sábado, 18 de julio de 2009

New York Knickerbockers 1970

New York, una ciudad que respiraba mayoritariamente al ritmo del béisbol de los Yankees, y que en aquellos años atravesaban un bache de juego, empezó a mirar fijamente lo que estaba ocurriendo en el Madison. Un grupo de jugadores estaban generando un baloncesto espectacular, en una época en que la ciudad se agitaba al ritmo de conflictos raciales y luchas sociales.

En 1970 los Knicks se jugaban el séptimo partido de la final de la NBA contra los Lakers. Había un problema, Willis Reed, uno de los pilares del juego neoyorquino, estaba cojo, su lesión era un lastre para un equipo sobre el que ejercía una influencia tremenda. Pero Reed entró renqueando a la cancha justo antes del inicio del partido ante el delirio de la grada, mientras los equipos calentaban. Marv Albert, el speaker del Madison, grito por el micro : "¡Aquí viene Willis! ¡El púlico está eufórico! Willis pasa por delante de la mesa de anotadores, toma una pelota. Los Lakers han dejado de lanzar, ¡ahora están observando a Willis!".



Reed anotó las dos primeras canastas del encuentro y luego se sentó por el resto del partido. El efecto estaba logrado. A pesar de su ausencia durante la mayor parte del encuentro, el acto de Reed motivó al equipo, y levantó al estadio, al final los Knikckerbockers ganaron el encuentro por 113-99.

En el '73 los Knicks volverían a ganar el campeonato,en una década en que el Madison fue lugar de peregrinación de una afición volcada con su equipo y con unos jugadores muy especiales. Desde entonces, los Knicks, no han logrado construir un equipo tan mítico como el de aquel 1970.

Los números de la formación inicial del 69-70 fueron retirados. Las camisetas de Frazier #10, Reed #19, DeBusschere #22, Bradley #24 y Dick Barnett #12 cuelgan de techo del Madison Square Garden.

New York espera volver a mirar al Madison, para recuperar la leyenda de Reed, y el orgullo de la city.

domingo, 12 de julio de 2009

Verano Azul

Acabo de llegar a Madrid, primera parada de varios desplazamientos por la península. Vengo del XII Campus “La Cima del Baloncesto”, que organiza el Club Estudiantes en Sierra Nevada, Granada.


La verdad es que ahora no estoy para contar muchas cosas, este Campus tiene bastante intensidad y necesito escribir con algo más de perspectiva y descanso. Sólo decir que ha sido una experiencia muy buena. Más de 250 niños y niñas practicando baloncesto durante una semana. Un montón de entrenadores y entrenadoras organizando las sesiones, gestionando diferentes equipos, planificando actividades, ejercicios y competiciones, además de realizando informes sobre cada uno de los asistentes. También sacando tiempo para charlas técnicas y debates. Y, en primer lugar, para que los chavales se diviertan practicando el deporte de la canasta.

Carlos Suárez visitando el Campus

Son muchas las reflexiones que surgen sobre un Campus como éste. Desde las cuestiones más relacionadas con la pedagogía, hasta las referidas al planteamiento de la enseñanza específica del baloncesto y su técnica. Espero que en unas semanas le podamos dedicar espacio en el blog para desarrollar algunas ideas y lanzar algún debate.

Hasta entonces yo sigo en movimiento.

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.

Paulo Freire

viernes, 3 de julio de 2009

Semana Negra y Criminal

Se acerca el verano y se multiplican los planes. Yo dejaré de escribir en el blog durante un tiempo, marcho fuera de Madrid a trabajar y no tendré casi acceso al ordenador. Eso sí intentaré pasarme por La Semana Negra de Gijón, un evento que empezó como un proyecto minoritario, y que hoy pasa a ser uno de los festivales literarios de referencia. Parada obligatoria para los amantes del género criminal y policíaco. A pocos días de su inicio, entrevisto a Paco Ignacio Taibo II (PIT II), novelista asturmexicano y auténtico cerebro de la Semana. Publico aquí una parte de la conversación. El resto, más extenso, con reflexiones sobre la situación latinoamericana, la literatura y la política se publicará en el número 108 de DIAGONAL, que saldrá a la calle el próximo 3 de septiembre.


