A Suweys Ali Jama la hicieron llegar un mensaje: o dejaba el baloncesto o la matarían. No lo pensó dos veces, si había llegado hasta ahí no iba a arrojar la toalla ahora. Además, no creía que la vida o la muerte fuera algo que dependiera de quienes la habían amenazado, “sólo moriré cuando mi vida finalice su recorrido, nadie puede matarme excepto Dios... no dejaré mi profesión mientras siga con vida. Ahora soy una jugadora, pero cuando me retire quiero dedicarme a entrenar y sólo dejaré el baloncesto cuando yo muera”, declaró a la agencia de noticias IPS la capitana de la selección somalí de baloncesto.
El grupo del que partían las amenazas era Harakat al-Shabaab al-Mujahideen (Movimiento de Jóvenes Muyahidines) también conocido como Al-Shabab, una potente organización armada que surgió en Somalia tras la derrota de la Unión de Cortes Islámicas (UCI) que gobernaba el país africano hasta el año 2007. Un grupo ligado a Al Qaeda que cuenta con una notable presencia en el país.
Aisha Mohamed, otra de las jugadoras del equipo, contó que Al-Shabab las acusaba de un doble delito: "En primer lugar, por ser mujer y estar practicando un deporte, lo que está prohibido por la ley islámica. En segundo lugar, están representando al club militar, lo que supone que son marionetas de los infieles”, la dijeron por teléfono, pero a pesar de las llamadas ella, que lleva mucho tiempo jugando al baloncesto en Mogadiscio, tampoco abandonó.
Las amenazas de Al-Shabab llegaron cuando el equipo se preparaba para participar en los Juegos Árabes que se celebraron en Qatar en diciembre de 2011. Allí jugaron cinco partidos, perdieron tres y ganaron dos, frente a Kuwait y Qatar. Tras tantos años de guerra, jugar al baloncesto era la única ventana desde las que reivindicarse por encima de las imposiciones. La jugadora Khatra Mahdi tras ganar el último partido contra la selección de Qatar por 67-57, declaró: “No tengo palabras para describir cómo me siento. Al terminar estábamos dando saltos de alegría, había lágrimas en los ojos de las chicas. Hemos hecho historia”.
PD: Este post no esta completo, es un pequeño resumen de uno de los últimos capítulos que escribí para mi libro. Por fin he terminado un proyecto que comencé hace más de dos años y medio. Trece historias del mundo alrededor del baloncesto, como esta de Somalia. Ahora queda esperar el proceso de edición, ya os iré contando...
Serge Ibaka inició ayer su trayectoria con la selección española de baloncesto. El jugador de los Oklahoma Thunder será una de las referencias en la pintura del equipo que disputara el próximo Eurobasket de Lituania. Un día antes de iniciar la concentración, y ponerse a las órdenes de Sergio Scariolo, el jugador atendió a la prensa en Madrid.
La marca de ropa que patrocina a Ibaka, Adidas, citó ayer 25 de julio a los medios de comunicación en un hotel madrileño. El encuentro se producía pocas horas después de que el jugador regresara de unos días en la República del Congo, donde había participado en el campus que él organiza, y donde además ejerce de colaborador de UNICEF para promover los derechos de los niños. “República del Congofue donde nací, donde esta mi familia, es volver a mi país natal para ayudar un poco a los jóvenes que siguen elbaloncesto, y también para ayudar a los niños de la calle, porque allí hay muchos niños de la calle, esa fue mi idea del viaje”, relata Ibaka durante el encuentro con la prensa. A pesar de parecer cansado, Ibaka va atendiendo por turnos a numerosos medios acreditados.
Apenas diez minutos para responder a las distintas preguntas. No tiene mucha voz, ni parece un tipo especialmente comunicador, pero trasmite muy buenas sensaciones como persona, algo que confirman los que le conocen de cerca. El jugador de los Oklahoma Thunder se incorpora mañana a la selección, y esta impaciente por trabajar a las órdenes de Scariolo y “ayudar al equipo”. Una posibilidad que ya deseaba desde que aterrizó hace cinco años en L’Hospitalet, “desde el primer año que estuve aquí soñaba con jugar al baloncesto con España, y el sueño se ha hecho realidad”.
