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lunes, 24 de diciembre de 2012

"El partido que cambió la historia"

En estos mundos que habitamos hay distintos tipos de periodistas. Antonio Gil (Madrid, 1981) pertenece a los que dedicados profesional y pasionalmente al baloncesto no dudan en convertirse en aliados cada vez que se comparte tiempo con él. Yo le conocí en persona por primera vez cuando preparaba mi libro El Ritmo de la Cancha haciendo entrevistas en Nueva York. Más tarde tuve la suerte de trabajar y convivir con él, en una experiencia sensacional, rodando un documental en Nueva Orleans sobre Greivis Vasquez.

Antonio Gil, entre otros asuntos, es corresponsal en NYC de la revista Gigantes del Basket, colabora en medios como basket4us.com y es analista de la NBA para CNN en español. Ahora ha publicado con Ediciones JC el libro El Partido que Cambió la Historia, un libro que trata de acercanos al streetball neoyorquino a través de lo ocurrido una noche de julio en una de las canchas de baloncesto más míticas de La Gran Manzana.


Pregunta: Describe cómo es el entorno urbano de la cancha de Dyckman.

Respuesta: Washington Heights es uno de los barrios más peculiares de Manhattan, colindando con la frontera del Bronx. Dyckman es un pequeño reducto de de la República Dominicana en New York, al estilo del poblado de Astérix en la Galia. Sus gentes, la música, los carteles, los comercios… Nada que se puede encontrar del mismo modo en ningún otro rincón de NYC.

P: Joe Pope dijo que Dyckman es “la alfombra roja del baloncesto”, ¿por qué?

R: Durante el verano de 2011 todo el mundo quería jugar allí y quien no jugaba quería estar en la grada. Los mejores jugadores NBA, NCAA, overseas y amateur se pasearon por Dyckman ante la atente mirada del famoseo más exagerado de toda la historia del torneo. Dyckman era el sitio donde estar aquel verano.

P: Alguna gente piensa que el streetball es una especie de baloncesto callejero en el que “vale todo”, cuéntanos (brevemente) cómo es la escena del streetball neoyorquino.

R: Es el baloncesto más exigente que jamás he visto, tanto en canchas de cemento como en pabellones profesionales. Si juegas en New York tiene que darlo todo o si no mejor quédate en casa porque nadie tendrá piedad de ti. El concepto pachanga, tan mal utilizado en España para definir partidos y torneos de streetball, no existe en NYC. El más amistoso de los partidos acaba convirtiéndose en una batalla por lograr la victoria.

P: ¿Hay un reglamento específico?

R: Dependiendo del torneo se juega con reglas NBA o NCAA. Estamos hablando de baloncesto normal y corriente, como el de cualquier liga del mundo, con la preciosa peculiaridad de que se juega al aire libre. Los torneos organizados cuentan con marcadores (normalmente electrónicos), árbitros, cronómetro… Un partido de baloncesto al aire libre, sin las tonterías que los medios quieren vender como streetball de vez en cuando.


P: ¿Qué papel juegan los entrenadores?

R: Exactamente el mismo que juega cualquier entrenador en cualquier equipo profesional. En los torneos de streetball además el entrenador hace las veces de general manager y consigue los jugadores que estarán a sus órdenes. Él hace los cambios, pide los tiempos muertos, dice quién manda en la cancha y ordena a los jugadores. Y a veces grita hasta la saciedad a los árbitros para intentar llevárselos a su terreno.

P: Algunos de los jugadores más reconocidos del streetball neoyorquino han pasado por la liga ACB o LEB sin excesivo éxito, ¿por qué ocurre esto?

R: No todo jugador de baloncesto está preparado para jugar de forma ‘organizada’ y sobre todo para hacerlo bajo el encorsetado ajedrezado de sistemas ofensivos y defensivos que convierten al baloncesto ACB/LEB/FIBA en general en pura matemática castrada de libertad de movimientos y creatividad en muchísimos casos. Si en Estados Unidos se nota la diferencia de jugar en high school a hacerlo en la NCAA y de ésta a la NBA, imagina saltar de las calles al baloncesto FIBA.

P: El lockout de la temporada pasada fue una buena oportunidad para ver a algunos de los mejores jugadores de la NBA en los torneos de verano de NYC. ¿Cómo repercutió su presencia en la escena del streetball?

R: El lockout fue una tremenda jodienda para el baloncesto NBA y al mismo tiempo una bendición para los torneos de streetball de New York, en los que los jugadores profesionales se dejaban ver noche sí y noche también, reaviviando una escena streetball un tanto apagada en los años anteriores.

P: Como periodista, ¿crees que el streetball está olvidado por los medios o que está en el lugar donde quiere estar?

R: No está olvidado porque casi nunca se le tuvo en cuenta… pero casi que mejor. Los medios tienden a prostituir al streetball y travestirlo a lo que ellos quieren vender como algo que parece que inventan los propios medios cuando le prestan un mínimo de atención. El streetball es algo que nació en las calles y pertenece a las calles. No necesita de nadie que venga a decirle si lo está haciendo bien o no. No necesita de repercusión mediática por siempre ha vivido del mejor medio de comunicación que existe: el boca-oreja.


P: ¿Qué pasó el 20 de julio de 2011 en Dyckman?

R: Que un partido de baloncesto entre los dos equipos favoritos para llevarse el torneo cambió la historia del streetball por completo. Nunca antes hubo nada parecido y nunca jamás lo habrá de nuevo. Por ‘hype’, repercusión, involucración, talento… Cualquier parecido con algo vivido anteriormente en un playground de NYC es sólo producto de la imaginación de quien quiere restar importancia al encuentro que puso nuevamente a Dyckman en el mapa y lo encumbró como el posiblemente mejor torneo de la historia en aquella edición.

P: ¿Por qué el libro y cuál ha sido el proceso de elaboración del mismo?

R: Porque era algo que tenía pendiente conmigo mismo y con el streetball de NYC después de muchos años seguidos empapándome de él, sus historias, sus personajes y convirtiéndolo en mi pasión con mayúsculas. Después de viajar cada verano durante muchos años a ver partidos, jugarlos y conocer gente, decidí que era el momento de darle una enésima vuelta de tuerca a un proyecto de libro sobre el streetball de New York en el que llevaba años trabajando y presentar al público español la auténtica maravilla que vive en las calles de la meca del baloncesto, en la que The World Most Famous Arena no es el Madison Square Garden sino la cancha en la que cada niño juega con un balón soñando que anota sobre la bocina una jugada que él mismo narra jugando en solitario.

PD: El próximo jueves 27 de diciembre, a partir de las 12:30h presentamos El Partido que Cambió la Historia en la tienda del Club Estudiantes, en la calle Serrano 127 de Madrid. ¡Nos vemos allí!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Gigantes se hace mayor

En un curso de entrenador que hice hace tiempo con Javier Lería de profesor, el técnico madrileño dijo en medio de una clase técnica: “Gigantes del Basket es nuestra revista”. Por “nuestra” se refería a la revista de todos los que tenemos que ver con el deporte de la canasta en este país. Yo me quedé con aquello como un detalle elegante de alguien que habita con veteranía y conocimiento la comunidad de los más implicados. Un término y un concepto absolutamente cierto, mucho más para aquellos que nacimos para el baloncesto a la vez que la publicación, hace ya 27 años.


