Patrick Ewing fue elegido en el draft de la NBA de 1985 en la primera posición por New York Knicks, con un contrato estratosférico para un rookie. En su primer año sus números fueron de 20 puntos, 9 rebotes y 2 tapones por partido, lo que le hizo ser elegido rookie del año.
Esa misma temporada los Celtics de Boston recuperaron el dominio en la competición. En la temporada regular lograron 67 victorias y tan sólo 15 derrotas. La incorporación de Bill Walton, junto al crecimiento de Ainge, devolvería al equipo a su máximo esplendor. En su cancha los Celtics lograron un impresionantes record, al ganar 40 partidos de los 41 disputados como local, en una temporada que ganarían el anillo derrotando a los Houston Rockets de un joven Hakeem Olajuwon y de Ralph Sampson.
El 25 de diciembre de 1985, en el Madison Square Garden, y frente a aquellos Celtics de Larry Bird, Ewing reivindicó su dominio bajo los aros, e hizo de aquella noche un momento especial para la memoria de los neoyorquinos...
Un año después...
Llegaba al Madison otro jugador muy esperado por Ewing, y por los aficionados de los Knicks: Michal Jordan. Ambos ya habían coincidido en su etapa universitaria. En la final de la NCAA de 1982 ante Georgetown Hoyas, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta de dos puntos en suspensión a escasos segundos del final para llevarse el campeonato, el primer éxito en su impecable carrera profesional. En el equipo rival se encontraba Patrick Ewing. Jordan recibió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de North Carolina, donde se especializó en geografía. En su primer año fue entrenado por el mítico Dean Smith, y fue nombrado el mejor jugador de primer año de la temporada (ACC Freshman of the Year), promediando 13,4 puntos por partido con un 53,4% en tiros de campo. Por entonces, Jordan era prácticamente un jugador dominante en la pista aunque, aun así, los Tar Heels no estaban liderados por él, sino por James Worthy, futura referencia de los Lakers e integrante del Salón de la Fama.
El 25 de diciembre de 1986, Jordan y Ewing se vieron las caras en el Madison. Jordan, que nació en Brooklyn aunque cambió pronto su residencia por North Carolina, dejó aquella noche detalles de su excelencia, como ocurre con todos los grandes jugadores que visitan Nueva York, pero no fue suficiente...
PD: Un último asunto. Os dejo un tema absolutamente delicioso, de Charles Sheffield, dedicado al gran Mo Sweat, a su blog, y a su música.
Disfrutarlo como yo hice está mañana.