Pero el proceso hasta acabar llevando la camiseta de la selección no ha sido fácil, primero porque existía la duda de si Sergio Scariolo se decantaría por la elección del también nacionalizado Nikola Mirotic, y segundo, porque el trámite para su nacionalización se dilató durante un tiempo hasta ser aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 15 de julio. Confirmado en la lista que jugará el Eurobasket de Lituania, y conseguido el pasaporte español, Ibaka se muestra humilde a la hora de afrontar el reto, “de la selección espero aprender muchísimo, porque son jugadores que llevan mucho tiempo jugando al baloncesto y que tienen más experiencia que yo, que saben como funciona esto. Yo estoy listo para aprender lo máximo que pueda”.
Si España llega a la final, que se celebra el 18 de septiembre, Serge Ibaka podría celebrar su 22 cumpleaños en el Kaunas Arena. Una casualidad que pondría la guinda perfecta a unos trayectoria que han corrido a una velocidad de vértigo. De joven promesa en L’Hospitalet, a jugar en la ACB con la camiseta de Manresa, para luego convertirse, en sólo dos temporadas, en uno de los mejores jugadores defensivos de la NBA, siendo esta última titular en el equipo que lidera Kevin Durant. “El nivel físico es mayor (en la NBA), también el sistema es más ofensivo, y hay más espectáculo, con mucho 1×1, y un juego un poco más rápido… pero no hay tanta diferencia porque la ACB también tiene mucho nivel, y para mí es la segunda mejor liga del mundo” señala Ibaka.
En cuanto a sus jugadores de cabecera, Kevin Garnett, “ un jugador que me inspira mucho”, y el líder de los Thunder, “he aprendido mucho estando en el mismo equipo que Kevin Durant, de cómo es la NBA, de cómo trabajar duro. Muchas cosas”. En el pasado Slam Dunk Contest celebrado en Los Ángeles, Serge Ibaka aprovechó para reivindicar sus raíces africanas en el Staples Center. La liga que dirige David Stren está desembarcando con fuerza en África, y jugadores como el propio Ibaka, Luol Deng, DeSagana Diop, o dentro de poco Biyonbo, confirman una mayor presencia africana en la NBA. El jugador nacido en Brazzaville comenta que lo que esta ocurriendo “es muy importante para África, para los jóvenes, y para el valor y el orgullo con el baloncesto”, consciente de que con su nacionalización no podrá defender nunca los colores de República del Congo, “estoy con España porque quiero”, insiste en el compromiso con la gente de su país natal, “quiero ayudar a los niños allí, es el país donde he nacido y no voy a olvidar de dónde vengo”.
Escuchando a Ibaka, y sobre todo viendo cómo juega, uno tiene la sensación de que Ryszard Kapuscinski no se equivocaba cuando decía, “África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho”. Serge Ibaka llega a la selección para incorporar esos elementos, para aportar la fuerza que ha mostrado en los últimos años, y también para añadir un poco de su carácter africano a la selección de Sergio Scariolo. El mismo que le ha convertido en un jugador determinante en la NBA. A pesar de los viajes, y de jugar una larga temporada con los Thunder, él lo tiene claro, “estoy deseando empezar”.
PD1: Este artículo lo he redactado para NBAmaniacs, y se puede ver aquí. En el turno de prensa que se hizo el encuentro con Ibaka estaban también acreditados: Gigantes, Revista NBA, Skyhook, Solobasket, y Fiebrebaloncesto.
PD2: Durante este tiempo de verano el ritmo del blog es menor, en buena parte porque estoy en la recta final de mi libro. Hasta que comience el nuevo curso, en septiembre, el ritmo de publicaciones va a estar algo ralentizado.
PD3: Hablando del libro y de África, aquí os dejo un pequeño adelanto de una de las historias, un vídeo del equipo de los Gulu Hawks de Uganda, unos campeones.
PD4: Buen verano a todos y todas. Mucho más baloncesto a la vuelta de las vacaciones...
