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domingo, 12 de septiembre de 2010

USA y cuestión racial. (Turquía 2010)

"Cuando Bird realiza una gran jugada, se debe a su inteligencia y a su constancia en el entrenamiento. Todo está planteado por él. Esto no es así para los negros. Todo lo que hacemos nosotros es correr y saltar. Nunca entrenamos o ponemos la cabeza en cómo jugamos. Parece que salí regateando del vientre de mi madre".

Isiah Thomas.



En el número 24 de la New Left Review (Enero/Febrero 2004), el escritor norteamericano Benjamin Markovits publicó un interesante artículo titulado Los Colores del deporte. Markovits trataba de desmontar las teorías que afirman que “el determinismo biológico” tiene que ver con el éxito de los deportistas de raza negra. Markovits cita las palabras de Thomas como una referencia a la hora de reivindicar el trabajo de los deportistas negros, y finalizaba su artículo señalando, “el éxito no sólo de Yao Ming, sino de europeos blancos como Dirk Nowitzki y Peja Stojakovic en la NBA, una liga tradicionalmente dominada por afroamericanos, sugiere que la globalización de los deportes puede jugar algún papel en perturbar, más que en reforzar, lo estereotipos atléticos raciales”.

He recordado éste artículo al hilo del papel que ha jugado el equipo norteamericano de baloncesto en el Mundial de Turquía 2010, y de muchos comentarios que he leído y escuchado en diversos medios de comunicación y redes sociales. Cuando llevábamos años sin volver a mencionar aquello de que Estados Unidos ganaba por su “potencia física” o por sus “cualidades atléticas” el estereotipo ha regresado a las canchas. Perfecta justificación para desmerecer un dominio evidente en la consecución del torneo.

En la famosa medalla de plata de Pekín nadie atendió a esta circunstancia, y parecía que la victoria del equipo que entonces lideraba Kobe Bryant tenía que ver más con la bula arbitral que gozaba aquel conjunto que con otras circunstancias. Antes, en los sonoros batacazos que recibió el equipo americano en distintos campeonatos (especialmente su sexta plaza en el Mundial de Indianápolis, pero también con las medallas de bronce en Atenas 2004 y en Japón 2006) la frase recurrente era que el baloncesto FIBA y el de la NBA estaba cada vez más cerca, “también en el aspecto físico”.

Lo hemos escuchado estos días hasta la saciedad. Para algunos, muchos me temo, el éxito del conjunto entrenado por Coach K, y que, liderado en la pista por un sensacional Kevin Durant ha logrado la medalla de oro, “se basa en el físico”. Una afirmación con la que no estoy de acuerdo. Y tampoco creo que sea cierto si atendemos a la importancia que concedemos al talento y los recursos técnicos de los grandes jugadores que tenemos más cerca: Navarro, Ricky, o Rudy -por poner tres ejemplos- que, con independencia de sus prestaciones en Turquía, han demostrado ser unos jugadores capaces de competir contra cualquiera en una cancha de basket. Por no hablar de la cantidad de jugadores que están a un nivel físico impresionante, algunos de los cuáles compiten en la NBA, y no son negros.


Otra cosa es el estilo de juego o la táctica. Pero, con independencia de gustos, al equipo de Mike Krzyzewski no se le puede negar que estaba sólidamente construido. Un cuerpo técnico bien compensado, donde al entrenador de Duke estaba acompañado por un ayudante como Jim Boeheim (Universidad de Syracuse) gran conocedor de la defensa en zona (quizá por eso en La Sexta decían que los americanos la llamaba “orange”) fundamental para competir contra equipos FIBA; por una dirección en el juego con un jugador de la clase de Chauncey Billups; por jugadores con una técnica individual en el 1x1 prodigiosa como Russell Westbrook o Derrick Rose; por un defensor rocoso como Iguodala, o por un tipo que sabe como asumir un papel importante en el equipo sin llamar en exceso la atención como Lamar Odom. Ninguno de ellos tiene esa calidad en su técnica individual gracias a su físico, sino a horas de entrenamiento, y estudio de los conceptos del juego.

Si además tienes a un jugador tan determinante y completo como Durant la ecuación es difícil que salga mal. No nos equivoquemos, el campeonato no lo ha ganado él sólo. Al igual que les pasó a Sabonis, Divac y Oscar Schmidt, para obtener éxitos necesitas un equipo, y no un grupo de figurantes.

