viernes, 12 de junio de 2009

Madlib - Slim's Return (Paejazz y buen basket)

Como el asunto del baloncesto viene con una calidad impresionante, pues habrá que subir también el nivel de la música. Ayer dos finales de partido brutales, el de ACB con el triple de Basile (su única canasta en todo el partido), para dar ventaja al Barça en la final frente al Baskonia, y el de el final con prórroga del cuarto partido entre Orlando Magic y Lakers.

Mientras algunos corresponsales en USA nos cuentan, de foma algo oscena, el tedio que les produce las atracciones de DisneyWorld, los partidos han entrado en una dinámica frenética. Perfecto para el espectáculo, mejor para Gasol, el anillo más cerca.

A la música.



Madlib es "un productor, multiinstrumentista, MC y DJ residente en California". Me pasa algo de su trabajo Knattack, como una "evolución musical desde el hip-hop".

En el año 2000, editaría su primera referencia con su alter ego extraterrestre Quasimoto, The Unseen. El disco fue aclamado por la crítica y considerado uno de los mejores del año. Quasimoto fue también la revelación del año según la publicación Hip Hop Connection. Madlib consigue la particular voz de pito del extraterrestre grabando sus raps sobre beats ralentizados y devolviendo la grabación a la velocidad normal más tarde. A partir de ahí Madlib ha realizado multitud de trabajos, alejándose del hip hop para buscar sonidos más cercanos a las sesiones de dj´s y con influencia de jazz. A mí me ha dejado impresionado este tema y este vídeo.

Espero que a MoSweat, que celebra primer aniversario de su blog estos días, le guste.

PD: El domingo la "cooperativa de diseño y comunicación" FREEPRESS, donde trabajo, organizamos una PAEJAZZ en El Solar, a partir de las 13h, en la calle Olivar 48, metro Lavapiés. Os animo a pasaros porque va a ser un buen evento.


El Solar es un espacio autogestionado por vecinos, donde funcionan varios proyectos desde y para el barrio. Allí es donde, por ejemplo, se organiza cada año la Muestra de Cine de Lavapiés, que proyecta películas en diferentes espacios del barrio de forma gratuita, o el taller de reciclaje y reparación de bicis. Parece que ahora el Ayuntamiento quiere terminar con esta experiencia colectiva de participación ciudadana. Un clásico exterminador, muy propio de esta ciudad y esta administración.

El domingo paella, y jam session de Jazz para celebrar que existan este tipo de iniciativas. Esto también es ba-lon-ces-to, al menos para mí.

miércoles, 10 de junio de 2009

El básquetbol, Bahía Blanca y el Mago Mandrake

Bahía Blanca es la ciudad emblema del baloncesto argentino. Mandrake Cabrera, Lito Fruet y De Lizaso representaron una generación de jugadores míticos, abanderando el despegue del deporte de la canasta en todo el país, que coincidiría con la etapa más oscura de la historia reciente de Argentina.

Alberto Pedro Cabrera, Beto o Mandrake, nació en Bahía Blanca el 16 de diciembre de 1945, y fue la figura más destacada de la llamada década de oro del baloncesto bahiense, comprendida entre 1967 y 1979. Un jugador no excesivamente alto, pero con una fortaleza e inteligencia en la cancha sorprendentes. Cabrera, fallecido en el 2000, da nombre a una de las avenidas principales de la ciudad, que con el tiempo se ha convertido en uno de los referentes del baloncesto mundial, por la cantidad de grandes jugadores y entrenadores que han nacido allí.

