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martes, 8 de enero de 2013

Diagnóstico de una Liga y su fotografía

El pasado domingo una nueva polémica rodeó la cobertura de nuestro baloncesto. En el telediario ni una sola palabra de la jornada de la Liga ACB. Lo señalaba Rudy Fernández en su cuenta de twitter y varios aficionados y periodistas se sumaban al debate. Para algunos el motivo era que la jornada no había finalizado en el momento de la emisión del telediario, argumento algo forzado toda vez que hemos visto jornadas de fútbol reseñadas señalando que en ese momento estaban en juego algunos partidos, con o sin imágenes.


Más allá de esta última anécdota las evidencias apuntan a que el baloncesto en televisión anda totalmente fuera de foco, convertido algo así como el famoso jarrón chino del que hablaban Felipe González o Den Xiaoping hace años, “se sabe que tiene valor pero no se sabe muy bien dónde ponerlo”. El permanente cambio de horario televisivo ha generado mareos y rendiciones de una audiencia a la que le cuesta identificarse con un producto que conoce poco o nada.

Esta falta de sintonía es producto de una mala política de marketing de la propia ACB, atrapada en derivas raquíticas de promoción que se han desinflado antes siquiera de ser burbuja. Si uno entra ahora en la tienda online de la Asociación de Clubes de Baloncesto se encontrará con un armario medio vacío con productos que languidecen a precios nada atractivos. Pensar que cualquier equipo de la NBA tiene roperos mucho más sugerentes, sin publicidad y a menor precio nos puede dar una idea de lo insustancial de la oferta. Tras quince temporadas en la ACB será más fácil ver por la calle la camiseta que vestía Juan Carlos Navarro en Memphis que alguna de las que vistió durante años en el Barça.

Los norteamericanos cuando hablan de negocios comentan eso de “visualizar la gran foto”. Algo que parece, visto desde fuera, ajeno a los dieciocho clubes que componen la ACB. ¿Una tienda online con las equipaciones de todos los equipos? Algunos dirán que no es rentable porque no se venden, algo lógico si es a los precios de auténtica estafa con los que normalmente se proyectan. Hace un año la camiseta de Barça de baloncesto, sin ningún nombre ni número y con una publicidad que parece de un producto contra las hemorroides, costaba 70 euros en unos grandes almacenes de Madrid. Las camisetas de equipos menos lustrosos que Real Madrid y Barcelona tampoco son a precios atractivos al capricho ocasional. Hay que ser muy fan para pillarlas.


Lógicamente no es este asunto el que resta protagonismo mediático al baloncesto ACB, ni mucho menos. Hace poco en Barcelona dos compañeros de la prensa que cubren informaciones de basket me comentaban las dificultades que supone seguir al Barça, en el club catalán “piensan más en la comodidad de los jugadores que en los periodistas” señalaban. Brillante razonamiento el de los encargados de la sección. Quizá alguno piense que la táctica de la incomodidad hacia el difusor es perfecta para generar adhesiones, seguidores y aficionados. Desde luego no lo parece. En la NBA uno se mete hasta la cocina y todo son facilidades hacia los periodistas. Desde la seriedad, la empatía y la lógica productiva para todos. Ocurrió en el partido entre USA y la selección española celebrado en julio pasado en el Palau Sant Jordi. Un periodista habitual del fútbol, tras hablar con Kobe Bryant en la misma pista de entrenamiento, decía: “qué gozada trabajar así, que tipo más cercano”. Cercanía o lejanía por obligación y destreza. Nada es espontáneo. En eso la FEB funciona muy bien.

TVE machaca una fórmula con nuestro baloncesto. No sé cuantas medallas después sigue sin funcionar. Ni frío ni calor. El grabar desde un estudio no ayuda, pero tampoco es el único problema. Este año Iturriaga y Manel Comas, en mi opinión dos excentes comunicadores con perfil propio, lo están haciendo muy bien, pero falta algo para redondear el quinteto. Quizá un director de juego con mucho manejo y alguien que la hunda de vez en cuando, quizá recurrir al valioso archivo de RTVE y preparar recursos para los partidos. No lo sé y no seré yo quién diga lo que hay que hacer ahí. Pero parece que algo no termina de encajar.

Quizá en estos tiempos que vivimos, no pasa nada por citar lo que se oye, aunque sea un Palau que cada diez minutos canta 'independençia' jugando contra el Real Madrid. Al televidente no le importa que se nos muestre el paisaje, por muy incómodo que pueda parecer. A nadie nos produjo un trauma saber que cuando se jugaba en Grecia en los '80 los ultras gritaban “españoles vais a morir” o cosas por el estilo. Tampoco por ver que hay un sentimiento mayoritariamente nacionalista en una grada o que en Murcia piden agua.


Se dice mucho: “La calidad de nuestro baloncesto no se mide por las audiencias”. Estamos de acuerdo. Pero la vocación de la ACB no es ser una Coordinadora de ONG's, sino hacer negocio con el baloncesto profesional a la vez que se extiende socialmente nuestro deporte. Algo bueno para todos, para los que están por lo primero y para los que nos complace más lo segundo. Felipe López miembro de la especie de ONG con fines lucrativos que tiene Mr. Stern llamada NBA Cares señalaba en una entrevista que le hice para ACB.com: “Antes de la temporada cada jugador tiene en el contrato un número de visitas que debe realizar dentro del trabajo para la comunidad, porque cada franquicia tiene asignadas las visitas y trabajos que deben hacer con NBA Cares a lo largo de la temporada. Es parte de lo que supone estar en la NBA. Es bueno para todos, porque además muchas de las compañías y patrocinadores que están ligadas a la NBA quieren ver este tipo de intervenciones sociales, porque también favorece a sus intereses e imagen”.

Para reconstruir una cancha o plantar árboles en una comunidad desfavorecida a veces van jugadores de distintos equipos. Allí actúan en nombre de la NBA. La gente de esas zonas entabla una relación con los jugadores. Eso sale en la tele. Al que vende millones de refrescos con la cara de un jugador le interesa que este plante arbolitos y salga por la tele, porque beneficia su imagen. Quizá el padre que fue con su hijo, también para ayudar, le prometa que un día van al campo a verle. Y compren entradas. Y camisetas. Y se vendan refrescos. O quizá no tienen dinero para un ticket, pero les apetece ver ahora a ese jugador en el que no habían reparado y, aunque pasaban del baloncesto hasta ese momento, les apetece ver un partido de ese tío alto por la tele. Y se enganchan.


Ahora hagamos la españolización de la misma secuencia. Un grupo de jugadores de distintos equipos van a hacer obra social al más puro estilo anuncio Actitud Azul. Actúan en nombre de la ACB o Liga Endesa, como se prefiera. La gente pilla cercanía con ellos. No es un anuncio y sale en el telediario. Al que vende biofrutas y a la compañía de teléfonos móviles les viene de perlas porque esos jugadores también salen en su anuncio (aunque sea con camisetas de otras temporadas y equipos). A partir de ahí el resto es evidente. Pero sí ni son accesibles, ni se ven sus camisetas, ni se proyecta con cierta tensión, es complicado. Muchos más si cuando se puede ver por la tele es un domingo por la mañana, horario natural de paternidades soleadas con cañita, periódico y el niño correteando por la acera, o mejor, jugando al basket en El Internado.