En mi opinión Estados Unidos ha sido el mejor equipo del campeonato de largo. Su adaptación al reglamento, su trabajo en defensa, y su respeto a los rivales son una demostración de que han construido las bases para ejercer un liderazgo que no tiene que ver ni con las individualidades de ensueño, ni con la prepotencia de antaño.

En definitiva, creo que, como señala Benjamin Markovits en su artículo, “somos en mucho mayor grado similares que radicalmente distintos”, y que su victoria no atiende a mayor criterio que ser los que mejor han jugado en Turquía. Lo contrario es, en mi modesta opinión, quedarnos en el tópico. Lo que habrá que hacer es ponerse mucho las pilas para estar a su nivel.

PD: Por cierto que el anterior post ha traído cola. Agradezco lo mucho que ha circulado, en especial por Twitter, y muchos de los comentarios que me han llegado. Me consta que a otros no les ha sentado tan bien, pero, como se dice en mi barrio, “cuando todo se puede decir el consenso es la censura”.

viernes, 26 de marzo de 2010

Butler, al encuentro de Hoosiers.

“Si usted pone su esfuerzo y la concentración en jugar con su potencial, para ser el mejor que pueda, no me importa lo que diga el marcador. Al final del juego, en mi libro, seremos los ganadores”

Coach Dale (Gene Hackman) Hoosiers.

La Universidad de Butler ha roto todos los brackets posibles. Ni siquiera el chico autista de Chicago pudo predecir que el equipo de Indiana llegaría tan lejos. Como algunos comentaristas apuntan, éste año, el March Madness esta resultando uno de los más sorprendentes de los últimos tiempos. Y eso es bueno. Sobre todo si eres seguidor de un equipo como Butler.

Coach Brad Stevens, Butler University

Ayer frente a Syracuse, otra de las favoritas en las apuestas, los Bulldogs hicieron gala de su particular estilo. Ataques largos (en la NCAA el tiempo de posesión es de 35 segundos, en vez de los 24 de la NBA y la ACB), buscando buenas posiciones de tiro, y, especialmente frente a Syracuse, tranquilidad para romper la defensa en zona de los Orange. Butler nunca tiene prisa, a veces ni siquiera en opciones de contrataque se la jugaron.

A pesar de iniciar el partido ganando, los de Indiana habían ido poco a poco perdiendo la iniciativa. No hubo nervios ni imprecisiones, ninguna alteración en su dirección de juego en un momento histórico para la Universidad. A falta de 2:35 volvieron a ponerse por delante en el marcador y ya no se bajaron hasta el final del encuentro. Una nueva locura, especialmente significativa viniendo de un equipo como los Butler Bulldogs que entrena Brad Stevens.

Stevens no da la imagen de tipo duro que representa Hackman en Hoosiers, quizá la película más conocida sobre un equipo de baloncesto. Con sólo 23 años entró en el staff técnico de Butler, en la temporada 2000/2001. Desde el 2007 es el entrenador principal del equipo de Indiana. Empezó desde abajo, primero como voluntario en las oficinas, y luego como “coordinador de operaciones de baloncesto” con Thad Matta, actual entrenador de Ohio State. En el 2001 se le nombró asistente de Todd Lickliter, hasta que éste pasó a entrenar a Iowa en 2007 y Stevens asumió el puesto de entrenador principal con tan sólo 30 años. Al igual que Matta y Lickliter (que también fueron jugadores de los Bulldogs), él fue antes asistente, una tradición muy parecida a la que ocurría hace años en el banquillo de Estudiantes. El segundo suple al primero.

Lo comentaba en The New York Times, antes del inicio del torneo, el periodista John Branch en un artículo titulado It's the Bricks That Make Butler Basketball Special (Son los ladrillos lo que hace especial el baloncesto de Butler): “Butler llama la atención porque gana, discretamente”. El título del reportaje hacia referencia a Hinkle Fieldhouse, la cancha de juego de los Bulldogs, que “parece un hangar para aviones de ladrillo rojo”, situada en lo alto de una universidad, fundada en 1855, con cierta tradición liberal.

