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martes, 20 de agosto de 2013

PROFESORES vs ALUMNOS

 El Estudiantes es un equipo de patio de colegio, al menos lo fue en sus orígenes y algunos apostamos porque lo siga siendo siempre. Un patio con nombre y apellido: Ramiro de Maeztu. Entre el revoltijo de papeles propios y heredados que hay en el hogar familiar he encontrado esta joya que explica mejor esa afirmación. Se publicó en el número 8 de la revista 'Dialogos del Ramiro' (Organo Informativo de la Asociación de Padres de Alumnos del IRM) en marzo de 1975. Sus autores son J. Mª. Arce y Borda; J. Del Barrio Marcaida; Alberto Suárez-Inclán; Iñigo de Vicente Mingarro; alumnos entonces de 8ª de E.G.B. Dejo la crónica tal cual la escribieron. Literatura ramireña en toda regla, un lujo en estos tiempos de normalizado sopor escolar.



                                TRADICIONAL PARTIDO PROFESORES-ALUMNOS

Como todos los años y con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino, se celebró el tradicional partido “Profesores-Alumnos”. Había bastante expectación en su mayor parte alumnos del colegio que se habían quedado a comer en la “cantina”.

El polideportivo “Antonio Magariños” se abrió a las cuatro y media y en unos minutos la gente se había acomodado y estaba impaciente a pesar de que el partido comenzara a las cinco.

En primer lugar aparecieron los profesores que fueron recibidos entre un gran abucheo. Seguidamente saltaron al campo los alumnos, que vestidos de forma extravagante dieron media vuelta al campo entre aplausos por parte de sus seguidores. Una vez colocados en sus sitios, salió la madrina del encuentro que recibió un ramo de flores de los alumnos, y en señal de agradecimiento dio un beso a cada uno de los componentes de dicho equipo, que se ponían en cola nuevamente según iban terminando.

La primera parte transcurrió normalmente a excepción de algunas graciosas payasadas típicas de este partido como aquel gol de cabeza de un alumno a pase de uno de sus compañeros. La gente aplaudió este inesperado gol. En este tiempo fue agarrado y “manteado” un profesor de E.G.B por el equipo contrario. Cuando los jugadores se retiraron para descansar todos los chicos saltaron al campo para recoger las pelotillas que anteriormente habían lanzado. Los profesores durante este período se dedicaron a jugar con sus hijos y a charlar con aquellos que no jugaban.



En la segunda mitad las cosas cambiaron y el partido se volvió más ameno. La alineación inicial del primer tiempo duró poco en el segundo, pues todos los profesores del banquillo salieron a ayudar a sus compañeros contra los cinco componentes del otro equipo. Como los árbitros permitieron esto, los alumnos se enfadaron y mantearon a uno de éstos, su compañero al intentar ayudarle sufrió las mismas consecuencias. Tras esta broma, para alcanzar mejor la canasta los estudiantes se subieron uno encima de otro.

Después de que el partido trascurriera con un poco de calma, dos compañeros de estudio colocaron sobre el aro de la canasta a un loro, al cual su dueño les había enseñado a decir: “FUERA PROFESORES, FUERA PROFESORES” en el momento en que el árbitro señalaba una falta personal contra los alumnos. Al no atreverse los profesores, el árbitro, con gran crueldad, lanzó el balón que dio al loro, que se asustó y se cayó al suelo chillando en su jerga.

Poco después acabó el partido, con el marcador señalando sesenta y siete – sesenta y seis a favor de los alumnos. Este resultado es altamente dudoso, pues el marcador y sus manipuladores en vez de cumplir lo establecido por el reglamento de dos puntos por canasta animaron el partido de forma que era muy difícil despegarse y establecer claras diferencias entre los contendientes.

La salida resultó igual que la entrada. MUCHO DESORDEN; MUCHO GRITO Y DEMASIADA PRISA POR SALIR; AUNQUE LA GENTE HABÍA PASADO UNA AGRADABLE Y DIVERTIDA TARDE.

NdT: Volveremos.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ganar era de Horteras

El patio del Ramiro de Maeztu era tan grande que cuando uno llegaba a la universidad no había excesivas sorpresas. Lo comenta Guillermo Ortíz en su libro Ganar es de Horteras, y es un recurso recurrente en alguna conversación de ex ramireños universitarios o ex universitarios ramireños. Como en todos los grandes espacios, la diversidad constituía la comunidad. Así uno podía preferir las palmeras de chocolate o los bocadillos de tortilla de Geni; los Pablos Martínez o los Nachos Azofra; las pachangas en el mini o las partidas de mus al sol bajo la sombra del laboratorio de Ciencias y el esqueleto de Garibaldi; las pellas hacia El Corte Inglés o hacia el CSIC; las clases del Figurín o las del Mortadelo; incluso, por increible que pueda parecer, uno podía ser seguidor del Real Madrid de fútbol. Se trataba en toda regla de un patio de vecinos, homogéneo en el seguimiento a un equipo de baloncesto -el Estudiantes- pero múltiple en cuanto a afinidades, amistades y gustos.

Ganar es de Horteras es una visión desde un ángulo del patio. El de un seguidor del Estudiantes, que además estudió cuatro años en el Ramiro. Lo dice varias veces el autor, habla de su percepción y de las de sus amigos. Lo que entonces era para él “todo el mundo”.

Guillermo Ortíz nos cuenta los años que trascurrieron entre el reinado de John Pinone y el descenso de la temporada pasada a los infiernos en Estudiantes. Años algunos más dorados que otros, pero donde se fraguó parte de la mística del club de 'patio de colegio'. En esa secuencia desfilan jugadores como Russell, Montes, Winslow, Herreros, Antúnez, Aísa, Vandiver, Brewer, Loncar, Carlos Jiménez... Lo hace aportando en paralelo los acontecimientos que sucedieron en la calle Serrano 127, muy especialmente alrededor de todo lo que gravitaba entorno a las plantillas que él y su familia veían desfilar cada partido desde la grada. Y lo hace con una visión fina y atenta al detalle. No sólo del Estu sino de los entornos más conocidos del baloncesto ACB de aquella época. Algo que el lector que conozca aquellos tiempos sabrá agradecer. En ese recorrido deportivo hay momentos especialmente brillantes, como cuando cuenta el derbi tras la muerte de Fernando Martín donde los recuerdos de ese día y la escritura de Ortíz logran que el lector, al menos en mi caso, se emocione.

Ocurre que el libro también nos narra los amores y desamores de Guillermo, así como parte de su intra historia familiar, en relación con el Estudiantes, pero no sólo. En ese otro libro sentimental que discurre en paralelo, uno tiene la sensación de moverse a medio camino entre Aquellos maravillosos años y Cuentamé como pasó. Un género literario que exige mucho feedback con el lector, algo que no es fácil si se ha habitado en la otra punta del patio. Así uno logra empatizar con algunos de los senderos más apegados a Aquellos maravillosos... y tiene ciertas dudas, especialmente con los entornos sociales y políticos que se cuentan, como ocurre en Cuentamé. Mucho más para quien, como yo, no tenga ni idea de lo que es un Match Day II. Esa parte del libro, con un orden de acontecimientos algo confuso, se percibe de forma más extraña y ajena. Pero es que el Ramiro era muy grande y diverso.


En el libro de Guillermo, exelente periodista por cierto, hay ausencias, o pasajes que se quedan excesivamente cortos si alguien busca la historia, especialmente fuera de la cancha, del Estudiantes. Pero el libro no trata de ser un memorandum detallado de lo ocurrido, si no de un relato muy personal de un tiempo vivido contado en primera persona. Aunque desde La Cruz -y me atrevería a decir desde parte de los genéticamente EGB's- se veían las cosas de manera distinta. Pero es bueno saber cómo lo veían otros, para confirmar que afortunadamente nunca fuimos “todo el mundo” ni en el patio, ni en la grada, ni cuando íbamos de marcha.