Incluso sorteando esos obstáculos no se evitaran otros problemas. Por ejemplo, entender lo que pasa en el campo. Lo cuenta Alonso de Palencia en el último número de la Revista Tú al Ramiro Yo a Badalona, al hilo de un artículo narrando un canastón antológico de David Russell cuando era jugador de la Penya. Los comentaristas del encuentro hacían pedagogía del reglamento. Cierto que entonces este deporte era casi un descubrimiento para buena parte de la sociedad de la época, pero ahora el analfabetismo social alrededor del baloncesto FIBA es mayúsculo.


La necesidad de igualar las reglas a las de la NBA me parece perentoria. Al margen de sesudos análisis tácticos, la evidencia es que no tiene mucha lógica que un mismo deporte se juegue de manera distinta a nivél profesional. No pasa nada por rebajarse un poco la flema, la gran referencia para el público social del baloncesto está al otro lado del atlántico. Por no hablar del concepto de mercado global. El resto de nuestros baloncestos pueden seguir con la misma normativa, porque eso genera un tipo de jugador muy técnico, precisamente algo cada vez más valorado en la NBA. De esos que incluso pueden plantar arbolitos aquí y allí. A partir de ese acuerdo ya nos encargamos entre todos los que tenemos relación con este deporte de alfabetizar a las masas, al más puro estilo Movimiento 26 de Julio si hace falta.

Sería difícil de comprender una deriva colectiva hacia el conformismo cuando hay resultados de la selección; excelentes jugadores; buena organización; un torneo brutal como la Copa; pabellones de lujo con buena entrada; un montón de gente con todo tipo de publicaciones, muy activos en las redes sociales alrededor del deporte de la canasta... Lo decían perfectamente el otro día Comas e Itu, esto es ocio de masas. Habrá que jugar el día de navidad -al fin y al cabo la vida del deportista no es tan larga-, vestirse de reyes magos, construir una cancha en La Cañada Real y poner horarios de televisión decentes. Con lógica colectiva, con los dieciocho clubes, con la Asociación de Jugadores y con todos los que vamos detrás.

Lo que no quita un ápice para que algunos prefiramos recogernos en el disfrute del BA-LON-CES-TO más minoritario, ese que se ve un fin de semana en un pabellón gélido con cuatro más en la grada, con un reglamento que beneficia más la formación que el espectáculo y sin la tontería de tirar los tapones de las botellas a la entrada de los pabellones por culpa de la Ley del Deporte. Un plan que, por cierto, a mí me suena incluso mejor que el de “la gran fotografía”.

PD: Ya habrá tiempo de fliparse con la ACB League Pass.

lunes, 10 de octubre de 2011

De Estu y aquello...

Ayer en el Palacio de los Deportes de Madrid había ambiente de hipódromo setentero. Como en una carrera de caballos el público de la grada esperaba impaciente para ver cómo se resolvía la tarjeta de dudas de un equipo que se presentaba frente a un rival fuerte como el Valencia Basket.

Jayson Granger. ACB Photo-Antonio Martín.

Las tensiones tenían que ver con la vuelta de Pepu al banquillo; con el encaje de jugadores como Antoine Wright, Cedric Simmons, o Luis Flores; con el regreso de un jugador tan simbólico como Carlos Jiménez; o con la oportunidades que tendrán algunos miembros del róster estudiantil como Daniel Clark, Driesen, o Edu Martínez. Se volvía también a un estilo que se identifica más con la tradición del equipo colegial, un juego de distintas velocidades, con intensidad en defensa, y que trata de controlar los ritmos, arriesgando en ataque.

El encuentro aglutinaba suficiente carga emocional -Nik Caner-Medley con la camiseta naranja- para que la gente que estaba viendo en directo a los dos equipos sufriera, gritara, y saltara del asiento con cierta asiduidad. Puro espectáculo más allá de lo que ocurría en el parquet.

Por la noche volví a ver el partido, esta vez en diferido y con la retransmisión que había realizado Teledeporte. El ritmo de los comentaristas era plomizo, y si uno atendía a los debates se podía perder en las disquisiciones que realizaba con cierta frecuencia Rafa Vecina. Algunas de ellas tan sorprendentes como apostar por la “interpretación arbitral” antes que por el cumplimiento estricto del reglamento. Arseni Cañadas hacía regulares intentos por trasmitir euforia, pero más allá de señalar que “el público se enfada con los árbitros”, faltaba cierta convicción, y sólo Manel Comas tenía la capacidad de enganchar con alguna de sus historias basadas en su experiencia como técnico.

Las audiencias de la primera jornada de la Liga Endesa vuelven a la letanía del absoluto desinterés, sábado 1.32% share, y domingo 1.64%. La tensión competitiva no genera una relación directa con la tensión televisiva, y más allá de los habituales lamentos sobre la promoción y el cuidado, mi visión es que hay una incapacidad manifiesta por trasmitir pasión narrativa y emociones.

Carlos Jiménez impresionante en su regreso. ACB Photo: Antonio Martín.

Si volvemos a la escena del crimen, más allá de las derivas televisivas, el partido de ayer aventuró algunas ideas interesantes. La primera es que la FEB debería pensar en recluir un tiempo a Claver con Carlos Jiménez, a modo de Pequeño Saltamontes y Kung Fu; que el Valencia de Paco Olmos esta bastante perdido y que, supongo, algunos jugadores después de estar con Pesic se tomaran el cambio en la dirección del banquillo como una broma de mal gusto; que Pepu ha devuelto la alegría a la afición colegial (“jugamos con fuego y nos salió bien” dijo en la sala de prensa); y que la Liga Endesa debe pensar en hacer una renovación integral si quiere sobrepasar el tope de lo anecdótico, porque tiene materiales suficientes como para ser mucho más.

El Estudiantes ACB ganó 71-69, y ahora toca viajar a Barcelona y Fuenlabrada. Ya se ha logrado un cambio respecto a la tendencia de otros años, no empezamos con un 0-5, y la grada del hipódromo ruge ante la posibilidad de ver buenas y vibrantes carreras. Habrá que ver cuántas veces logramos llegar los primeros a la meta. Ayer se consiguió, y, como dijo Pepu,“fue algo más que ganar un partido”.

PD: El #estuautonomica jugamos ayer por la mañana en Pozuelo. Un partido difícil que logramos ganar (65-70) desde la defensa, con un ritmo muy alto de juego, y con todo el equipo muy implicado. Buenos síntomas para un grupo con ganas de crecer.

domingo, 12 de junio de 2011

Baloncesto 2.0 (Twitter & Basket II)

Hace unos días tuve una entrevista de trabajo con un club de baloncesto profesional (no era el Estu). Lo que en principio apuntaba como una posibilidad de entrar en el departamento de prensa, derivo, por estar finalmente ocupada la plaza, en la idea de incorporarme al departamento de "marketing y comunicación". Llevaba los deberes hechos, así que estuve planteando algunas de las posibilidades que se barruntan como imprescindibles a la hora, hoy por hoy, de abrir nuevos caminos desde la proyección de un club de baloncesto hacía el mercado: atracción de patrocinadores, promociones regulares, fidelización de aficionados y masa social, incorporación de nuevos clientes, y algunas cuestiones relacionadas con lo que se ha venido en llamar “la comunicación 2.0”.