Beto o Mandrake, Cabrera

“Beto empezó en el baloncesto porque en la época nos hacían una prueba en muchos clubes de la ciudad, se buscaba un semillero, y si tenías interés te captaban. Estudiantes tenía pileta (piscina) y nos empezamos a acercar más allí. Él empezó pronto a agarrarse al básquet, era una persona muy introvertida, y se tomaba todo muy en serio, con mucha responsabilidad”, relata para DIAGONAL. Edgardo S., compañero y amigo de infancia en la Escuela 34 de Beto Cabrera,

Todavía hoy Bahía Blanca sigue siendo referente de este deporte: “Hay 21 pabellones de básquet en una ciudad de 350.000 habitantes. Los chicos se vuelcan al baloncesto, les encanta, y es una ciudad que respira básquet. Hay que jugar bien porque la gente es muy crítica, y vive por el baloncesto. Nuestra tradición no es de jugadores muy grandes, pero sí de jugadores técnicamente buenos en posiciones perimetrales (exteriores), como Cabrera, Fruet, o más reciente, Manu Ginobili”. Lo cuenta Pancho Jasen, jugador actualmente de Estudiantes de Madrid, nacido en Bahía Blanca. Formado en la cantera del Club Alem y luego jugador del Estudiantes bahiense, el club de Cabrera. “Obviamente yo no lo pude ver jugar, pero todos dicen que es el mejor jugador que ha pasado, fue histórico. Ahora está Ginobili, que supera todo. Pero Mandrake marcó una época y es un héroe nacional”, añade Pancho.

Cabrera comenzó pronto a despuntar, su debut fue en 1961, con 16 años de edad, y su hegemonía en el baloncesto argentino coincidió con otras dos figuras importantes, Atilio José Lito Fruet, y José Ignacio De Lizaso, ambos del Club Olimpo. Los tres coincidieron en la selección provincial de Bahía Blanca y también defendiendo los colores de la selección argentina en numerosas ocasiones. Esta rivalidad, y la existencia de tantos equipos hacían que en la ciudad se viviera una efervescencia especial alrededor de los partidos de básquet. “Ir a animar era fenómeno. A Lito le llamábamos La Cigüeña por su físico, era un pura sangre, un volcán, y Beto era todo temple y tranquilidad. De Lizaso era muy fuerte. Por eso creo que se compenetraba tan bien ese trío. De Lizaso la fuerza, Lito el empuje y Beto la inteligencia. Eso fue lo que hizo que se creara una generación tan buena”, cuenta Edgardo S.

Fruet, Cabrera y De Lizaso en los '70

Aunque en clubes diferentes, las sedes de Estudiantes y Olimpo están separadas por una calle, el trío se convirtió en la representación del baloncesto bahiense. En palabras de Pedro Bonofiglio, narrador de baloncesto argentino, “ellos han sido los tres jugadores más grandes del básquet argentino. No había una competición nacional de clubes, así que los tres se encontraban en la selección de Bahía Blanca, donde jugaban contra las ciudades más importantes del país en el campeonato nacional, y ellos eran el dream team de entonces”

Una ciudad aislada.
El 24 de marzo de 1976 se producía el golpe de la Junta Militar. Bahía Blanca era sede de importantes guarniciones militares y de organismos de seguridad, como la Base naval de Puerto Belgrano, la más importante de la Marina argentina. La ciudad además era feudo de los sectores más conservadores, representados por el diario La Nueva Provincia, que ejercía el monopolio de la prensa escrita y contaba con emisoras de radio y televisión. Este diario fue uno de los principales apoyos con los que contó la represión en Argentina. En un editorial del 12 de agosto del '76 señalaba: “Bahía Blanca no estaba exenta, ni mucho menos, del peligro marxista. Su tranquilidad, después de todo resultaba más que tranquilidad, calma chicha. Tras su aparente virginidadad subversiva se había montado un vasto organigrama revolucionario que alcanzaba a los sindicatos y llegaba a las distintas facultades”, y añadía, “que se llame Domecq o Malek, sea montonero o trotskista, se diga pacifista o beligerante, lo sea por omisión, arribismo, cobardía o estupidez, todo aquel que haya cohonestado (sic.) la táctica subversiva es culpable... y merece ser condenado."

Fotos de algunos de los miles de detenidos-desaparecidos argentinos.

Como en otros lugares del país comenzaron a funcionar los centros clandestinos de detención, las redadas por la noche, los asaltos de viviendas por fuerzas del orden o grupos que operaban junto a los militares golpistas. Para Bonofiglio aquella etapa se vivió desde el mundo del baloncesto bahiense “como lo vivió toda Argentina. No se sabía qué estaba pasando. Fue como en el Mundial del '78, la gente iba a disfrutar del deporte, y a la salida se refugiaba en sus casas. En Buenos Aires la gente podía romper el silencio, quizá con la escucha de Radio Uruguay, pero Bahía Blanca estaba alejado de todo, era una ciudad aislada. Para muchos el baloncesto pudo ser una salida mental de la situación que se vivía”.