Ganar es de Horteras es parte de una fotografía a la que siempre merece la pena echar un vistazo para conocer mejor el tiempo del que se esta hablando. Un libro que además es la presentación en sociedad de la editorial Cestos de Melocotón, nombre tras el que se encuentra la revista Cuadernos del Basket, que pretende hacerse un hueco en eso que se llama ahora baloncesto para leer. Una buena noticia que sin duda acompaña la publicación de este manuscrito.

Eso sí, no me resisto a decir que algunos de los pobladores de ese inmenso patio todavía andamos queriendo saber lo que es la vida.

PD: El libro se puede comprar a través de ganaresdehorteras.com.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Sólo es el principio?

En el mundo al revés que vivimos resulta que un multimillonario esta triste y todos se preguntan por qué. Más allá de un posible mal de amores social provocado por el ego, la cuestión parece ser “deportiva”. Motivo suficiente para llenar páginas y consultar a sicólogos en prime time. Realidad y protagonismos mediáticos espalda contra espalda.



Sólo es el Principio (Francia, 2010) es una película documental grabada en un colegio público de Illè de France, cuyos reales protagonistas son niños de tres y cuatro años atravesados por su condición multicultural y la aparente precariedad de sus familias. La trama se desarrolla alrededor de un taller de filosofía que realiza una de sus profesoras a lo largo de dos años en el aula. Lo que se busca es que los alumnos “piensen por sí mismos” y los temas que se someten a debate son el amor, la libertad, el liderazgo, la inteligencia, la muerte...

En el mundo al revés que vivimos resulta que en los equipos de formación del Real Madrid de baloncesto, la mayoría de los entrenadores provienen del Estudiantes. Y son varios los que crecieron para la causa en el patio del Ramiro de Maeztu. La mayor de las paradojas es que están allí porque no se les quiso en Serrano 127 y sí en la Castellana. Ocupada la metodología del club de cantera por la cienciología, la histórica filosofía colegial -sea lo que sea eso- importa un pimiento. O eso parece.

También las formas: Da igual que un entrenador grite en arameo a todas horas -para desconsuelo de padres y jugadores que acumulan temporadas de quejas- que si tiene un buen enchufe seguirá dirigiendo equipos; poco importa que haya entrenadores soeces con altanería de caca, culo, pedo, pis, que, a pesar de sus evidentes errores, se les comentará “estamos satisfechos con tu labor”; es indiferente que se desperdicie a entrenadores titulados y contrastados, lo que se busca es una línea uniforme dentro y fuera de la cancha cohesionada alrededor de amiguismos de carrera...


Así pasan los días en La Nevera, cada vez más acostumbrados al frío foráneo, cada vez más alejados de las aulas de Antonio Magariños, viviendo más preocupados por las apariencias que por la calidad o la pedagogía. Por supuesto, sin aprendizajes de la escucha como el que practican niños de tres y cuatro años de edad en la película. El tuerto es el rey.

La maestra de la guardería Jacques Prévert que refleja el documental se llama Pasaline Dogliani. Es muy posible que si viviera en España andaría triste con lo que ocurre alrededor de nuestra educación pública (fuese cuál fuese su postura) y su desconsuelo tendría escaso eco en los medios. Ignoro como van las cosas en un país que hace de la educación bandera, pero Jean Pierre Pozzi, uno de los dos directores de la película, habla de ella como una mujer con “personalidad, generosa y entusiasta”. Azouaou, Abderhamène, Louise, Shana, Kyria o Yanis son algunos de los nombres de los niños protagonistas. En un momento del filme uno de ellos dice: “hacerse el interesante no es lo mismo que ser inteligente”.

Hace unos días, hablando con un entrenador de cantera -con pasado colegial- del Real Madrid, me comentaba algunas de las dinámicas que aplican en la casa blanca y parecían interesantes e inteligentes. Cuestiones que no tenían tanto que ver con la economía como con la planificación. Triste evidencia del contraste, cuando mientras tanto nosotros en el Estu estamos derribando activos a golpe de escopeta de feria.

En Sólo es el Principio la cuestión principal tiene que ver con la potencia de hablar, de escucharse, de hacerse preguntas, para así aprender colectivamente sin excesivas mediaciones. Precisamente lo que algunos pocos isleños (en sentido geográfico) apuntan como una buena pedagogía para la formación en baloncesto. Valores que están en las catacumbas de quién sabe dónde del baloncesto que por lo general habitamos. Soy consciente de que la situación se hereda de las purgas cainitas de tierra quemada y nula información de puertas afuera que se instalaron en el Club en los últimos años, producto de una bicefalia en la gobernabilidad que fue desastrosa en algunos aspectos.

Lo cierto también es que en el escueto mundo al derecho no es justo generalizar. En el Estu también queda buena gente, buenos entrenadores y voluntades difusas de cambio. Por no hablar de un montón de jugadores y jugadoras con ilusiones no tan distintas a las de los alumnos del taller de filosofía franceses. De lo que aquí se habla -más allá de algunas actitudes infames consentidas y conocidas- es de métodos, no de personas.

Y es que no puedo callarme cuando lo inquietante, observando con atención lo que se mueve por detrás de la fotografía, es una deriva que quizá sólo es el principio.

PD1: Dejo en barbecho mi humilde -y tíbia- trayectoria como entrenador de formación en el Estudiantes, por motivos que nada tienen que ver con lo que se pueda deducir de la lectura de este post. Labor lætitia nostra.

PD2: “El éxito de la película es el valor de la transmisión y el despertar del pensamiento crítico”. Revista Cahiers du Cinema.

PD3: El Estudiantes ACB, en esta temporada de resurrección asistida, apunta maneras de equipo fogueado y sereno. Motivos suficientes para estar confiado en un año sin excesivos sobresaltos. Eso ayudaría a que las amarguras no fuesen tan amargas...

PD4: Sea como fuere: yo te quiero Estudiantes, aunque no ganes ni a las canicas...

lunes, 7 de mayo de 2012

El regreso de Antonio Magariños

El teléfono sonaba con insistencia, Don Antonio Magariños decidió descolgar. Hacía 50 años que nadie le llamaba, así que el repiqueteo constante del timbre anunciaba que se trataba de una cuestión de urgencia. Levantó el pesado auricular y escuchó un hilo de voz tembloroso. El mensaje fue claro:



“Don Antonio, disculpe que le llame, estamos tocando fondo, hemos perdido contra Fuenlabrada y todo apunta a que nos hundimos...”

La última vez que Antonio Magariños tuvo noticias del Estudiantes fue hace 20 años. Entonces había tenido un encuentro cósmico con Gavioto. El otrora líder de la Demencia se había apuntado a un viaje iniciático en el mundo de las drogas naturales. Una agencia de Madrid organizaba excursiones hasta el desierto mexicano para descubrir los placeres del peyote, así que Gavioto animado por cruzar fronteras invisibles, decidió embarcarse. Antes de que se iniciara el proceso, con el grupo seleccionado para el evento sentado en circulo, el Chamán tuvo que retirarse al servicio, “problemas de vejiga”. Entonces Gavioto descubrió que para su sorpresa, de los catorce intrépidos apuntados en una agencia del centro de Madrid, siete habían estudiado en el Ramiro de Maeztu. Todo un símbolo de las particularidades del patio de colegio.

Cuando por fin la mente cruzó el abismo que separa la realidad de la ficción -entre elefantes voladores, duendes y otras alucinaciones- Gavioto mantuvo una conversación con Don Antonio. De aquel encuentro el antiguo profesor de latín sacó pocas conclusiones, pero una tenía clara, el Estudiantes que él ideó no había cambiado sustancialmente tanto. Era 1992 y el Estudiantes vivía su propio viaje alucinógeno.

