“Beto empezó en el baloncesto porque en la época nos hacían una prueba en muchos clubes de la ciudad, se buscaba un semillero, y si tenías interés te captaban. Estudiantes tenía pileta (piscina) y nos empezamos a acercar más allí. Él empezó pronto a agarrarse al básquet, era una persona muy introvertida, y se tomaba todo muy en serio, con mucha responsabilidad”,
Edgardo S., amigo de infancia en la Escuela 34 de Beto Cabrera, en Bahía Blanca (Argentina)
Escribir de baloncesto es una satisfacción cuando tienes la suerte de encontrar una buena historia. Gracias a Edgardo S. hace tiempo escribí para Diagonal un artículo sobre Mandrake Cabrera (1945-2000), un jugador mítico en la historia del básquetbol argentino.
En ese artículo, que también colgué en el blog, hablaba Edgardo S. de su trayectoria personal y del país, en paralelo a la del mejor jugador de su generación. Otros bahienses, como Pancho Jasen, Pedro Bonofiglio, y Diego Martínez participan del artículo.
“A mí una amiga me preguntó por la calle si sabía que estaba en una lista. A partir de ahí pensé en que tenía que marcharme con mi familia si quería salvar la vida”, cuenta Edgardo, militante entonces del peronismo de base que marchó al exilio. “Bahía Blanca no es una ciudad muy grande. Allí conseguir un compañero de básquet era fácil, pero conseguir un compañero de militancia era realmente difícil. Me alegra saber que el baloncesto sirvió para que algunos chicos se salvaran, para que dentro de aquella generación algunos encontraran en el deporte una vida que para otros muchos supuso exilio, ser detenidos o desaparecidos”
Ahora sale la película sobre Alberto Beto Cabrera, y en las imágenes de archivo también está Edgardo S., compañero de infancia en la Escuela 34.
PD1: Por supuesto recomiendo la relectura de aquél artículo.Aquí,de nuevo, el enlace. Un abrazo a Edgardo S., mi vecino y amigo.
PD2: El Sputnik Basket Time de ayer espero que el lunes pueda estar colgado en el blog. Otro argentino anda en el asunto. Gracias.
viernes, 30 de abril de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
Se viene el estallido... (S.B.T. nº3)
Mañana jueves 29 de abril tenemos nueva edición del SPUTNIK BASKET TIME. En esta ocasión nos hemos adelantado un poco a nuestra teórica mensualidad para despedir a uno de los integrantes del programa, Juanma López, que se marcha un tiempo a trabajar a Cuba.

La parrilla de mañana tiene muchos nombres propios. Hablaremos con Quique Peinado (MARCA) para concocer los detalles de la recta final de la liga ACB, de los conflictos con la Euroliga, y de otros asuntos desde/para/por el baloncesto. Tendremos en el estudio a José Ajero (Generación NBA+) para hablarnos de los play off de la liga americana y,también, de otros asuntos relacionados con nuestro querido basket.

Estaremos también con LuisJa, que nos pondrá al día de la situación del baloncesto femenino. Luego entrevistaremos a Silvia Domínguez, pocas horas después de que Perfumerías Avenida haya disputado un partido crucial en la lucha por el título frente al Ros Casares.
Habrá las habituales secciones God Save the Gin; El Rincón del Blog (con conexión con el General Espartero); y La Fosa de los Leones, donde, probablemente, charlaremos con algún miembro de la peña del CAI Zaragoza Inchas Lleons, que están de enhorabuena tras el ascenso del equipo maño a la ACB.
La selección musical será de Darkover. Una play list que ya os puede decir es una auténtica maravilla.
Será a partir de las 22:30, se podrá escuchar en directo por streaming en Radio ELA, y más tarde que pronto lo colgaré en el blog.
Hasta mañana.

La parrilla de mañana tiene muchos nombres propios. Hablaremos con Quique Peinado (MARCA) para concocer los detalles de la recta final de la liga ACB, de los conflictos con la Euroliga, y de otros asuntos desde/para/por el baloncesto. Tendremos en el estudio a José Ajero (Generación NBA+) para hablarnos de los play off de la liga americana y,también, de otros asuntos relacionados con nuestro querido basket.

