¿Qué diferencias hay entre este equipo-generación y el que ganó la Minicopa en la edición anterior?
A nivel competitivo, posiblemente el equipo de la generación 96 que jugó la Minicopa era más poderoso en su juego interior, lo que no quiere decir que nuestros grandes del 97 no tengan una proyección interesante de cara al futuro. Quizá ahí radica la mayor diferencia entre generaciones, hay más jugadores en el 97 que ahora pasan inadvertidos pero que pueden tener una evolución sorprendente...
Joan Rallo en la final frente al Barça. Foto: ACB¿Cuánto tiempo entrena el infantil de la Penya, y cómo divides las sesiones?
Nosotros hacemos 3 sesiones de pista a la semana, de 1 hora y media, más 3 sesiones de preparación física de 1 hora antes de cada entrenamiento. Además están los partidos y los entrenamientos con la selección autonómica. El aspecto que más entrenamos es todo lo que hace referencia a los fundamentos individuales del jugador, aunque creo que en los últimos años la carga de táctica individual o de situaciones para entender el juego ha ido aumentando. Queremos tener jugadores que entiendan de que va todo esto...
¿Cuál es la preparación de los jugadores a la hora de competir en un torneo como este? ¿Qué se les pide?
Cada torneo tiene sus peculiaridades. La Minicopa se caracteriza por la gran expectación mediática y por ser un torneo que en su fase inicial no te permite ni tener un momento de despiste, ni poder llegar a ganar un partido con comodidad. Es una oportunidad única para que los jugadores aprendan a gestionar la presión. No creo que sea bueno simplemente alejarles de esa presión que existe y aislarlos. Creo que es muy positivo que aprendan a enfrentarse a ella y disfrutar de esa sensación.
La reacción de un jugador, su carácter, su comportamiento, etc ¿forman parte de la valoración que se tiene de ellos a la hora de evaluar su proyección?
Absolutamente. Creo que cada vez más. Y creo que es un aspecto cada vez más a tener en cuenta cuando nos planteamos incorporar jugadores al club. Creo que todos tenemos en mente jugadores limitados técnicamente que están jugando en ACB o competiciones FEB gracias a un carácter extraordinario...
¿Cómo valoras el tema de los jugadores invitados?
No te voy a decir que este en contra. Obviamente, nosotros hemos invitado a jugadores en otras ediciones. Mi experiencia es que a nivel competitivo no es una ventaja tan grande como cabria esperar. Después de la Minicopa que hizo Marc Bauzà el año pasado podría parecer que estoy loco diciendo esto, pero lo cierto es que los jugadores invitados no han entrenado con sus compañeros, no conocen los automatismos del equipo, no dominan muchas situaciones y no es nada fácil gestionar eso.
El MVP del torneo fue para Albert Real, ¿es bueno proyectar la atención sobre un jugador concreto a estas edades?
El trofeo de MVP esta ahí. Y no hay que ser hipócritas, a todos nos interesa que se hable de la Minicopa. Sin este bombo y platillo la competición no tendría la misma reputación ni llamaría tanto la atención. Pero de ahí a que un chaval de 13 años haya de leer en internet al volver a casa el domingo que tiene las cualidades de Kobe Bryan o de Magic Johnson me parece que hay un abismo...

El equipo ACB es un reflejo de la apuesta por la cantera de la Penya, ¿es un activo para que un jugador se incorpore a vuestro club?
Totalmente. El principal activo. Los jugadores que fichan por la Penya saben que si trabajan, si su evolución es buena y si tienen suerte, tendrán su oportunidad. Nadie les puede asegurar nada, pero saben que ellos son el futuro y que les necesitamos.
¿Cómo es la comunicación entre los distintos estamentos de cantera del Joventut?
La mayoría de entrenadores hace 10 años o más que trabajamos juntos. Desde abajo, en la escuela de básquet. Y los que han ido llegando rápido se han integrado en la filosofía del club. Eso hace que muchas veces no haga falta ni explicar las cosas, sabemos en que dirección hay que ir, lo que se pide de cada equipo. Parece raro, pero no hacen falta demasiadas reuniones para saber que se espera de ti...
¿Tiene algún significado especial ganar este título en el Magariños?
El año pasado ganamos la final en La Casilla, otro campo histórico. Mentiría si dijera que no es especial ganar la Minicopa en recintos así. Al entrar en Magariños uno siente esa especie de respeto que tiene al entrar en una catedral. Se respira la historia y el baloncesto en cada rincón. Dicen que hay sitios de los que nunca vuelves y, sin duda, Magariños es uno de esos sitios para el infantil de este año.










