martes, 20 de agosto de 2013

PROFESORES vs ALUMNOS

 El Estudiantes es un equipo de patio de colegio, al menos lo fue en sus orígenes y algunos apostamos porque lo siga siendo siempre. Un patio con nombre y apellido: Ramiro de Maeztu. Entre el revoltijo de papeles propios y heredados que hay en el hogar familiar he encontrado esta joya que explica mejor esa afirmación. Se publicó en el número 8 de la revista 'Dialogos del Ramiro' (Organo Informativo de la Asociación de Padres de Alumnos del IRM) en marzo de 1975. Sus autores son J. Mª. Arce y Borda; J. Del Barrio Marcaida; Alberto Suárez-Inclán; Iñigo de Vicente Mingarro; alumnos entonces de 8ª de E.G.B. Dejo la crónica tal cual la escribieron. Literatura ramireña en toda regla, un lujo en estos tiempos de normalizado sopor escolar.



                                TRADICIONAL PARTIDO PROFESORES-ALUMNOS

Como todos los años y con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino, se celebró el tradicional partido “Profesores-Alumnos”. Había bastante expectación en su mayor parte alumnos del colegio que se habían quedado a comer en la “cantina”.

El polideportivo “Antonio Magariños” se abrió a las cuatro y media y en unos minutos la gente se había acomodado y estaba impaciente a pesar de que el partido comenzara a las cinco.

En primer lugar aparecieron los profesores que fueron recibidos entre un gran abucheo. Seguidamente saltaron al campo los alumnos, que vestidos de forma extravagante dieron media vuelta al campo entre aplausos por parte de sus seguidores. Una vez colocados en sus sitios, salió la madrina del encuentro que recibió un ramo de flores de los alumnos, y en señal de agradecimiento dio un beso a cada uno de los componentes de dicho equipo, que se ponían en cola nuevamente según iban terminando.

La primera parte transcurrió normalmente a excepción de algunas graciosas payasadas típicas de este partido como aquel gol de cabeza de un alumno a pase de uno de sus compañeros. La gente aplaudió este inesperado gol. En este tiempo fue agarrado y “manteado” un profesor de E.G.B por el equipo contrario. Cuando los jugadores se retiraron para descansar todos los chicos saltaron al campo para recoger las pelotillas que anteriormente habían lanzado. Los profesores durante este período se dedicaron a jugar con sus hijos y a charlar con aquellos que no jugaban.



En la segunda mitad las cosas cambiaron y el partido se volvió más ameno. La alineación inicial del primer tiempo duró poco en el segundo, pues todos los profesores del banquillo salieron a ayudar a sus compañeros contra los cinco componentes del otro equipo. Como los árbitros permitieron esto, los alumnos se enfadaron y mantearon a uno de éstos, su compañero al intentar ayudarle sufrió las mismas consecuencias. Tras esta broma, para alcanzar mejor la canasta los estudiantes se subieron uno encima de otro.

Después de que el partido trascurriera con un poco de calma, dos compañeros de estudio colocaron sobre el aro de la canasta a un loro, al cual su dueño les había enseñado a decir: “FUERA PROFESORES, FUERA PROFESORES” en el momento en que el árbitro señalaba una falta personal contra los alumnos. Al no atreverse los profesores, el árbitro, con gran crueldad, lanzó el balón que dio al loro, que se asustó y se cayó al suelo chillando en su jerga.

Poco después acabó el partido, con el marcador señalando sesenta y siete – sesenta y seis a favor de los alumnos. Este resultado es altamente dudoso, pues el marcador y sus manipuladores en vez de cumplir lo establecido por el reglamento de dos puntos por canasta animaron el partido de forma que era muy difícil despegarse y establecer claras diferencias entre los contendientes.

La salida resultó igual que la entrada. MUCHO DESORDEN; MUCHO GRITO Y DEMASIADA PRISA POR SALIR; AUNQUE LA GENTE HABÍA PASADO UNA AGRADABLE Y DIVERTIDA TARDE.

NdT: Volveremos.