Estaremos también con LuisJa, que nos pondrá al día de la situación del baloncesto femenino. Luego entrevistaremos a Silvia Domínguez, pocas horas después de que Perfumerías Avenida haya disputado un partido crucial en la lucha por el título frente al Ros Casares.
Habrá las habituales secciones God Save the Gin; El Rincón del Blog (con conexión con el General Espartero); y La Fosa de los Leones, donde, probablemente, charlaremos con algún miembro de la peña del CAI Zaragoza Inchas Lleons, que están de enhorabuena tras el ascenso del equipo maño a la ACB.
La selección musical será de Darkover. Una play list que ya os puede decir es una auténtica maravilla.
Será a partir de las 22:30, se podrá escuchar en directo por streaming en Radio ELA, y más tarde que pronto lo colgaré en el blog.
Hasta mañana.
martes, 27 de abril de 2010
¿Asuntos Internos?
Hace unos días Jordi Bertomeu, Director Ejecutivo de la Euroliga, se despachaba en los desayunos de Europa Press con las recetas que a su entender deben aplicar las competiciones locales de Europa. Por el lugar, la ocasión, y su propia trayectoria, la referencias más obvias tenían que ver con la ACB. La competición más importante de baloncesto tras la NBA.
Señalaba Bertomeu que “una competición nacional con más de 14 equipos no tiene sentido”, o que “hay que crear sistemas más estables y controlados de competición en el que el mérito deportivo no sea el único elemento a tomar en cuenta para clasificarse”. La cuestión se refiere a la intención de la Euroliga de contar para su competición con cuatro invitados fijos de la ACB (Barça, Real Madrid, Baskonia, y Unicaja) que accederían a la disputa del torneo sin tener que demostrar mérito alguno en la competición local.
Portela, Stren, y Bertomeu
La ACB ha reaccionado con lógica, defendiendo a los clubes que la componen, y poniendo el grito en el cielo contra la posibilidad de que los méritos deportivos no tengan valor a la hora de jugar en la competición más importante del continente. Eduardo Portela contestó a Bertomeu: “Parece que la idea de este organismo (Euroliga) es, desde hace algunos años, minimizar a las ligas nacionales para de esta manera acaparar todo el poder”.
Conocido es que los modelos de organización están basados en criterios empresariales por encima de los deportivos, que la grandes referencias son la NBA y las ligas de fútbol, y que la venta del producto (televisiones principalmente) no es todo lo satisfactoria que ambos desearían.
El éxito de la inversión de la ACB por dotarse de un cuerpo estructural sólido, con múltiples servicios asociados, y con sobresaliente capacidad competitiva es evidente. 25 años después de su fundación nadie le tose en Europa. La Lega italiana dejó de ser un peso pesado para convertirse en una sombra de lo que fue, la liga griega es un juego de dos, la rusa ni eso, y el resto de competiciones no alcanza un nivel mínimo de calidad.
La Euroliga sueña con cerrar una competición entre las potencias económicas del continente, prácticamente estática, y que pueda generar novedades a base de inversiones sustanciosas. Si además se logra en un futuro no muy lejano se disputen los partidos los fines de semana (como quieren muchos equipos europeos), el sorpasso es casi perfecto.
Pero hay un problema. La ACB sí funciona, sí que atrae a mucho público a los pabellones, y sí que genera sorpresas deportivas, aunque Bertomeu no quiera reconocerlo. Y lo que es más grave, si acepta la imposición de la Euroliga desvirtúa la propia lógica de la justicia deportiva: no siempre gana el que más dinero tiene, si no el que mejor juega. Por no hablar de que en éste país hay casi tanto baloncesto de calidad como ciudades, y que eliminar a cuatro no es buena política.
Un último factor que tangencialmente, y de forma importante, atraviesa el conflicto son los medios de comunicación. A pesar del éxito de público en las canchas, la ACB no logra asentarse en unos niveles de audiencia televisiva decentes. Hay varios motivos y diversas opiniones al respecto. Ya lo traté en éste blog en su momento en varios capítulos que se pueden consultar. Pero es que además el resto de medios tampoco está a la altura de las circunstancias de un país donde el baloncesto es un deporte con un muy considerable número de fichas federativas y aficionados.
