miércoles, 2 de febrero de 2011

El diario de Jim Carroll

“Esta noche fuimos a un partido en el Garden. Los Knicks ganaron a los Celtics por primera vez en dos años; los hinchas del Garden, viejos mendas chupapuros, se estaban excitando mucho desde sus habituales posiciones del palco. Les encanta ver a Bill Russell cuando tiene un partido malo, y hay que ver cómo le tratan y lo que llegan a gritarle, pero el colega hizo un juego lamentable de verdad. El viejo Jhonny Green le pasaba pelota tras pelota, pero Bill no acertaba ningún tiro. Los Knicks deberían darme un pase gratis para todos los partidos que se jueguen en casa. Sin mentir, he estado aquí diecinueve veces en los dos últimos años y han ganado todos los putos partidos..., pero siguen terminando la temporada siendo los últimos, cada año pasa igual”.


El diario de Jim Carroll comienza en Otoño de 1963, y va narrando las situaciones en las que se encuentra un chico blanco, de origen católico, amante del baloncesto, en los años más duros de la ciudad de Nueva York. Con trece años se metió su primer chute de heroína, “sólo me di cuenta más tarde de la tontería que era esto”, y narra en primera persona como su vida va evolucionando de ser uno de los jugadores más prometedores del baloncesto de high school hasta convertirse en un heroinómano esclavizado hasta el extremo para conseguir una dosis. En el proceso Jim sigue jugando al baloncesto, pero cada vez está más colocado y su cotidiano está más rodeado de miserias. Las propias, y las de sus colegas.

Jim Carroll nació en el Lower East Side, en una familia de origen irlandés. No era un chaval cualquiera, sino una de las jóvenes promesas del baloncesto escolar de Nueva York, y sus actuaciones en la cancha eran sobresalientes. Tras un paso conflictivo por varios colegios terminó en el elitista Trinity High School, equipo con el que sería seleccionado para el National High School All Star Game de 1966. En ese momento ya alternaba completamente su doble vida de jugador de baloncesto, heroinómano, y poeta. De hecho, en su diario cuenta como defiende, totalmente puesto de anfetaminas, a Art Baylor, el primo del mítico Elgin Baylor -su ídolo entonces en la NBA-, en aquél All Star celebrado en Washington.

Jim Carroll en el centro con un balón de basket y el equipo de Trinity H.S.

En otro pasaje del libro narra como le piden disputar un torneo en Harlem junto a Vaughn Harper y Earl Manigault (The G.O.A.T.), que “no para de ser admitido y despedido del equipo escolar por rollos de drogas y otras lindezas”, siendo el único blanco en la cancha y en la grada. Al final, tras la victoria y anotar 47 puntos, le sugieren que es mejor que no salga en la foto, la segregación racial también imponía autolimitaciones en Harlem.

El diario de Jim Carroll habla de drogas, de sexo, de "El Cuartel General" (el piso que tienen para hacer fiestas y pincharse), de delincuencia, del apagón de 1965 en el que toda Nueva York quedó a oscuras, del Central Park de entonces, del movimiento en los baños de Central Station, de las manifestaciones contra la guerra del Vietnam, de abusos fuera y dentro de los colegios, de violencia, y de baloncesto.



Jim Carroll murió un 11 de septiembre del 2009. Icono del Nueva York más salvaje, su diario fue llevado al cine en 1995 por Scott Kalvert, protagonizada por LeonardoDi Caprio. Pasada la adolescencia, Carroll fue un reconocido poeta y líder del grupo de punk-rock Jim Carroll Band. Su selecto club de colegas incluyó a Andy Warhol, Patti Smith, o Bill Berkson.

Earl Manigault murió en 1998 de un ataque al corazón, muy afectado por sus años de drogadicción. The Basketball Diaries habla de un tiempo y un momento no tan lejano.

PD1: Os recomiendo leer el epitafio que escribió Javier Dale, periodista del diario La Vanguardia, poco después de su muerte.

PD2: En la página Catholic Boy (nombre de su primer disco) se puede encontrar más info.

9 comentarios:

sraly dijo...