Ahora Gigantes abandona su periodicidad habitual de semanario para convertirse en mensual. Hace no mucho decía Clint Eastwood, en una entrevista para El País Semanal, “yo soy de los que leen el periódico y me gustan los libros en papel. Me gusta su peso, su olor”. A mí me ocurre algo parecido. El olor de Gigantes me trae buenos recuerdos, como ya conté en un post hace tiempo. Me ocurre un poco como a Totó en Cinema Paradiso, la sensación de que algunos lugares de mi vida están en sintonía con disciplinas sobre las que sigo manteniendo relación. En el caso de Salvatore era el cine y los rollos de película, en el mío el basket y Gigantes.

Es discutible si este salto que propone “nuestra revista” se tendría que haber realizado antes, pero no cabe duda de que el resultado actual es altamente satisfactorio. En el primer número de la nueva época hay chicha para rato. Una entrevista con estilo a Hettsheimeir realizada por Quique Peinado; una completa guía de la NBA realizada por Antonio Gil y David Carro con apuntes de Antoni Daimiel; unos columnistas de lujo e interés como Miguel Ángel Paniagua y Joan Plaza; y excelentes artículos, desde un punto de vista más reposado que antes, de Miguel Panadés, Carlos Velasco o Fernando Martín. Señala Paco Torres en su editorial “la adrenalina que genera trabajar en una revista con tantos cambios”. Un proceso apasionante que se percibe, a veces en exceso, en este primer número.

Parece una obviedad decir que en estos tiempos complejos para el mundo de los medios de comunicación, cada salto que se da tiene una importancia enorme, porque como decía el mismo Totó lo que queremos es “el mundo”. Sin esa meta los resultados suelen ser tímidos. Cuestión compleja cuando es difícil hacerse un hueco donde apenas hay espacio. En ese sentido espero que la nueva etapa de Gigantes del Basket venga con la intención de comerse el mundillo aprovechando el espacio y el prestigio que ya tiene. Un paso complicado, sujeto a la posibilidad de satisfacer a un número importante de lectores manteniendo los equilibrios de las distintas preferencias del público baloncestistico. Algo nada sencillo además con la diversidad que existe de referencias en internet.


En ese sentido, no soy muy partidario de la política de equilibrios, creo que ayudan a mantenerse pero no a alcanzar el éxito. Espero que Gigantes tenga disposición a la valentía, como así parece. En baloncesto un jugador de 27 años se encuentra en una buena edad de su carrera deportiva. Ya ha demostrado lo que vale y frente a él lo que queda es superarse. Un ciclo intermedio entre los primeros años de profesional y la etapa de desarrollo de la destreza intuitiva de cuál es su mejor rol, con mayor visión del juego, del espacio y del tiempo. Se podría pensar que Gigantes del Basket se encuentra en un momento parecido.

Envejecer bien no es fácil. Ocurre que muchas películas pierden la gracia del primer momento para convertirse en algo más bien ñoño y espeso. A mí me ocurre algo parecido con Cinema Paradiso. Los que nacimos con Gigantes hemos abandonado la programación juvenil para dejarnos llevar por la madurez de otras disciplinas no tan evidentemente ligadas a los partidos, las figuras y los resultados. Nuestras actuales inquietudes -por poner tres ejemplos- pueden ser el diseño, la literatura o los fondos de banquillo. Si Gigantes engancha también con ese público, en mi humilde opinión, el producto pasará de ser bueno a exquisito.

La mejor de los suertes y feliciades a los amigos que están allí. Gigantes sigue siendo “nuestra revista” por méritos propios. Excelente noticia para el baloncesto.

viernes, 12 de agosto de 2011

La diplomacia del ping pong y el lockout

Al principio de la década de los '70 se estableció entre Estados Unidos y China la llamada diplomacia del ping pong. En abril de 1971 el equipo de tenis de mesa estadounidense se encontraba de gira por Asia, y recibió una invitación para acudir a la China de Mao Tse-Tung. Los americanos se presentaron en Pekín en medio de una enorme expectación internacional. El encuentro lo organizó el Comité Nacional de Relaciones EE.UU.- China (National Committee on U.S.- Chinese Relations, NCUSCR) como antesala a la visita del presidente Nixon al gigante asiático un año después. Pero habría que esperar hasta 1979, con el gobierno de Jimmy Carter, para establecer oficialmente relaciones entre ambos países.


En enero del 2009 se celebró el 30 aniversario del establecimiento de esas relaciones. El NCUSCR celebró por todo lo alto un evento en Nueva York presidido por Henry Kissinger, director del Comité Nacional y antiguo secretario de Estado; Zhang Yesui, embajador de China en la ONU; Peng Keyu, consul general de China en Nueva York; Duncan Niederauer, presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York; Jan Berris, vicepresidente del NCUSCR; y David Stern, comisionado y máximo dirigente de la NBA.

La presencia de David Stern no era un asunto menor. La NBA llevaba elaborando un plan económico de intervención en China a nivel superlativo desde hacía años. En 1991 la NBA comenzó a emitir partidos por la China Central Television en abierto, pero sería a partir de principios del siglo XXI cuando el desembarco sería total. En octubre del 2004 los Houston Rockets de Yao Ming jugarían un partido de pretemporada contra los Sacramento Kings en Shanghai y Pekín; en el 2008 se crearía NBA China; en 2009 se invertiría 280 millones de dólares en la construcción de un gran pabellón en Shangai, que sería completado con otro e Pekín y un tercero en Guangzhou, como adelanto a la edificación de doce grandes estadios en el país; en los últimos años se esta desarrollando un programa para entrenadores en colaboración con la Chinese Basketball Association (CBA); además, las visitas de jugadores NBA a China, con motivo de todo tipo promociones, ha sido habitual y constante de un tiempo a esta parte...

David Stern en el acto de la NCUSCR

Precisamente el conflicto generado estos días alrededor del lockout podría tener relación directa con China. Como informaba el blog La Puerta Atrás, Billy Hunter, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto (NBPA), y principal pesadilla de la NBA en la mesa de negociacion, es “consultor de la China Sports Industry Inc., empresa que opera en exclusiva el tratamiento deportivo en China y gestiona la comercialización y promoción del deporte profesional en la República Popular”. Hunter y Stern podrían estar librando una nueva fase de la diplomacia del ping pong, esta vez con China como espectador, y con el futuro inmediato de la NBA en China como parte del juego. Por lo pronto en el país asiático están que echan humo con la situación económica actual del país que preside Barack Obama. No en vano, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, China acapara buena parte de la deuda estadounidense y es su principal acreedor.

El posible desembarco de jugadores como Chris Paul, Carmelo Anthony o Dwyane Wade a la CBA, con motivo del lockout, podría ser un parche económico que cubriera provisionalmente los intereses de todos. Aunque, como señala Miguel Ángel Paniagua en su columna Rank-and-file del último número de la Revista Gigantes, no serán las megaestrellas -y sus posibles acuerdos overseas- las que decidan el devenir del lockout, sino la tropa de jugadores de clase media que puede ver peligrar seriamente su futuro económico con el parón, y que son mayoría en el Comité Ejecutivo del sindicato NBPA.