No leo la prensa deportiva habitualmente (salvo la Revista Gigantes), pero el viernes mientras me tomaba un café me quedé de piedra al leer en el Diario AS la columna de Tomas Roncero. El periodista disparaba a los dos protagonistas principales de esta historia, a Portela y Bertomeu. Pero al segundo le daba estopa con el siguiente argumento: “Una competición que no ha conseguido en sus diez años de historia que el Madrid haya jugado una sola Final Four, demuestra su falta de inteligencia”. Si ya estaba decepcionado porque la mayoría de medios generalistas dedica el 90% de su espacio al fútbol y apenas se acercan al baloncesto, y cuando lo hacen es para reproducir lo que ya se mueve en las redes (una visión a cómo trata los deportes The New York Times sería recomendable), la lectura del artículo me sumió más en la decepción. ¿El fallo de las debacles europeas del Madrid es del organizador de la competición? ¿Eso hay que cambiarlo desde arriba? En fin...
Volviendo a las televisiones, no sé si es necesario recordar que los niveles de audiencia de la NBA, en EEUU, están por debajo de los de la NCAA. La liga universitaria (y el valor de la competitividad más cercana) ha cerrado recientemente un nuevo acuerdo televisivo con la CBS para los próximos 14 años con un valor económico impresionante. Los que hemos seguido el último March Madness, al igual que en la NBA, sabemos que el producto está perfectamente cuidado y producido. En Japón le dan tanto valor al envoltorio como al regalo. De tal manera que lo primero es un arte. Aquí no. Ni siquiera la Copa del Rey, que es un acontecimiento deportivo y social espectacular, está bien aprovechado como producto televisivo.
En cualquier caso la cuestión está en los tribunales de justicia. Donde, según parece, ninguno de los dos modelos empresariales-deportivos quiere estar.
Veremos qué ocurre, pero el asunto afecta a muchos seguidores, equipos, e implicados de diversa condición con el baloncesto que se juega por aquí.
Señalaba Bertomeu que “una competición nacional con más de 14 equipos no tiene sentido”, o que “hay que crear sistemas más estables y controlados de competición en el que el mérito deportivo no sea el único elemento a tomar en cuenta para clasificarse”. La cuestión se refiere a la intención de la Euroliga de contar para su competición con cuatro invitados fijos de la ACB (Barça, Real Madrid, Baskonia, y Unicaja) que accederían a la disputa del torneo sin tener que demostrar mérito alguno en la competición local.
Portela, Stren, y BertomeuLa ACB ha reaccionado con lógica, defendiendo a los clubes que la componen, y poniendo el grito en el cielo contra la posibilidad de que los méritos deportivos no tengan valor a la hora de jugar en la competición más importante del continente. Eduardo Portela contestó a Bertomeu: “Parece que la idea de este organismo (Euroliga) es, desde hace algunos años, minimizar a las ligas nacionales para de esta manera acaparar todo el poder”.
Conocido es que los modelos de organización están basados en criterios empresariales por encima de los deportivos, que la grandes referencias son la NBA y las ligas de fútbol, y que la venta del producto (televisiones principalmente) no es todo lo satisfactoria que ambos desearían.
El éxito de la inversión de la ACB por dotarse de un cuerpo estructural sólido, con múltiples servicios asociados, y con sobresaliente capacidad competitiva es evidente. 25 años después de su fundación nadie le tose en Europa. La Lega italiana dejó de ser un peso pesado para convertirse en una sombra de lo que fue, la liga griega es un juego de dos, la rusa ni eso, y el resto de competiciones no alcanza un nivel mínimo de calidad.
La Euroliga sueña con cerrar una competición entre las potencias económicas del continente, prácticamente estática, y que pueda generar novedades a base de inversiones sustanciosas. Si además se logra en un futuro no muy lejano se disputen los partidos los fines de semana (como quieren muchos equipos europeos), el sorpasso es casi perfecto.
Pero hay un problema. La ACB sí funciona, sí que atrae a mucho público a los pabellones, y sí que genera sorpresas deportivas, aunque Bertomeu no quiera reconocerlo. Y lo que es más grave, si acepta la imposición de la Euroliga desvirtúa la propia lógica de la justicia deportiva: no siempre gana el que más dinero tiene, si no el que mejor juega. Por no hablar de que en éste país hay casi tanto baloncesto de calidad como ciudades, y que eliminar a cuatro no es buena política.