Otra lección. Un día me voy a sentar en un pupitre para leer tus artículos. Me siento como en el cole cuando tenía un maestro de sos que realmente me 'enseñaba' cosas. Grande, Sputnik. Ha llegado tu momento!!!!

Go Egipto, go!!!

Almanzor dijo...

Este blog está alcanzando un nivel de excelencia altísimo. He visto la película,la verdad, y me pareció bastante buena. Supongo que como siempre, la realidad supera a la ficción y la figura de Jim Carroll va más allá de lo superficial. Muy grande el post.

Óscar Gaspar dijo...

No conocía la historia de Jim Carroll.
Por lo que comentas parece como si hubiera vivido tres vidas a la vez; la de jugador de basket,la de drogadicto y poeta.
El balón lo abandonó a pesar de demostrar nivel como con esa anotación tan alta que comentas. Lástima que le pudiera más su club privado.
Una vida vivida al límite.
Gran entrada.
Un abrazo

Mo Sweat dijo...

Espectacular... no conocía la historia ni he visto la película de DiCaprio.

Aquella época está llena de historias impresionantes...

Para que fuera invitado al Rucker Park con The Goat y cia. tenía que ser la leche...

Gracias por darnos a conocer esta historia.

Saludos.

Coltra dijo...

Yo leyera el libro cuando saliera la peli, me gustara mucho (la peli no tanto) pese a la penosa traducción (guard lo traducían por defensa en vez de base, forward por delantero en vez de alero ...)

Y me fastidiara bastante el cambio de titulo a "Diario de un rebelde" en vez del lógico "Diarios de baloncesto" o algo por el estilo, seguro que si fuese otro deporte que se juega con el pie no lo cambiaban.

Recordaba las dos anecdotas que cuentas, la de Russell y la discriminación por ser blanco, y alguna que otra con un par de gemelas rubias :).

Saludos.

J-Bo dijo...

Ver a Carroll ante el micrófono, con las huellas de sus muchos años de consumo en el rostro me ha puesto los pelos de punta.

Cualquiera y cuando digo cualquiera me refiero a cualquiera podría terminar igual o muerto por una sobredosis en la cárcel, y nadie está libre de verse en una situación similar.

A algunos la vida les juega malas, muy malas pasadas.

profesorguapito dijo...

Yo me compré el libro hace años, la edición de la extinta editorial Star de Barcelona, en un puesto de viejo. Me lo leí entonces y me pareció que tenía una fuerza acojonante. Fuerza que a la peli le falta, creo que se recrea demasiado en la parte morbosa: demasiadas drogas, poco basket y cero música (además de que a Di Caprio no me lo creo jugando al basket, lo hace fatal el pobre) Gran y divulgativo post, Jacus. Mis respetos, bro.

Jacobo Rivero dijo...

@sraly: Pequeño Saltamontes agradezco mucho tus alabanzas, pero yo te tengo a ti también por maestro. (Go Egipto!)

@Almanzor: La realidad supera siempre a la ficción, porque es mucho más dolorosa o mucho más alegre. En este caso lo primero.

@Óscar Gaspar: Thanks, historia de un tiempo y una generación. Aquí hubo casos muy parecidos pero la heroína llegó algo más tarde.

@Mo: Tremendo, jugar en Harlem y triunfar. Quizá sea buen momento para recordar, de nuevo, a The Goat y lo que supuso. Cuando leí su nombre en el libro pensé que te gustaría saberlo :-)

@Coltra: Una película, siempre que se pueda, en V.O.S. sino suele ser un crímen. Lo del cambio de título es la típica gilipollez que hacen las distribuidoras españolas para hacerse los listos sin tener ni idea. De rubias hay muchas historias en el libro :-)

@J-Bo: Tienes toda la razón, y el vídeo es tremendo, pocas veces se puede ver en un rostro las marcas tan evidentes de la autodestrucción.

@profesorguapito: Pues tienes una joya. Ahora se paga bastante dinero por esa edición. Yo también la tengo (me la ha dejado una amiga). Por cierto habrá que verse en una pista. ¿no?

Un saludo a todos, y gracias por los comentarios.

Chus dijo...

de nuevo felicidades por el artículo y por el blog.
Esperando el proximo post.
Un abrazo