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viernes, 14 de diciembre de 2012

Alicia Alfonsín y Damián Cabandié

Alicia Alfonsín comenzó a jugar al baloncesto a los siete años en el Club Deportivo y Social Colegiales. El Club que la pillaba más cerca de su casa, casi a la vuelta de la esquina. Según un directivo del Club era la que más puntos anotaba, la mejor del equipo, con mucho estilo tirando tiros libres.

Damián conoció a Alicia cuando fue a interpretar una obra de teatro a Colegiales. Aquel era un espacio que combinaba actividades deportivas con otras sociales, pensadas para el encuentro entre vecinos, amigos, conocidos, aficionados... Un lugar donde divertirse y pasarlo bien alrededor de placeres de la vida, como hacer deporte o teatro.

Alicia y Damián se casaron. Tenían 17 y 19 años respectivamente cuando el 23 de noviembre de 1977 desaparecieron. Alicia estaba embarazada de seis meses. Se sabe que fueron enviados a centros de detención clandestinos llamados El Banco y El Atlético, más tarde Alicia fue enviada a la ESMA, la temible Escuela de Mecánica de la Armada argentina que funcionó como centro de detención y torturas. El hijo de ambos, Juan, nació en marzo de 1978. Vivió 20 días con su madre.

Ocurrió durante lo que la Junta Militar que tomó el poder por la fuerza en Argentina en 1976 llamó 'Proceso de Reorganización Nacional', que duró hasta 1983. El general Videla no tuvo inconveniente en teorizar en público sobre lo que ocurrió con una muchacha llamada Alicia, de 17 años de edad, que jugaba al básquetbol, con Damián y con otras 30.000 personas más detenidas-desaparecidas. Así lo explicaba el general: “No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil, 10 mil, 30 mil. No había otra manera. Había que desaparecerlos”, dijo Videla. La teoría del sufrimiento inmenso por el desaparecido la realizó Hitler muchos años antes.

Juan creció sin conocer quienes fueron sus padres, empotrado en una familia que no era la suya. Jugó al hockey y portaba el mismo número que había llevado su madre como jugadora de básquetbol. Pero él no lo sabía. Con 26 años conoció a su gente, a su verdadera familia. A sus abuelos, a sus tíos, a sus raíces. Y su universo cambió en aquel momento. “Digamos que en circunstancias totalmente distintas y en lugares totalmente distintos, tuvimos una vida similar, la vida de club, la vida social de club. Y la constancia de ir a entrenar, de jugar cada fin de semana” cuenta Juan. Como él miles de niños fueron arrancados de sus padres. Algunos sobrevivieron porque sus balas se las tragó un adulto que le protegió con la espalda y con la vida de la muerte.

En el Club Deportivo y Social Colegiales se sigue jugando al básquet y hay carteles que ofertan inscripciones para muchachos de ambos sexos. Además hay otras actividades deportivas y culturales. La sede que sirvió como escenario para algunas de las secuencias de la película Luna de Avellaneda (2004) de Juan José Campañella. La misma donde se concocieron Alicia y Damián.

A ellos, como a Matías, a Cristina, a Mariano, a Otilio... los desaparecieron cuando estaban en una pizzería, en un autobus, en medio de una clase de filosofía o cuando estaban cenando con sus amigos. El tiempo se detuvo entonces. Algunos jugaban al básquet, otros al rugby, hockey o fútbol. Lo cuenta Gustavo Veiga en el libro 'Deporte, Desaparecidos y Dictadura' de ediciones al arco.

Un manuscrito imprescindible que, como cuenta Ariel Scher en el prólogo, indaga en las huellas de personas forzadas a desaparecer de su tiempo y del de sus seres queridos, “porque todas estas huellas que Veiga buscó con el oficio (de periodista) y encontró con el alma constituyen un homenaje”. Así sea.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Hugo Chávez ya tiene equipo de basket...

Hugo Chávez, que en junio pasado anunció que padecía cáncer e iniciaba su tratamiento de quimioterapia en Cuba, podrá presumir de ser desde hace unos días propietario de nada menos que los Guaiqueríes de Margarita, el mejor equipo de la Liga Profesional de Baloncesto de Venezuela...