Ethan Sherwood publicó hace unos días un interesante artículo en Hoopspeak titulado China & the Lockout: Mysterious Millions sobre la relación entre David Stern y China. El autor se preguntaba por la posición de Stern en el lockout, de contener el gasto, cuando precisamente la liga esta invirtiendo enormes cantidades de dinero en China. A día de hoy la liga estadounidense tiene quince acuerdos de negocio con televisiones chinas, y el nivel de seguimiento, e ingresos, de la NBA allí ha sido, a falta de ver el impacto de la retirada de Yao Ming, tremendo. Un volumen de negocio que podría estar también relacionado con lo que se discute en la mesa de negociación visto que cada uno de los protagonistas tiene grandes intereses en el gigante asiático.

En cualquier caso, entre aquel partido de tenis de mesa de 1971 y la situación actual muchas cosas han cambiado en la política internacional y en el baloncesto. El antiguo enemigo es hoy un socio prioritario en la economía de Estados Unidos, y la NBA es uno de los actores más interesados en que esa relación fluya de manera positiva. Lo que ocurra en el futuro entre Billy Hunter y David Stern tendrá mucho que ver con cómo gestionar los ingresos de la competición, pero también, parece, con cómo relacionarse con China.

PD1: Este artículo saldrá publicado en NBAmaniacs.

PD2: Henry Kissinger, director del NCUSCR y polémico premio nobel de la paz en 1973, es uno de los personajes más oscuros de la política estadounidense.

lunes, 18 de julio de 2011

Entrevista a Antonio Gil (NYC III)

Nueva York es la ciudad de referencia del streetball. La cantidad de canchas de baloncesto que hay en las calles de La Gran Manzana no se puede comparar con ningún otro lugar del mundo. Antonio Gil, corresponsal de Gigantes del Basket para cubrir la información de la NBA desde NYC, colaborador de distintos medios de comunicación, y uno de los fundadores de Crossover Magazine conoce bien el ambiente que se vive alrededor de los múltiples torneos que se celebran cada verano allí.


Antonio Gil en el torneo de Dyckman en Washington Heights.

¿Qué representa el streetball en Nueva York?

En Nueva York hay multitud de canchas de baloncesto, pero lo cierto es que esta más arraigado en unos barrios más que en otros. Cada uno de ellos tiene su propio estilo de basket, sus propias rivalidades, y sus propias canchas icono. El streetball está en esta ciudad desde el momento en que se colocó el primer aro de baloncesto en la calle. Hablando con muchos jugadores, para un libro que estoy preparando, la mayoría te dice que el streetball es simplemente jugar en la calle, nada más.

¿Cómo ha evolucionado el streetball en la ciudad?

Ha evolucionado en paralelo al desarrollo de la ciudad. En los '50 es cuando surge, no hay ni tantas canchas ni la infraestructura que hoy en día existe; en la década de los '60 va dando un giro, empiezan a surgir las primeras referencias del baloncesto de la calle como fue Earl The Goat Manigault; en los '70 la ciudad tiene un subidón después de años muy duros y el baloncesto también vive cierto resurgimiento, a finales de la década Julius Erving es la auténtica estrella del streetball de Nueva York, en concreto de la liga que se juega en Rucker Park, y junto con el Doctor J. juegan gente como Kareem Abdul-Jabbar o Earl The Pearl Monroe; en los '80 la ciudad vive una explosión en importancia que también llega al streetball; y en los '90 es la consolidación del proceso, a finales de los '90 es como si alrededor del baloncesto de calle se hubiera llegado a la cima de todo lo que se venía construyendo desde los '60. A finales de los '90 muchos jugadores neoyorquinos llegan a la NBA. En todo ese tiempo hay una evolución natural del basket, que se ha generado al mismo ritmo que la evolución de la ciudad.

¿Qué importancia tiene Rucker Park?

Es La Meca de basket, suena a tópico, pero el 90% de la gente con la que hables de streetball en Nueva York te lo va a decir. Si el Madison Square Garden es la cancha más mítica de la NBA, Rucker Park lo es del streetball, incluso me atrevería a decir que del basket neoyorquino en general. Aquí si juegas al baloncesto antes o después tienes que pasar por Rucker, y si quieres ser alguien importante en el baloncesto tienes que triunfar allí. No es sólo la cancha, es la grada, el público, el barrio de Harlem -con la tradición que tiene alrededor del basket- y la liga que se organiza allí, la EBC (Entertainer's Basketball Classic). El Rucker es historia, tu puedes ir a cualquiera de los otros grandes torneos de Nueva York, y aunque quizá otros son más importantes -como el Dyckman- la cancha no es tan mítica. Hace unos años Kingdome era un torneo muy importante, está también en Harlem, pero no es el Rucker Park. The Cage es una de las canchas más famosas de NYC, es una referencia para cualquiera que venga aquí a ver el baloncesto, a finales de los '90 tuvo un torneo muy importante, pero no se puede comparar con el Rucker. El ambiente que se respira allí es muy especial, si pisas la cancha te das cuenta que hay mucha historia, es el cemento que ha pisado The Goat, Joe The Destroyer Hammond, Pee Wee Kirkland, y también decenas de jugadores NBA.


Jugando el torneo de West 4th (The Cage) el pasado verano, Antonio con el 13 a la espalda.

¿Rucker es tan importante por Manigault?

Rucker entra en la leyenda como cancha de baloncesto por Manigault. El fue el inventor del doble mate, de recoger las monedas encima del tablero... Nueva York es una ciudad, especialmente en lo que se refiere al streetball, que funciona por boca-oreja, lo que pasa en un partido al día siguiente se sabe en las canchas del resto de la ciudad. En aquella época no había medios como ahora, y su leyenda fue corriendo de una punta a otra de Nueva York.

¿Por qué Manigault fue una leyenda para jugadores de la NBA como Kareem o Julius Erving?

Cada jugador tiene una historia distinta, pero hay una tendencia generalizada a pensar que si alguien es un crack en el streetball es que es un gran jugador que puede llegar donde quiera, incluso en la NBA. The Goat lo fue en la calle, pero desgraciadamente no pudo llegar a la NBA. Es cierto que la NBA es una liga muy compleja, en muchos sentidos, y allí no puede jugar cualquiera. Para entrar en la NBA tienes que estar en el momento adecuado, con el entrenador adecuado, y la suerte necesaria. El problema de los jugadores de streetball, como por ejemplo Manigault o Joe Hammond, es que son auténticos cracks del baloncesto, pero no están preparados para la disciplina que implica la liga. A Joe Hammond le ofrecieron un contrato en la NBA los Lakers y Chicago, y él dije que no, y en plan bravuconada comentó “tengo más dinero en el colchón de mi cama ganado por las drogas de lo que me vais a pagar”. Jugadores como él tenían el talento pero no tenían las formas, y es difícil incorporar a un jugador que se ha criado en la calles en la disciplina de un equipo. Puede ir Kobe Bryant a Dyckman, y, porque un jugador le destroce ese día, ese chico pueda jugar en la NBA. Son dos mundos distintos. Un ejemplo es Adris De León, su apodo aquí es 2 Hard 2 Gurad, uno de los jugadores más temidos a la hora de defenderle, por todos sus recuersos en ataque, temido en la canchas de Nueva York, sin embargo en Palencia de LEB ha jugado siete minutos por partido. No es lo mismo jugar en una dinámica de torneo, que en una profesional.