Edgardo S. nos cuenta: “Cuando el golpe del '76 yo ya me había desvinculado de ese ambiente, del básquetbol, de los chicos. Beto y yo habíamos madurado por caminos distintos, y a finales de los '60 algunos de nosotros ya estábamos comprometidos políticamente. Ya sabíamos por dónde iban los tiros de lo que podía pasar. El golpe nos pilló a cada uno de nosotros muy alejados”.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada por el Gobierno argentino en 1983 con el objetivo de aclarar e investigar la desaparición forzada de personas producidas durante la dictadura militar en Argentina, en su informe sobre Bahía Blanca señalaba que la acción de los medios de comunicación generó una atmósfera de temor, confusión e indiferencia en buena parte de la población bahiense.

“A mí una amiga me preguntó por la calle si sabía que estaba en una lista. A partir de ahí pensé en que tenía que marcharme con mi familia si quería salvar la vida”, cuenta Edgardo, militante entonces del peronismo de base que marchó al exilio. “Bahía Blanca no es una ciudad muy grande. Allí conseguir un compañero de básquet era fácil, pero conseguir un compañero de militancia era realmente difícil. Me alegra saber que el baloncesto sirvió para que algunos chicos se salvaran, para que dentro de aquella generación algunos encontraran en el deporte una vida que para otros muchos supuso exilio, ser detenidos o desaparecidos”, finaliza.



El Mago Mandrake.
Bahía Blanca es una ciudad portuaria situada al sur de la Provincia de Buenos Aires, con una cantidad importante de clubes dedicados al baloncesto. Estudiantes, Olimpo, e Independiente son, por trayectoria, los tres más importantes. Pero también están Club Alem, Villa Mitre, Pacífico, La Falda, Bahiense Junior o Club Atlético Barracas Central entre otros. Cada uno de ellos con características propias. “Yo de chico era de Pacífico. El equipo que me volvía loco. Estudiantes es como un club más grande, es el equipo ejemplo de la ciudad, y Pacífico más de barrio, mucho más humilde”, cuenta Pancho Jasen, y añade: “Acá todos tenemos un familiar que jugó al básquet, mi tío lo hizo frente a Mandrake, Fruet y De Lizaso. Y es increíble la cantidad de jugadores que hemos salido de Bahía: Ginobili, Espil, Ariel Montecchia, Montenegro o Pepe Sánchez, y entrenadores como el Huevo Sánchez o Sergio Hernández”.

El apodo de Mandrake “fue cosa de los periodistas porteños”, cuentan algunos bahienses, y hacía referencia a Mandrake el Mago, popular personaje de cómic creado por Lee Falk en los años '30. Un ilusionista con una capacidad hipnótica rápida y efectiva, algo que encajaba a la perfección con el virtuosismo del juego que desarrollaba Cabrera, y que todavía se recuerda.


PD: Este artículo sale publicado en el nº104 del periódico Diagonal, a partir de mañana en los puntos de venta habituales. Además de los citados en el texto, tengo que agradecer la ayuda prestada por Raúl Barrera de la Fundación Pedro Ferrándiz, por el acceso a materiales sobre la historia del baloncesto bahiense, y a Diego Martínez, periodista bahiense, conocedor del baloncesto argentino, y participante en el blog Bahía Gris, sobre la memoria del terrorismo de Estado en Bahía Blanca.

lunes, 8 de junio de 2009

Phil Jackson y Joan Plaza

En el libro Canastas Sagradas (“lecciones espirituales de un guerrero de los tableros”), escrito por Phil Jackson, actual entrenador de Los Angeles Lakers, vienen algunas claves interesantes de su forma de entender el baloncesto. El que fuera jugador de los Knicks, en los '70, y más tarde laureado entrenador de los míticos Bulls de Michael Jordan, en el capítulo titulado La Vía Intermendia analiza los liderazgos, y hay un espacio que dedica a los tipos de entrenadores.