La idea les sonaba bien, les gustaban las propuestas, pero su intención no tenía ninguna ambición más allá de la que ya generaba su actual dinámica: un patrocinador fuerte (una entidad de carácter público), unos pocos patrocinios locales inestables, un uso irrisorio de aspectos relacionados con redes sociales (no tenía twitter y el facebook no llegaba a los 400 seguidores), no había RSS, ni canal propio en youtube... La propuesta de trabajo era en condiciones lamentables, y la visión del negocio por su parte era nula. Decepción.

El baloncesto español anda estos días inmerso en un proceso complicado. Con una ACB envuelta en movimientos de reestructuración, de los que no se sabe cuál será la salida, uno de los grandes temas es como hacer más atractivo el producto. El primer partido de los playoff entre Bilbao Basket y Barça tuvo un 4.0% de share, y una media de 614.300 espectadores, datos que no son malos en comparación con la media de teledeporte, pero muy flojos si se comparan con cualquier oferta televisiva potente. No parece que las audiencias respondan al espacio que cabría suponer para un deporte que ha logrado importantes éxitos en los últimos años, tanto a nivel de selecciones (masculina y femenina), como de clubes.

Hace unas semanas Miguel Ángel Paniagua en su columna semanal en Gigantes del Basket publicaba un interesante artículo titulado Rankings y ratings. Señalaba Paniagua que el baloncesto en Estados Unidos había perdido bastante fuerza como preferencia deportiva entre los estadounidenses, de un 13% en 1998 que lo marcaban como su opción favorita, al 6% actual. Sin embargo, esta temporada la NBA estaba logrando unos impresionantes cifras de seguimiento televisivo. “Los ratings de las cadenas televisivas que ofrecen el basket en EEUU se han disparado. En esta pasada Temporada Regular, la ABC ha subido un 38% y la ESPN un 28%,mientras que la TNT ha experimentado un ascenso todavía mayor: un tremendo 42%”, escribía Paniagua, para añadir a continuación que los índices de audiencia televisiva habían aumentado un 30%, y la venta de merchandaising de la NBA un 20% respecto al año anterior.

No voy a repetir los argumentos que muchas veces he comentado en este blog sobre el tratamiento de la información y la comunicación que, en mi opinión, se hace con nuestro baloncesto. Estos días un amigo estadounidense me comentaba que no encontraba "la tensión" de estos playoff ACB, y que, precisamente en Estados Unidos, los medios se centran en localizar las tensiones para atraer a los espectadores. Me hacía gracia en Nueva York cuando un colaborador de ESPN, me comentaba, con datos, lo increíble que sería que los Knicks remontasen el 3-0 de Boston. Luego, escuchando en la puerta del Madison a Stephen A. Smith (analista de ESPN radio) me sorprendía todavía más que se manifestara como una posibilidad cierta, aportando datos de otros momentos míticos producidos en distintas disciplinas deportivas a lo largo de la historia. El público -que veía el programa en directo desde la misma puerta del estadio- vibraba con las ecuaciones que el popular periodista formulaba como tangibles. Desde luego se sabía vender que lo imposible era posible, y ahí estaba "la tensión", personalizando hasta el extremo los posibles líderes de la sorpresa, en especial en Carmelo Anthony. Sobre los duelos y maldiciones, muchos con nombres propios, de estas finales entre Dallas y Miami también hay abundante material de referencia.




Un estudio realizado sobre el uso de twitter en nuestro país, señalaba un aumento del 151% en un año. Esto ocurría entre noviembre de 2009 y de 2010, y la cifra seguro que ha aumentado considerablemente en los últimos meses. Por otra parte, la Asociación Española de Economía Digital señalaba que un 73% de los usuarios les gusta encontrar en twitter a "las empresas en las que confía". Muchos clubes han incorporado la herramienta como elemento fundamental de difusión de contenidos, y no hay, prácticamente, ningún periodista de baloncesto que no sea usuario activo de twitter antes, durante, y después de los partidos. De igual manera son muchos los jugadores que hacen un uso activo de la red social para manifestar sus estados, y también son legión los entrenadores que hacen uso de twitter (por ejemplo en Estudiantes tengo constancia de cerca de 15 entrenadores de cantera con perfil propio).

Estos días en twitter sale humo alrededor de nuestro baloncesto, con la cuestión de la comunicación; del reglamento; de la Euroleague vs la ACB; de la forma de vender el producto; de la promoción... Algunos señalaban, sobre la cuestión de twitter, que en Estados Unidos es bastante más usado que aquí. Pero si vemos el mapa de los países donde más se usa twitter en función de la población, EEUU no esta entre los diez primeros...


Ocurre que allí el uso de las redes, en relación al baloncesto, tiene mayor proyección, como medio, muchas veces complementario, que por esta tierras (excepción de Canal+ que realiza un trabajo bastante correcto), y eso se pone en valor. La revista Slam dedica un faldón titulado twitter feeds: some highlights of what the people told @slamonline about our covers; una pequeña sección titulada retweeter con un tema; y en el número de junio le pregunta a Charles Okley (@CharlesOakley34) por el uso que él hace de las redes sociales: “That's just something that you have to do today, talking to the fans, listen to what they have to say. You have to respect their opinion”. La WNBA, entre otras iniciativas, tiene este mapa de sus jugadoras "overseas", y uno puede encontrarse con noticas como esta...



Javier Cepedano, editor de commberg.com, en el debate sobre Baloncesto y Comunicación que se desarrolló el pasado mes de mayo en La Casa Encendida, presentó un interesante documento sobre los usos de los clubes de baloncesto ACB en relación con la comunicación 2.0, y la tabla de clasificados mostraba resultados sorprendentes, pero también mucho trabajo por hacer. Aún así, y con el boom, como siempre exagerado, de los community manager en nuestro país, la cuestión no es tanto tener twitter como saber usarlo. No sólo para opinar, sino para proyectar con inteligencia, difundir las comunidades existentes -jugadores, entrenadores, expertos-, y localizar las tensiones de las competiciones. Con Epi, Petrovic, Martín y Norris, la competencia informativa era menor, pero nosotros tenemos más medios para analizar lo que le pasa a Ricky, o para dar a conocer al gran público a la futura reina de Europa.

El debate no se cierra aquí, toca repasar la victoria de Dallas frente a Miami. Dos lugares que no son precisamente el epicentro de la movida del basket estadounidense, pero que tienen suficiente artillería mediática detrás como para que sea fácil encontrar las tensiones, aquellas que hacen que el público se puede asomar al baloncesto, aunque no sea necesariamente su deporte preferido.

PD1: Este post es la continuación de la serie Twitter y Baloncesto (I).

PD2: De merchandaising mejor ni hablamos...