El streetball se ha relacionado con el ambiente social de las zonas más duras de la ciudad, ¿forma parte de la épica?

Algunos jugadores han construido su personaje en base a esas características, y algunos forman parte de los iconos de los barrios. Rubén Alcaraz, que estuvo viviendo aquí un tiempo, y con el que hice la revista Crossover, contaba que se encontró un día por casualidad a Joe Hammond por Harlem y le propuso una entrevista. En ese momento Hammond estaba totalmente enganchado, y muy mal fisicamente, pero paseando por la calle con él se daba cuenta que seguía siendo una leyenda en el barrio. Este hombre estaba en su apogeo en los '80, y mucho tiempo después seguía siendo una referencia para sus vecinos. Aquí muchos chicos sólo tienen el basket, no es un tópico, es la realidad, y muchos salen de la marginalidad gracias al baloncesto.


En 2008, representando a la Rock Steady Crew en el 31 aniversario del grupo, en un torneo benéfico en The Cage, junto a Bobbito García.

Hay reglas, especialmente en la NCAA, para limitar la participación de los jugadores en el streetball. ¿Qué opinión te merece?

Es una relación ridícula. Yo soy bastante detractor de las normas que hay alrededor de los jugadores en la NCAA. Hay mucha gente que se esta enriqueciendo alrededor de una serie de jugadores que tienen muy limitados sus movimientos. Hay una norma para los jugadores universitarios que dice que no pueden disputar más de un torneo de streetball por verano, y estas obligado a devolver el uniforme que te dan para jugar, y estas obligado a que si tu equipo gana el torneo el jugador NCAA no puede coger ni un duro. El nombre de los apodos en el streetball tienen algo que ver con esto. La NCAA pide un libro de resultados de todos los torneos. Por ejemplo, el año pasado Corey Fisher estaba apuntado al torneo de Dyckman, y luego Fisher anota 105 puntos en un torneo que no es Dyckman. La NCAA lo investigó, para ver si había desobedecido el reglamento. Por eso alrededor de los apodos hay mucha historia, porque hay jugadores que los usan para ocultar su verdadera identidad, aunque luego nadie sabe quién esta exactamente entre el público...

¿Cuál es la relación entre los medios de comunicación y el streetball?

En general los medios maltratan al streetball, y al revés desde el streetball no se tiene una buena opinión de los medios. En los torneos de verano la prensa no es bienvenida, y el comisionado y la seguridad de los eventos no quiere que la prensa entre en los torneos. En los playgrounds cuando hay torneos la seguridad evita que entre alcohol, armas, y prensa. Puedes ir allí y tomar tus notas, pero no hacer tus fotos ni tu propio reportaje. Esos días la cancha es de los participantes, y ellos imponen su ley. El streetball vive de lo que se comunica en las calles mucho más de lo que puedan decir los medios de comunicación. Pero lo que si es cierto, es que la literatura sí ha ayudado al streetball, cuando tu lees Heaven is a Playground, The Cage, o Rebound, es cuando te puedes hacer una idea de lo increible que es y del ambiente que se vive en las canchas.

martes, 8 de febrero de 2011

25 GIGANTES años

El portero del edificio donde yo vivía de pequeño se llamaba Juan José, era un tipo cerrado y enjuto, de origen extremeño y de pocas palabras. El kiosko de prensa que había frente a la casa lo llevaba Joaquín, que había nacido en Valencia, y era todo lo contrario, alegre y dicharachero. El día que apareció sin peluquín fue una revolución en el barrio. Ambos habían sido emigrantes, el primero en Suiza y el segundo en Alemania, y los dos chapurreaban algo de alemán. Mi compañero de clase Juan Segarra vivía cerca, así que cada mañana su madre nos llevaba en coche al Ramiro, en su Seat 124 blanco.


Yo aprovechaba para bajar un rato antes al kiosko, y hacer tertulia con Juan José y Joaquín. El tema siempre era el fútbol, Juan José era acérrimo atlético y Joaquín apasionado madridista. Yo me hice del Barça, y así el encuentro a tres bandas era más divertido. Todos los días, a la misma hora, en el mismo sitio.

En mi casa la prensa era una religión. Se compraba el periódico a diario, y todos los hermanos (somos seis) esperábamos el momento de la siesta de mi padre para quitárselo de las manos y poder leerlo. Era parte del juego, entre sus ronquidos ver quién tenía la habilidad de llevarse el periódico sin despertarle. En mi casa se podía leer, según la temporada, El País, El Mundo, El Sol, El Independiente, ABC, La Vanguardia, y, durante su corta existencia, Liberación.

Ocurrió que un día había una novedad en el kiosko. Una nueva publicación de baloncesto, Gigantes del Basket. Yo ya estaba en la cantera del Estudiantes y el deporte de la canasta era mi pasión. Además se vivía un momento de esplendor con el baloncesto, en buena parte por lo que supuso el famoso madrugón de la final de las olimpiadas de Los Ángeles 1984 un año antes.

El 11 de noviembre de 1985 bajé al kiosko como todos los días, Joaquín ya tenía preparado mi ejemplar y la conversación por primera vez no fue sobre fútbol. En la portada, con una cabecera que ahora me parece brillante en su diseño, Fernando Martín; en la quinta página el resumen del partido entre el Estudiantes contra el Clesa (103-81), que yo había vivido en directo en el Magariños unos días antes; columna sobre la Lega de Dan Peterson; entrevista a Andrés Jiménez (uno de mis referentes por su juego y su pasión por los comics); y reportaje sobre Pat Ewing, entonces rookie de los Knicks. Era el principio de una larga amistad.

Foto de cantera del Estudiantes en 1984. Ahí estoy yo.

A partir de ese día los martes la tertulia con Joaquín y Juan José era de baloncesto, yo recogía la revista y les hacía un breve resumen tras un primer vistazo. Quién era el tipo de la portada, quién iba primero en la clasificación, qué era y que pasaba en la NBA, quién era el Oso Pinoso y cómo machacaba David Russell saltando niños. Y en mi casa ese día podía ceder la pelea por el periódico hasta terminar de leer el ejemplar de Gigantes del Basket.

'Mejora tu Basket'. Coleccionable de la Revista Gigantes sobre fundamentos individuales y colectivos.

Hoy he comprado mi ejemplar en la Plaza de Lavapiés, a una kioskera que es un encanto pero con la que no hay mucha tertulia. El kiosko de Joaquín cerró hace muchos años, y él desapareció, por lo visto su licencia era ilegal. Juan José se jubiló -a los 65 años- y volvió a su pueblo de Extremadura. En estos 25 años ha pasado de todo. Ya no hay Pacto de Varsovia, ni marchas a Torrejón, ni EGB, ni BUP, David Russell ya no vuela, y dudo que mi hija conozca algún día un programa de televisión tan bueno como La Bola de Cristal.