El pasado mes de septiembre, el gobierno venezolano anunciaba la nacionalización de Conferry, la empresa encargada de gestionar los barcos que unen al conjunto del territorio con la Isla Margarita, uno de los destinos favoritos del turismo nacional e internacional. Hugo Chávez había manifestado que el servicio de la empresa no era bueno y el precio para el pasajero excesivo, así que tras varios incidentes y una deficiente gestión en el último periodo de vacaciones, el gobierno decidió nacionalizar la empresa.



Curiosamente, la decisión adoptada ha tenido otro implicado directo. El viernes 18 de noviembre, la Gaceta Oficial anunció que una comisión gubernativa se encargará de "administrar, representar, supervisar y ejecutar las actividades" del equipo de baloncesto de los Guaiqueríes de Margarita, debido a que el 97% de sus acciones estaban a nombre de la naviera.

Guaiqueríes no es un equipo menor. La Tribu, como se conoce popularmente al equipo, lleva treinta años en la Liga Profesional de Baloncesto (LPB), juega en el Gimnasio Ciudad de La Asunción, con capacidad para 8500 espectadores, y es junto a Trotamundos de Carabobo, el equipo con más títulos en la liga venezolana, con un total de ocho.


Héctor Rodríguez, Ministro de Deportes y seguidor del equipo, señaló en Últimas Noticias, que “lo primero es aumentar el nivel competitivo del equipo, coordinar las condiciones y calidad de los jugadores. Después tenemos conocimiento que el gimnasio donde juegan carece de comodidades para el fanático y los jugadores, por ello haremos las remodelaciones que fuesen necesarias, tanto para el equipo como para la fanaticada que asiste a los encuentros”, y como novedad aseguró que una tercera fase será incluir una cláusula en los contratos de los jugadores destina a intervención social, “que vayan a las escuelas, a los campos deportivos, que dicten charlas, clínicas, talleres de baloncesto para que ese deporte tenga un crecimiento en Nueva Esparta”.

Lógicamente, la expropiación del equipo no ha pasado desapercibida, en un país donde además la polarización política y mediática es extrema...



A falta de algo más de dos meses para el inicio de la liga, y sin que se haya confirmado ni el róster ni el entrenador, lo que sí ha asegurado la nueva directiva es que el equipo lucirá sus tradicionales colores blanco y verde y que seguirán en la isla. “El equipo no se va de Margarita como han dicho por ahí. Vamos a trabajar por un equipo ganador como se lo merece la fanaticada. Ahora Guaiqueríes es más margariteño que nunca”, apuntó Hanthony Coello, que dirige la comisión técnica deportiva designada por el Ministerio.

Rolando Urdaneta director ejecutivo de la LBP, y que en un primer momento se mostraba muy escéptico con la operación, señaló tras reunirse con Coello,“están muy preocupados en tener un equipo bien competitivo. Están conscientes de la tradición de Guaiqueríes. Me pidieron mucha información técnica con respecto a movimientos de importados. Insistieron en que se manejarán como una empresa privada, que incluso puede ser vendida”.

Sea como fuere, lo que parece claro es que en los próximos días en Venezuela se va a hablar de basket, y que pocos gobiernos del mundo podrán presumir de tener un equipo profesional de baloncesto, al menos oficialmente...

viernes, 30 de abril de 2010

El gran Beto Cabrera

Beto empezó en el baloncesto porque en la época nos hacían una prueba en muchos clubes de la ciudad, se buscaba un semillero, y si tenías interés te captaban. Estudiantes tenía pileta (piscina) y nos empezamos a acercar más allí. Él empezó pronto a agarrarse al básquet, era una persona muy introvertida, y se tomaba todo muy en serio, con mucha responsabilidad”,

Edgardo S., amigo de infancia en la Escuela 34 de Beto Cabrera, en Bahía Blanca (Argentina)



Escribir de baloncesto es una satisfacción cuando tienes la suerte de encontrar una buena historia. Gracias a Edgardo S. hace tiempo escribí para Diagonal un artículo sobre Mandrake Cabrera (1945-2000), un jugador mítico en la historia del básquetbol argentino.

En ese artículo, que también colgué en el blog, hablaba Edgardo S. de su trayectoria personal y del país, en paralelo a la del mejor jugador de su generación. Otros bahienses, como Pancho Jasen, Pedro Bonofiglio, y Diego Martínez participan del artículo.