Un último factor que tangencialmente, y de forma importante, atraviesa el conflicto son los medios de comunicación. A pesar del éxito de público en las canchas, la ACB no logra asentarse en unos niveles de audiencia televisiva decentes. Hay varios motivos y diversas opiniones al respecto. Ya lo traté en éste blog en su momento en varios capítulos que se pueden consultar. Pero es que además el resto de medios tampoco está a la altura de las circunstancias de un país donde el baloncesto es un deporte con un muy considerable número de fichas federativas y aficionados.
No leo la prensa deportiva habitualmente (salvo la Revista Gigantes), pero el viernes mientras me tomaba un café me quedé de piedra al leer en el Diario AS la columna de Tomas Roncero. El periodista disparaba a los dos protagonistas principales de esta historia, a Portela y Bertomeu. Pero al segundo le daba estopa con el siguiente argumento: “Una competición que no ha conseguido en sus diez años de historia que el Madrid haya jugado una sola Final Four, demuestra su falta de inteligencia”. Si ya estaba decepcionado porque la mayoría de medios generalistas dedica el 90% de su espacio al fútbol y apenas se acercan al baloncesto, y cuando lo hacen es para reproducir lo que ya se mueve en las redes (una visión a cómo trata los deportes The New York Times sería recomendable), la lectura del artículo me sumió más en la decepción. ¿El fallo de las debacles europeas del Madrid es del organizador de la competición? ¿Eso hay que cambiarlo desde arriba? En fin...
Volviendo a las televisiones, no sé si es necesario recordar que los niveles de audiencia de la NBA, en EEUU, están por debajo de los de la NCAA. La liga universitaria (y el valor de la competitividad más cercana) ha cerrado recientemente un nuevo acuerdo televisivo con la CBS para los próximos 14 años con un valor económico impresionante. Los que hemos seguido el último March Madness, al igual que en la NBA, sabemos que el producto está perfectamente cuidado y producido. En Japón le dan tanto valor al envoltorio como al regalo. De tal manera que lo primero es un arte. Aquí no. Ni siquiera la Copa del Rey, que es un acontecimiento deportivo y social espectacular, está bien aprovechado como producto televisivo.
En cualquier caso la cuestión está en los tribunales de justicia. Donde, según parece, ninguno de los dos modelos empresariales-deportivos quiere estar.
Veremos qué ocurre, pero el asunto afecta a muchos seguidores, equipos, e implicados de diversa condición con el baloncesto que se juega por aquí.
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domingo, 25 de abril de 2010
Guerras Yugoslavas
La ACB entra en la recta final. Poco queda para saber quién estará luchando por el título, quién se irá de vacaciones, y quién acompañará a Murcia a la LEB. Para ocupar los ocho primeros puestos de la clasificación hay cierto atasco en las dos últimas plazas. Para el descenso parece que Xacobeo tiene todas las papeletas en una temporada que comenzó con sabor a gloria, y que va camino de convertirse en un auténtico purgatorio. De la sorpresa inicial y las buenas vibraciones, a las lesiones recurrentes, las tensiones, y las guerras internas.
Foto: ACB.com
Pero si de guerras hay que hablar mejor mirar hoy para otra parte de Europa. Entre 1991 y 2001 el antiguo territorio conocido como Yugoslavia vivió numerosos conflictos étnicos entre las distintas comunidades que la habitaban. Croatas, Bosnios y Sebios fueron los principales protagonistas de un conflicto que desgarró un país hasta entonces casi modélico en lo que ha convivencia se trataba.
Varias potencias mundiales, especialmente Alemania (aliado histórico de Croacia) y Estados Unidos crearon el ambiente propicio para la fragmentación del país, a través de la venta de armas a las entonces efervescentes repúblicas independentistas y de la manipulación de los medios de comunicación en beneficio de sus propios intereses económicos en la zona.
Yugoslavia tuvo una trayectoria mítica dentro del mundo del baloncesto. Tanto como selección, como por clubs. Actualmente la Liga Adriática es la competición que juegan los equipos que compusieron la antigua potencia. En la final de éste año dos rivales históricos, que parece recuperan el protagonismo europeo de antaño: Cibona de Zagreb y Partizán de Belgrado.
La situación es la siguiente: En Zagreb el marcador está tremendamente igualado a falta de pocos segundos para el final de la prórroga. Marko Tomas anota un triple, y el Partizán está arriba por un punto (71-72). Hay tiempo muerto, y las 16.000 personas que hay en el pabellón muestran cierto nerviosismo...