Eso sí, el Ramiro de Maeztu sigue en la calle Serrano 127, en el Magariños continúa habiendo ba-lon-ces-to a diario, y Gigantes del Basket sigue escribiendo cada semana sobre lo que ocurre en las canchas. Las redes sociales e internet han revolucionado el mundo de la comunicación, y a través de twitter uno puede conversar con los que antes sólo veía en fotos. Hay bloggeros que le roban horas a la noche para escribir excelentes bitácoras. David Simon nos regaló una joya llamada The Wire. En El Cairo soplan vientos de libertad, y Lavapiés bulle al ritmo de muchos mundos, a pesar de que algunos se empeñen en poner puertas al mar. Aunque ya no sea todo igual, la vida es larga y los tiempos de vida excelentes. Motivos suficientes para felicitarse.

PD: Este homenaje llega unos meses tarde, pero me apetecía no dejarlo pasar.

lunes, 24 de enero de 2011

Pancho Jasen, 'el Corralito', el Estu...

Hace ya unos años llegó a mis manos un número de la revista argentina Básquet Plus, y me sorprendió gratamente. Entre otras cosas porque superaba el tono neutro de la mayoría de publicaciones deportivas. En una de las secciones llamada Mano a Mano (muy parecida al Vicios Pequeños de nuestra revista Gigantes) había una entrevista al árbitro Pablo Estevez. Se le preguntaba por las drogas, la política, los piqueteros... Sorprendente e interesante, con preguntas y respuestas claras, algo poco habitual.

Pancho Jasen junto con Jaime Fernández. Presente y futuro. Foto: Manon.

Pancho Jasen (Bahía Blanca, 1978) cumplió el pasado sábado 400 partidos en la ACB, una cifra que le sitúa en la lista del argentino que más partidos ha jugado en nuestra competición. Además, después de diez años en el Estudiantes, ejerce de capitán con mayúsculas.

A Jasen le pillé en la presentación de la nueva póliza de Asefa Salud, antes del derbi contra el Madrid, donde el equipo colegial volvió a dar una mala imagen y el de bahiense se lesionó. Aquí está el resultado de la conversación con el argentino.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Sumo, Soda Stereo...

Me encantan los tres. Pero por mejores recuerdos de infancia Soda Stereo. Todo lo que es rock argentino me gusta. Me motiva mucho el disco en directo de Soda Stereo de la despedida. Un compendio de distintos recitales que dieron en Buenos Aires, Perú, Colombia... Esta muy bien y siempre me gusta escucharlo antes de los partidos.

Boca, River, Olimpo...

Sin duda Racing de Avellaneda.

Mate con factura o café con leche y churros...

Mate con factura (un tipo de bollo), y cañoncito con dulce de leche.

¿Maradona o Messi?

Esta complicado, pero hasta hoy me quedo con Maradona.

Elige un Argentino del Siglo XX...

Me gusta mucho la figura de René Favarolo, era un doctor y cardiólogo que creó una fundación para ayudar a gente con carencia y problemas de corazón. Murió (se suicido) ayudando a gente que además tenía pocos recursos. En deporte Manu Ginobili. Pero, de todas la épocas el argentino que más me gusta es Martín Miguel de Güemes. Un caudillo argentino que lucho por el país cuando estábamos dominados por España. Protegió al pueblo y murió pobre. Era una persona que hizo todo por salvar a la patria.

En el Mundial del '78 en el partido contra Perú ¿hubo amaño para que ganara Argentina?

Era muy chico para saberlo, pero me han contado de todo. El portero de Perú era 'Chupete' Quiroga, era fácil, escuche que podíamos haber metido hasta quince...
[ver enlace]

¿Fabrizio Oberto jugará en Londres 2012?

No lo sé.

¿Facebook, twitter, redes sociales?

Nada, no me interesa.

Estela de Carlotto, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo...

Comparto el sufrimiento de ellas y las respeto. Fue una época muy triste de nuestra historia que por suerte no viví, pero sí sé por mis padres que les toco pasarlo muy mal. Una etapa muy oscura de la historia de Argentina. Ojalá no vuelva a ocurrir nada parecido.

La crísis de el Corralito en diciembre de 2001...

Un caos total para el país. Visto de lejos, fue muy doloroso porque afectó a todo el pueblo, incluida gente muy cercana. Pero las manifestaciones estuvieron muy bien, fue una acto importante de la gente, de salir a protestar, fue positivo que el pueblo, por todos los acontecimientos anteriores que vivimos allá saliera a manifestarse y expresar su opinión.


¿Algún libro de cabecera?

Martin Fierro, de José Hernández, para nosotros es como una biblia. Muestra el espíritu que nos caracteriza a nivel internacional. Por la lucha que se hace, y que todo se consigue a base de esfuerzo y de echarle cojones. Creo que es un libro que tenemos todos los argentinos muy presente en la vida.

¿Qué es lo que más añoras de Argentina?

Amigos, familia, asados, el Fernet... y el verano, que no lo tengo.

¿Qué es lo que más te gusta de Madrid?

La comodidad, la seguridad, y estar en un club como Estudiantes donde me siento como en casa.

¿Cuándo termine tu etapa deportiva qué espacio ocupará Estudiantes?

Siempre una parte muy importante de mi vida, aquí tengo los recuerdos más bonitos que me han pasado tanto profesional, como deportivamente. También a nivel personal, será inolvidable.

PD1: Por unos días voy a descansar de postear sobre el Estudiantes. Este blog no es exclusivo de noticias sobre el equipo colegial, pero 2011 ha comenzado así...

PD2: El Estu sub 21 perdió el domingo contra Pozuelo en su casa. Un partido penoso, en el que nos disparamos al pie para conseguir por méritos propios la derrota. Pasamos de ir 1-10 en el minuto cinco del primer cuarto a terminar 22-18 ese periodo. Otra vez fatal en los tiros libres (20/42), en un partido con técnicas, constantes parones, reproches, y desquicies. En buena parte por un arbitraje penoso, en buena medida por nuestra incapacidad para serenarnos. Motivos de sobra para ir todos a un psiquiatra argentino...

Pozuelo 62 Estudiantes 58

(22-18// 10-12// 10-19// 20-9)

jueves, 23 de septiembre de 2010

Estudiantes vs Pesadilla Team

Ayer en el polideportivo Magariños el Estudiantes ACB se enfrentó al Pesadilla Team. En el equipo visitante jugaba un portero de discoteca, un examinador de autoescuela, un trabajador de atención al cliente, un policia, un jefe, un inspector de hacienda, un mimo… Personajes que no son simpáticos en la mayoría de las ocasiones que nos los cruzamos en nuestro cotidiano. O eso ha pensado la empresa de publicidad encargada del spot.

Foto: Club Estudiantes.

El partido, como no podía ser de otra manera, lo dominó el Estudiantes sin problemas. Ocurre que nuestra Pesadilla Team de este año llevará otras leyendas en la camiseta: Real Madrid, Baskonia, Barça, Unicaja, Valencia Basket... por citar las más evidentes.