“A mí una amiga me preguntó por la calle si sabía que estaba en una lista. A partir de ahí pensé en que tenía que marcharme con mi familia si quería salvar la vida”, cuenta Edgardo, militante entonces del peronismo de base que marchó al exilio. “Bahía Blanca no es una ciudad muy grande. Allí conseguir un compañero de básquet era fácil, pero conseguir un compañero de militancia era realmente difícil. Me alegra saber que el baloncesto sirvió para que algunos chicos se salvaran, para que dentro de aquella generación algunos encontraran en el deporte una vida que para otros muchos supuso exilio, ser detenidos o desaparecidos

Ahora sale la película sobre Alberto Beto Cabrera, y en las imágenes de archivo también está Edgardo S., compañero de infancia en la Escuela 34.

PD1: Por supuesto recomiendo la relectura de aquél artículo.Aquí,de nuevo, el enlace. Un abrazo a Edgardo S., mi vecino y amigo.

PD2: El Sputnik Basket Time de ayer espero que el lunes pueda estar colgado en el blog. Otro argentino anda en el asunto. Gracias.

miércoles, 26 de agosto de 2009

México vs Uruguay

Os dejo este vídeo, para los que tienen el placer de no consultar por internet el medio deportivo más leído de este país, y todavía no lo han visto. Lo mejor son los comentarios de los locutores.



No entiendo muy bien cuando el propio locutor afirma que "el básquetbol en México es un desastre", más allá de la evidencia de las imagenes.

"A por cierto, México ganó 68-60".

Cuando las cosas llegan a este punto, es que ni los árbitros ni los entrenadores han sabido gestionar la situación según se iba generando más tensión en la cancha. Lamentable, creo yo.

miércoles, 10 de junio de 2009

El básquetbol, Bahía Blanca y el Mago Mandrake

Bahía Blanca es la ciudad emblema del baloncesto argentino. Mandrake Cabrera, Lito Fruet y De Lizaso representaron una generación de jugadores míticos, abanderando el despegue del deporte de la canasta en todo el país, que coincidiría con la etapa más oscura de la historia reciente de Argentina.

Alberto Pedro Cabrera, Beto o Mandrake, nació en Bahía Blanca el 16 de diciembre de 1945, y fue la figura más destacada de la llamada década de oro del baloncesto bahiense, comprendida entre 1967 y 1979. Un jugador no excesivamente alto, pero con una fortaleza e inteligencia en la cancha sorprendentes. Cabrera, fallecido en el 2000, da nombre a una de las avenidas principales de la ciudad, que con el tiempo se ha convertido en uno de los referentes del baloncesto mundial, por la cantidad de grandes jugadores y entrenadores que han nacido allí.

Beto o Mandrake, Cabrera

Beto empezó en el baloncesto porque en la época nos hacían una prueba en muchos clubes de la ciudad, se buscaba un semillero, y si tenías interés te captaban. Estudiantes tenía pileta (piscina) y nos empezamos a acercar más allí. Él empezó pronto a agarrarse al básquet, era una persona muy introvertida, y se tomaba todo muy en serio, con mucha responsabilidad”, relata para DIAGONAL. Edgardo S., compañero y amigo de infancia en la Escuela 34 de Beto Cabrera,

Todavía hoy Bahía Blanca sigue siendo referente de este deporte: “Hay 21 pabellones de básquet en una ciudad de 350.000 habitantes. Los chicos se vuelcan al baloncesto, les encanta, y es una ciudad que respira básquet. Hay que jugar bien porque la gente es muy crítica, y vive por el baloncesto. Nuestra tradición no es de jugadores muy grandes, pero sí de jugadores técnicamente buenos en posiciones perimetrales (exteriores), como Cabrera, Fruet, o más reciente, Manu Ginobili”. Lo cuenta Pancho Jasen, jugador actualmente de Estudiantes de Madrid, nacido en Bahía Blanca. Formado en la cantera del Club Alem y luego jugador del Estudiantes bahiense, el club de Cabrera. “Obviamente yo no lo pude ver jugar, pero todos dicen que es el mejor jugador que ha pasado, fue histórico. Ahora está Ginobili, que supera todo. Pero Mandrake marcó una época y es un héroe nacional”, añade Pancho.