PD3: Si alguien quiere hablar de todo esto alrededor de una propuesta de trabajo yo encantado, pero por favor, que haya ambición y pasión por el baloncesto.

lunes, 28 de marzo de 2011

#Estu30M

El próximo miércoles, a las 20:30h en Vistalegre, el Estudiantes tiene cita con su March Madness. El partido de Eurocup contra el Cedevita croata es el momento que todos esperamos este año para recuperar el tono demencial de nuestro club.



Hace 18 años, el 19 de marzo de 1992, el Palacio de los Deportes explotó de felicidad. La victoria frente al Maccabi de Tel Aviv suponía la clasificación del Estudiantes para la F4 de la Copa de Europa (actual Euroleague). Aquel equipo que dirigía Miguel Ángel Martín, con Pepu de entrenador ayudante, realizó la mejor temporada de la historia del equipo colegial, y el grito de “¡A Estambul, chin, pun, a Estambul chin, pun, que nos vamos a Estambul, chin, pun!” todavía se puede escuchar los días de vientos fuertes y resaca. 1500 aficionados fueron a Turquía, y allí perdimos en la semifinal contra el Joventut de los hermanos Jofresa, Villacampa, y compañía.

Después de Estambul hubo otras citas importantes con Europa, aunque ninguna de tanta enjundia como aquella, y temporadas memorables, como la de la final contra el Barça precisamente disputada en Vistalegre. “El equipo alegre”, como lo tituló El País en su sección de deportes, ganó la Copa del Rey frente al CAI Zaragoza, y realizó una temporada espectacular en la ACB en 1992.


Obviamente el partido del miércoles frente al Cedevita de Zagreb no tiene nada que ver con aquella eliminatoria contra los macabeos. Pero la ilusión colectiva por ir a Treviso a disputar la Eurocup es enorme. Lo comentaba en una previa que me pedían desde Zona 2-3, en el Estudiantes necesitamos estas citas regulares con la historia para recargar pilas, fidelizar a la afición, y acumular sorpresas en el curriculum. Además, la necesidad de remontar nueve puntos es la excusa perfecta para que la cita del miércoles tenga la épica necesaria en este tipo de eventos.

“El CAI Zaragoza se parece mucho al Cedevita, funcionan muy bien desde la línea de tres puntos, tiran casi tanto de tres como de dos”, decía Luis Casimiro en la rueda de prensa posterior a la victoria frente a los maños del pasado domingo, y añadía, “queremos hacer feliz a nuestra afición, el partido más importante del año hasta ahora será el del miércoles, hay mucha ilusión con la Eurocup”.

Cierto, hay una ilusión tremenda, pero me temo que el Cedevita no se parece al CAI que vimos el pasado domingo. El equipo que dirige Alexander Petrovic no vendrá a visitar la ciudad, y seguro que van a plantear un partido duro y trabado, y sus francotiradores pueden hacer mucho daño si el marcador esta apretado.

En los dós últimos partidos el Estudiantes ha demostrado que puede desperdiciar una ventaja en el marcador sin casi despeinarse, aunque con salidas distintas, la personalidad bipolar del equipo deja abierta la incógnita de lo que pueda ocurrir en la cancha.

La grada amenaza con estar como en las grandes ocasiones, la Fuente de los Delfines espera impaciente a su extensa familia, y la ilusión se percibe en el ambiente. El grito de “cariño, te aviso, nos vamos a Treviso”, es el hit de la ocasión.

Treviso no es Estambul, ni se le parece, pero el valor de los triunfos en el Estu no tienen sólo que ver con la calidad del premio, sino también con lo que cuesta llegar a los sitios. Ahí está el valor de lo que pueda ocurrir el miércoles, porque llegar -en sentido amplio- ha costado muchísimo.

PD1: En el partido contra el CAI Zaragoza del pasado domingo pude anotar dos puntos en Vistalegre. Una gozada, lástima que no subieran al marcador...

Fotos: LuisJa

Aquí se puede ver el vídeo de la azaña.

PD2: El equipo Sub 21 comienza el playoff el próximo domingo día 3. El primer partido de octavos será en La Nevera, a las 18:30 contra Salesianos de Atocha. Muchas ganas.

PD3: Echo de menos a Po-po-vic, si estuviera con nosotros mañana...

jueves, 3 de marzo de 2011

La ACB, los medios, y los fines

“We go with the flow” (algo así como vamos con la onda) decía David Stren en una entrevista digital para CNN hace un tiempo.


Lo comentaba al hilo de una pregunta sobre la influencia del hip hop en la NBA, y si eso ayudaba a que el baloncesto tuviera mayor repercusión en la sociedad estadounidense. Stern, que no se ha caracterizado precisamente por ser un fan de los usos y costumbres que se asocian al hip hop, quería señalar que la NBA no descarta nada, y que está atenta a todas las modas, iniciativas, estilos, y posibilidades que haya en relación con la venta del producto.

Los americanos de eso saben mucho. Cuando Carmelo Anthony ficha por los Knicks las cámaras están atentas a la puerta de las tiendas donde se va a vender la camiseta del jugador. Cuando Ricky Rubio, referente mediático a nivel mundial en buena parte gracias a los medios estadounidenses, fichó por el Barça, hubo que esperar semanas para tener su camiseta en alguna tienda de Barcelona...



El recurrente debate sobre la proyección de nuestro baloncesto ha regresado. Según parece la ACB ha creado una comisión formada por representantes de diez equipos, de los dieciocho que tiene la competición, para analizar cuestiones como la financiación de los clubes, la posible reforma del sistema de competición, y la negociación del próximo contrato de televisión.

La mayoría de los medios de comunicación han fijado como culpable de la escasa repercusión que tiene el baloncesto a la propia competición, a un reglamento complejo, y a una racaneria táctica que limita el espectáculo. Sin negar que algunos cambios en el reglamento podrían mejorar el dinamismo del juego, lo que parece evidente es que el problema no esta sólo en las canchas.

La proyección mediática del baloncesto en este país no es acorde con la calidad del producto. Hoy la ACB ha dado un sonoro puñetazo en la mesa. Cuatro equipos de nuestra competición estarán en los cuartos de final de la Euroleague: Baskonia, Valencia, Real Madrid, y Barcelona. Habrá que ver cómo se valora una información así, y si el tratamiento supera lo anecdótico.

Podemos seguir con la cantinela de que el baloncesto se ha convertido en un juego de entendidos, y que en las capitales de provincia la repercusión es enorme. Pero decir eso es como no decir nada. Los focos de atención del público son otros.


Creo que hay varias patas de la mesa que se quedan cortas, alguna tiene que ver con la incapacidad de los clubes por hacer una gestión conjunta de algunos recursos, otras tienen que ver con la gestión propia del espectáculo, y otra muy importante esta relacionada con las limitaciones de los propios medios de comunicación, muy evidentes en lo que a las televisiones se refiere.

De todo esto hay mucho que hablar, y requiere un trabajo profundo de análisis. Para no ser reiterativos, y para no colocar el enésimo parche a la situación. Las redes sociales, los soportes, los grandes eventos, los departamentos de comunicación, y hasta los técnicos de luces deberían ser algunos de los protagonistas del debate.