Tras un saque desde media pista, y falta, Roberts tiene dos tiros libres para el conjunto de Belgrado. En medio de una gran presión falla ambos. La Cibona ataca rápido y Bojan Bogdanovic enchufa desde la esquina un triple a falta de 0,6 segundos. 74-72 para los croatas. El pabellón estalla, los jugadores de la Cibona celebran el título...
Dusan Kecman (una vez más) mete la canasta de su vida cuando nadie lo esperaba, y da el título al Partizán, con una canasta desde su casa, en la cancha de su histórico rival. Un final antológico para un partido en el que la historia también tenía un protagonismo especial.
PD1: En estos días hablaremos más tranquilamente de la ACB, de la NBA, y de otros asuntos. Hasta entonces queda soñar con una de esas canastas que hacen del baloncesto un juego especial.
Foto: ACB.comPero si de guerras hay que hablar mejor mirar hoy para otra parte de Europa. Entre 1991 y 2001 el antiguo territorio conocido como Yugoslavia vivió numerosos conflictos étnicos entre las distintas comunidades que la habitaban. Croatas, Bosnios y Sebios fueron los principales protagonistas de un conflicto que desgarró un país hasta entonces casi modélico en lo que ha convivencia se trataba.
Varias potencias mundiales, especialmente Alemania (aliado histórico de Croacia) y Estados Unidos crearon el ambiente propicio para la fragmentación del país, a través de la venta de armas a las entonces efervescentes repúblicas independentistas y de la manipulación de los medios de comunicación en beneficio de sus propios intereses económicos en la zona.
Yugoslavia tuvo una trayectoria mítica dentro del mundo del baloncesto. Tanto como selección, como por clubs. Actualmente la Liga Adriática es la competición que juegan los equipos que compusieron la antigua potencia. En la final de éste año dos rivales históricos, que parece recuperan el protagonismo europeo de antaño: Cibona de Zagreb y Partizán de Belgrado.
La situación es la siguiente: En Zagreb el marcador está tremendamente igualado a falta de pocos segundos para el final de la prórroga. Marko Tomas anota un triple, y el Partizán está arriba por un punto (71-72). Hay tiempo muerto, y las 16.000 personas que hay en el pabellón muestran cierto nerviosismo...
Tras un saque desde media pista, y falta, Roberts tiene dos tiros libres para el conjunto de Belgrado. En medio de una gran presión falla ambos. La Cibona ataca rápido y Bojan Bogdanovic enchufa desde la esquina un triple a falta de 0,6 segundos. 74-72 para los croatas. El pabellón estalla, los jugadores de la Cibona celebran el título...
Dusan Kecman (una vez más) mete la canasta de su vida cuando nadie lo esperaba, y da el título al Partizán, con una canasta desde su casa, en la cancha de su histórico rival. Un final antológico para un partido en el que la historia también tenía un protagonismo especial.
PD1: En estos días hablaremos más tranquilamente de la ACB, de la NBA, y de otros asuntos. Hasta entonces queda soñar con una de esas canastas que hacen del baloncesto un juego especial.
martes, 20 de abril de 2010
Avon Barksdale don't play tonight
Sobre la pista de Avon Barksdale me pusieron hace ya tiempo dos grandes periodistas: Carlos Boyero y Enric González. El primero señalaba en su columna de El País: “la importancia que imprime The Wire a las series de televisión es comparable a lo que supone para el cine la saga de El Padrino”, y añadía: “rechazo radical de los tópicos y del edulcoramiento, una atmósfera admirable, estilo, talento, complejidad emocional, mordacidad, acción, gracia, tragedia, peligro, magia, horror, reflexión, todos esos dones con los que nos enamora ancestralmente el gran cine”. Enric González escribía, en el mismo periódico, “ese terreno oscuro, hecho de secretos y confidencias, en el que policías y narcotraficantes conviven y llegan a comprenderse, es el punto de partida de The Wire”. Más tarde algunos amigos me advirtieron de la calidad del material, y ahora estoy atrapado por la genial producción de HBO.