Nos acercamos al principio de la temporada (¡quedan siete días!) y la plantilla del Estu ha cambiado de manera importante respecto a la temporada anterior. Tres grandes referencias en la cancha, Carlos Suárez, Nick Caner-Medley y Lofton, no estarán en el róster del primer equipo del Ramiro. Unas bajas muy importantes porque eran una garantía y una amenaza clara para los contrarios.

Leo en la Revista Gigantes de esta semana la entrevista a Sergio Rodríguez y Carlos Suárez. Los dos posan sonrientes con sus nuevas camisetas del Real Madrid. El entrevistador, Carlos Velasco, recurre al tópico: “¿se pierde romanticismo al fichar por el Real Madrid?”. Suárez todavía tiene muy reciente su salida. Son muchos años viniendo todas las semanas al Ramiro, a la Nevera, al Magariños, jugando desde infantil, haciendo entrenos con Ángel Goñi, o visitando los Campus del Estudiantes en verano para animar a los chavales a defender la camiseta azul. “Estar en el Estudiantes o en el Real Madrid tiene sus cosas positivas. […] En el Estudiantes durante gran parte de los últimos diez años se ha estado arriba”, responde el de Aranjuez.

Edu Martínez, un ramireño con un gran futuro. Foto: blog de Manon.

Ser del Estu, como jugador, como aficionado, o como lo que sea, no se trata -al menos para algunos de nosotros- de “romanticismo”. No es sólo una cuestión de hacer exaltación de unos sentimientos, sino de creer en un tipo de baloncesto, de confiar en la progresión de los propios jugadores (algunos de ellos -como en el caso de Suárez- criados desde pequeños en el club), de valorar el baloncesto de formación, y no ser esclavo del inmediatismo en los resultados. Así los éxitos generan mucha más ilusión, porque se valora enormemente la dificultad que suponen. Y éxitos y alegrías el Estudiantes nos ha dado muchas.

Marcharse del Estu para ganar más dinero y para tener, en principio, más repercusión profesional -si hablamos de títulos- es muy legitimo. Tanto como apostar por un modelo de baloncesto, de equipo, y de club que no está sujeto a la tiranía de una sección de fútbol y donde la cantera es el principal patrimonio. Luego los aficionados somos soberanos de elegir qué es lo queremos, y yo respeto todas las opciones.

En cualquier caso no creo que el tema Suárez sea la principal pesadilla para nosotros. A mí son otros los temas que me preocupan: la rotación en el puesto de base; la falta de un tirador de garantías que además sea una amenaza clara para las defensas; el extraño fichaje de Marc Blanch; el rol de jugadores como Driessen y Clark (no entiendo por qué se fue al tanteo con el Manresa que quería fichar al inglés); incluso la movilidad de la masa social con nuestro nuevo pabellón (algunos partidos serán en el Palacio de los Deportes y otros en Vistalegre) .

Muchas cuestiones que resolver para un Estudiantes que espero siga siendo el reflejo de un club y una afición, donde, a pesar de los pesares -no todo es tan bonito como podría parecer-, el primer equipo representa una forma de entender el baloncesto, la cultura deportiva, y el espíritu de juego colectivo.

Habrá que esperar a que comience la temporada para hacer las primeras valoraciones. No sea que las sorpresas sean positivas -eso espero- y las sensaciones equivocadas.

PD1: Sobre el affaire Caner-Medley, y la actualidad del Estudiantes, se puede ver información muy completa en el blog de Matías Castañon, El Magata. El mejor blog específico de un club basket que hay en este país.

PD2: Ojo, el sábado 2 de octubre en el Magariños se presentará el Estudiantes Liga Femenina 2, y será en un encuentro internacional con mucha historia. Más detalles en breve.

domingo, 9 de mayo de 2010

París, el Barça y la psicología

Toni Bové, fisoterapeuta del Barça, comentaba en una entrevista con Miguel Panadés en la Revista Gigantes que "el entrenador profesional pasa a ser un gestor de grupos de trabajo. Y ese equipo debe trabajar de manera individualizada con cada jugador sabiendo que no existe un jugador igual que otro, ni física, ni técnica, ni sobre todo, psicológicamente".


Para darse cuenta de la importancia de lo que cuenta Bové, ¡en su decimoprimera Final Four!, sólo hay que fijarse en el Barça que ha ganado hoy la Euroleague en París. Victor Sada no jugó ni un segundo el pasado viernes en la semifinal frente al CSKA, hoy ha jugado 21:09 min., y ha anotado siete puntos con un 100% de acierto (2/2, 1/1, 1/1). Ha llevado el ritmo durante mucho tiempo (Ricky ha jugado 17:28 min. y Lakovic 1:23 min.), ha sido el defensor agresivo que necesitaba el equipo, y ha demostrado que el Barça es un grupo de trabajo inteligente.

No sólo eso, el equipo que dirige Xavi Pascual han logrado que su trabajo añada nuevas consideraciones alrededor del baloncesto. Es evidente que la economía ayuda, pero la armonía de roles de la plantilla catalana es sorprendente. Mucho más si tenemos en cuenta que algunos de los personajes que habitan en el equipo tienen el culo raspado de títulos y trayectorias.

Comenta Paco Rengel en basketconfidencial.com sobre la autoridad del Barcelona en el juego interior, en el famoso "dominio de las alturas" que ejercen Vázquez, Ndong, Lorbek, y Morris. Estoy de acuerdo en que ha sido fundamental en la victoria de hoy frente a Olympiacos, y que puede marcar el futuro del baloncesto. Pero añadiría una cuestión que me parece la más importante: Pascual, y sus "grupos de trabajo", han logrado que cada pivot que entra en la cancha, y cada jugador en cualquier posición, esté con una mentalidad impresionante.

Creo que los jugadores interiores son los que más necesitan de minutos para ganar en confianza, incluso algunos en intensidad. Vázquez, antes de Pacual, era un jugador timorato, incomprendido, y apaleado por Ivanovic. Con Dusko en el banquillo incluso declaró su deseo de irse a Orlando (con lo difícil que es que el gallego quiera salir de la península), después de convertirse en el refresco de Mario Kasun. Esta temporada Fran Vázquez ha sido elegido MVP de la Copa del Rey (¡jugando 16 min. de media!), y, se le va más seguro y determinante que nunca, hasta feliz.

La importancia de lograr que un jugador entre con una mentalidad de aportar, y salga pensando que otro va a hacer los mismo, y que le parece bien, es un valor para un equipo muy difícil de alcanzar. El otro gran proyecto ACB para la Euroleague, el Madrid de Messina, no sólo no lo ha logrado, sino que parece que sus jugadores si puediéran también se irían a Orlando, pero al parque de atracciones.

En un clinic para entrenadores, Obradovic contaba la importancia de Alvertis en la rotación de Panathinaikos. Alvertis quizá jugaba sólo dos minutos, y a lo mejor lo sacaba en el momento más jodido para el equipo. Pero si Alvertis hacia "lo que tenía que hacer", "meter un triple y/o levantar al pabellón y al equipo con los brazos" su trabajo era "excelente".

Hoy precisemente Jaka Lakovic, exjugador del equipo griego, ha dedicado el triunfo "a la gente del Barça y a Fragiskos Alvertis, el capitán del Panathinaikos", los que le apoyaron para lograr el triunfo, según señaló.