En próximos post escribiré sobre algunas de las reflexiones que se me ocurren, con la idea de que nuestro baloncesto también tenga algo de flow, que buena falta le hace.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El Rincón del Blog (Puertatrás)

Rescato El Rincón del Blog, una sección del programa Sputnik Basket Time que realizaba la temporada pasada junto con Santi Escribano y Juanma López en Radio ELA.

En los micrófonos del S.B.T. pudimos escuchar al General Espartero hablar de su blog Basket Retro, y a Mo Sweat hablar de su blog Fo Fo Fo (Moses...). A partir de ahora trataré que regularmente podamos conocer mejor a diferentes bloggers. Empiezo con Sergio (sraly), de La Puerta Atrás, una de las apuestas más interesantes de este proceloso universo. Las preguntas serán siempre las mismas, pero ojo con las respuestas...


¿Cuál es, y cómo comienza, tu relación con el baloncesto?

Un árbol en forma de 'Y' bajo el balcón desde el que me vigilaba mi madre, una bola Mikasa de mini y una camiseta blanca, que me dijeron que era la de Corbalán... tragó para un niño de cuatro años. Los 'jevis' de la plaza, que olían al verde de las praderas del Pirineo de los domingos, me enseñaron que esa pelota no se podía votar con dos manos. A casi todos se los llevó la heroína. Hasta que no metía cien no me iba a casa.


Luego vino la pubertad, las visitas al Huevo y luego al Felipe, el póster de Jordan en la pared. Renové la camiseta blanca por una roja de Mark Davis, los entrenamientos en el cole, más tarde en el Lupus, la incapacidad para meter uno de esos 15 rebotes ofensivos que cogía de forma consecutiva, el club no saca el junior y la vagancia del adolescente finiquitan una carrera y me orientan hacia otra: la de periodismo. La casualidad hace que al empezar a trabajar se iniciara un nuevo proyecto de básket en mi ciudad, muchos partidos de LEB, alguno de ACB, reenganche como jugador para descargar adrenalina, una mudanza por amor, novato entrenador con 30 tacos... y un blog.

¿Cuáles son las características de tu blog?

Al principio quería seguir una línea profesional, con entrevistas y reportajes más parecidos a los que hacía en mi antiguo trabajo, pero el tiempo me ha llevado a otro punto que me agrada más, no sé si por pereza o por diversión. Pienso que intenta descubrir un lado más fresco del baloncesto, algunos dirán que freak, yo digo que ameno, desenfadado, fácil de leer, agradable. Esta tendencia ha derivado hacia la casi exclusiva atención a la NBA, que da mucho más juego en cuanto a descubrir la cara B de jugadores, historias insólitas, curiosidades, con alguna gota de información. Recopilo noticias de la blogosfera americana, cosas de esas que dice Daimiel y piensas... '¡¿De dónde habrá sacado esta información este tipo?!'. Desde septiembre intento ampliar el blog con la idea de desarrollar una web, hacerlo más interactivo con encuestas, clasificaciones, entrevistas, algún reportaje y opinión. Tengo muchas ideas, pero me falta tiempo para desarrollarlas y me encuentro con la oposición de ser un 'pequeño blog' y no tener el apoyo de muchos clubs para poder desarrollar mi trabajo. Tengo la obsesión de actualizar todos los días y aumentar la presencia de comentarios.

¿Qué medios relacionados con el basket son los que sigues?

Tantos... Sobre todo medios americanos, tanto mastodónticos como ESPN, CBS, SI, Yahoo... como revistas especializadas como Dime, Bounce o Slam. O blogs, de todo tipo, pequeños y grandes. En España tengo tres webs de cabecera: Solobasket, Tubasket y Encestando, pero ojeo muchas más. Reconozco que Marca es el medio convencional que más baloncesto ofrece por internet, aunque en ocasiones la cantidad no venga avalaba por la calidad. Las web de ACB, FEB, Euroliga, NBA, NCAA... están en mi historial como las 'más leídas'. Y una larga lista de blogs de cosecha nacional (Sputnik, grande!!!, A place in South, Fo Fo Fo, Sobre la Bocina, Balonzesto, Scouting Basketball... (bueno todos los que aparecen como 'Amigos de puertatrás') y estadounidense. Me dejo llevar por la marea del día, voy saltando de isla en isla, pero mi memoria de pececillo curioso me prohíbe recordar algunos espacios interesantes en los que pienso que un día naufragué.

¿Cómo ves el panorama de los blogs de baloncesto aquí?

Creo que hay de delimitar dos fronteras. Para empezar están, vamos a llamarlos, medios 'oficiales', aquellos blogs de medios de comunicación (periódicos, radios, televisiones, webs especializadas...) o entidades (ligas, asociaciones, federaciones). En la mayoría (no todos) de los casos, se considera al blog como un rincón por el que encauzar una nueva forma de 'vender' publicidad y no de enriquecer la información. Normalmente se usa una forma trillada: Una personalidad reconocible tiene libertad para relatar su vivencia personal dentro del baloncesto. Considero que es un error pensar que sólo por poner una cara vas a atraer a lectores si lo que se cuenta es una lluvia monótona de tópicos, historias releídas. Hay excepciones, prodigios (ver Lucio Angulo, Iturriaga, Daimiel...), pero normalmente estos blogs 'oficiales' tienen pronta caducidad.

En la segunda división estarían los blogs anónimos, gente apasionada por el baloncesto, aficionados o profesionales, estudiantes o veteranos, que ve en esta ventana un salto por el que lanzar sus opiniones e inquietudes. Aquí, entre la variedad, encuentro más riqueza, con niveles como en todos los sitios. Hay verdaderos artesanos del blog, talento al servicio de un equipo o una idea, pero que son infravalarados, huecos en los que hallar un análisis extra, una visión más fresca, un dato olvidado, una historia llamativa vista por el ojo curioso... El abanico de opciones de amplísimo como la curiosidad de cada uno.

Pienso que en este país, el concepto 'blog' no ha sido todavía digerido y se ve como un nivel inferior, una catacumba de 'freaks' menospreciada por los freaks oficiales. La democracia de su creación (cualquiera puede tener uno) es vista con recelo por los entes que ahora manejan la información (medios, clubs...) y eso no da valor. En USA se ve un tratamiento totalmente diferente, dónde los blogs enriquecen los medios (las dos divisiones se integran) y dan visiones múltiples e enriquecedoras del básket. Ese es el camino a seguir, la única frontera que debería existir.



¿Sobre qué competiciones/asuntos sueles escribir y por qué?