Según Phil hay tres: “Los control-oholics (adictos al control, que basan toda su disciplina en el autoritarismo). Todo fluye desde arriba y los jugadores no se atreven a pensar por sí mismos”. En segundo lugar “los laissez-faire. Que sintiéndose incapaces de controlar a sus jugadores, les dan total libertad, esperando que de alguna manera encuentren a su modo la manera de ganar”, y por último “la vía intermedia (que señala como propia). En lugar de tratar indulgentemente a los jugadores o hacer sus vidas miserables, intentamos crear un entorno de apoyo que estructure la manera de relacionarse con el resto y les dé libertad para desarrollar su potencial”.

Al bueno de Phil Jackson, la última opción le sirvió para marcar una época entrenando a los Bulls de Chicago. Y le puede servir ahora en los Lakers, parece que su triángulo de ataque vuelve a carburar, y ayer colocaron la serie, en la final contra Orlando Magic, en 2-0 para los angelinos.

Joan Plaza no sé a qué categoría pertenece en la la clasificación de Jackson. Si a los laissez-faire o a los variables. Quizá con algunos jugadores aplica una forma y con otros otra. Desde luego no pertenece al grupo de los control-oholics, para eso está Ivanovic marcando tendencia.

Plaza, que ayer estaba en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su novela Las Mantas de Angélica, parece que tiene los días contados en el Real Madrid. Ettore Messina es el candidato deseado por los directivos. Ayer en la Feria decía Plaza que le gustaría finalizar su contrato, le queda un año, en el club merengue. No parece posible.


La cruz de entrenar a un club de fútbol-baloncesto es que sólo vale ganar. Y en esa tensión creo que el Barça es algo más paciente que el Madrid. Un poco más abonados a la psicosis resultadista, donde sólo valoran los proyectos inmediatos. Plaza en tres años ha ganado una liga ACB y una Copa ULEB. Seguro que todavía sueña con esa última posesión frente al Maccabi en Vista Alegre, que les negó la posibilidad de jugar la Final Four del año pasado en Madrid, y donde empezó a caer en desgracia: o con el fichaje del cartucho mojado que supuso Lazaros Papadopoulos. Quizá faltó mano dura en ambos casos. En mi opinión Plaza le ha dado identidad al juego de su equipo, inestable pero identidad, algo que nadie valorará.

No seré yo quién me preocupe por el Real Madrid. Ni estudiaré si la culpa de su situación es del entrenador, de los jugadores, de la dirección deportiva, de la falta de control-oholics, o del exceso de laissez-faire. El sábado vi su partido frente al Baskonia, Plaza estará todavía mirando al cielo, para ver cómo caen los triples de Teletovic.

Jackson en la tarde del domingo ganó a Orlando Magic, y hoy les estará proyectando a sus jugadores la escena de Pulp fiction en la que Harvey Keitel les dice a los asesinos a sueldo Travolta y Samuel L. Jackson: “No empecemos a chuparnos las pollas, caballeros”, significando que el trabajo aún no estaba liquidado. Contener la euforia, que se enseña en los clinics.

Ahora toca ver la final Baskonia-Barça, y, si es posible -horario no ayuda- volver a bajar al pub irlandés cercano a mí casa para otro partido de las finales de la NBA.

Mi vía intermedia es apoyar a vitorianos y angelinos. No hay espacio para laissez-faire en unas finales.

viernes, 5 de junio de 2009

Kelvis Ochoa & Descemer Bueno: Quedate

Viernes de música en medio del play off ACB y las NBA Finals, como dice Antoni Daimiel. El debate sobre una y otra competición sigue en el artículo anterior de este blog. Ya escribiré sobre la evolución de tanta tensión competitiva el lunes, con algo más de perspectiva.



Kelvis Ochoa pertenece a esa nueva generación de músicos cubanos, que de alguna manera refleja la película Habana Blues. Un tipo difícil de encasillar, lo cuál es bueno, y con un carisma en el escenario impresionante. Para mí un descubrimiento reciente, con temas muy buenos y otros más flojos, pero que gana mucho en directo.