SBB: ¿Cuáles son las características de la Semana de este año? Parece que recupera su esencia más canalla...
PITII: La novela negra te permite, y lo hemos usado desde la primera edición, fusionar temas que vinculan lo criminal con lo social. Ocurre que este año nos vamos a fijar más en el crimen de guante blanco, en explorar ese mundo. Pero la Semana es poliédrica, no tiene tema único, y hacer girar a 140 escritores y 200 mesas redondas entorno a varios temas. Los ejes de este año son en primer lugar ese que detectabas, en segundo una discusión de la historia desde el punto de vista de los historiadores y de los narradores, en la que estamos incorporando por primera vez historiadores, y como tercer gran tema la generación que ha surgido de escritores de ciencia ficción en España.

SBB: El año pasado, en los debates de la Semana, Vida y Destino de Vasili Grossman acaparó buena parte de las discusiones, y algún escritor lo incluyó como un formato de novela negra histórica...
PITII: De Grossman curiosamente en la Semana Negra ya hablamos hace ocho años. En el momento que salió Vida y Destino ya conocíamos su novela previa que es El pueblo inmortal (1943), de la que sólo hay una edición cubana de los años '60, y que es la que le dió el premio Stalin, que le protegería durante un tiempo de los desmanes del stalinismo. Pero de Grossman lo que más nos interesaba era como aproximación a la novela histórica, y también como aproximación a lo que llamamos el periodismo narrativo, otro subgénero que nos atrae particularmente...

SBB: Este año no pasará desapercibido el fenómeno Millenium y la obra de Stieg Larsson.
PITII: La Semana Negra tocó el despertar de la novela nórdica en ediciones previas, cuando redescubrimos en España a Per Wahlöö, que me parece el maestro, junto con Maj Sjöwall.
El bestseller es un fenómeno muy efímero, pero lo cierto es que todavía no he podido leer las novelas de Larsson, y no puedo opinar. Me llegó su novela hace cuatro meses, justo en el momento en que yo empezaba a preparar a fondo la Semana, y está esperando en mi librería que termine todo esto.


SBB: Antes hablabas de “gusto por el periodismo narrativo”, y hay grandes ejemplos como Kapuściński, Mailer, o Capote. Crees que todavía existe esa raza de periodismo, en el que el periodista se movía en la límite de lo legal e ilegal, y que has tratado en varias de tus novelas.
PITII: Cada vez que dices que no, aparece uno. Prefiero decir que no abundan, y te lo digo desde la perspectiva del lector, cuando los encuentro soy un hombre feliz. Este es uno de los temas con los que la Semana Negra tiene una deuda. Yo creo que todavía tenemos deudas temáticas potentes. Una de ellas es esta, y la segunda es una revisión de dos literaturas de género que no hemos sido capaces de encontrar la columna vertebral para revisarlas y traerlas a Gijón, que es la novela bélica y el western.

SBB: ¿Cuál es el límite de la Semana Negra?.
PITII: Yo digo que un buen festival no tiene límites, y si los tiene es que es un mal festival. Si hemos decidido que la Semana es el gran festival de literatura de género que hay en estos momentos en el planeta, pues entonces hay que jugar fuerte, y no pedir menos que eso.


SBB: Una última curiosidad. En varias de tus novelas, como Cuatro manos o La bicicleta de Leonardo, hay varias referencias o historias alrededor del baloncesto...
PITII: Surgió así. Pero mi verdadera obsesión no es el baloncesto, sino el ciclismo. Algún día lograré escribir un libro en el que mezcle las crónicas de mi padre sobre la época de oro del ciclismo español -Bahamontes, Jesús Loroño Arteaga, o Miguel Poblet- con la historia de un jóven periodista, que era mi padre, que se dedicó al ciclismo porque era el único oxigeno que tenía en la España franquista. Y era la única manera de ver mundo, de poder comprar libros de izquierda en Toulouse, de viajar a París...

PD: Gracias a Rodri por el contacto, y a Marisa por la gestión de la entrevista.