Ahora la situación parecía diferente, el aviso era de “hundimiento”, así que, desconcertado por la gravedad del término, necesitaba otros compañeros con los que tratar el asunto.

Don Antonio se movió por la habitación a oscuras buscando algún cómplice con el que compartir sus preocupaciones. Finalmente llegó hasta un lugar del infinito donde encontró a Manoli, Praxedes, Satur y Moneo. Les comentó la llamada que acababa de recibir y la preocupación que le generaba que aquello que inventó hace 64 años estuviera en fase terminal.

Lo cinco decidieron bajar a la realidad para, desde la invisibilidad, averiguar qué estaba ocurriendo en el Estu.

Cada uno de ellos se encargó de informarse sobre lo que mejor conocía. Manoli prestaría atención al patio del Ramiro; Praxedes rastrearía por la grada sin perder de vista -como siempre hizo- a los árbitros; Satur regresaría al Magata y Moneo se infiltraría en las oficinas. A Don Antonio lo que más le preocupaban eran los valores, así que intentaría colarse en todos los lugares, empezando por las aulas del colegio. Cada noche se juntarían en la antigua cantina de Geni, para de esta forma, en la soledad del abandono conocer las impresiones de cada uno. Acordaron que el regreso al más allá sería el 6 de mayo, tras el partido contra Murcia.

El Estudiantes tenía todavía por delante unos cuantos partidos y no era descartable que se pudiera remontar el vuelo. Pero cada reunión traía una mala noticia, no sólo por los resultados del primer equipo. Ante su sorpresa descubrieron que por distintos motivos el Club se había alejado progresivamente del Ramiro y, aunque se mantenían los vínculos formales, la valoración de ese patrimonio común era escasa por parte de las dos instituciones. Además, la información sobre la cantera les dejó desolados, no por las clasificaciones -que les daba igual- sino por la gestión de los métodos, las formas y actitudes antaño intolerables. Ni siquiera el repaso a las aulas les dejó en exceso satisfechos, toda vez que apenas entendieron el lenguaje de unos chavales codificados por la tiranía del mensaje de texto. Por si fuera poco el propio Magata estaba echo una birria.

Las satisfacciones se resumieron en un puñado de buenas noticias. Lo mejor para ellos fue el reencuentro desde el anonimato con alguna de la buena gente que habían conocido en vida y que todavía seguían en el Estudiantes y el Ramiro, también de ver a otros nuevos, que han asumido que forma y fondo son fundamentales. Pero esos viejos amigos y las buenas incorporaciones apenas sumaban una quincena de personas. Por supuesto también les ilusionó ver a un montón de chavales sudando cada tarde por meter un balón dentro de un aro, eso al menos seguía como siempre.

En ese estado de pesimismo y decepción, decidieron retornar al más allá después de ver en directo el partido contra Murcia. Ya que estaban allí, pensaron, no estaba de más quedarse a contemplar el magnicidio que barruntaban se iba a producir. Buscaron un lugar en la grada donde ponerse cómodos un par de horas antes y comenzaron a observar como se iba llenando el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Familias enteras, aficionados venidos desde Cádiz, Badalona o Bilbao, incluso El Yeti desde las montañas de Suiza. Gentes de todas las edades y condición, hasta llegar a más de 14.000 personas...


Manoli, Praxedes, Satur, Moneo y Don Antonio se empezaron a emocionar. 64 años después la familia había crecido de manera espectacular. Además, se encontraron con otros espíritus que no querían faltar a semejante cita. Desde Goyo, hasta Fernando Martín, Antonio Díaz Miguel o Mike Schlegel. No faltaba nadie. Cuando los colegiales pitaron el final, a pesar de las lágrimas de la mayoría del respetable, Don Antonio miró emocionado a sus acompañantes, nunca creyó que su idea tuviera la posibilidad de llenar a tanta gente. El resto de pasajeros del tiempo también estaban exultantes al ver el resultado de tanto esfuerzo por distintas generaciones de chavales.

Antes de retomar el vuelo oyeron risas en un bar cercano. Les sonaron familiares algunas de las voces que escucharon y decidieron asomarse. Allí estaban cantando y animando lo mejor de cada portal de la afición colegial, riéndose de las derrotas de la vida, porque como había colgado la Demencia en lo alto de su grada, para satisfacción de Don Antonio y asombro de Moneo, “ir con los que ganan es muy fácil”.

Antes de volver a acostarse y dormir de nuevo profundamente, marcó el teléfono de su interlocutor en la tierra para decirle:

“Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur”.

Miró la oscuridad de su confortable entorno y cerró los ojos con la ilusión de creer en la buena gente, la misma idea que le llevó 64 años antes a crear el Club Estudiantes en el Ramiro de Maeztu.

PD: "Mediante la concordia las cosas pequeñas crecen; mediante la desunión, las cosas más grandes se derrumban"

domingo, 8 de enero de 2012

Un Dios Salvaje

La cita a la salida del instituto para canearse era “en la parada del 51” o “en las mesas de ping pong”. Cuando yo estudiaba EGB en el Ramiro de Maeztu los duelos eran relativamente habituales y esos dos puntos de encuentro eran patrimonio de los alumnos. El día perfecto para estos encontronazos era el viernes, de esta forma la afrenta solía amainar durante el fin de semana, y el lunes las prioridades y los miedos tenían más que ver con los deberes y sus consecuencias que con disputas de incierto origen. Sólo los más zangolotinos no se bajaban de la burra y mantenían enemistades a medio y largo plazo.


En la película de Roman Polanski Un Dios Salvaje (Carnage, 2011) protagonizada de forma brillante por Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly y Jodie Foster, la historia comienza con una pelea entre dos chavales. El resto de la película se centra en el intento de solventar el asunto de forma razonable por los padres de ambos chicos, la familia liberal-progesista de Ethan y los liberal-ejecutivos de Zachary. Pero las evidencias, como los tópicos o los estereotipos, no siempre son tan resolutivos como podría parecer a priori.

Polanski utiliza un formato muy apropiado, adaptando al cine la obra de teatro de Yasmina Reza, para desvirtualizar los tiempos que vivimos, esos en los que las contradicciones y los prejuicios asoman por encima de las categorías sociales que cada uno cree ocupar. Y, en un crescendo que se va produciendo por unas parejas atrapadas en un escenario que se proyecta en un principio como agradable y se va tornando en axfisiante, termina por demostrar que, más allá de los hechos, lo que realmente importa es la naturaleza de los mismos.

En el baloncesto de formación hay dinámicas parecidas. No sólo porque a veces los padres quieren ser los protagonistas de los relatos deportivos de sus hijos, de sus ambiciones y comportamientos, sino porque sus suertes y recorridos son interpretados con demasiada frecuencia por unos progenitores que piensan más en relación a lo que les ocurre a ellos, que en que sus hijos disfruten del deporte y su propio aprendizaje, con las dificultades, necesarias, que ello tiene.


Zachary y Ethan tienen acuerdos y desacuerdos, junto a unas canchas de baloncesto próximas al Puente de Brooklyn en Nueva York, ante la atenta mirada de un hamster que no sabe bien qué hace en una sociedad inundada de temores y caprichos.

Tampoco estaría mal que unos cuantos entrenadores de ese baloncesto de colegio e instituto pensaran de vez en cuando en cómo se trata a unos chavales que no son propiedad más que de ellos mismos, de sus vidas y sus conflictos (siempre que estos no pasen del límite que la lógica impone), y que más allá de versiones castizas y chusqueras de El Sargento de Hierro o Hoosiers, lo que quieren es divertirse jugando.

Mañana es la vuelta al cole, que la suerte os acompañe.