NBA, por su carácter espectacular. No hay comparación cómo se lo montan los americanos en este sentido. Supongo que viene de una relación más abierta con la libertad individual, menos miedo a hacer el ridículo, a opinar más libremente sobre cualquier chorrada (pese a la censura del señor Stern), a hacer el tonto, el calor de la fama invita al egocentrismo y la divinidad de la estrella. Todo este envoltorio es glorificado por los medios y potenciado, porque atrae y vende. En España y Europa no se sabe explotar este punto del deporte: el personaje. Gente como Vidaurreta o Pecile deberían ser referentes en los medios y ser seguidos por otros jugadores. Por eso la generación del 84, con gente desenfadada como Romay, Iturriaga o Epi siguen estando en primera línea mediática. Los medios sobre ACB deberían dirigirse hacia este sentido, hacia un análisis más divertido, más personal, explotando la riqueza estadística, dándonos una visión más personal de los protagonistas, saltando esa barrera... Sin querer generalizar, los medios de básket nacional suelen ser cotos cerrados para la crónica repetitiva o la recopilación de noticias y ahora eso cualquiera lo puede hacer desde su casa, mejor o peor. Es curioso como los blogs españoles más interesantes se centran en la NBA o el básket americano. La forma de las retransmisiones de NBA y ACB o Euroliga, por ejemplo, siguen siendo el mejor espejo en el que contemplar la gran diferencia entre cómo se vende un mismo deporte en dos 'planetas' distintos,.

Equipos y jugadores a los que siempre echas un vistazo...

No soy de colores. Se puede decir que soy del CAI por nacimiento y del Unicaja por adopción, pero me cuesta emocionarme en las victorias y en las derrotas. Por amistad sigo multitud de equipos. En la NBA soy de esos que creció con Jordan, así que los Bulls están en mi armario en forma de mitología textil. Ahora hay que seguir a los Lakers, por Pau. Pero me puedo tragar cualquier partido que tenga un mínimo de interés, sea cual sea.

Jugadores... tantos. Por centralizar, me gustan los excéntricos, extravagantes, los diferentes, así que Rodman es como un Dios para mí, con ese carácter bestial, capaz de partirse la cara por cualquier balón. Para mí eso es baloncesto. Ahora Artest da mucho juego, pero hay que fijarse en Durant, un tipo muy friky, el inteligente Steve Nash, el batallador Noah... Todos los que, además de jugar, 'dan juego'.


¿Algo más que añadir?

Que, sin duda, lo mejor de esta aventura que dura un año es poder conocer a gente como tú, a gente como Guillermo de Acacías, a todos los que nos reunimos en Magariños... a todos aquellos que me conocieron antes y que ahora aún me siguen, algunos que sólo me conocen por Puertatrás y me siguen diariamente o de vez en cuando, a todo el mundo que pierde un segundo para entrar por esta Puerta. Gracias.

martes, 27 de abril de 2010

¿Asuntos Internos?

Hace unos días Jordi Bertomeu, Director Ejecutivo de la Euroliga, se despachaba en los desayunos de Europa Press con las recetas que a su entender deben aplicar las competiciones locales de Europa. Por el lugar, la ocasión, y su propia trayectoria, la referencias más obvias tenían que ver con la ACB. La competición más importante de baloncesto tras la NBA.

Señalaba Bertomeu que “una competición nacional con más de 14 equipos no tiene sentido”, o que “hay que crear sistemas más estables y controlados de competición en el que el mérito deportivo no sea el único elemento a tomar en cuenta para clasificarse”. La cuestión se refiere a la intención de la Euroliga de contar para su competición con cuatro invitados fijos de la ACB (Barça, Real Madrid, Baskonia, y Unicaja) que accederían a la disputa del torneo sin tener que demostrar mérito alguno en la competición local.

Portela, Stren, y Bertomeu

La ACB ha reaccionado con lógica, defendiendo a los clubes que la componen, y poniendo el grito en el cielo contra la posibilidad de que los méritos deportivos no tengan valor a la hora de jugar en la competición más importante del continente. Eduardo Portela contestó a Bertomeu: “Parece que la idea de este organismo (Euroliga) es, desde hace algunos años, minimizar a las ligas nacionales para de esta manera acaparar todo el poder”.

Conocido es que los modelos de organización están basados en criterios empresariales por encima de los deportivos, que la grandes referencias son la NBA y las ligas de fútbol, y que la venta del producto (televisiones principalmente) no es todo lo satisfactoria que ambos desearían.

El éxito de la inversión de la ACB por dotarse de un cuerpo estructural sólido, con múltiples servicios asociados, y con sobresaliente capacidad competitiva es evidente. 25 años después de su fundación nadie le tose en Europa. La Lega italiana dejó de ser un peso pesado para convertirse en una sombra de lo que fue, la liga griega es un juego de dos, la rusa ni eso, y el resto de competiciones no alcanza un nivel mínimo de calidad.

La Euroliga sueña con cerrar una competición entre las potencias económicas del continente, prácticamente estática, y que pueda generar novedades a base de inversiones sustanciosas. Si además se logra en un futuro no muy lejano se disputen los partidos los fines de semana (como quieren muchos equipos europeos), el sorpasso es casi perfecto.

Pero hay un problema. La ACB sí funciona, sí que atrae a mucho público a los pabellones, y sí que genera sorpresas deportivas, aunque Bertomeu no quiera reconocerlo. Y lo que es más grave, si acepta la imposición de la Euroliga desvirtúa la propia lógica de la justicia deportiva: no siempre gana el que más dinero tiene, si no el que mejor juega. Por no hablar de que en éste país hay casi tanto baloncesto de calidad como ciudades, y que eliminar a cuatro no es buena política.

Un último factor que tangencialmente, y de forma importante, atraviesa el conflicto son los medios de comunicación. A pesar del éxito de público en las canchas, la ACB no logra asentarse en unos niveles de audiencia televisiva decentes. Hay varios motivos y diversas opiniones al respecto. Ya lo traté en éste blog en su momento en varios capítulos que se pueden consultar. Pero es que además el resto de medios tampoco está a la altura de las circunstancias de un país donde el baloncesto es un deporte con un muy considerable número de fichas federativas y aficionados.

No leo la prensa deportiva habitualmente (salvo la Revista Gigantes), pero el viernes mientras me tomaba un café me quedé de piedra al leer en el Diario AS la columna de Tomas Roncero. El periodista disparaba a los dos protagonistas principales de esta historia, a Portela y Bertomeu. Pero al segundo le daba estopa con el siguiente argumento: “Una competición que no ha conseguido en sus diez años de historia que el Madrid haya jugado una sola Final Four, demuestra su falta de inteligencia”. Si ya estaba decepcionado porque la mayoría de medios generalistas dedica el 90% de su espacio al fútbol y apenas se acercan al baloncesto, y cuando lo hacen es para reproducir lo que ya se mueve en las redes (una visión a cómo trata los deportes The New York Times sería recomendable), la lectura del artículo me sumió más en la decepción. ¿El fallo de las debacles europeas del Madrid es del organizador de la competición? ¿Eso hay que cambiarlo desde arriba? En fin...

Volviendo a las televisiones, no sé si es necesario recordar que los niveles de audiencia de la NBA, en EEUU, están por debajo de los de la NCAA. La liga universitaria (y el valor de la competitividad más cercana) ha cerrado recientemente un nuevo acuerdo televisivo con la CBS para los próximos 14 años con un valor económico impresionante. Los que hemos seguido el último March Madness, al igual que en la NBA, sabemos que el producto está perfectamente cuidado y producido. En Japón le dan tanto valor al envoltorio como al regalo. De tal manera que lo primero es un arte. Aquí no. Ni siquiera la Copa del Rey, que es un acontecimiento deportivo y social espectacular, está bien aprovechado como producto televisivo.

