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miércoles, 9 de junio de 2010

Kareem Abdul-Jabbar, Jackie Robinson, y John Wooden

“El éxito es paz mental, que es el resultado directo de la satisfacción propia de saber que te esforzaste en hacer lo mejor de lo que eres capaz”.

John Wooden

La pasada semana estuvo en Barcelona Kareem Abdul-Jabbar. Venía para promocionar el partido que se celebrará el próximo 7 de octubre entre Lakers y Barça en la Ciudad Condal. El mítico pivot de Harlem no sabía todavía que, un par de días después de su llegada, el entrenador John Wooden moriría en el Centro Médico Ronald Regan UCLA de Los Ángeles, a los 99 años de edad.


Kareem concedió unas cuantas entrevistas a los medios de comunicación españoles, en la que la mayoría de periodistas le preguntaba por los actuales Lakers, la diferencia con su época de jugador, la rivalidad con Boston, su pronóstico de la final, y los secretos y virtudes de Pau Gasol. Preguntas, en general, bastante obvias.

Juan Ignacio Gallardo y Eduardo Schell en las páginas del diario Marca dedicaban más espacio que el resto de medios para entrevistar a una de las grandes leyendas del baloncesto del siglo XX. En la entrevista a Abdul-Jabbar le preguntaron cuál fue su modelo como deportista. Jabbar mencionó a Jackie Robinson, el jugador de béisbol que rompió la barrera de la segregación al ser el primer negro que participó en las Ligas Mayores.

Robinson debutó un día después del nacimiento de Kareem Abdul-Jabbar (entonces conocido como Ferdinand Lewis Alcindor, Jr.), el 15 de abril de 1947, en el equipo de los Brooklyn Dodgers. “Para la comunidad negra fue un pionero, un personaje clave, y además, un grandísimo jugador de béisbol. Lo tenía todo. Significó mucho, trascendió la barrera del deporte. Fue mi primer héroe, mi primer modelo a seguir”, señalaba Jabbar.


Casi treinta años después del debut de Robinson, en 1974, Hank Aaron, otro jugador de béisbol afroamericano, superó la marca de home runs establecida años antes por el mítico jugador blanco de los Yankees Babe Ruth. Los días antes a que Hank se acercara a la barrera del récord recibió numerosas amenazas de muerte y temió por su vida. Cuando por fin golpeó la pelota fuera del campo estableciendo un nuevo récord, un aficionado blanco se lanzó desde la grada para abrazarse a él y felicitarle, Hank Aaron torció la espalda en lo que pareció un gesto de miedo para protegerse de una agresión, y corrió sin mirar atrás hacia la base.

Tuvo que pasar mucho tiempo hasta la llegada de jugadores negros sin miedo a reivindicar sus éxitos, su talento, y su orgullo. Mucho más hasta llegar a la explosión internacional de merchandaising alrededor de figuras como Michael Jordan o LeBron James. Antes, muchos jugadores se tuvieron que ganar el respeto en una cancha de baloncesto, en una época y un contexto muy difícil. Sin duda uno de ellos fue Kareem Abdul-Jabbar.

Abdul-Jabbar ha declarado en numerosas ocasiones que John Wooden, su entrenador en UCLA, fue “algo muy importante en mi vida”. Antes del segundo encuentro de las Finales que enfrentan a Lakers y Celtics, el Staples homenajeo a John Wooden. Allí Kareem declaró: “Era mucho más que un entrenador de baloncesto. Para mi él fue una verdadera bendición en mi vida. Siempre estaré agradecido por poder ser uno de sus alumnos”.


Wooden nació en 1910 en Halls (Indiana), una de las plazas fuertes del Ku Klux Klan, pero nunca jugó bajo las leyes de discriminación del estado. En 1947 (el año en que nació Abdul-Jabbar y debutó Jackie Robinson), cuando el equipo de Indiana State fue invitado a jugar un torneo en Kansas, Wooden rechazó la invitación después de descubrir que la Asociación Nacional de Baloncesto Intercolegiado (NAIB), el patrocinador de la conferencia, no permitiría a su único jugador negro, Clarence Walker, participar. Esto ocurrió tres años antes de que Red Auerbach, nacido en Brooklyn, seleccionara en el Draft, para los Boston Celtics, al primer jugador afroamericano de la NBA, Chuck Cooper.

Me habría gustado poder entrevistar a Kareem Abdul-Jabbar, preguntarle más cosas sobre la lucha por los derechos civíles; los cambios en la sociedad norteamericana en los últimos 50 años; qué piensa de la polémica Arizona Bill y la postura de Los Suns; incluso sobre su prescripción médica que le permite fumar marihuana en el estado de California.

Pero especialmente me habría gustado preguntarle por lo que supuso un entrenador como John Wooden en la destrucción de las barreras raciales, en la formación de personas y jugadores dignos, en su concepción del baloncesto más allá de los innumerables éxitos deportivos que obtuvo.

Kareem es el mejor ejemplo.