Doctor Deseo. Abrázame

Por motivos que no vienen al caso no estoy en el mejor de mis momentos. Nada grave, y soy un radical del positivismo así que sólo es cuestión de esperar tiempos mejores. Y estos pueden llegar en cuestión horas, minutos o segundos. Así que el cuerpo me pide una canción algo melancólica.

Desde hace mucho tiempo llevo escuchando la voz Francís Díez, el cantante de Dr. Deseo. Recuerdo que entre la maraña de música punk, hard core y 'rock radikal' que escuchaba en el insti, conocí a Dr. Deseo, y me quedé atrapado por La chica del batzoki. Coincidió con una etapa vital de descubrir muchas cosas, de abrir por primera vez los ojos a un mundo con muchos alicientes, era el momento en que empezaba mi autonomía en el sentido más amplio del término.



Y en ese primer tiempo también descubrí la ciudad de Bilbao: el Casco Viejo, el Pirata, el Gaztetxe de Banco de España (con su morro de coche Dodge y su estética corsaria). Dr. Deseo me transporta siempre al Bilbao que me fascinó, y que todavía hoy me sigue fascinando.

Abrazáme es una canción que surge como un relato. A mí me gusta mucho, en buena medida porque la voz de Francis es auténtica.

Y ya no quedan muchas cosas auténticas en este mundo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Dinastía Deadheads

No ha pasado desapercibido para muchos aficionados al baloncesto. Luke Walton reciente ganador del anillo de campeón de la NBA con Los Angeles Lakers no es un jugador cualquiera. Luke, es hijo del mítico Bill Walton, conocido como The Big Red Head, por sus 2,11 metros de altura y el color rojizo de su pelo, uno de los jugadores cuya trayectoria personal y deportiva dio mucho que hablar en su momento. Luke es heredero de una peculiar dinastía.

Hijo y padre

Bill tuvo una impresionante carrera en su etapa de universitario, entre 1972 y 1974, jugó en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), con la que ganaría los títulos del '72 y el '73, y donde él mismo sería elegido como mejor jugador ambas temporadas de la NCAA.

En esa época Walton apareció en la escena mediática estadounidense como un jugador larguirucho que exhibía una increible intensidad en la cancha, y una actitud antisistema fuera de ella. Mientras estaba en la universidad de UCLA fue arrestado durante una manifestación contra la guerra de Vietnam, criticó públicamente a Richard Nixon y al FBI, y se dice que tonteó con la idea de dejar el baloncesto para dedicarse a la vida espiritual. El joven Walton era vegetariano, usaba camisas de franela, cintas multicolores en la cabeza y llevaba su ropa deportiva en una bolsa de malla. Tras su detención Walton declaró: "Vuestra generación ha jodido el mundo. Mi generación está intentando arreglarlo(...). El dinero no significa nada para mí. No puede comprar la felicidad y lo único que quiero es ser feliz".


Bill Walton representaba una anomalía, en un deporte en que pocos jugadores blancos habían destacado de una manera tan comprometida, dentro y fuera de la cancha. En 1974 fue elegido por los Portland Trail Blazers en la primera posición del draft, era el principio de una carrera profesional que estaría lastrada por numerosas lesiones. Sin embargo, en la temporada 77-78 lograría el anillo de campeón, primero ganando a los Lakers de Kareem Abdul-Jabbar, en la final de conferencia oeste, y luego ganando en la final a los Sixers de Julius Erving, a los que remontaría un 2-0 en contra en el play off final. Jack Ramsay, entrenador entonces de Walton en Portland, declaró: “Bill Russell era un gran taponador. Wilt Chamberlain era un enorme jugador ofensivo. Pero Walton puede hacerlo todo”. Bill sería elegido MVP de aquellas finales.

Walton con la camiseta de los Blazers

A principios de los '80 el estado físico de Walton se resintió, pero tras varias operaciones se incorporó a San Diego Clippers, luego Los Angeles, para terminar, tras varias temporadas, en los Celtics de Boston en la temporada 85-86. Red Auerbach mandó a los Clippers a Cedric Maxwell, acompañado de una primera ronda de draft, para hacerse con los servicios del pelirrojo. Walton entraba en las rotaciones para dar descanso a los ya geniales Robert Parish y Kevin McHale.