Sudán del Sur es el último país en incorporarse oficialmente a la comunidad internacional. El panorama del territorio que gobierna el cowboySalva Kiir es desalentador: el 85% de la población analfabeta; el 90% vive con menos de un dólar al día; y la tasa de mortalidad infantil es escandalosa. La división del territorio entre el norte y el sur tiene mucho de conflicto étnico y religioso, pero también, de lucha de intereses alrededor de un petróleo que pretenden muchos tutores externos.
Desde el Acuerdo General de Paz, de 2005, Sudán del Norte y del Sur comparten los ingresos del crudo, pero la amenaza de una nueva guerra no se descarta, toda vez que sobre el terreno parece que esa equidad no se esta cumpliendo y que las tensiones entre los antiguos vecinos -con mezcla de habitantes en uno y otro territorio- no están resueltas. Sudán del Sur tiene otro reclamo, mucho más modesto para la economía, pero motivo de orgullo para el país número 55 del continente africano: el baloncesto.
El lunes 11 de julio, alrededor de los fastos organizados estos días para celebrar la creación de la nueva república, habrá un partido de la nueva selección de baloncesto sursudanesa contra la selección de Uganda en Juba, la recién estrenada capital del país.
Agel Ring es uno de los jugadores veteranos del equipo de Sudán del Sur. Con 30 años refleja las visicitudes que ha vivido su generación. Cuando tenía seis años, él, junto con su familia, caminó durante tres meses a un campo de refugiados en Etiopía. Seducido por las promesas de las comidas regulares y un futuro plagado de victorias, honores, y medallas de hojalata, Ring se unió a una unidad militar del sur. Tenía ocho años y ya era un niño soldado. Una realidad que afecta, según datos de Amnistia Internacional, a cerca de 300.000 menores en todo el mundo. Después de salir de la unidad, se dirigió a un campo de refugiados en Kenia y comenzó a jugar al baloncesto allí. Su capacidad para este deporte, como ocurre con muchos de sus compatriotas de la etnia dinka -una de las más altas del planeta- eran excepcionales.
Kech Nguoth, otro miembro de la selección, de 23 años, también comenzó a jugar el deporte en un campo de refugiados en Kenia. "Quiero hacer algo para la construcción de la paz a través baloncesto" señalaba en un artículo de la agencia japonesa asahi.com. Para ambos esta es una oportunidad para dejar atrás años de guerra y exilio, y que alimenta la esperanza de un mejor tiempo de vida. Para ellos, en buena parte, alrededor del baloncesto.
Hoy mismo, en un artículo publicado en el diario El País, y firmado desde Juba por José Miguel Calatayud, hablaba del espacio para el "optimismo" de los nuevos ciudadanos, y se refería al partido de baloncesto y a Majok Mangar, jugador de 20 años, “una de las mejores promesas del equipo surdudanés de baloncesto”, en palabras del periodista, que señalaba: “en el pasado había muchos problemas y lo cierto es que también ahora. Pero cuando e lunes me vista la camiseta de mi nuevo país y salga a la pista será un sueño hecho realidad y espero que la gente esté orgullosa de nosotros”.
Lo dijo Nelson Mandela con claridad hace años, y sirve para Agel Ring, Kech Nguoth, Majok Mangar, sus familias, sus amigos, y sus vecinos (sean del norte o del sur): “sueño un África en paz consigo misma”.
Sólo queda que aquellos que desde hace décadas mueven los hilos de la gobernabilidad africana en función de sus propios intereses dejen de saquear impunemente el continente.
Entonces habrá también mucho que celebrar.
PD1: En febrero ya escribí sobre el Slam Dunk de Juba, en el artículo titulado 'Mangistu Deng y la cancha Nimra Tilatá', con fotografías del The New York Times. La cancha es la misma donde mañana se disputa el partido contra Uganda.
PD2: Ni que decir tiene que Manute Bol es la gran referencia del basket sursudanés, no sólo por sus tiempos de gloria en la NBA, sino también por ser un firme defensor de la lucha de su pueblo. Fallecido Manute, el jugador de Chicago Bulls, Luol Deng es el héroe indiscutible del nuevo país, que además cuenta con una lista de jóvenes promesas algunas de las cuáles ya están probando suerte en universidades de EEUU.