Tengo tres referencias para seguir las finales de la NBA. Son las de los tres únicos corresponsales que han ido a EEUU para cubrir la información, periodo de crisis obliga. Por un lado Jesús Sánchez de MARCA, Robert Álvarez de El País, y Antoni Daimiel para Digital+. Al primero no le sigo mucho, pero su crónica me ha gustado bastante y me parece muy cercana; el segundo es un clásico, y referente de baloncesto en el periódico que edita el grupo PRISA; y Daimiel es un auténtico crack. Excelente conocedor de la NBA, sabe trasmitir sus conocimientos y opiniones, y engancharlos con lo terrenal, algo difícil y poco habitual. Me declaro seguidor de su blog.

Así que hoy publicamos a Ochoa en su honor, porque según decía ayer en su blog: "Casi todo lo relacionado con cubrir unas NBA Finals es bueno pero la felicidad completa no existe. El domingo toca en Madrid Kelvis Ochoa (Bar Yemayá). [...] Sólo me pierdo conciertos así cuando no queda más remedio. Me consuela un poco el saber que Kelvis va a ver esa misma noche el segundo partido de la final".

El Stamples Center está muy lejos, en todos los sentidos, en cambio el Yemayá está a un tiro de piedra de mi casa. Queda al lado de mi barrio. Y de quedarse es de lo que trata este tema. Con un sentido muy especial para Cuba y los cubanos.

Intentaré ir, hacerme fuerte en el poste bajo con un Gin Tonic, el local es pequeño, y escuchar al bueno de Kelvis.

"La felicidad completa no existe". Palabra de Daimiel.

miércoles, 3 de junio de 2009

ACB-NBA Lost in Traslation

Hace unos días mi amigo Javinit me animaba en este blog a abrir el debate sobre las diferencias entre el baloncesto NBA y el baloncesto FIBA. Decía él que hoy los chavales de ver tanto a LeBron James, a Kobe Bryant, o a Paul Pierce, se estaban convirtiendo en jugadores chupones y egoístas. Y que él en cambio disfrutaba mucho más viendo los buenos partidos de la ACB, o partidos a cara de perro, con ambientes apasionados de Grecia o Turquía. Venía esta apreciación al hilo de cómo promociona la competición una u otra liga.



Buen momento para abrir el melón, mañana empieza los play off finales de la NBA, y continúan los partidos de semifinales de la ACB.

Comenta Paco Torres, en su columna del último número de la revista Gigantes, “ También verá con mucho interés Scariolo las semifinales y final de la ACB, aunque no sé si harán lo mismo el resto de aficionados [...] porque es muy posible que se hayan desconectado ya del play off tras estas largas jornadas en las que no ha habido partidos”. El Baskonia once días sin jugar, y el Madrid siete. Cuando estamos en el momento en que los jugadores sólo quieren competir, y la relajación es criminal en la planificación de cualquier equipo, y añade Torres en el mismo artículo, “la NBA es envidiable porque prácticamente hemos tenido entre cuatro y seis partidos semanales, con lo que nos estamos manteniendo totalmente en tensión...”

La realidad es que hoy la actualidad informativa del baloncesto esta más pendiente de la final entre Lakers y Orlando Magic, que de los play off de la liga ACB.

Haré un poco de abogado del diablo. Creo que fue Moncho Monsalve quién en el Clinic de Bobby Knight, señaló que los fundamentos individuales de los jugadores de la NBA no aguantan comparación con el nivel que puedan tener los jugadores FIBA. Su capacidad atlética está a un nivel mucho más alto, y no podemos reducir esa realidad a acusarlos de chupones. Lo que hace LeBron, Kobe, por no hablar de Michael Jordan, está al alcance de muy pocos. Eso también es espectáculo, y baloncesto.