Cabrera comenzó pronto a despuntar, su debut fue en 1961, con 16 años de edad, y su hegemonía en el baloncesto argentino coincidió con otras dos figuras importantes, Atilio José Lito Fruet, y José Ignacio De Lizaso, ambos del Club Olimpo. Los tres coincidieron en la selección provincial de Bahía Blanca y también defendiendo los colores de la selección argentina en numerosas ocasiones. Esta rivalidad, y la existencia de tantos equipos hacían que en la ciudad se viviera una efervescencia especial alrededor de los partidos de básquet. “Ir a animar era fenómeno. A Lito le llamábamos La Cigüeña por su físico, era un pura sangre, un volcán, y Beto era todo temple y tranquilidad. De Lizaso era muy fuerte. Por eso creo que se compenetraba tan bien ese trío. De Lizaso la fuerza, Lito el empuje y Beto la inteligencia. Eso fue lo que hizo que se creara una generación tan buena”, cuenta Edgardo S.

Fruet, Cabrera y De Lizaso en los '70

Aunque en clubes diferentes, las sedes de Estudiantes y Olimpo están separadas por una calle, el trío se convirtió en la representación del baloncesto bahiense. En palabras de Pedro Bonofiglio, narrador de baloncesto argentino, “ellos han sido los tres jugadores más grandes del básquet argentino. No había una competición nacional de clubes, así que los tres se encontraban en la selección de Bahía Blanca, donde jugaban contra las ciudades más importantes del país en el campeonato nacional, y ellos eran el dream team de entonces”

Una ciudad aislada.
El 24 de marzo de 1976 se producía el golpe de la Junta Militar. Bahía Blanca era sede de importantes guarniciones militares y de organismos de seguridad, como la Base naval de Puerto Belgrano, la más importante de la Marina argentina. La ciudad además era feudo de los sectores más conservadores, representados por el diario La Nueva Provincia, que ejercía el monopolio de la prensa escrita y contaba con emisoras de radio y televisión. Este diario fue uno de los principales apoyos con los que contó la represión en Argentina. En un editorial del 12 de agosto del '76 señalaba: “Bahía Blanca no estaba exenta, ni mucho menos, del peligro marxista. Su tranquilidad, después de todo resultaba más que tranquilidad, calma chicha. Tras su aparente virginidadad subversiva se había montado un vasto organigrama revolucionario que alcanzaba a los sindicatos y llegaba a las distintas facultades”, y añadía, “que se llame Domecq o Malek, sea montonero o trotskista, se diga pacifista o beligerante, lo sea por omisión, arribismo, cobardía o estupidez, todo aquel que haya cohonestado (sic.) la táctica subversiva es culpable... y merece ser condenado."

Fotos de algunos de los miles de detenidos-desaparecidos argentinos.

Como en otros lugares del país comenzaron a funcionar los centros clandestinos de detención, las redadas por la noche, los asaltos de viviendas por fuerzas del orden o grupos que operaban junto a los militares golpistas. Para Bonofiglio aquella etapa se vivió desde el mundo del baloncesto bahiense “como lo vivió toda Argentina. No se sabía qué estaba pasando. Fue como en el Mundial del '78, la gente iba a disfrutar del deporte, y a la salida se refugiaba en sus casas. En Buenos Aires la gente podía romper el silencio, quizá con la escucha de Radio Uruguay, pero Bahía Blanca estaba alejado de todo, era una ciudad aislada. Para muchos el baloncesto pudo ser una salida mental de la situación que se vivía”.

Edgardo S. nos cuenta: “Cuando el golpe del '76 yo ya me había desvinculado de ese ambiente, del básquetbol, de los chicos. Beto y yo habíamos madurado por caminos distintos, y a finales de los '60 algunos de nosotros ya estábamos comprometidos políticamente. Ya sabíamos por dónde iban los tiros de lo que podía pasar. El golpe nos pilló a cada uno de nosotros muy alejados”.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada por el Gobierno argentino en 1983 con el objetivo de aclarar e investigar la desaparición forzada de personas producidas durante la dictadura militar en Argentina, en su informe sobre Bahía Blanca señalaba que la acción de los medios de comunicación generó una atmósfera de temor, confusión e indiferencia en buena parte de la población bahiense.