Lo admito, soy un afortunado. He terminado la primera temporada y estoy a punto de comenzar la segunda. No me gustaría estar en la piel del que ha visto ya toda la serie (cinco temporadas cada una con un foco de atención distinto) y sabe que la trama no va a continuar, que no volverá a ver a unos personajes de los que te termina enganchando su jodida realidad. Igual que ocurre cuando tienes un buen libro en las manos, sabes que su final será un drama. Parece difícil volver a acertar con un título que llegue a gustarte tanto.
La primera temporada se centra en las luchas entre la policía y las bandas de narcotraficantes en el distrito oeste de Baltimore, visto desde ambos puntos de vista. Avon Barksdale es el que domina “el juego” en esa parte de la ciudad. Un tipo del que la policía apenas sabe nada, salvo que es el líder de un grupo dedicado a la distribución masiva de droga. No hay datos sobre él, tan sólo una foto de su etapa de boxeador en un pequeño gimnasio de barrio.
La policía no lo sabe pero Avon es un apasionado del baloncesto. Con frecuencia acude a echarse un tiros a canasta con su inseparable 'Stringer', con cierto parecido, pero en afroamericano y con otros roles en la organización, al abogado Tom Hagen que interpretaba Robert Duvall en la genial película de Francis Ford Coppola.
En el capítulo 9 de la primera temporada el barrio está desierto. Nadie en la calles, ni traficantes ni clientes, y los comercios cerrados. Una situación anómala. Los detectives Thomas 'Herc' Hauk y Ellis Carver localizan dónde está la gente. En un playground cercano se disputa un partido a cara de perro entre el Este y el Oeste del distrito. Nada que ver con el All Stars de la NBA, aquí el encuentro tiene un significado muy especial, aunque en apariencia el perdedor sólo debe invitar a una fiesta al equipo contrario y su gente. Pero hay más en juego: fichajes extras, intimidación al árbitro, sobornos, y apuestas.

Los detectives se pegan a la valla para ver cómo discurre el partido, se han situado sin quererlo junto a Preston 'Bodie' Broadus y Malik "Poot" Carr. Dos pequeños traficantes de calle que trabajan para Barksdale. 'Bodie' Broadus al advertir su presencia les pregunta: “¿No deberíais estar trabajando?”. El detective 'Herc' contesta “¿Y vosotros?”. “Estamos en un descanso” responde. “Pues nosotros también” interviene Ellis Carver.
En la cancha podrían estar Stephon Marbury, Allen Iverson, o Gilbert Arenas de jóvenes. En el guetto el jugón es un chico importante. Los detectives poco a poco se dan cuenta que allí están también los peces gordos, los que dominan el negocio. Los rivales de una guerra que trasciende la cancha de juego y que mueve muchos resortes de la ciudad.
Avon Barksdale también está allí, al igual que muchos de su familia que durante años se han dedicado al narcotráfico. El partido será el primero de una serie de acontecimientos que no había planeado. En su mente estaba ganar, pero no siempre salen las cosas como uno espera.
En ninguno de los bandos.
PD: Lo mejor, para quién todavía no la conozca, es conseguir The Wire, y disfrutar de un buen rato de cine y realidad social.

Lo admito, soy un afortunado. He terminado la primera temporada y estoy a punto de comenzar la segunda. No me gustaría estar en la piel del que ha visto ya toda la serie (cinco temporadas cada una con un foco de atención distinto) y sabe que la trama no va a continuar, que no volverá a ver a unos personajes de los que te termina enganchando su jodida realidad. Igual que ocurre cuando tienes un buen libro en las manos, sabes que su final será un drama. Parece difícil volver a acertar con un título que llegue a gustarte tanto.
La primera temporada se centra en las luchas entre la policía y las bandas de narcotraficantes en el distrito oeste de Baltimore, visto desde ambos puntos de vista. Avon Barksdale es el que domina “el juego” en esa parte de la ciudad. Un tipo del que la policía apenas sabe nada, salvo que es el líder de un grupo dedicado a la distribución masiva de droga. No hay datos sobre él, tan sólo una foto de su etapa de boxeador en un pequeño gimnasio de barrio.
La policía no lo sabe pero Avon es un apasionado del baloncesto. Con frecuencia acude a echarse un tiros a canasta con su inseparable 'Stringer', con cierto parecido, pero en afroamericano y con otros roles en la organización, al abogado Tom Hagen que interpretaba Robert Duvall en la genial película de Francis Ford Coppola.