En cualquier caso la cuestión está en los tribunales de justicia. Donde, según parece, ninguno de los dos modelos empresariales-deportivos quiere estar.

Veremos qué ocurre, pero el asunto afecta a muchos seguidores, equipos, e implicados de diversa condición con el baloncesto que se juega por aquí.

sábado, 13 de febrero de 2010

miércoles, 6 de mayo de 2009

Audiencias y baloncesto. Un debate incómodo (V)

Final de esta serie dedicada a las audiencias de baloncesto. Nada más que añadir de un debate largo, y cambiante. Este artículo, en una versión más reducida que los cinco capítulos, no encontró espacio para ser publicado, en El País no gustó que se preguntará a otros periodistas que no fueran los suyos propios. El debate es incómodo porque no deja satisfecho a nadie, y los protagonistas (medios de comunicación, clubes, etcétera) no están dispuestos a cuestionar su propio papel en la promoción del deporte de la canasta. Aquí está el final...


Para Paco Torres, director de la revista especializada Gigantes del Basket, “medir el baloncesto por las audiencias es algo que esta viciado. El baloncesto goza de muy buena salud, las canchas están llenas, ya sea en Málaga, en Bilbao o en Madrid. En España hay una cultura deportiva muy ligada a las victorias, la gente ve a la selección si esta puede ganar, eso es lo que engancha sea el deporte que sea. El público no ve el campeonato de tenis de España, si no la final de Roland Garros”, y enfatiza “esta claro que el echo de tener una estrella como Pau Gasol ha focalizado mucho lo que ocurre en la NBA entre el público. Pero lo cierto es que la gente sigue más el baloncesto que hace unos años, se conoce mejor a nuestros NBA, también a los chicos de la selección. Hasta el punto de que si tu vas a Badalona te encuentras a un montón de chavales con el corte de pelo de Ricky”.


Para otros estamentos la calidad del deporte se demuestra en su importancia social. Ángel Palmi, director deportivo de la Federación Española de Baloncesto (FEB), pone el énfasis en el importante aumento de la sensibilidad por el baloncesto. “Las audiencias no son el único termómetro de cómo nos encontramos, hay que mirar la repercusión social. El año pasado dimos 30.000 licencias más de jugadores. Esto supone muchos más niños, padres, entrenadores, ciudades, árbitros, etcétera, alrededor de este deporte”. Según él, para generar mayor expectación, “hay que informar sobre la vida de los jugadores, sobre cómo esta Calderón en la NBA, su relación con el idioma, con su familia, etcétera. Esto hace que el público se familiarice con el baloncesto y sus protagonistas, sean de la NBA, de la ACB, o de la Liga Femenina”. Y destaca uno de los temas habituales en los debates: la dificultad del público para sintonizar con jugadores que defienden durante poco tiempo una camiseta, “Creo que, por encima de todo, los que transmiten y tienen repercusión para el aficionado son los jugadores, sobre todo si tienen continuidad”.


Aquí Jou Llorente es categórico. “Las audiencias no son buenas porque falta identificación de los telespectadores con lo que están viendo. Hay mucha movilidad de jugadores, y a la gente le gusta consumir productos cercanos. Muchos equipos no tienen referentes españoles. En la época dorada había un montón de jugadores españoles que identificabas con un club. Ahora el Madrid y el Joventut han recuperado esa identidad, con Raül, Felipe Reyes, incluso con Bullock y Hervelle, o con Ricky Rubio y Ribas en el Joventut. Jugadores con los que identificarse, porque, si no, el público pierde el estímulo de seguir a un equipo”.

Mientras que para algunos el debate es “injusto” pues se compara en exceso con la selección, o con épocas en las que había menos oferta deportiva en televisión, para José Luis Llorente es una cuestión fundamental. “Restarle importancia es mala política. Las audiencias marcan el seguimiento del baloncesto en todo el territorio. Es la vara de medir nuestra presencia. La selección tiene un tirón mediático enorme, pero si no invertimos en potenciar las audiencias de la liga estaremos desviando la atención en la promoción, en el deporte y en el espectáculo. De hecho, cuando van bien, nos apresuramos todos a decirlo”.


Nadie duda de los esfuerzos que están haciendo los distintos implicados en la potenciación del baloncesto. De echo, la ACB está realizando un trabajo importante para dotarse de servicios que enganchen a los consumidores, más allá de unas audiencias que, con la implantación del sistema digital terrestre y la desaparición del analógico, fragmentarán todavía más la cuota de pantalla.

El debate sigue abierto, y buena parte de sus protagonistas no se ponen de acuerdo ni en las causas ni en las soluciones. Habrá que ver si los resultados de la selección continúan atrayendo aficionados, lo cuál, visto lo visto, y más allá de las audiencias, es bastante probable.

martes, 28 de abril de 2009

Audiencias y baloncesto. Un debate incómodo (IV)

Ayer lunes 27 de abril se volvió a producir una situación para mí incomprensible, y que me devuelve al origen de este artículo. En un momento de la temporada en que muchos equipos se juegan su acceso a los playoff por el título, o su descenso de la competición, el diario El País no le dedica ningún espacio a la ACB. No hay rastro de la crónica resumen que Robert Álvarez elaboraba cada lunes sobre la jornada, y elimina también la columna que cada semana publicaba Paul Shirley, Historias de un tío alto, sobre la NBA. Quizá se trate de una desaparición puntual, pero parece política periódica del diario eliminar sin explicaciones la información de baloncesto.

Paul Shirley, ¿ex-columnista de El País?

Una nueva decepción para los lectores, seguidores de baloncesto, de ese periódico. José Sámano, máximo responsable del área deportiva de El País, en su habitual convesación de los lunes con los internautas desde la página web del diario, afirmaba hace unas semanas, “no creo que la culpa de las rebajas informativas de la ACB tenga que ver con el grupo PRISA u otras supuestas conspiraciones. La Liga regular es larguísima, dos de las competiciones europeas no interesan y la primera cobra interés en su fase final”, y añadía una semana después en el mismo foro “me produce desazón que la ACB fotocopie muchos de los sin sentidos del fútbol: un calendario imposible, muchos partidos sin interés, horarios cambiantes, plantillas imposibles de memorizar, cambios constantes de ventana televisiva, un exceso de autonomización del producto. Admito toda la culpa de los medios, empezando por la sección que represento, pero le aseguro que la ACB no ayuda en exceso”.

Otros tiempos, para todos

Ayer consulté varios periódicos para ver si era cierto que la ACB no tiene interés para otros medios de información. En ABC encontré varios artículos sobre la jornada, además Javier Hernández firmaba un artículo sobre el ex-ACB Óscar Yebra y su “aventura” deportiva en el basket iraní. Público, El Mundo, y La Vanguardia, en mayor o menor medida, dedicaban espacio suficiente a lo acontecido durante el fin de semana en 'la segunda mejor liga del mundo de baloncesto'.En la edición del domingo, Mario Díaz, cubrió para El Mundo, como partido importante de la jornada el enfrentamiento entre Estudiantes y Real Madrid, al que El País sólo concedió un pequeño recuadro con el resultado y la anotación de los jugadores...