Me queda añadir una cosa, después de decepcionarme en sus últimos partidos con la selección helena, hoy Papaloukas ha vuelto a cautivarme. Lección de fundamentos e inteligencia como nadie. La versión de Zidane en baloncesto, aunque me incomode la comparación. Un tipo del que poner imágenes en los entrenos para que los chavales aprendan.

Se pueden ganar torneos y tener a todos los jugadores contentos, por encima de los méritos individuales. Desgraciadamente no suele verse mucho esa ecuación en el mundo del baloncesto (seguro que Joan Creus también tiene parte de culpa), pero es una gozada, porque entonces los ataques, las defensas, los sistemas, y las rotaciones son apasionantes de ver.



Mérito de un gran grupo de trabajo.

PD: Hoy habría que hablar también de Historias de un entrenador de cantera, la sección del blog que cuenta mis andanzas como entrenador del Cadete E de Estudiantes. Buena parte de las reflexiones de éste artículo, y la dificultad de gestionar grupos, son las conclusiones de nuestro partido de hoy. Ganamos a Los Sauces B por 58-33 en el Magariños. Pero el equipo no carburó, ni tuvo armonía en ningún momento. Motivos para reflexionar colectivamente, y admirar al Barça.

martes, 27 de abril de 2010

¿Asuntos Internos?

Hace unos días Jordi Bertomeu, Director Ejecutivo de la Euroliga, se despachaba en los desayunos de Europa Press con las recetas que a su entender deben aplicar las competiciones locales de Europa. Por el lugar, la ocasión, y su propia trayectoria, la referencias más obvias tenían que ver con la ACB. La competición más importante de baloncesto tras la NBA.

Señalaba Bertomeu que “una competición nacional con más de 14 equipos no tiene sentido”, o que “hay que crear sistemas más estables y controlados de competición en el que el mérito deportivo no sea el único elemento a tomar en cuenta para clasificarse”. La cuestión se refiere a la intención de la Euroliga de contar para su competición con cuatro invitados fijos de la ACB (Barça, Real Madrid, Baskonia, y Unicaja) que accederían a la disputa del torneo sin tener que demostrar mérito alguno en la competición local.

Portela, Stren, y Bertomeu

La ACB ha reaccionado con lógica, defendiendo a los clubes que la componen, y poniendo el grito en el cielo contra la posibilidad de que los méritos deportivos no tengan valor a la hora de jugar en la competición más importante del continente. Eduardo Portela contestó a Bertomeu: “Parece que la idea de este organismo (Euroliga) es, desde hace algunos años, minimizar a las ligas nacionales para de esta manera acaparar todo el poder”.

Conocido es que los modelos de organización están basados en criterios empresariales por encima de los deportivos, que la grandes referencias son la NBA y las ligas de fútbol, y que la venta del producto (televisiones principalmente) no es todo lo satisfactoria que ambos desearían.

El éxito de la inversión de la ACB por dotarse de un cuerpo estructural sólido, con múltiples servicios asociados, y con sobresaliente capacidad competitiva es evidente. 25 años después de su fundación nadie le tose en Europa. La Lega italiana dejó de ser un peso pesado para convertirse en una sombra de lo que fue, la liga griega es un juego de dos, la rusa ni eso, y el resto de competiciones no alcanza un nivel mínimo de calidad.

La Euroliga sueña con cerrar una competición entre las potencias económicas del continente, prácticamente estática, y que pueda generar novedades a base de inversiones sustanciosas. Si además se logra en un futuro no muy lejano se disputen los partidos los fines de semana (como quieren muchos equipos europeos), el sorpasso es casi perfecto.

Pero hay un problema. La ACB sí funciona, sí que atrae a mucho público a los pabellones, y sí que genera sorpresas deportivas, aunque Bertomeu no quiera reconocerlo. Y lo que es más grave, si acepta la imposición de la Euroliga desvirtúa la propia lógica de la justicia deportiva: no siempre gana el que más dinero tiene, si no el que mejor juega. Por no hablar de que en éste país hay casi tanto baloncesto de calidad como ciudades, y que eliminar a cuatro no es buena política.

Un último factor que tangencialmente, y de forma importante, atraviesa el conflicto son los medios de comunicación. A pesar del éxito de público en las canchas, la ACB no logra asentarse en unos niveles de audiencia televisiva decentes. Hay varios motivos y diversas opiniones al respecto. Ya lo traté en éste blog en su momento en varios capítulos que se pueden consultar. Pero es que además el resto de medios tampoco está a la altura de las circunstancias de un país donde el baloncesto es un deporte con un muy considerable número de fichas federativas y aficionados.

No leo la prensa deportiva habitualmente (salvo la Revista Gigantes), pero el viernes mientras me tomaba un café me quedé de piedra al leer en el Diario AS la columna de Tomas Roncero. El periodista disparaba a los dos protagonistas principales de esta historia, a Portela y Bertomeu. Pero al segundo le daba estopa con el siguiente argumento: “Una competición que no ha conseguido en sus diez años de historia que el Madrid haya jugado una sola Final Four, demuestra su falta de inteligencia”. Si ya estaba decepcionado porque la mayoría de medios generalistas dedica el 90% de su espacio al fútbol y apenas se acercan al baloncesto, y cuando lo hacen es para reproducir lo que ya se mueve en las redes (una visión a cómo trata los deportes The New York Times sería recomendable), la lectura del artículo me sumió más en la decepción. ¿El fallo de las debacles europeas del Madrid es del organizador de la competición? ¿Eso hay que cambiarlo desde arriba? En fin...

Volviendo a las televisiones, no sé si es necesario recordar que los niveles de audiencia de la NBA, en EEUU, están por debajo de los de la NCAA. La liga universitaria (y el valor de la competitividad más cercana) ha cerrado recientemente un nuevo acuerdo televisivo con la CBS para los próximos 14 años con un valor económico impresionante. Los que hemos seguido el último March Madness, al igual que en la NBA, sabemos que el producto está perfectamente cuidado y producido. En Japón le dan tanto valor al envoltorio como al regalo. De tal manera que lo primero es un arte. Aquí no. Ni siquiera la Copa del Rey, que es un acontecimiento deportivo y social espectacular, está bien aprovechado como producto televisivo.

En cualquier caso la cuestión está en los tribunales de justicia. Donde, según parece, ninguno de los dos modelos empresariales-deportivos quiere estar.

Veremos qué ocurre, pero el asunto afecta a muchos seguidores, equipos, e implicados de diversa condición con el baloncesto que se juega por aquí.

martes, 13 de abril de 2010

Basketball is Basketball

El pasado domingo se celebró la final de la Euroliga Femenina. Incomprensiblemente los medios de comunicación no dieron apenas información sobre el evento. El asunto es más sangrante si se tiene en cuenta que la F4 se celebró en Valencia, y que uno de los equipos, que disputó la final, fue el equipo local, el Ros Casares. El Spartak de Moscú certificó su dominio llevándose el título continental.

Es difícil entender el poco espacio que se dedica al baloncesto femenino en éste país. Más si se tiene en cuenta que es uno de los deportes colectivos en los que más destacamos a nivel internacional. El 'olvido' tiene diversos responsables, y no hace justicia al (supuesto) trabajo por extender los valores del deporte en la sociedad. Quizá la Ministra de Igualdad debería tomar nota de tan sorprendente desajuste.