En el capítulo 9 de la primera temporada el barrio está desierto. Nadie en la calles, ni traficantes ni clientes, y los comercios cerrados. Una situación anómala. Los detectives Thomas 'Herc' Hauk y Ellis Carver localizan dónde está la gente. En un playground cercano se disputa un partido a cara de perro entre el Este y el Oeste del distrito. Nada que ver con el All Stars de la NBA, aquí el encuentro tiene un significado muy especial, aunque en apariencia el perdedor sólo debe invitar a una fiesta al equipo contrario y su gente. Pero hay más en juego: fichajes extras, intimidación al árbitro, sobornos, y apuestas.

Los detectives se pegan a la valla para ver cómo discurre el partido, se han situado sin quererlo junto a Preston 'Bodie' Broadus y Malik "Poot" Carr. Dos pequeños traficantes de calle que trabajan para Barksdale. 'Bodie' Broadus al advertir su presencia les pregunta: “¿No deberíais estar trabajando?”. El detective 'Herc' contesta “¿Y vosotros?”. “Estamos en un descanso” responde. “Pues nosotros también” interviene Ellis Carver.
En la cancha podrían estar Stephon Marbury, Allen Iverson, o Gilbert Arenas de jóvenes. En el guetto el jugón es un chico importante. Los detectives poco a poco se dan cuenta que allí están también los peces gordos, los que dominan el negocio. Los rivales de una guerra que trasciende la cancha de juego y que mueve muchos resortes de la ciudad.
Avon Barksdale también está allí, al igual que muchos de su familia que durante años se han dedicado al narcotráfico. El partido será el primero de una serie de acontecimientos que no había planeado. En su mente estaba ganar, pero no siempre salen las cosas como uno espera.
En ninguno de los bandos.
PD: Lo mejor, para quién todavía no la conozca, es conseguir The Wire, y disfrutar de un buen rato de cine y realidad social.
sábado, 17 de abril de 2010
Historias de un entrenador de cantera
El verano pasado, en el Campus del baloncesto del Estudiantes en Sierra Nevada, sugerí, en una reunión con árbitros y entrenadores, que sería interesante repartir en la canchas de baloncesto de formación un pequeño librillo con el reglamento básico y algunas consideraciones sobre el comportamiento de los aficionados.

Los aficionados a éste tipo de basket son los familiares de los jugadores, que acuden con una ilusión tremenda a ver qué hacen los chavales. Algunos desconocen el reglamento o no saben los cambios que se han producido en los últimos años. Así no es difícil todavía escuchar a algunos reclamando dobles si un jugador bota por encima de su hombro, por poner un ejemplo. Ocurre que éste entorno más cercano al jugador ejerce una influencia muy importante en el juego, y en la educación, del chaval.
Hoy escuché en un partido como un padre le decía a su propio hijo desde la grada: "pareces tonto", al perder en dos ocasiones el balón. Fue en el partido anterior al que disputaba mi equipo, donde el Cadete D de Estudiantes jugó un gran encuentro frente a Arganda. Los colegiales ganaron jugando muy bien en defensa. El padre de Arganda no tuvo ningún reparo en menospreciar el esfuerzo de su hijo.
Nuestro encuentro (Cadete E del Estu) era el siguiente, también en La Nevera y frente a M.V. Chamartin. Un partido sin mucha historia deportiva, en el que nosotros jugamos rematadamente mal en defensa, sin aplicar ningún criterio, y con poca efectividad en ataque. Sólo cuando en dos breves tramos del partido aplicamos una defensa 1-3-1 logramos recuperar balones y anotar canastas rápidas.
Sin embargo el protagonismo no estuvo donde debiera, en la cancha, sino en la grada. Allí algún padre visitante decidió montar un show de gritos e insultos, la mayoría dirigidos al árbitro, pero también al Estu. Algunos jugadores de Chamartin decidieron contagiarse de un ambiente tan formativo y aplicar la misma receta en la cancha, con dosis de agresividad a destiempo.

Triste historia de un sábado tarde, en que un grupo de adultos decidió restar protagonismo a los verdaderamente protagonistas. Donde además alguno de los jugadores visitantes no participó ni un minuto del encuentro por decisión de su formativo entrenador, y donde resulta que la principal agitadora de la mala educación era su propia madre (¡¡la del entrenador visitante!!).