Hace poco Santi Escribano, comentaba en este mismo blog, el importante seguimiento del baloncesto en los medios de fuera de Madrid. Pude comprobar que era cierto leyendo las páginas del Periódico de Extremadura, donde me impresionó la cantidad de información de basket que dedicaban en sus páginas, no sólo al Cáceres 2016, que lucha por meterse en el playoff de ascenso a la ACB, sino también sobre la ACB y la NBA en general. En Gara, ayer, dentro de la completa información sobre el deporte en la sección Kirolak, Arnaitz Gorriti y Koldo Akordarrementeria escribían sobre baloncesto. El primero publicaba una curiosa crónica sobre el partido entre el Menorca y el Bruesa, con un estilo muy particular.

El seguimiento de los medios locales es cada vez mayor

En definitiva parece que la política sobre baloncesto del diario El País, con respecto al tratamiento de la ACB y el baloncesto, es única. Estoy seguro que volverá a dar espacio a la lucha por el anillo de la NBA, y otros asuntos relacionados. Ayer Juanma Iturriaga escribía un reiterativo artículo sobre la decisión de Ricky Rubio de ir a la NBA. Pero su política de aparecer y desaparecer ya es agotadora, al menos lo es para mí. No sé si Paul Shirley ha terminado su aportación como columnista, en un papel por el que antes pasó, sin pena ni gloria, Jorge Garbajosa, pero no creo que sea forma de dar por terminadas las cosas.

Todo demasiado efímero como para poder lograr tener una personalidad propia a la hora de enfocar un deporte, y una liga como la ACB, que tiene miles de seguidores en este país.

PD1: Ayer por la noche murió de una paro cardiaco Javier Ortiz, columista del diario Público, y admirado periodista, gran amigo del periódico Diagonal. Dejó escrito con su habitual sarcasmo su propio obituario. Muy recomendable.
PD2: Mis mosqueo con el ninguneo de El País a la pasada jornada de la ACB hace que se aplace a un capítulo más el final del artículo sobre Audiencias y Baloncesto, donde algunos protagonistas hablan de la importancia del deporte de la canasta por encima de sus audiencias de televisión.

miércoles, 22 de abril de 2009

Audiencias y baloncesto. Un debate incómodo (III).

Las audiencias de televisión del baloncesto es una cuestión que genera diferentes opiniones. En el Capitulo I de este reportaje, publicaba una introducción al debate y a cómo surgió, a raiz de una conversación con José Sámano, redactor jefe de deportes en el diario El País. En el Capitulo II Eduardo Portela, presidente de la ACB, exponía el punto de vista de la Liga, y se aludía a la primera etapa dorada del basket que comprendió entre la olimpiada de Los Ángeles '84 y mediados de los años '90. Ahora hablan otros protagonistas, con visiones dispares, en el penúltimo capítulo de este reportaje, realizado hace casi dos años y ahora actualizado para este blog.


José Luis Llorente, ex jugador del Real Madrid, perteneció a aquella primera etapa dorada. El ahora presidente de la Asociación de Jugadores de Baloncesto, es crítico con la situación actual, y cree necesario hacer retoques a la competición. “Habría que hacer una reestructuración del calendario ACB. La liga es modélica, pero la competición y el reglamento se han desviado demasiado hacia un modelo americano del deporte. Habría que mirar más al fútbol, hacer menos partidos pero más importantes. Hay demasiados intrascendentes, y son necesarios más agilidad, mayor dinamismo, un reglamento que favorezca más el juego ofensivo”. Para Llorente no se trataría de fijarse en el modelo NBA, sino en el concepto europeo de la competición. “Ahora el baloncesto ACB es más parecido al béisbol, a la NBA, o al fútbol americano, donde todo el tiempo se para el juego. Y eso desvía la atención del espectador, que prefiere que el deporte tenga mayor agilidad. En Europa las competiciones de fútbol, ciclismo o tenis no paran nunca, y eso mantiene al público más enganchado”.


La NBA es un referente, para algunos, de hacia donde ir, y para otros, de lo que no se quiere ser. Depende de a quién se pregunte. Lo que nadie duda es su potencia como negocio y espectáculo. “La actual presencia de cinco jugadores españoles ha dejado en una posición menor a la ACB, para el público no entendido, que siente bastante atracción hacia lo que ocurre en la NBA”. Son palabras de Antoni Daimiel, periodista deportivo, clásico en las retransmisiones de los partidos NBA. “No creo que eso sea un problema (la tendencia hacia la americanización, que señalaba Llorente). No hay que copiar todo como en la NBA. Pero miraría cómo han trabajado en los últimos 15 años, en la forma de captar gente, medios, publicidad... Para el público no ‘experto’, diez minutos de la NBA ofrecen un espectáculo que no ofrece diez minutos de baloncesto FIBA”, y añade “por ejemplo, en la NBA un tiempo muerto te ofrece un espectáculo muy superior a lo que hacemos aquí, falta imaginación”.

Un aspecto, que se señala habitualmente, es la posibilidad de cambiar parte del reglamento para favorecer el espectáculo. Los marcadores en el baloncesto europeo son cada vez más cortos, y las defensas muy agresivas, lo que disminuye la fluidez del juego. “Hay que cambiar reglamento por espectacularidad, como en la NBA, donde la media de puntos por partido es 99. Y esto lo ha buscado la propia Liga, que tiene una preocupación muy fuerte por captar nuevos espectadores”, señala Daimiel.


Lo cierto es que la FIBA ha decidido introducir alguna modificación en las reglas para el próximo ciclo olímpico. En opinión de Paco Torres, director de la revista especializada Gigantes del Basket, “hay pequeños cambios que introducir en el reglamento, pero estamos sujetos al reglamento FIBA, y no creo que haya que cambiar ni el tamaño de la cancha ni otras normas. Eso no va a modificar los niveles de audiencia”, y añade “las audiencias no responden a las expectativas porque no hay un Real Madrid-Barcelona todas las jornadas. Me niego a creer que la calidad de una competición esté en función de su seguimiento televisivo, si no, pensaríamos que los programas del corazón son de gran calidad. Yo creo que cuando hay un buen partido, cuando la competición está más caliente, la gente responde y se sienta a verlo”.

Aquí hay otra diferencia de criterio. Para algunos invertir en espectáculo, pensando sobre todo en el modelo americano, va en detrimento de la calidad del deporte, y eso “sería un error”. Antoni Daimiel no es de esta opinión, “no podemos hacer del baloncesto un deporte para superentendidos, como si fuera ajedrez. Se trata de que esto se consolide como el segundo deporte, y hay que simplificar el juego, crear estrellas -a mí me parece muy perjudicial que no haya en cada equipo un tipo que meta 20 puntos por partido, ese es el tío al que quieres ir a ver, aunque no juegue en tu equipo-, mejorar el entretenimiento en los pabellones, beneficiar el juego de ataque, y si esto sale bien, exigir más implicación en el fomento a las televisiones”.

Próximo capítulo: El baloncesto más allá de las audiencias.