“A mí una amiga me preguntó por la calle si sabía que estaba en una lista. A partir de ahí pensé en que tenía que marcharme con mi familia si quería salvar la vida”, cuenta Edgardo, militante entonces del peronismo de base que marchó al exilio. “Bahía Blanca no es una ciudad muy grande. Allí conseguir un compañero de básquet era fácil, pero conseguir un compañero de militancia era realmente difícil. Me alegra saber que el baloncesto sirvió para que algunos chicos se salvaran, para que dentro de aquella generación algunos encontraran en el deporte una vida que para otros muchos supuso exilio, ser detenidos o desaparecidos”, finaliza.



El Mago Mandrake.
Bahía Blanca es una ciudad portuaria situada al sur de la Provincia de Buenos Aires, con una cantidad importante de clubes dedicados al baloncesto. Estudiantes, Olimpo, e Independiente son, por trayectoria, los tres más importantes. Pero también están Club Alem, Villa Mitre, Pacífico, La Falda, Bahiense Junior o Club Atlético Barracas Central entre otros. Cada uno de ellos con características propias. “Yo de chico era de Pacífico. El equipo que me volvía loco. Estudiantes es como un club más grande, es el equipo ejemplo de la ciudad, y Pacífico más de barrio, mucho más humilde”, cuenta Pancho Jasen, y añade: “Acá todos tenemos un familiar que jugó al básquet, mi tío lo hizo frente a Mandrake, Fruet y De Lizaso. Y es increíble la cantidad de jugadores que hemos salido de Bahía: Ginobili, Espil, Ariel Montecchia, Montenegro o Pepe Sánchez, y entrenadores como el Huevo Sánchez o Sergio Hernández”.

El apodo de Mandrake “fue cosa de los periodistas porteños”, cuentan algunos bahienses, y hacía referencia a Mandrake el Mago, popular personaje de cómic creado por Lee Falk en los años '30. Un ilusionista con una capacidad hipnótica rápida y efectiva, algo que encajaba a la perfección con el virtuosismo del juego que desarrollaba Cabrera, y que todavía se recuerda.


PD: Este artículo sale publicado en el nº104 del periódico Diagonal, a partir de mañana en los puntos de venta habituales. Además de los citados en el texto, tengo que agradecer la ayuda prestada por Raúl Barrera de la Fundación Pedro Ferrándiz, por el acceso a materiales sobre la historia del baloncesto bahiense, y a Diego Martínez, periodista bahiense, conocedor del baloncesto argentino, y participante en el blog Bahía Gris, sobre la memoria del terrorismo de Estado en Bahía Blanca.

lunes, 2 de marzo de 2009

"¡Que ruja la fanaticada!"

El pasado 27 de febrero dio comienzo una nueva temporada de la Liga Profesional de Basquetbol (LPB) en Venezuela. El Coso Saurio de Caracas se vistió de gala para que los campeones de la temporada anterior, Cocodrilos, recibiera por primera vez sus anillos de ganadores del torneo. Como cuenta la crónica de la LPB, "un ecléctico show que combinó la picardía de las cheerleaders saurias con elementos inspirados en la zaga de la Guerra de Las Galaxias, incluidos Darth Vader y sus soldados vestidos de sus características armaduras blancas metálicas, dieron paso a la presentación del equipo local".



Cocodrilos de Caracas y Panteras de Miranda, los grandes rivales capitalinos, inauguraron la XXXVI temporada con dos enfrentamientos seguidos. El primero el mismo día 27, con victoria de Cocodrilos, y el segundo el 28, para los felinos.



"El Calculador" Freeman, "El Tsunami" Bethelmy,"El Silencioso" Herrera, "El Zancudo" Centeno, o "El Látigo" Graterol, jugadores insignia de Cocodrilos vuelven a la carga para repartir espectáculo, eso sí, con las particularidades del basquetbol caribeño. Os pongo un vídeo de la Barra Sauria, que anima el pabellón cada jornada, entre el paso de los 'cerveceros', el humo de cigarros y puros, y el reggeton a volumen brutal...



Seguiremos informando...

PD1: Para saber mas del ritmo del basquetbol caraqueño, mirar artículo en Diagonal.
PD2: De Cocodrilos y el "Comandante del Amor", hablamos otro día.
PD3: Sobre el Estudiantes-Fuenlabrada, del pasado domingo 28, mejor ni hablar, me remito, palabra por palabra, a lo que comenta Mattu en su blog...