que los cinco capítulos, no encontró espacio para ser publicado, en El País no gustó que se preguntará a otros periodistas que no fueran los suyos propios. El debate es incómodo porque no deja satisfecho a nadie, y los protagonistas (medios de comunicación, clubes, etcétera) no están dispuestos a cuestionar su propio papel en la promoción del deporte de la canasta. Aquí está el final...


Para Paco Torres, director de la revista especializada Gigantes del Basket, “medir el baloncesto por las audiencias es algo que esta viciado. El baloncesto goza de muy buena salud, las canchas están llenas, ya sea en Málaga, en Bilbao o en Madrid. En España hay una cultura deportiva muy ligada a las victorias, la gente ve a la selección si esta puede ganar, eso es lo que engancha sea el deporte que sea. El público no ve el campeonato de tenis de España, si no la final de Roland Garros”, y enfatiza “esta claro que el echo de tener una estrella como Pau Gasol ha focalizado mucho lo que ocurre en la NBA entre el público. Pero lo cierto es que la gente sigue más el baloncesto que hace unos años, se conoce mejor a nuestros NBA, también a los chicos de la selección. Hasta el punto de que si tu vas a Badalona te encuentras a un montón de chavales con el corte de pelo de Ricky”.


Para otros estamentos la calidad del deporte se demuestra en su importancia social. Ángel Palmi, director deportivo de la Federación Española de Baloncesto (FEB), pone el énfasis en el importante aumento de la sensibilidad por el baloncesto. “Las audiencias no son el único termómetro de cómo nos encontramos, hay que mirar la repercusión social. El año pasado dimos 30.000 licencias más de jugadores. Esto supone muchos más niños, padres, entrenadores, ciudades, árbitros, etcétera, alrededor de este deporte”. Según él, para generar mayor expectación, “hay que informar sobre la vida de los jugadores, sobre cómo esta Calderón en la NBA, su relación con el idioma, con su familia, etcétera. Esto hace que el público se familiarice con el baloncesto y sus protagonistas, sean de la NBA, de la ACB, o de la Liga Femenina”. Y destaca uno de los temas habituales en los debates: la dificultad del público para sintonizar con jugadores que defienden durante poco tiempo una camiseta, “Creo que, por encima de todo, los que transmiten y tienen repercusión para el aficionado son los jugadores, sobre todo si tienen continuidad”.


Aquí Jou Llorente es categórico. “Las audiencias no son buenas porque falta identificación de los telespectadores con lo que están viendo. Hay mucha movilidad de jugadores, y a la gente le gusta consumir productos cercanos. Muchos equipos no tienen referentes españoles. En la época dorada había un montón de jugadores españoles que identificabas con un club. Ahora el Madrid y el Joventut han recuperado esa identidad, con Raül, Felipe Reyes, incluso con Bullock y Hervelle, o con Ricky Rubio y Ribas en el Joventut. Jugadores con los que identificarse, porque, si no, el público pierde el estímulo de seguir a un equipo”.

Mientras que para algunos el debate es “injusto” pues se compara en exceso con la selección, o con épocas en las que había menos oferta deportiva en televisión, para José Luis Llorente es una cuestión fundamental. “Restarle importancia es mala política. Las audiencias marcan el seguimiento del baloncesto en todo el territorio. Es la vara de medir nuestra presencia. La selección tiene un tirón mediático enorme, pero si no invertimos en potenciar las audiencias de la liga estaremos desviando la atención en la promoción, en el deporte y en el espectáculo. De hecho, cuando van bien, nos apresuramos todos a decirlo”.


Nadie duda de los esfuerzos que están haciendo los distintos implicados en la potenciación del baloncesto. De echo, la ACB está realizando un trabajo importante para dotarse de servicios que enganchen a los consumidores, más allá de unas audiencias que, con la implantación del sistema digital terrestre y la desaparición del analógico, fragmentarán todavía más la cuota de pantalla.

El debate sigue abierto, y buena parte de sus protagonistas no se ponen de acuerdo ni en las causas ni en las soluciones. Habrá que ver si los resultados de la selección continúan atrayendo aficionados, lo cuál, visto lo visto, y más allá de las audiencias, es bastante probable.

miércoles, 22 de abril de 2009

Audiencias y baloncesto. Un debate incómodo (III).