PD: Una película que debería ser obligada, especialmente en AMPAS y preparaciones al parto.

lunes, 30 de mayo de 2011

Viva el baloncesto (HdlSub21)

Ayer finalizó la temporada con el equipo sub 21 de Estudiantes. Fue el final de un trayecto que comenzó en julio del año pasado con la preparación del viaje a Palestina para inaugurar un pabellón en Hebrón. Desde entonces hasta ahora el recorrido ha sido intenso. Un grupo humano formidable, un equipo en el amplio sentido de la palabra.



En nuestro último tiempo muerto les comenté que ellos eran el baloncesto. Más allá de la NBA, la ACB, los playoff, los crossover, las audiencias, y demás zarandajas, lo que construye este deporte en miles de canchas de todo el mundo es gente como ellos. Desde pequeños jugando al basket; en muchos casos pasando por todas las categorías de formación; todos ex alumnos del Ramiro de Maeztu; muchos seguidores de la Demencia; buena parte del grupo noctámbulos seguidores de la NBA; y, también todos, en algún momento, entrenadores de cantera en el Estu.

Aproveché al final del partido para felicitar también a los familiares que estaban allí presentes. Tienen mucho mérito. Gracias a ellos estos chicos estuvieron yendo a entrenarse, a disputar partidos, a disfrutar del baloncesto durante años. Para ellos es un placer, pero también un esfuerzo que hay que valorar. Se lo agradecí en nombre del Club Estudiantes, sin ellos esto no sería nada.

Durante el año hemos intentado maximizar el trabajo desde las limitaciones que teníamos. Pocas horas de entreno en un grupo que se nutre de baloncesto por varios frentes. Por un lado desde sus propios equipos que entrenan, y también, de otras competiciones que juegan, como la liga universitaria. Así, ha primado los fundamentos colectivos sobre los individuales, el trabajo táctico sobre el técnico, y la construcción de una coherencia en el juego que hiciera identificable siempre al equipo. Divertirnos en defensa, alternando en función de situaciones del juego, y cooperando en ataque. Saber a qué jugamos.

Foto: Juan Pelgrín.

Hay que añadir a la lista de agradecimientos a Ángel Goñi por ayudarnos y aconsejarnos; a Dani Cámara por venir a entrenarse con nosotros y hacer de delegado del equipo; a José y los jugadores del Junior C -Benyi, Cuerno, Calero, Mediero, Guille y Santi (también ramireños, también sub 21)- por estar cuando les hemos necesitado; a la gente del que nos ha seguido -especialmente a Moñi y Mónica; a la gente del Estu que ha mirado de reojo que hacían este grupo de chavales que llevan años gastando el Magata, la Nevera, las Rojas, o el Internado; a Juan Pelgrín por aquella sesión de fotos...

Yo he aprendido mucho de ellos. Tengo la sensación que si el futuro esta en manos de gente como la de este equipo podemos estar tranquilos. La mezquindad de la telebasura y las administraciones penosas puede tener los días contados. Vienen médicos, farmacéuticos, matemáticos, informáticos, etc excelentes, pero sobre todos buenas personas, y de eso no andamos sobrados en este país.

PD1: En la Final Four de Alcobendas quedamos cuartos. Las bajas nos condicionaron la rotación y sólo el último día tuvimos cierto equilibrio. Contra Algete estuvimos espesos en ataque (50-55); contra Majadahonda nos faltó rematar la faena, y el físico de sus Junior A nos doblegó en el último suspiro (65-75); contra Alcobendas -ganadores del torneo- ganamos desde la unión, las ganas, y la diversión (57-53). El objetivo era entrar y competir, y lo cumplimos. Gracias a todos.

PD2: Los jugadores son: Julius, Nacho, Molina, Xixic, Jowey, Viki, Soho, Sito, Funky, Pachi, Alonso, Hues, y Alvar. Entrenador ayudante Raúl, delegado Dani.

martes, 8 de febrero de 2011

25 GIGANTES años

El portero del edificio donde yo vivía de pequeño se llamaba Juan José, era un tipo cerrado y enjuto, de origen extremeño y de pocas palabras. El kiosko de prensa que había frente a la casa lo llevaba Joaquín, que había nacido en Valencia, y era todo lo contrario, alegre y dicharachero. El día que apareció sin peluquín fue una revolución en el barrio. Ambos habían sido emigrantes, el primero en Suiza y el segundo en Alemania, y los dos chapurreaban algo de alemán. Mi compañero de clase Juan Segarra vivía cerca, así que cada mañana su madre nos llevaba en coche al Ramiro, en su Seat 124 blanco.


Yo aprovechaba para bajar un rato antes al kiosko, y hacer tertulia con Juan José y Joaquín. El tema siempre era el fútbol, Juan José era acérrimo atlético y Joaquín apasionado madridista. Yo me hice del Barça, y así el encuentro a tres bandas era más divertido. Todos los días, a la misma hora, en el mismo sitio.

En mi casa la prensa era una religión. Se compraba el periódico a diario, y todos los hermanos (somos seis) esperábamos el momento de la siesta de mi padre para quitárselo de las manos y poder leerlo. Era parte del juego, entre sus ronquidos ver quién tenía la habilidad de llevarse el periódico sin despertarle. En mi casa se podía leer, según la temporada, El País, El Mundo, El Sol, El Independiente, ABC, La Vanguardia, y, durante su corta existencia, Liberación.

Ocurrió que un día había una novedad en el kiosko. Una nueva publicación de baloncesto, Gigantes del Basket. Yo ya estaba en la cantera del Estudiantes y el deporte de la canasta era mi pasión. Además se vivía un momento de esplendor con el baloncesto, en buena parte por lo que supuso el famoso madrugón de la final de las olimpiadas de Los Ángeles 1984 un año antes.

El 11 de noviembre de 1985 bajé al kiosko como todos los días, Joaquín ya tenía preparado mi ejemplar y la conversación por primera vez no fue sobre fútbol. En la portada, con una cabecera que ahora me parece brillante en su diseño, Fernando Martín; en la quinta página el resumen del partido entre el Estudiantes contra el Clesa (103-81), que yo había vivido en directo en el Magariños unos días antes; columna sobre la Lega de Dan Peterson; entrevista a Andrés Jiménez (uno de mis referentes por su juego y su pasión por los comics); y reportaje sobre Pat Ewing, entonces rookie de los Knicks. Era el principio de una larga amistad.

Foto de cantera del Estudiantes en 1984. Ahí estoy yo.

A partir de ese día los martes la tertulia con Joaquín y Juan José era de baloncesto, yo recogía la revista y les hacía un breve resumen tras un primer vistazo. Quién era el tipo de la portada, quién iba primero en la clasificación, qué era y que pasaba en la NBA, quién era el Oso Pinoso y cómo machacaba David Russell saltando niños. Y en mi casa ese día podía ceder la pelea por el periódico hasta terminar de leer el ejemplar de Gigantes del Basket.

'Mejora tu Basket'. Coleccionable de la Revista Gigantes sobre fundamentos individuales y colectivos.

Hoy he comprado mi ejemplar en la Plaza de Lavapiés, a una kioskera que es un encanto pero con la que no hay mucha tertulia. El kiosko de Joaquín cerró hace muchos años, y él desapareció, por lo visto su licencia era ilegal. Juan José se jubiló -a los 65 años- y volvió a su pueblo de Extremadura. En estos 25 años ha pasado de todo. Ya no hay Pacto de Varsovia, ni marchas a Torrejón, ni EGB, ni BUP, David Russell ya no vuela, y dudo que mi hija conozca algún día un programa de televisión tan bueno como La Bola de Cristal.