En este punto, un buen amigo y reconocido entrenador, también del Estu, me diría “no te americanices, Jacobo, no te americanices”. Bueno, vale, pero sigamos haciendo de abogado del diablo. En el primer partido de play off de la ACB ni se lleno el Palau Blaugrana, en el encuentro entre Barça y Málaga, ni se lleno el Buesa Arena para ver al Baskonia frente al Real Madrid. Futuro incierto, que diría Tonino Carotone. El nuevo cambio de sistema de competición tampoco ayuda, como se señala muy bien en el blog Basquet Jam.

Decía Javinit sobre las maravillas del baloncesto griego. En la final de la liga, entre Panathinaikos y Olympiacos, que han ganado de nuevo los primeros (llevan diez de las once últimas), en el primer partido hubo invasión de campo, intento de agresión a algunos jugadores, bengalas, cincuenta personas intentando entrar por el túnel de vestuarios persiguiendo a los árbitros... Josh Childress, uno de los americanos de Olympiacos declaró “La violencia que he visto hoy me hará pensar mi futuro en Europa”.

¿Dónde está el fallo? ¿Volvemos a hablar otra vez sobre las carencias de la promoción de la ACB? No es necesario. Digamos que a mí me gusta el baloncesto FIBA, que soy seguidor de un equipo ACB, que me gusta nuestro baloncesto, pero que hay algunas prácticas y medidas que me preocupan. No me gustan los partidos por la mañana, no creo que sea bueno el constante cambio de reglamento (todavía veo gente en la gradas histérica cuando un jugador bota el balón por encima del hombro), no entiendo el despiste con los play off, ni el limitar a cuatro privilegiados la disputa de la Euroliga, y me parecen muy caras las entradas para la Copa del Rey...

También reconozco que el basket NBA puede ser un tostón, y que el run and shoot puede ser infumable, sobre todo a ciertas horas de la madrugada, que leyendo declaraciones como las de Rudy, en las que decía que a veces el público miraba más su hamburguesa que el partido, pues no parece siempre haya mucha tensión deportiva...


Acabo con mi deriva transatlántica. El otro día vi un partido de la NCAA, entre las universidades de Indiana y la de Kentucky, de la temporada 93/94. Me pareció flipante, con un juego y una intensidad que me recordó a los mejores años de la ACB. Un baloncesto muy físico y con una tensión impresionante.

Y termino. Yo espero que los Lakers ganen el anillo de campeones, porque Gasol me cae bien, aunque como a Woody Allen el rollo califoniacation no me va mucho, y quiero que en la ACB gane el Málaga o el Baskonia. Por eso de no apoyar al fútbol. Puestos a pedir, espero que el Estu recupere sus galones.

Una nueva oportunidad para debatir. Veremos si alguien se anima.

martes, 2 de junio de 2009

Gracias Nacho

El 29 de septiembre del 2007, en el Magata, se realizó un homenaje a toda la carrera de Nacho Azofra. Quizá la representación reciente más evidente del espíritu de cantera que hay en Estudiantes. Un jugador surgido de las mismas aulas del Ramiro de Maeztu.

Ahora Estu TV publica un nuevo vídeo resumen inédito de aquél día. Con imagenes del partido disputado entre dos equipos de veteranos colegiales.



En el equipo 'Azul', dirigido por Pepu Hernández, jugaron Juan Antonio Orenga, Pedro Rodríguez Pedrolo, Vicente Gil, Jose Miguel Antúnez, Mike Hansen, Jon Imanol Rementeria, Javier Garcia Coll el Rata, Carlos Montes y el estadounidense Chandler Thompson. En el 'Amarillo', entrenado por Charly Sainz de Aja, se alinearon Alex Escudero, César Arranz, Carlos Braña, el hispano-serbio Nikola Loncar, el bosnio Nenad Markovic, Álvaro López Corcuera, el estadounidense Shaun Vandiver, Quique Bárcenas, Paco García y Luis Muñoz.

Un vídeo que muestra un modo de entender el baloncesto, con una filosofía de Club poco habitual en nuestros días. Aquella tarde en el Magariños se puso de manifiesto que el Estu, aunque pueda chirriar un poco la expresión, es como una familia. Yo así lo siento, y Nacho es uno de nuestros más ilustres parientes.