Como Celtic, Walton vivió una nueva etapa dorada, dispuso de muchos minutos y en el '86 logró hacerse nuevamente con el anillo de campeón. Kevin McHale declararía "Observas a un tipo viejo, tan viejo como él, con el cuerpo completamente machacado por el deporte, actuando como un adolescente. Es gracioso y estimulante a la vez. Cada partido era un reto y no dejaba que ninguno de nosotros lo olvidáramos".

Bill Walton, con la camiseta de Boston, contra los Knicks

Bill Walton es un reconocido seguidor de Grateful Dead, banda estandarte del movimiento hippie y la vida en comunidad, pero también de grupos como Allman Brothers Band, Neil Young, o Bob Dylan. Ha asistido a lo largo de su vida a más de 650 conciertos de la banda que liderará el mítico Jerry García, e incluso en una gira por Egipto fue invitado a tocar la batería en uno de los conciertos.Un gusto por la buena música que parece que ha heredado su hijo Luke, que en los últimos play off logró unas estadisticas de 3,8 ptos, 2,5 rebotes, 2,1 asistencias en 15,8 minutos de media, siendo compañero de Gasol, y que luce en el brazo derecho un tatuaje, the dancing skeletons, tributo a la mítica banda californiana.



Bill Walton fue nombrado miembro del Hall of Fame en 1993, seleccionado como uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA en 1997, y es comentarista de baloncesto para la televisión.

En el año 2001 fue incluido oficialmente en el Salón de Honor de los Grateful Dead.

lunes, 29 de junio de 2009

El que fa la penya...

Pillo del foro La Nevera, del Estudiantes, este vídeo de La Penya. Para que luego alguno diga que sólo nos fijamos en lo bien que vende el producto los americanos. Buen vídeo, y muy buena promoción del valor de la cantera del club de Badalona.



Además, tiene la guasa de tener cierto paralelismo con el anuncio de Ricky Rubio para una conocida multinacional de comida rápida.

Esto yo lo valoro mucho, ingenio, buena producción, atrevido y con gancho.

Queremos más así.

domingo, 28 de junio de 2009

Historias de un entrenador de cantera X

Hace ya unas semanas quedó pendiente el escribir la crónica de nuestro último partido del cadete D. Un partido que jugamos en campo completo en La Nevera, y fue una gozada, por la intensidad, por el buen baloncesto, y por el buen ambiente de los dos equipos. Ganamos nosotros, pero las buenas formas, y el buen hacer de los chavales y cuerpo técnico de Fuenlabrada es para quitarse el sombrero. No es muy habitual ver canteras, y entorno -incluido familiares- tan bien educadas.

Como el retraso resta importancia a lo acontecido en aquél partido, es momento de hacer algo de balance del equipo, uno por uno. Un equipo con un grupo de chavales muy majos, de los que he aprendido mucho, y de los que ha sido un placer ser entrenador ayudante.


De izquierda a derecha. Arriba:

Alejandro Sanz, número 7. Sin duda nuestro mejor defensor. Muy motivado y autoexigente, una garantía de concentración, y jugador muy completo en todas las facetas del juego. Ha pasado malos momentos en algunos partidos, por su facilidad en acumular faltas, y debe mejorar en su respeto a las decisiones arbitrales, es parte del juego.

Álvaro Ruiz, número 14. Uno de nuestros mejores anotadores. Con un gran tiro exterior y un movimiento de pies cerca de aro espectacular, un aspecto que debería trabajar más. Le falla algo la paciencia y concentración. En defensa, si está atento, es letal cortando líneas de pase y realizando rápidos contraataques.

Adrián Arevalo, número 6. Un luchador, muy trabajador en entrenamientos y partidos. Le falta verticalidad en ataque y mejorar su movimientos de pies y cómo fabricarse los tiros, especialmente bajo canasta, donde por su altura podría dominar mucho más. Sin embargo no se rinde antes las dificultades y siempre da la cara.