Eso sí, el Ramiro de Maeztu sigue en la calle Serrano 127, en el Magariños continúa habiendo ba-lon-ces-to a diario, y Gigantes del Basket sigue escribiendo cada semana sobre lo que ocurre en las canchas. Las redes sociales e internet han revolucionado el mundo de la comunicación, y a través de twitter uno puede conversar con los que antes sólo veía en fotos. Hay bloggeros que le roban horas a la noche para escribir excelentes bitácoras. David Simon nos regaló una joya llamada The Wire. En El Cairo soplan vientos de libertad, y Lavapiés bulle al ritmo de muchos mundos, a pesar de que algunos se empeñen en poner puertas al mar. Aunque ya no sea todo igual, la vida es larga y los tiempos de vida excelentes. Motivos suficientes para felicitarse.

PD: Este homenaje llega unos meses tarde, pero me apetecía no dejarlo pasar.

lunes, 7 de febrero de 2011

Historias del Sub 21 y el Estudiantes

Ayer por la tarde había mucho baloncesto en juego alrededor del Estudiantes. Quien fuera al Ramiro vería lo que es un ambiente cargado de basket. En el Magariños, a partir de las 18:30, partidos contra el Real Madrid junior y cadete -consecutivos-, y en La Nevera -también en la misma franja horaria- el Cadete B del Estu frente a Canoe, y nosotros, el sub 21, contra Alcobendas. Además, en la cafetería del Magata se podía ver el partido del ACB en Badalona, otro clásico del baloncesto de canteras.

Foto: Kike Díaz

Mucha expectación rondando por la calle Serrano 127. De los partidos contra el Real Madrid no puedo hablar mucho, vi un poco del encuentro del Junior A, que sufrió una derrota abultada (55-90), y me pareció que los colegiales tuvieron el día cruzado, no sabían cómo jugar a un rival con las ideas claras. Por su parte el Cadete A venció a los blancos (71-60), y lo que pude ver del último cuarto me gustó mucho, un equipo sólido en el rebote, saliendo rápido y con ideas desde la defensa.

En cuanto al Cadete B, derrota frente a Canoe, donde el equipo colegial me pareció muy bloqueado en ataque, con poca fluidez, y con muchos miedos. Impresiones que son sólo eso, pero que trasmitían -visto desde la barrera- cierta falta de confianza de los colegiales, quizá por tratarse de jugadores de primer año. 60-84

Sub 21 vs Alcobendas

El sub 21 jugábamos contra el primero de grupo, Alcobendas, en un partido que nos salió prácticamente redondo. Empezamos muy fuertes y abrimos el marcador rápidamente (¡18-2 en el minuto 8 de partido!), gestionamos muy bien el ritmo, y estuvimos muy serios en defensa. En el segundo cuarto ellos estuvieron enchufados desde la línea de tres puntos, y presionaron mucho nuestra salida de balón,llegando a colocarse a cuatro puntos,pero capeamos la situación y no perdimos los nervios, algo -desafortunadamente- poco habitual. Al descanso 38-29.

En el tercer periodo -alternando defensa individual con zonas 2-1-2 y 1-3-1- supimos mantener una intensidad defensiva que nos estaba fallando en otros encuentros. Sabíamos que era fundamental salir fuertes del vestuario, y era importante plantearles nuevos retos sobre los que construir su ataque.



En el último cuarto mantuvimos muy bien esa agresividad desde la defensa, lo que nos sirvió para elaborar un juego de ataque más estático, y movimos muy bien el balón hasta encontrar buenas posiciones de tiro. Además, una racha de cuatro triples seguidos -con uno de ellos al límite de la posesión francamente espectacular-, logró que a falta de tres minutos para la conclusión del encuentro nuestra ventaja fuera de 22 puntos (71-49).

Una victoria que nos viene muy bien, para colocarnos segundos de grupo, para certificar la línea de trabajo sobre la que vamos avanzando, y para seguir implementando nuestro trabajo técnico-táctico. De los sistemas que usamos ya os contaré cuando termine la temporada, esta sección -ahora- es una herramienta para la comunicación más que para el análisis. Por cierto, hemos mejorado nuestro porcentaje desde la línea de tiro libre (10/15) y eso también es una importante noticia.

Al final Estudiantes 73 – Alcobendas 57.

(20-6// 18-23// 14-13// 21-15)

PD1: El Estu ACB consiguió una importante victoria frente a la Penya. Un resultado agridulce si supone ganar al equipo que entrena Pepu Hernández, pero tremendamente necesario para ir pisando sobre seguro en la competición. Lo más sorprendente es que Ellis y Asselin, y en menor medida Jiri Welsch, vuelven a ser jugadores de baloncesto, y eso, nos viene de perlas.

PD2: Sobre los partidos del junior y cadete de Estudiantes y Real Madrid hay información mucho más completa en la página de la Federación de Baloncesto Madrileña. (FBM)

miércoles, 5 de enero de 2011

Promesas del Estu...

Los que vieron el partido del pasado día 3 de enero entre el Estudiantes y el Baskonia convendrán conmigo que aquello fue una locura. De una serie de errores y despropósitos el equipo del Ramiro de Maeztu salió milagrosamente con vida frente a un equipo de los que no perdonan. Eso sí, el ambiente que se vivió en Vistalegre, más la victoria, fue una gozada.

Foto: Manon.

No es poco. Con tres incorporaciones que apenas aportan gran cosa en el róster de la primera plantilla (Ellis -1, Asselin -3, y Welsch 6 frente al equipo de Ivanovic) todavía hay remotas posibilidades de entrar en la Copa, y no parece -aunque todavía es pronto- que vayamos a sufrir excesivos apuros en la ACB. En diversos foros colegiales se pide la cabeza de los tres jugadores, pero lo cierto es que no hay dinero ni para echarlos ni para traer a nadie. En ese sentido no hay soluciones hasta final de temporada. Habrá que confiar en los Reyes Magos...



El pasado 28 de diciembre se celebró la Junta General Ordinaria de accionistas del Estudiantes. Se trataba de presentar, y aprobar, el balance económico y la gestión relativa al curso 2009/2010. Además de la información que planteaba el Consejo de Administración de las SAD (Sociedad Anónima Deportiva) era el momento para que se presentara públicamente la plataforma Nuestro Estu, “un grupo abierto de aficionados y aficionadas del Estudiantes que nace con el propósito de preguntarnos si lo que esperamos que sea nuestro Estu es lo que estamos viviendo actualmente y de no ser así plantearnos cómo deberíamos actuar para ayudar de la mejor manera posible a que recuperase todo lo que creyésemos que ha perdido”.

Soy de los que piensan que cualquier aportación organizada me parece fenomenal. En su web se puede leer una batería de preguntas que hicieron en la Junta y que recibieron respuesta desde el Consejo, buena parte de ellas aclaran perfectamente nuestra actual situación.

Yo por mi parte aproveché para lanzar algunos deseos, o propuestas, por si algún día son escuchadas. En cierto sentido algo tiene que ver con un debate que lanzó Matías Castañón en su blog tras la derrota en Fuenlabrada. Se trata de construir (o recuperar) una filosofía de trabajo alrededor de nuestro baloncesto, por encima de otras situaciones singulares.

Comentaba en la Junta sobre la potencialidad del Magariños, un lugar que tenemos casi abandonado a la espera de hacer un proyecto multideportivo externo que nos saque de pobres; de la posibilidad de reconstituirlo como referencia de nuestra identidad, de nuestra cantera, e incluso, del baloncesto femenino en Madrid. Ese que según palabras de nuestro presidente “no se sabe como gestionar ni siquiera desde la FEB” pero que crece a un ritmo enorme en las categorías de formación.

El Magata. Foto: Manon.

