lunes, 9 de marzo de 2009

Historias de un entrenador de cantera (1)

No es el mejor momento para empezar con una sección que va a ser fija en el blog. Me explico. Soy entrenador ayudante del cadete masculino federado 'D' en el Club Estudiantes. Dicho así parece una referencia de la biblia, pero es la categoría del equipo que entreno, un grupo de chavales de 15-16 años del instituto Ramiro de Maeztu. El entrenador ayudante tiene sus funciones. Por un lado controlar que en los entrenamientos los jugadores apliquen los conceptos que el primer entrenador dicta, a través de ejercicios y juegos. Estos ejercicios están basados en la planificación que a principio del año se estructura para el mejor desarrollo de los fundamentos individuales y colectivos, de la técnica y la táctica que deben aplicar para la correcta práctica del baloncesto. En la competición, en el partido, mi tarea es avisar al primer entrenador de las circunstancias del juego, de cómo nos están defendiendo, de cómo están funcionando, o no, las rotaciones, los tiempos, o circunstancias que le puedan ser útiles en la dirección del juego. También, en nuestro caso, estar pendientes de la estadística, y datos que nos puedan ser útiles. En equipos más competitivos esto es función del delegado. Una tarea importante es tras los partidos, en función del resultado, controlar la euforia, o en caso de derrota, levantar el ánimo y ver los datos positivos.



Daría para muchos más explicarlo, pero supongo que con estos datos os hacéis una ligera idea. El caso es que nuestro equipo, estamos ya al final de la fase regular de la categoría y los resultados no han sido los esperados. Llevamos un balance de 9 victorias y 11 derrotas (en realidad sería 10-10, pero por un problema de fichas nos dieron un partido por perdido), y sólo nos quedan dos partidos por jugar. Octavos en la clasificación, de doce equipos. En categorías de formación los resultados no son excesivamente trascendentes, sino que trabajamos mas con el concepto de desarrollar habilidades, trabajar sobre conceptos según su categoría, sin adelantar conceptos que creemos que hay que introducir poco a poco, y poniendo como valor importante la pedagogía, y la diversión. De todas formas ya habrá tiempo para hacer un análisis de la temporada, de los aciertos y fallos.

Digo al principio que no es el mejor momento para iniciar esta sección. El sábado jugamos contra el Colegio Brains y perdimos, 71-48. Y eso que llegamos al último cuarto a sólo a siete puntos, pero entraron los nervios, las pérdidas de balón, y la falta de concentración que nos ha caracterizado todo el año, y ellos, ahí, nos metieron cuatro triples casi seguidos que nos dejaron tiesos. El resto para olvidar.



El Colegio Brains parece de ficción, ubicado cerca de la Moraleja (una de las zonas residenciales más ricas de Madrid), tiene unas instalaciones de impresión: Piscina, campo de atletismo, pistas de padel, pabellón de baloncesto... incluso un bar-terraza mas propio de la serie Mujeres Desesperadas que de un instituto. Es el epicentro del movimiento pijo-hight-level adolescente. Uno de nuestro jugadores dijo que parecía más una cárcel que un instituto. Evidencia de la falta de criterio que teníamos el sábado.

Disculparme por el rollo, en próximas entregas prometo crónicas más entretenidas sobre nuestro equipo, nuestro entorno, las anécdotas, y las circunstancias de nuestro juego. Pero hoy no es el día, al fin y al cabo fue una derrota de mierda, en un instituto requetepijo.

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