El de la camisa verde oliva, en plan Comandante Cero, soy yo, entrendor ayudante. Sin comentarios.

Pablo Soret, primer entrenador. Una suerte coincidir con él. Gran persona, muy buen entrenador y formador. Faltan más como él.

Dani López, número 10. Un jugador con unas posibilidades excepcionales para jugar al baloncesto. Altura, buen manejo, buena técnica de tiro, mucha progresión. En varios partidos su presencia bajo canasta ha intimidado a los equipos rivales, con algunos tapones impresionantes. Si él quisiera podría dedicarse en el futuro al baloncesto, pero le falta disciplina (en el buen sentido del término) y ganas.

Pablo Cuerno, número 13, cadete de primer año. Muy luchador en defensa y ataque, nunca se esconde. Tiene una entrada a canasta con cambio de mano por la espalda sorprendente. Otro defensor que sabe fajarse bajo los aros. Tiene que mejorar su técnica de tiro y el desplazamiento lateral.

De izquierda a derecha. Abajo:

Carlos García, número 12. Otro jugador muy motivador del grupo. Uno de los que más ha progresado durante la temporada, lástima una lesión en los últimos meses. Un jugador que en los entrenamientos y partidos da todo, y más. Buen tiro de media distancia, y muy luchador en el rebote. Le falta desplazamiento lateral, para no ser desbordado con facilidad, pero esta muy mentalizado para mejorar sus fundamentos individuales.

Alejandro del Rey, número 15. Otro anotador de referencia en el equipo. Un jugador con mucha personalidad, con un 1x1 excelente, donde además sabe sacar muchas faltas. Buen tirador, puede levantar un partido, es intenso en defensa, a veces demasiado, pero poco atento a las ayudas defensivas.

Alejandro Calero, número 8. Un carácter muy bueno para el grupo, siempre positivo y alegre. Un gran manejador del balón, con ambas manos, con un impresionante porcentaje de tiro exterior, especialmente de 3 ptos, y buen recuperador. Una garantía. El único pero es que tiene que trabajar más el físico, para aguantar mejor el ritmo de los partidos.

Pablo López, número 9. Cadete de primer año, su último partido contra Fuenlabrada fue muy bueno. Tiene tiro, sube bien el balón, y es luchador, intenso en defensa. Le falta ganar confianza en él mismo, mejorar algo el físico, y no desesperarse ante los fallos. Tiene mucha progresión.

Raúl Franco, número 5. Cadete de primer año. Tiene más baloncesto del que demuestra. Buen tiro, buena coordinación, muy luchador, se coloca muy bien para el rebote ganando posiciones a jugadores más altos, y buen defensor. Además tiene buenos porcentajes desde 3 ptos. Le falta mayor confianza, y lamentarse menos de los errores. Puede dar mucho buen baloncesto si se motiva.

Pedro del Valle Inclán, número 4. Si tiene el día puede ser una metralleta, tiene un tiro de media distancia que puede martillear al equipo contrario, también una buena entrada a canasta rompiendo por el centro de la zona. Es difícil de defender porque arma muy rápido el tiro. Le falta salir a jugar algo más concentrado, y ser puntual.

David Beko, número 11, no está en la foto. Muy fuerte físicamente, y uno de los mejores defensores del equipo, incansable. Le falla su técnica de tiro, sobre la que tiene que trabajar mucho, y tener mayor cuidado con las faltas. Durante buena parte de la temporada no ha venido a jugar ni a entrenarse por sus malos resultados en los estudios. Una lástima.

El equipo es un grupo humano muy bueno, bien compenetrado y que ha tenido momentos de gran calidad, de buen baloncesto. Siempre hemos defendido en individual, y practicando un baloncesto en ataque rápido, con trasiciones rápidas y jugando al contrataque. Además el ambiente entre cuerpo técnico y familiares ha sido de mucha confianza y cordialidad. Para mí, un lujazo de equipo, con muchas posibilidades de progresión, con unos chavales educados, respetuosos, y muy implicados con la filosofía del Club.

La próxima temporada más, mejor, y diferente.