Sobre el eterno proyecto de Museo (y la falta de espacio) también comenté algunas posibles soluciones. Al fin y al cabo el Madison no tiene más que cuatro placas, un puñado de fotos míticas y unas pocas banderolas, pero, a pesar de la moqueta y las ratas, sigue pareciendo un lugar mágico. Y tampoco me quise olvidar del curso de entrenadores, donde podemos darle un punto mucho más original y atractivo para toda la gente que esta deseando contenidos nuevos en la formación de técnicos. A esto se puede añadir algunas consideraciones más sobre el tema de comunicación, del periódico, incluso de los campus...

No son cuestiones para hablar cinco minutos en una Junta, ni en cuatro líneas del blog. Y no son temas exclusivamente del Club porque están enfocadas desde la economía, la rentabilidad, y la proyección sostenible del Estudiantes. Por eso dije que debemos ser más ambiciosos, porque vivir en tierra de nadie es aburrido y nos condena -antes o después- a la desaparición.

Aunque luego seamos capaces de ganar al Baskonia con tres jugadores titulares que no aportan nada. Feliz año nuevo.

lunes, 18 de octubre de 2010

Historias del sub 21...

Hay entrenadores que les gusta estar sentados en los partidos, otros que prefieren estar de pie. Los hay educados, y tranquilos, pero también los hay que tiran un silla para protestar una decisión del árbitro, o que discuten con sus jugadores en mitad del partido.



Los hay que no hacen apenas rotaciones, los hay inmediatistas, o los que creen en el trabajo a medio-largo plazo. También los hay que para alimentar a sus familias dependen de su puesto y con las pocas plazas que hay no están para muchos experimentos. Cuando hablo de entrenadores también me refiero a entrenadoras, pocas por desgracia, pero las hay.

Yo este año entreno al equipo sub 21 del Estudiantes. La relación comenzó a partir de que surgiera el proyecto de ir a Palestina organizado por el Consejo Superior de Deportes, el límite de plazas para la iniciativa hizo que Ángel Goñi y yo cogiéramos entonces la dirección técnica del equipo. Luego el roce hizo el gusto, y aquí sigo.

No es fácil llevar a un equipo senior después de un tiempo siendo entrenador de formación con chavales. Los roles, las proyecciones, la planificación, la comunicación, el planteamiento técnico-táctico, etcétera es muy distinto en uno u otro caso. Pero en este caso también hay lugares comunes. Todos están allí por propia voluntad, son jugadores a quién nadie les paga por ir a entrenar, y la diversión sigue siendo un elemento clave en su relación con el baloncesto.

Yo en ese punto común, el de la diversión como primer elemento a tener en cuenta, tengo una filosofía. Los partidos los ganan y los pierden todos los jugadores. Otros prefieren que los partidos los ganen y los pierdan unos pocos, e incluso hay quién prefiere que los partidos los ganen unos pocos y los pierdan todo el equipo. Cada uno es libre de elegir sus preferencias, sus métodos, y sus rotaciones. Por supuesto esto está condicionado a los entrenos, a la situación física, la asistencia a las sensiones, y otras cuestiones particulares de cada jugador. Pero de primeras mi opción es la ecuanimidad -atendiendo al equilibrio en la pista- por encima de otras valoraciones, incluida muchas veces la posible victoria.

No descubro la pólvora si digo que ser entrenador, en la situación y el equipo que sea, no es nada fácil. Al contrario dirigir a un grupo con distintas sensibilidades y personalidades es complicado, pero a la vez es un esfuerzo y una dedicación que a muchos nos engancha, y que está relacionada también con nuestra obligación de formarnos y estar preparados para ejercerla. Por cierto que uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos ya sabe lo que es disfrutar cuando las cosas salen bien en un banquillo...



El sub 21 del Estudiantes es un equipo formado por los propios jugadores. Esta es su segunda temporada de existencia. Todos han estudiado en el Ramiro de Maeztu, han jugado en equipos de formación del club, y la mayoría son o han sido entrenadores de cantera. Llevamos tres partidos oficiales de la competición, hemos ganado dos (contra Piratas Soto y Ensanche de Vallecas) y hemos perdido uno (contra Getafe Beta). De ser un equipo sin lógica dentro de la estructura del club hemos pasado a ser útil: hemos participado en un torneo en Roquetas de Mar (Almería) representando al Estu, hacemos de sparring ocasional contra algún equipo Junior colegial, y uno de nuestros jugadores, desde hace un par de semanas, se entrena y tiene minutos con el EBA que dirige Mariano Arasa. Y, lo más importante, fuimos el primer equipo internacional en jugar en Palestina, representando a Estudiantes, su afición, y sus valores de formación y baloncesto.

A partir de la próxima jornada os iré contando las aventuras y desventuras de entrenar al sub 21 del Estu. Los planteamientos, los problemas, las alegrías, y las historias de un equipo singular, que cuenta con un grupo humano excelente.

La tarea, ya os adelanto, no es nada fácil.

PD: Hablando de entrenadores, uno que para mí es un maestro. Aquí podeís ver un reportaje de la televisión de Catalunya sobre Pepu Hernández. Hablan José Asensio, Nacho Azofra, y Ángel Goñi.

martes, 3 de agosto de 2010

Volver a Palestina

“Sabemos que esa paz está a nuestro alcance ante todo gracias a la mayoría de los palestinos, que se han negado a dejarse deshumanizar por décadas de brutal ocupación y, a pesar de los años de expulsiones y opresión, todavía tienen esperanza de una reconciliación. […] ¿Por cuánto tiempo más podemos pedir, por no hablar de esperar, que nuestros hermanos y hermanas palestinos sean leales con nosotros y no sucumban por completo a la desesperación y la tristeza en las que sus vidas fueron trasformadas el año que Israel erigió su fortaleza sobre sus aldeas y ciudades destruidas?”

La limpieza étnica de Palestina
Ilan Pappé (historiador israelí)

Un jugador del equipo sub 21 de Estudiantes, en la entrada del hotel Intercontinental de Belén (Palestina), en respuesta a una pregunta de la periodista de El País Ana Carbajosa sobre sus impresiones del viaje, hablaba de “opresión”. “¿Se puede decir opresión?” añadía mirando a la periodista.

Con Juan Francisco García (presidente) y Ángel Goñi (entrenador) al pasar el checkpoint de entrada a Belén.

Ocurre que con frecuencia es difícil llamar a las cosas por su nombre, y no entra dentro de lo políticamente correcto denunciar la injustica que se vive en los territorios palestinos. Lo que es evidente para un chaval de 20 años, no lo es para una comunidad internacional que tolera, en mayor o menor medida, lo que está ocurriendo dentro de un muro vergonzoso. Algunos justifican la existencia del Muro como una barrera de contención de ataques terroristas, cuando lo que hace es fabricar más odio, más distancia, y más apartheid. Una forma curiosa, la del gobierno de Israel, de apagar el fuego echando gasolina.

Aún así es importante señalar que lo que se vive dentro de ese lugar cerrado y amurallado dista mucho de ser un caladero de desalmados. Si algo hemos comprobado en la expedición de Estudiantes que ha estado durante unos días compartiendo baloncesto en Palestina es que la ilusión, vitalidad, y hospitalidad que nos ha mostrado la gente allí demuestra que hay mucho margen para la esperanza.

En Hebrón inauguramos el 30 de Julio el mayor pabellón deportivo de toda Palestina. Una cancha para 4.000 espectadores en una de las ciudades más castigadas del conflicto. El acontecimiento estaba profusamente anunciado por las calles de la ciudad, donde banderas y pancartas avisaban del evento. El Estudiantes era el primer equipo internacional de baloncesto que disputaba un encuentro en los territorios palestinos.

La grada a rebosar, con el palco de autoridades encabezado por el primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, Salam Fayyad, y con representantes de diversos países como Gran Bretaña, Australia o España. En la cancha bailes tradicionales antes de empezar el encuentro, por todas partes enormes medidas de seguridad, y notable expectación mediática. Ir allí a jugar un partido de baloncesto no es algo habitual. Tampoco lo es el que se produzcan eventos que logren evadirse de un cotidiano tremendamente difícil, con una tasa de paro que afecta al 70% de la población, y donde 2/3 de la comunidad palestina total vive en campos de refugiados.