Para Branch, Butler “sin incorporaciones nacionalmente reconocidas, ni entrenadores de largo prestigio, sin una gran base de hinchas, ni mucha atención mediática -ni siquiera local-, se ha convertido en una Gonzaga del mediooeste”. Y añadía, “en un Estado donde gusta el baloncesto de pueblo, Butler parece más Indiana que Indiana University, Purdue, o Notre Dame, o cualquier otra universidad.” Indiana, principal productor de trigo y maíz de EEUU, es uno de los lugares con mayor tradición de baloncesto del país.

Sin embargo el partido más famoso disputado en el Hinkle Fieldhouse no fue un partido de Butler, sino el del pequeño colegio Milan, cuando venció, en 1954, a Muncie Central en la final del torneo de high school de Indiana. Un resultado inesperado que sirvió como inspiración para la película Hoosiers, y cuya final fue rodada en la cancha de Hinkle.

Gordon Hayward en el centro de la imagen

La filosofía de Butler (“The Way Butler”) son parecidas a las que trata de trasmitir la película: juego de equipo y sacrificio. De allí no ha salido ningún jugador para la NBA en décadas. Algo que también puede cambiar con Gordon Hayward, un espigado chico blanco de poco más de dos metros, que junto con el resto del equipo han decidido llamar la atención de los seguidores de la NCAA. Su intención es plantarse en la final de Indeanápolis, precisamente la capital del estado de Indiana.

Si lo consiguen, Brad Stevens podrá emular a Gene Hackman, recordando a sus chicos que las medidas del campo son las mismas que en su querido Hinkle Fieldhouse de ladrillos rojos. Una muestra de que en baloncesto cualquier cosa puede ocurrir, sólo hay que creer en ella.

PD1: Con éste artículo inicio una etapa de colaboración periódica con la web Basketamericano.com

jueves, 18 de marzo de 2010

March is here!

Hoy comienza el March Madness, baloncesto en estado puro con 65 equipos universitarios de EEUU. Una de las competiciones más atractivas de basket, con un ambiente único, y donde las aficiones disfrutan ante la posibilidad de sorpresas.

El torneo está dividido en cuatro regiones geográficas, con los siguientes cabezas de grupo: Duke en el Sur; Kentucky, en el Este; Kansas, Medio Oeste; y Syracuse, en el Oeste.



Cada equipo y universidad con unas características especiales, con una composición social diferente, y con una trayectoria histórica que defender, o que construir, dependiendo del caso. CBS lo televisa con todo lujo de detalles, y medio país estará pendiente de sus favoritos.

El presidente Obama ya ha declarado su apuesta por Kansas, la gran favorita para llevarse el torneo. El primer presidente afroamericano de la historia del país se une al popular juego de las predicciones para apostar por una final entre Kansas y Kentucky. Obama se refirió al equipo que dirige Bill Self como "un equipo equilibrado", y destacó a su base Sherron Collins: "Siempre me gustan equipos con experiencia en el perímetro". No quedaría bonito apostar públicamente por el turbio Callipari, entrenador de Kentucky, y que cuenta en el equipo con el posible nº1 del próximo draft, John Wall, y con un jugador que habrá que mirar su progresión porque puede ser dominante en un futuro no muy lejano: Lamarcus Cousins.

Duke es un equipo que tiene más historia que posibilidades, al menos éste año. Los Blue Devils, que entrena el seleccionador USA, Mike Krzyzewski (Coach K.), vienen a ser como el actual Joventut, un equipo que depende demasiado de su acierto en el tiro exterior, con gran historia, muy querido, pero que no está en su mejor momento. Sin duda una de las mejores bazas de éste equipo es su afición, los Cameron Crazies son la auténtica versión americana de La Demencia...

Cameron Crazies

Syracuse, los Orange del Oeste, son otro equipo muy querido en la competición. Su entrenador, Jim Boeheim, es un científico del baloncesto. Un tipo que juega con defensas cambiantes en un mismo ataque, y que estudia a los rivales para hacerles daño en sus puntos flacos. Un equipo muy inteligente con un baloncesto muy intenso.

Pero si algo tiene de emocionante el March Madness es que de los partidos a cara de perro, salen resultados sorprendentes. Todo puede pasar durante un partido cargado de emoción y energía. En el próximo SPUTNIK BASKET TIME hablaremos con algún experto que nos aclare todo lo ocurrido en éste marzo de locura.

Mientras dejó una serie de enlaces interesantes:

http://www.ncaa.com/sports/m-baskbl/ncaa-m-baskbl-body.html
http://basketuniversitario.blogspot.com/
http://www.basketamericano.com/