Las audiencias de televisión del baloncesto es una cuestión que genera diferentes opiniones. En el Capitulo I de este reportaje, publicaba una introducción al debate y a cómo surgió, a raiz de una conversación con José Sámano, redactor jefe de deportes en el diario El País. En el Capitulo II Eduardo Portela, presidente de la ACB, exponía el punto de vista de la Liga, y se aludía a la primera etapa dorada del basket que comprendió entre la olimpiada de Los Ángeles '84 y mediados de los años '90. Ahora hablan otros protagonistas, con visiones dispares, en el penúltimo capítulo de este reportaje, realizado hace casi dos años y ahora actualizado para este blog.


José Luis Llorente, ex jugador del Real Madrid, perteneció a aquella primera etapa dorada. El ahora presidente de la Asociación de Jugadores de Baloncesto, es crítico con la situación actual, y cree necesario hacer retoques a la competición. “Habría que hacer una reestructuración del calendario ACB. La liga es modélica, pero la competición y el reglamento se han desviado demasiado hacia un modelo americano del deporte. Habría que mirar más al fútbol, hacer menos partidos pero más importantes. Hay demasiados intrascendentes, y son necesarios más agilidad, mayor dinamismo, un reglamento que favorezca más el juego ofensivo”. Para Llorente no se trataría de fijarse en el modelo NBA, sino en el concepto europeo de la competición. “Ahora el baloncesto ACB es más parecido al béisbol, a la NBA, o al fútbol americano, donde todo el tiempo se para el juego. Y eso desvía la atención del espectador, que prefiere que el deporte tenga mayor agilidad. En Europa las competiciones de fútbol, ciclismo o tenis no paran nunca, y eso mantiene al público más enganchado”.


La NBA es un referente, para algunos, de hacia donde ir, y para otros, de lo que no se quiere ser. Depende de a quién se pregunte. Lo que nadie duda es su potencia como negocio y espectáculo. “La actual presencia de cinco jugadores españoles ha dejado en una posición menor a la ACB, para el público no entendido, que siente bastante atracción hacia lo que ocurre en la NBA”. Son palabras de Antoni Daimiel, periodista deportivo, clásico en las retransmisiones de los partidos NBA. “No creo que eso sea un problema (la tendencia hacia la americanización, que señalaba Llorente). No hay que copiar todo como en la NBA. Pero miraría cómo han trabajado en los últimos 15 años, en la forma de captar gente, medios, publicidad... Para el público no ‘experto’, diez minutos de la NBA ofrecen un espectáculo que no ofrece diez minutos de baloncesto FIBA”, y añade “por ejemplo, en la NBA un tiempo muerto te ofrece un espectáculo muy superior a lo que hacemos aquí, falta imaginación”.

Un aspecto, que se señala habitualmente, es la posibilidad de cambiar parte del reglamento para favorecer el espectáculo. Los marcadores en el baloncesto europeo son cada vez más cortos, y las defensas muy agresivas, lo que disminuye la fluidez del juego. “Hay que cambiar reglamento por espectacularidad, como en la NBA, donde la media de puntos por partido es 99. Y esto lo ha buscado la propia Liga, que tiene una preocupación muy fuerte por captar nuevos espectadores”, señala Daimiel.


Lo cierto es que la FIBA ha decidido introducir alguna modificación en las reglas para el próximo ciclo olímpico. En opinión de Paco Torres, director de la revista especializada Gigantes del Basket, “hay pequeños cambios que introducir en el reglamento, pero estamos sujetos al reglamento FIBA, y no creo que haya que cambiar ni el tamaño de la cancha ni otras normas. Eso no va a modificar los niveles de audiencia”, y añade “las audiencias no responden a las expectativas porque no hay un Real Madrid-Barcelona todas las jornadas. Me niego a creer que la calidad de una competición esté en función de su seguimiento televisivo, si no, pensaríamos que los programas del corazón son de gran calidad. Yo creo que cuando hay un buen partido, cuando la competición está más caliente, la gente responde y se sienta a verlo”.

Aquí hay otra diferencia de criterio. Para algunos invertir en espectáculo, pensando sobre todo en el modelo americano, va en detrimento de la calidad del deporte, y eso “sería un error”. Antoni Daimiel no es de esta opinión, “no podemos hacer del baloncesto un deporte para superentendidos, como si fuera ajedrez. Se trata de que esto se consolide como el segundo deporte, y hay que simplificar el juego, crear estrellas -a mí me parece muy perjudicial que no haya en cada equipo un tipo que meta 20 puntos por partido, ese es el tío al que quieres ir a ver, aunque no juegue en tu equipo-, mejorar el entretenimiento en los pabellones, beneficiar el juego de ataque, y si esto sale bien, exigir más implicación en el fomento a las televisiones”.

Próximo capítulo: El baloncesto más allá de las audiencias.