El Ibdaa Center, nuestro rival ese día, es el campeón de la liga palestina, y representa al campo de refugiados de Dheihseh, cerca de Belén. Allí en 1km cuadrado viven más de 12.000 personas, expulsadas desde 1948, en diferente etapas, de las que fueron sus casas y tierras. Una llave colgada al cuello es lo único que les queda de sus antiguos hogares. En 1994 dos amigos decidieron levantar un proyecto cuyo nombre significa “crear algo de la nada”. No hay trampa ni cartón, el nombre es literal. Desde aquel vacío inicial han logrado construir un centro cultural y deportivo de referencia, que incluso aparece alabado en alguna guía turística, y que cuenta con diversas actividades, talleres, y espacios, además de generar empleos para la comunidad.

Tras los bailes y discursos había que jugar. Pocos antes de saltar al campo, mientras contábamos impacientes y nerviosos los minutos en el vestuario, le comenté a un periodista local que el partido ya lo habíamos “ganado todos”. Lo cierto es que una vez iniciado el choque la mayor envergadura del equipo de Ibdaa, que además contaba con un americano jugón (y profesional), y la presión acumulada tras himnos, regalos y salutaciones, nos borró prácticamente del juego. Salvo una tímida resistencia en el primer cuarto, y un último periodo que ganamos, el resto del encuentro se resumió en un chorreo que nos caía por todos lados, bien en forma de contrataques, bien en forma de estratosféricos triples desde más allá de 6'75. Al final el marcador señaló 70-47 (23-18//19-8//18-7//10-14) para los campeones de la liga palestina.

El equipo tras el partido contra el Ibdaa Center en Hebrón.

Nada que objetar, la tristeza por el mal juego se cambió rápido con la gente saltando la cancha para felicitarnos, dar abrazos, y pedir autógrafos. Hebrón, con unos 160.000 habitantes (la mayor ciudad de Palestina) y donde 600 colonos israelíes habitan en el centro histórico de la ciudad en medio de enormes medidas de seguridad, disfrutaba de un poco de entretenimiento y diversión. Sandra, la encantadora entrenadora del Ibdaa, trataba de animarnos con notable éxito.

Al día siguiente tocaba otro partido, frente a un combinado de jugadores de Cisjordania, que contaba además con dos norteamericanos profesionales. De nuevo un partido de “niños (nosotros) contra hombres”, que dijo el día anterior con ironía alguien en la grada.

Sin embargo, en el colegio de Acción Católica de la ciudad de Belén, la situación fue muy distinta. Hablamos antes del partido de no dejar de jugar, de apretar desde la defensa todos juntos, de ser listos, y olvidarnos del marcador. Había que relajarse, y ahora, ante unos 250 espectadores y en una cancha mucho más modesta era un buen lugar para mostrar nuestro baloncesto.

Así ocurrio. El partido fue perfecto. Emoción, lucha, constancia, y unión de todo el grupo. Todos los jugadores dando todo, y jugando de forma equitativa en unas rotaciones que funcionaron a la perfección. Al final el marcador fue de 67-69 para los colegiales (19-17//23-12//9-22//16-18), en un choque bibrante que se resolvió en los últimos segundos. Otra vez "ganamos todos", abrazos, buen rollo, e intercambio de equipaciones con el otro equipo.

En nuestro último día hicimos la actividad más satisfactoria de todas, al menos desde mi punto de vista. Una jornada de basket para chavales y chavalas de los distintos equipos de cantera de la ciudad de Belén. Por grupos, que trabajaban de forma rotativa distintas estaciones en función de un lugar del campo (bote, manejo, tiro, y pase), los jugadores del sub 21 hacian juegos y ejercicios como si se tratara de un mini-campus. Una forma también de devolver parte de la hospitalidad y generosidad recibida durante nuestra visita. Un taller que debería tener más proyección en el tiempo con los jugadores y entrenadores de allí, para de esta forma poder ayudar en la mejora del baloncesto palestino.



El Muro atenta contra los derechos humanos. No se puede ver de otra manera. Esta mañana, algunos hemos entrado en Belén andando por el checkpoint. Impresiona y más allá de otras consideraciones no puedes estar de acuerdo con las condiciones de los palestinos cuando deben ir al trabajo”. Comentaba el presidente Juan Francisco García el primer día a un periodista del diaro El Mundo.

No hay momento en Palestina en que uno pueda olvidar lo que está viendo. La situación de opresión que se sufre allí. Quedan muchas cosas que contar de unos días muy intensos. De un viaje que se hizo realidad gracias al Consejo Superior de Deportes, y donde la Fundación Estudiantes y la ONG del Ramiro Acercándonos han planificado un encuentro único en la historia del baloncesto, pero también muy especial desde el punto de vista de la solidaridad.

Los palestinos que han compartido unos días con nosotros, con Ghada y Shalej a la cabeza, nos han echo sentir como hermanos. La actitud de los jugadores del equipo sub 21 del Estu han sido una muestra de la calidad humana de un grupo de chavales excepcionales, que han representado de una forma inmejorable lo que para algunos de nosotros significa el Estudiantes.

Foto del equipo sub 21 tras el partido contra el combinado palestino.

Con estos perfectos embajadores se ha conseguido que el Estudiantes tenga ya una lugar importante en Palestina, y que Palestina tenga todavía mayor presencia en el corazón de muchos de nosotros.

PD: En éste vídeo se puede ver un aperitivo de nuestra visita y la inauguración del pabellón en Hebrón.

martes, 20 de julio de 2010

Estudiantes en Palestina...

El próximo 30 de Julio, el equipo sub-21 de Estudiantes jugará un partido contra el IBDAA Center palestino en la ciudad de Hebrón. El motivo del encuentro es la inauguración de un pabellón deportivo en la ciudad palestina, una de las más castigadas por el conflicto con Israel.

El acontecimiento es una iniciativa del Consejo Superior de Deportes (CSD), en calidad de Cooperación Deportiva Internacional, que ha contado con la Fundación Estudiantes para la realización de un evento único en la história de nuestro deporte.

He tenido la suerte de estar desde el principio relacionado con la iniciativa, que tiene, en parte, relación con el viaje que realicé hace más de dos años a Palestina con la ONG del Ramiro de Maeztu Acercándonos. Entonces estuvimos en el IBDAA Center y pudimos conocer de primera mano a los coordiandores deportivos del centro, así como al equipo femenino del campo de refugiados de Dheisheh, cerca de Belén, lugar en que se encuentra el IBDAA Center.

Con el equipo femenino del IBDAA en las navidades del 2007 (yo el primero x la izquierda).

En aquellos días, al final de una larga conversación, Khaled Saifi (entonces coordinador deportivo del centro) nos comentaba: “Lo que nos gustaría ahora es que venga gente a jugar con nosotros, también salir de estos muros y conocer otros equipos, otros centros deportivos, otras iniciativas. Necesitamos que nuestra gente conozca otras experiencias y otras personas. La ocupación trata de tenernos encerrados, y muchas veces no podemos ni jugar con nuestros hermanos de Gaza”.

En la comitiva que ahora vamos, compuesta por el equipo sub 21, la Fundación Estudiantes, y la ONG Acercándonos,voy en calidad de entrenador del equipo, junto con Ángel Goñi. El calendario incluye un segundo partido cerca de Belén, y nos gustaría organizar talleres abiertos de baloncesto para todas las edades, donde todos los jugadores del sub 21 del Estu también intervendran como entrenadores y monitores. Además de charlas y coloquios con todas las personas interesadas en el baloncesto.