El segundo vídeo también es de Estu TV. Un recorrido por la carrera de Nacho Azofra, aunque falta su etapa en Bilbao, y una narración de cómo se vivía el baloncesto en el Instituto Público Ramiro de Maeztu. Os recomiendo verlo y escucharlo acompañados de un piscolabis. Un vídeo muy bien producido y editado, con música de Rolling Stones.



Recuerdos compartidos de un tiempo no tan lejano.

lunes, 1 de junio de 2009

Historias de un entrenador de cantera (IX)


Pinto E.C.B. -Cadete D Estudiantes.

El encuentro del sábado pasado es un buen momento para plantear algunas cuestiones. Jugábamos el partido de vuelta contra Pinto E.C.B., un encuentro que en La Nevera ganamos (entonces ellos nos colocaron durante 35 minutos una defensa en zona 2-3) con algún apuro.


En Pinto nosotros salimos dormidos, y sin ninguna tensión. Una sensación que ya se intuía en lo flojo que fue el calentamiento previo con balón, que realizo yo como segundo entrenador. No sé si es que el mecanizar en exceso la rutina del calentamiento, en la que hay pocas variaciones, lleva a los jugadores a relajarse, y las charlas pre partido ya no surgen el mismo efecto que a principios de curso.

Es complicado saber los motivos de esta falta de concentración. ¿Exceso de confianza? Ya conocíamos al rival, quizá pensábamos que eramos mejores y que sería un partido fácil. Lo cierto es que ellos sí tenían los deberes realizados, sabían bien como atacarnos, y estaban muy motivados. No hicieron zona en ningún momento, sino defensa individual y 2c1 al balón en todo el campo, cargando todos el rebote ofensivo (eran altos y más fuertes).

He entrenado otros equipos, y sé que jugar contra el Estudiantes motiva mucho. Para algunos es el partido más importante del año y el que resulta más gratificante ganar. En cambio en el Estu es más difícil encontrar la motivación para partidos que son duros, correosos, con defensas muy cerradas y que dejan jugar muy poco. ¿Error de los entrenadores por no saber gestionar la intensidad del grupo? Es posible.

¿Falta de objetivos claros? También puede ser. Iniciada la segunda fase de la competición, y con varias derrotas, para los chavales es complicado entender por qué metas estamos compitiendo.

El sábado en Pinto nos metieron en el primer cuarto un 30-5, que nos dejo tiesos. Dos canastas en juego y un tiro libre anotado fue nuestra aportación en el primer cuarto. Sin oler los rebotes ni en defensa ni en ataque, dando repetidas oportunidades al equipo contrario para anotar. Pedimos un tiempo muerto para intentar cortar la sangría, pero no hubo manera, además ellos estaban enchufados, anotando tres triples casi consecutivos. Los chavales se sentían incapaces de reaccionar.

Alejandro del Rey,lanzando un tiro libre, máximo anotador colegial

El resto del partido sí supimos rehacer al grupo, y ganamos los siguientes tres cuartos. Sacamos la motivación suficiente para no bajar los brazos, no dejarnos llevar por el derrotismo y hacer un partido bastante decente, jugando al baloncesto que nos gusta. Transiciones rápidas, mover el balón, buscar buenas opciones de tiro, negar el centro, cerrar el rebote...

La losa del primer cuarto fue insalvable. 68-56 al finalizar el encuentro.

Ahora toca reflexionar sobre las motivaciones, las formas de entrenar la intensidad, y el invertir las dinámicas negativas.

Pedro del Valle Inclán (2 ptos), Raúl Franco (0 ptos), Adrián Arevalo (4 ptos), Alejandro Sanz (9 ptos), Alejandro Calero (11ptos), Pablo López (0 ptos), Daniel López (7 ptos), Pablo Cuerno (4 ptos), Alejandro del Rey (19 ptos)
Primer entrenador: Pablo Soret

PD: Campeones en Moratalaz.

El domingo jugamos un extraño torneo en Moratalaz. Nos enfrentamos a dos equipos de la escuela de baloncesto de Canoe. Ganamos ambos partidos y nos llevamos la camiseta de campeones. Poco que contar porque fue como un suspiro, a tiempo corrido. Eso sí, contentos.