La Copa en el Sant JordiEl
Real Madrid de baloncesto ha regresado de varias temporadas de insomnio y tranquimacil. La
Copa que ha ganado tiene un mérito enorme por cómo la ha conseguido: imponiendo su juego, apostando por el grupo y sin tener que sacar
los tanques a la calle. El éxito de la victoria es de los jugadores y, especialmente, de un
Pablo Laso que de esta forma aleja el
ruido de sables habitual en
La Casa Blanca.
Foto: ACB.comDecía
Juanma Iturriaga en su blog que
“se gana al Barcelona sin renunciar al estilo propio, valiente, sin racaneos, no dejando que el partido se decida como siempre, para el que mejor defiende”, y añadía
“no estamos hablando de títulos, estamos hablando de ideas y proyecto con los que te identificas, de baloncesto del que te gusta”. Sin entrar en consideraciones sobre gustos y escudos, estoy de acuerdo. El
Real Madrid puso en valor un
baloncesto que parecía olvidado: ese en el que rondando la ventaja de diez puntos se realizan posesiones de quince segundos, sin mirar ni el reloj ni otra estrategia que no sea jugar, como así ocurrió en el último cuarto de la final. Ganar o perder pero con
personalidad y riesgo.
Por si fuera poco, al campeón de la
Copa del Rey 2012 le surgió su propio Jeremy Lin:
Sergi Llull. Cierto que el menorquín no es una sorpresa rescatada del fondo del armario como el taiwanes, pero la apuesta de
Pablo Laso por situarle definitivamente como base y director de juego, sí tiene algo de sorprendente. Anteriores eminencias del banquillo habían descartado ese puesto para el jugador que mejor aceleración tiene de la
Liga ACB, pero cuya capacidad de frenada estaba muy discutida.
MVP sin lugar a dudas, aunque con el aliento en el cogote de un magistral
Jaycee Carroll.
Sin embargo, me sorprende leer en algunos foros madridistas que “el arbitraje fue casero”, a pesar de la sobrada victoria, y se apela a la consabida conjura del poder catalán (?) para afirmarlo. Como prueba del delito se manifiesta la diferencia de tiros libres entre el
Barça (24/30) y el
Real Madrid (8/9). Otro episodio nacional de
conspiranoia que creo absurdo. Que
Tomic,
Begic y
Felipe se cargaran de personales fue, desde mis ojos de la tribuna de prensa en el
Palau Sant Jordi, un signo inequívoco de que los pivots madridistas no iban a permitir que las torres blaugranas se movieran por la cancha como felices danzarines de
pick & roll o
sardanas. Al contrario, desde el principio el
Real Madrid mostró síntomas que hacia mucho no practicaba en este tipo de cotarros: fortaleza y agresividad. El gorro de
Begic a
Eidson fue una muestra...[en ambos sentidos]
Foto:ACBDe esta
Copa del Rey, que será recordada, mis únicas decepciones deportivas tienen que ver más con las ausencias. La más egoísta es la que se refiere al
Estudiantes, porque con la trayectoria de sinsabores que llevamos no estamos para jugar una competición que siempre hemos agradecido, y la otra es el
Valencia y
Bilbao Basket, porque considero que tenían plantillas más competitivas que algunas de las presentes. Dicho esto, creo que la victoria del
Real Madrid, además de merecida, puede ser beneficiosa para el baloncesto...
La Copa fuera del Sant JordiSólo alguien muy cateto, en lo que se refiere a su
ancho de banda mental, no reconocería que
Barcelona es una ciudad fabulosa y bonita. Sin embargo la dispersión de las actividades coperas (la
Zona Lúdica en el Arc del Triomp y la
Minicopa en Valle d'Hebron) hacía complicada la movilidad entre distintos ambientes. La primera habría sido más agradecida en los alrededores del propio
Palau Sant Jordi o en la Plaça de Espanya, y a la segunda ubicación le faltaba un poco del ambiente que se pudo vivir el año pasado en el Magariños o hace dos años en La Casilla de Bilbao.

De la misma manera, es para pensarse la capacidad de promoción social de un evento como este. La final fue la menos vista de los tres últimos años por televisión y sigue faltando esa atracción publicitaria que logran los
yankees aunque se trate de un partido de
singles against married. Sin capacidad para vender
el producto es muy difícil reflotar mediáticamente nuestro baloncesto. Un dato: el viernes al mediodía en la tienda de
merchandaising de la Copa situada en el Arc del Triomp la dependienta me comentó que hasta ese momento no había vendido nada en el puesto en toda la mañana. Nada raro si se piensa que una camiseta sin demasiados alardes gráficos y con publicidad de una marca de cerveza sin alcohol costaba 25 euros. Camisetas
parecidas de la NBA son más baratas y sin publi... Pero lo peor es que si uno le quería regalar a su sobrino la camiseta oficial de
Llull,
Juan Carlos Navarro,
Fernando San Emeterio o
Pancho Jasen, la misión era imposible. En “la gran fiesta del basket ACB” ningún chiringuito ofrecía las equipaciones de los equipos participantes y sus estrellas.
Hablando de ausencias, en la
Minicopa hubo una muy sentida:
La Penya. El equipo ganador de las cuatro últimas ediciones no pudo estar en Barcelona porque sus mayores no se ganaron la clasificación. Una lástima que debería hacer reflexionar a los clubes de cantera lo importante que es que sus equipos senior aprieten. Vale que no es un
Campeonato de España pero es una experiencia muy chula para los chavales, y para mí sigue siendo de lo mejorcito de estos días. Me alegra que se haya vuelto a que todos los partidos tengan el tiempo reglamentario como cualquiera de categoría infantil (hasta el año pasado eran de siete minutos salvo la final).
Por cierto, el primer día tuve la suerte de conocer a los padres del jugador del Barça
Màxim Estebán. Un lujo hablar con ellos (luego
me enteré que él fue jugador de
la Penya y ella atleta en sus tiempos), porque ves que por encima de la experiencia de un chaval que sólo tiene un día libre a la semana, lo que hay -cuando esta bien gestionado como parece- es
ilusión y
diversión. En la final de
la Mini, el Barça ganó al Real Madrid. Me alegro por ellos, una gente
molt maca.
Foto: ACB.comLos postdatasPD1: La cuestión de la megafonía estridente y la grúa justo frente a la zona de prensa se podría revisar...
PD2: Soy muy fan de
Iggy, el
speaker de la Copa y única representación
100% colegial en la pista del Palau Sant Jordi.
PD3: Felicitar por su esfuerzo a toda la gente que trabaja para que esto sea físicamente posible.
PD4: Pedir disculpas a
Jordi Sampietro al que casi no pude ver con razones ajenas a mi voluntad. No dudéis en visitarle en Belgrado,
merece mucho la pena.
PD5: Una de las mejores cosas de ir acreditado a la Copa es que, a pesar del volumen de trabajo en pocos días, uno se encuentra con muy buena gente que se dedica a algo tan apasionante como
la comunicación y el baloncesto.
PD6: Durante la Copa se presentó la revista
Cuadernos de Basket. El próximo post será sólo para hablar de este nuevo proyecto.