Comentaba Yahia, jugador del equipo masculino de baloncesto del IBDAA Center, que “uno de nuestros logros es que hemos incrementado el interés por el baloncesto en el campo de Dheisheh y hemos creado un público para ver los partidos. Antes sólo había niños jugando al fútbol, pero ahora algunos juegan al baloncesto en las calles. Esto es algo que también me motiva. Quiero que los niños y jóvenes, las mujeres y los hombres se animen a jugar y que tengan una sonrisa en la cara. Es lo mínimo que podemos hacer”.

El viaje, que pretende ser un puente para la paz con una zona del planeta muy castigada, tiene la pretensión, y el compromiso de todas la partes, de traer en un futuro cercano al equipo femenino del IBDAA Center a jugar en Madrid.

Por lo pronto quedan apenas unos días para un encuentro muy especial.

PD: Para ver el artículo que en su momento escribí sobre el campo de refugiados de Dheisheh, y el proyecto deportivo del IBDAA, pichar aquí.

martes, 15 de junio de 2010

Cadete E 1x1 (HduEC, The End)

Acabada la temporada, queda hacer un repaso de cada uno de los jugadores del Cadete E de Estudiantes. Una breve valoración que, quizá, pueda ser útil para ellos.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha 1x1 el equipo Foto: Club Estudiantes

Arriba de izquierda a derecha:

Pablo Gil (2º año): Probablemente el jugador con mayor físico. Muy fuerte, intenso, y competitivo. Muy buenos fundamentos individuales, por lo que es una amenaza en cualquier posición, tanto en defensa como en ataque. Tiene que aprender a controlar los nervios en los momentos calientes de los partidos, algo que ha mejorado a lo largo del año, y prestar más atención a los sistemas.

Jorge Díez, Pilarista (2º año): Un zurdo con mucha capacidad de rebote, y de hacer daño en el poste bajo. También con buen tiro desde larga distancia. Tiene que mejorar en el desplazamiento lateral, en el manejo del balón, y en la intensidad. Probablemente el jugador más maduro e inmaduro del grupo, pero un chaval que con un poco más de concentración tiene mucho baloncesto que ofrecer.

Guillermo Cordón (2º año): Una máquina del rebote en ataque, además de jugador fiable bajo canasta. Tiene que mejorar en el tiro de media y larga distancia, y en la defensa al jugador sin balón. Ha tenido un año muy complicado en lo personal, pero fue una alegría contar con su presencia en el último partido. Un jugador con mucha proyección si quiere.

Pepe: Segundo entrenador al principio de temporada, luego por incompatibilidad de horarios dejó el equipo. Desde aquí darle las gracias por el tiempo que dedicó al equipo.

Jacobo Rivero (yo): Primer entrenador.


Nicolas Álvarez-Cervela (2º año, capitán en partido): Jugón. Muy bueno en el 1x1, muy completo en los fundamentos individuales, con excelente juego de pies, gran manejo de balón, y buen tirador. Muy intenso en competición. Debe mejorar en la defensa del jugador sin balón, y la ocupación de espacios en el lado ayudas. Un poco más de seriedad en los entrenos no le vendría mal,

Pablo López (2º año): Final de temporada impresionante. Elegante en la ejecución y con muchas posibilidades de hacer daño jugando en el poste bajo. Ha interpretado muy bien el juego colectivo y las aportaciones al equipo. Aunque ha mejorado mucho, debe trabajar más el salir tranquilo al campo y seleccionar mejor los tiros.

Miguel Simon, Lofton (1º, capitán): Gran temporada para el último jugador en incorporarse. Un jugador con un recorrido sensacional a lo largo del año, tanto en lo físico como en lo técnico. Muy competitivo, y con el mejor juego de espaldas al aro del equipo. Debe mejorar mucho en defensa, especialmente de las líneas de pase. Aunque su ídolo es Lofton y Kobe, su pasión en la cancha es comparable a la de Popovic.

Abajo de izquierda a derecha:

Gonzalo Sanz, Gontxi (1º): Buen manejo de balón, y excelente defensor. Uno de los jugadores más trabajadores del grupo, y que ha ganado en calidad a lo largo de la temporada. Jugador con personalidad, intensidad en el juego, y capacidad de liderazgo. Le gusta asumir responsabilidades, pero debe ganar un punto de tranquilidad cuando las situaciones le son adversas, especialmente con las decisiones arbitrales.

Manuel Calero (1º, capitán): Constancia, sacrificio, lucha, y entrega por el baloncesto y el equipo. Muy buen defensor, y excelente en la ayuda al rebote. Un jugador que en el campo da todo lo que tiene, y que no baja los brazos en ningún momento. Perfecto en los entrenamientos, y en la disposición para el grupo. Tiene que trabajar más el tiro, en la técnica, pero, especialmente, en la confianza.


Gabriel López, Mike (1º): Una gran técnica individual, un killer que ha tenido un gran final de temporada. Buen tirador, ha ido a lo largo del año cogiendo confianza en su juego, para poco a poco revelarse como una de las grandes aportaciones del grupo. Le falta confiar un poco más en sus posibilidades, buscar más el balón, y no ser tan autoexigente.

Guillermo Chiara (1º): Perfecta ejecución técnica del baloncesto, impresionante manejo de balón, y gran rapidez en el juego. Otro jugador con grandes actuaciones, y muy buena disposición al entrenamiento. Ha acusado en exceso, frente algunos equipos, ser jugador de primer año, pero tiene mucha calidad y mucho baloncesto que enseñar, además puede ser un tirador temible.

Juan Camara, Juanchic (1º): Un caso típico de la cantera colegial. Jugador muy completo, muy listo en la cancha, y con gran técnica individual. Fundamental en el equipo por su versatilidad en todos los puestos, y que aporta mucho en los partidos donde no le tiembla el pulso. Una garantía. Necesita mejorar su disposición al entrenamiento.

Álvaro Sacedon (2º año): Muy bueno rompiendo, en ataque, por el centro de la zona, con un buen primer paso que le genera ventajas en el 1x1. De los mejores en defensa individual. Debe mejorar en la confianza para finalizar, y en la mentalidad, para no 'irse del juego' tras la primera adversidad.

En conjunto:
Un equipo muy intenso en el trato humano, en una etapa de su vida complicada en su evolución como jugadores y personas. Un dato muy positivo es que muchos de ellos se identifican con el Estudiantes y son habituales seguidores del equipo ACB.

Hemos jugado con cuatro sistemas de ataque, y dos de defensa. Así como cuatro posiciones en función de la situación del juego (dos saques de fondo, uno de banda, y una jugada tras segundo tiro libre anotado por el contrario). Nuestra primera opción ha sido ataques rápidos teniendo claro la ocupación de espacios, y, en defensa, el 90% tiempo individual. Todos han salido alguna vez en el cinco inicial, y han disfrutado de minutos suficientes para sentirse parte del grupo. La premisa ha sido divertirse y conspirar colectivamente.


Fue un placer entrenarles, he aprendido mucho de ellos y espero que a ellos les sirva algo de lo que hicimos durante la temporada. Tres cosas que me gustaría recordaran:

-Hay que tratar siempre de ser buenas personas.
-Hay que reírse con la gente, y no de la gente.
-En el baloncesto, como en la vida, lo importante es ser generosos.

"Los he visto más rápidos..."

PD1: Termina aquí la sección Historias de un Entrenador de Cantera. La próxima temporada más, o no...

PD2: En la cena de equipo, los chavales me hicieron algunos regalos: una equipación de entreno Adidas (camiseta y pantalón) del equipo del Este del último All Star, y una gorra de cierto equipo de Madrid con dedicatorias de los chavales con mucho cachondeo...


A pesar de las acusaciones, saben que soy del Estu y Ramireño de pura cepa, como ellos :-) Muchas gracias por todo.