Mientras Nueva York vive en medio de una sensación de histeria generalizada por la llegada de Carmelo Anthony, a muchos kilómetros, en el noroeste de África, Mangistu Deng sueña con que llegue su momento. Deng tiene 16 años, y es el campeón del último Slam Dunk celebrado en la ciudad de Juba (capital de Sudán del Sur).
Foto: Shannon Jensenn (The New York Times)
El próximo mes de Julio, Sudán del Sur será oficialmente la 54ª nación africana. Dejará de ser el país más grande del continente (en favor de Argelia); y acatará la decisión elegida en el referéndum celebrado el pasado 9 de enero, en el que el 98% de la población decidió separarse de sus vecinos del norte. En Sudán el 90% de sus nueve millones de habitantes vive con menos de un dólar al día, el 85% de la población es analfabeta, y el 33% sufre hambre crónica, según cifras de Naciones Unidas.
El pasado 19 de febrero el periodista Josh Kron publicaba en The New York Timesun reportaje sobre Mangistu Deng, el Slam Dunk de Juba, y el baloncesto en Sudán del Sur. Lo acompaña un espectacular reportaje fotográfico de Shannon Jensenn.
Foto: Shannon Jensenn (TNYT)
La coincidencia con el All Star Weekend de Los Ángeles no era casual. Por algo uno de los lemas del centenario periódico neoyorquino ha sido siempre aquello de All The News That's Fit To Print (algo así como "todas las noticias que entran en la página"). Informar de lo que esta pasando, aunque muchos no lo estén viendo, por encima de los grandes focos.
Mangistu Deng ganó el Slam Dunk saltando por encima de un amigo que permanecía tieso, de espaldas a él. Quizá ambos pensaban que detrás de ese salto había una energía que superaba años de guerra, miseria, y situaciones difíciles. Sus compañeros Makur Puou, Hakim Nyang, o el CoachBil Duany, que ha montado allí una pequeña escuela de basket, le observaban satisfechos.
Foto:Shannon Jensenn (TNYT)
"Hace dos años, Mangistu Deng era un adolescente cualquiera del tercer mundo, atrapado en las circunstancias miserables de siempre: la pobreza sin igual, la violencia, la inestabilidad. Ahora ha encontrado una salida”, señala Kron en su artículo, para añadir, “cada día, Deng se escapa del caos diario de la capital del sur, Juba, al santuario que ha cultivado: Nimra Tilatá, la cancha de baloncesto sagrado, cerca del río Nilo”.
Sudán del Sur podría pasar a ser un referente dentro de la búsqueda de talentos de baloncesto. Las tribus Dinka y Nuer están consideradas entre las personas más altas del mundo, y -por encima de los estereotipos de películas como The air up there (en español traducida como Una tribu en la cancha, protagonizada por Kevin Bacon)- la NBA y otras ligas están empezando a fijarse en el potencial de futuros jugadores.
El mayor icono del baloncesto de Sudán fue Manute Bol. Sus 2,32 metros de altura, y su extrema delgadez no pasaron desapercibidos para nadie cuando aterrizó en la NBA en 1985. Poco antes su primo, que estudió en EEUU, había advertido que un familiar suyo tenía una altura desorbitada. Manute, que falleció hace un año, utilizó su dinero para ayudar a financiar el movimiento de liberación del sur de Sudán, pero terminó sus días en Virginia, casi olvidado por los suyos, y sin poder disfrutar de la nueva situación de su país.
Foto: Shannon Jensenn (TNYT)
La cancha de Nimra Tilatá es punto de encuentro para unos chicos que quieren pensar en la guerra como algo del pasado, y que miran el futuro con ganas de disfrutar de la vida. "Yo nací en la guerra", cuenta Deng al periodista del NYTimes, "así que pensé, cuando crezca voy a ser un soldado. Pero luego llegó el baloncesto. Dios me dio este talento. No fue mi elección. Y yo realmente lo aprecio”.
Mangistu Deng irá a una escuela en Mooseheart (Illinois), donde ha conseguido ser becado, y tiene unas ganas tremendas de comerse el mundo."Estoy esperando. En cualquier momento. En cualquier minuto. A cualquier hora. Estoy listo. "