Varios acontecimientos alrededor del baloncesto femenino han circulado en estas últimas fechas además de la F4. El pasado 6 de abril se celebró la final de la Women NCAA, que se llevó UCONN (Universidad de Connecticut), que suma ya 78 victorias consecutivas, y comenzaron los play off de Liga Femenina que, salvo sorpresa, se llevará Ros Casares.

En la final de la Women NCAA una jugadora brilló por encima del resto: Maya Moore. En The New York Times del pasado 6 de abril un interesante artículo señalaba la trascendencia de la jugadora en el equipo. Después del partido, Geno Auriemma, entrenador de UCONN, subió al escenario para la presentación del trofeo y se dirigió directamente a Moore, abrazando y dándole las gracias por la entrega de su título nacional de sesiones. "Maya es sin duda la mejor jugadora que usted puede pensar cuando se necesitan puntos, así que cuando ella está haciendo disparos, el equipo se siente como, 'Wow, podemos lograr cualquier cosa'".

Otra jugadora ha acaparado la atención éstos días en Valencia, Diana Taurasi, jugadora del Spartak de Moscú y que muchos consideran “la mejor del planeta”. La jugadora de Chino (California) que juega también en los Phoenix Mercury de la WNBA ha demostrado su enorme talento y liderazgo. Taurasi cambiará su residencia de Moscú a Estambul la próxima temporada, y habrá que ver si el Spartak podrá mantener su dominio en Europa (ha ganado las últimas cuatro Euroligas).



Taurasi jugó en su etapa universitaria en UCONN, como otras grandes de éste deporte (Sue Bird o Tamika Williams entre otras). Una auténtica factoría de jugonas.

El debate sería si los dominios casi absolutos: Spartak en Europa; UCONN en la W-NCAA; y Ros Casares (con la única sombra del Perfumerías Avenida de Salamanca) en la Liga Femenina, favorece a la expansión del baloncesto femenino.

Miguel Ángel Paniagua, en el anterior número de la revista Gigantes en referencia al dominio de UCONN y sus siete campeonatos universitarios, señalaba: “el baloncesto femenino precisa de esta dinastía para ganar en visibilidad. Y también para algo todavía mucho más importante: para aumentar su viabilidad; su propia subsistencia como deporte significativo en un universo frecuentemente tomado al asalto por el deporte masculino. Un mundo del deporte que, con más frecuencia de la que cabría desear, tiende a minimizar los logros de las mujeres”.

Cierto. Mientras el vicepresidente de EEUU, Joseph Biden, estaba en San Antonio (donde se celebró la final de la W-NCAA), y The New York Times, entre otros, dedicó tiempo y espacio para el baloncesto femenino, aquí la trascendencia mediática de lo ocurrido en Valencia ha sido casi mínima.

Esperemos que los tiempos cambien.

PD1: En el blog Lok@s por el baloncesto femenino, se puede encontrar un cuestionario a Taurasi realizada desde Valencia.

PD2: En el próximo SPUTNIK BASKET TIME hablaremos mucho de baloncesto femenino, entre otros, con Luis Javier Benito que nos contará lo ocurrido en Valencia.

martes, 16 de marzo de 2010

Sergio, Tim Shea, el NY Post y los Knicks.

Cuando Sergio Rodríguez aterrizó en New York todos pensamos que era la mejor opción posible para el Chacho. Equipo descompuesto donde poder aprovechar minutos, reivindicarse, y ganar confianza. La apuesta era peligrosa, la franquicia de Manhattan vive más obsesionada en un futuro ideal con LeBron James como estrella del firmamento, que en lo que se haga esta temporada. Sergio no llegaba sólo, le acompañaba como portada deslumbrante un Tracy McGrady que es una sombra del gran jugador que fue en Houston.


Desde su segundo partido Sergio alcanzó la titularidad de los Knicks sin siquiera entrenarse, reconocía el canario que en unas horas había hablado más con D'Antoni que con sus anteriores entrenadores de Portland y Sacramento. Era muy optimista con el papel que podía jugar en el equipo. Pero los Knicks viven en una locura permanente en la que todo pueda pasar. Sergio ha pasado de ser titular, a reducir su tiempo en cancha, y finalmente a no jugar ni un minuto en la victoria de NYK frente a los Dallas Mavericks, y a disputar sólo 6 minutos en la victoria de ayer frente a los Sixers.

Mientras, Toney Douglas, en el puesto de Sergio, aprovechaba su oportunidad para lograr buenos números. Frente a Philadelphia: 20 puntos y 7 asistencias, además de aliarse con Gallinari en el ataque de los Knickerbokers (21 puntos). Hace unos días leí en un blog neoyorquino que la falta de sincronía entre Sergio y Gallinari podía pasar factura al canario, habida cuenta de que el italiano es una de las pocas referencias de marketing de estos depauperados Knicks.

Ayer en mi cuenta de twitter entró un mensaje de Marc Berman, columnista del periódico sensacionalista New York Post que cubre al equipo desde 1998. Berman se preguntaba, en un artículo publicado en su periódico, sobre la actual falta de confianza de D'Antoni en Sergio, y hablaba con Tim Shea, ojeador durante años para varias franquicias de la NBA y que trabajó con D'Antoni en Phoneix.

Shea, que reside en España y conoce muy bien nuestro baloncesto, es una figura respetada en ambos lados del atlántico, y con mucha experiencia a sus espaldas. Otra cosa es que estemos de acuerdo con lo que opina. Shea se apunta a la teoría de los que piensan que Sergio se fue muy pronto a la NBA, que le falta experiencia, que no domina la dirección del juego, y que tiene un tiro inestable. Su opinión, y el enlace del Post, circuló rápidamente retwitteado por la red, y en el portal Tubasket.com se hicieron eco de sus opiniones. Eso sí, con un error importante, al señalar que es “la prensa neoyorquina” la que cuestiona al canario. Algo que sería como decir que “la prensa madrileña cuestiona a Velikovic”, si, por ejemplo, se publicara una columna crítica sobre el serbio en El Mundo.

En los comentarios del artículo del Post un lector recuerda el caso de Steve Nash. Elegido por Phoneix, pasó luego seis temporadas en Dallas Maveriks donde no brilló especialmente, para luego volver a los Suns y convertirse en el base más determinante de la competición.

No seré yo quien haga de pitonisa y prediga el futuro del Chacho, pero creo que el inmediatismo del éxito que tanto nos gusta por aquí (yo el primero, que titulé desafortunadamente una columna anterior sobre Sergio como Ahora o nunca), quizá no sirva en esta ocasión. De los caóticos Knicks se puede salir con vida, incluso todavía triunfar en ellos.

Yo sigo creyendo que Sergio Rodríguez es un jugador NBA, y espero que sea en unos Knicks menos camaleónicos donde logre el éxito. Veremos qué ocurre.

PD1: En el Gigantes de esta semana publican una reseña de nuestro primer programa de SPUTNIK BASKET TIME. Una buena noticia que llega mientras preparamos la siguiente edición.

PD2: Gran comentario en el New York Post de Mattu defendiendo a Sergio.