Ganamos por dos puntos, en un final de infarto que luego derivó en un conato de bronca entre los chavales, culpa de una parte de la grada con deficit formativo. En la charla post partido lo más importante: En ningún caso se insulta o menosprecia a nadie. Ni en la cancha, ni en la grada, ni en la vida. Lo importante es divertirse jugando al ba-lon-ces-to, lo demás sobra.
Estudiantes 79- M.V. Chamartin 77
21-17//9-17//27-17//22-26
PD1: El librillo lo veo más necesario ahora que hace un año. Y subiendo...
PD2: El 99'9% de los aficionados que van a partidos de formación, sean del equipo que sean, se comporta perfectamente. El problema es que el 0'1% hace mucho ruido, y mucho daño.

Los aficionados a éste tipo de basket son los familiares de los jugadores, que acuden con una ilusión tremenda a ver qué hacen los chavales. Algunos desconocen el reglamento o no saben los cambios que se han producido en los últimos años. Así no es difícil todavía escuchar a algunos reclamando dobles si un jugador bota por encima de su hombro, por poner un ejemplo. Ocurre que éste entorno más cercano al jugador ejerce una influencia muy importante en el juego, y en la educación, del chaval.
Hoy escuché en un partido como un padre le decía a su propio hijo desde la grada: "pareces tonto", al perder en dos ocasiones el balón. Fue en el partido anterior al que disputaba mi equipo, donde el Cadete D de Estudiantes jugó un gran encuentro frente a Arganda. Los colegiales ganaron jugando muy bien en defensa. El padre de Arganda no tuvo ningún reparo en menospreciar el esfuerzo de su hijo.
Nuestro encuentro (Cadete E del Estu) era el siguiente, también en La Nevera y frente a M.V. Chamartin. Un partido sin mucha historia deportiva, en el que nosotros jugamos rematadamente mal en defensa, sin aplicar ningún criterio, y con poca efectividad en ataque. Sólo cuando en dos breves tramos del partido aplicamos una defensa 1-3-1 logramos recuperar balones y anotar canastas rápidas.
Sin embargo el protagonismo no estuvo donde debiera, en la cancha, sino en la grada. Allí algún padre visitante decidió montar un show de gritos e insultos, la mayoría dirigidos al árbitro, pero también al Estu. Algunos jugadores de Chamartin decidieron contagiarse de un ambiente tan formativo y aplicar la misma receta en la cancha, con dosis de agresividad a destiempo.

Triste historia de un sábado tarde, en que un grupo de adultos decidió restar protagonismo a los verdaderamente protagonistas. Donde además alguno de los jugadores visitantes no participó ni un minuto del encuentro por decisión de su formativo entrenador, y donde resulta que la principal agitadora de la mala educación era su propia madre (¡¡la del entrenador visitante!!).
Ganamos por dos puntos, en un final de infarto que luego derivó en un conato de bronca entre los chavales, culpa de una parte de la grada con deficit formativo. En la charla post partido lo más importante: En ningún caso se insulta o menosprecia a nadie. Ni en la cancha, ni en la grada, ni en la vida. Lo importante es divertirse jugando al ba-lon-ces-to, lo demás sobra.
Estudiantes 79- M.V. Chamartin 77
21-17//9-17//27-17//22-26
PD1: El librillo lo veo más necesario ahora que hace un año. Y subiendo...
PD2: El 99'9% de los aficionados que van a partidos de formación, sean del equipo que sean, se comporta perfectamente. El problema es que el 0'1% hace mucho ruido, y mucho daño.
miércoles, 14 de abril de 2010
Sputnik Basket Time nº2 (¾)
Ya está disponible el esperado segundo programa de Sputnik Basket Time. Al contrario de lo que pudiera parecer las dificultades técnicas han aumentado en la post producción. Como supongo imagináis ninguno de nosotros tiene la suerte de poder dedicarnos profesionalmente a organizar el programa. Lo hacemos voluntariamente sacando tiempo de nuestros cotidianos, ya de por sí bastante saturados, por puro amor al baloncesto y la comunicación.
De izq-drcha: Rusti, Ángel Goñi,Fran Guillén, Luis, +K, Jacobo Rivero, Santi Escribano, Juanama López. Foto: Rodman.
Por si fuera poco la última parte del programa está perdida en el espacio, se ha disgregado en algún momento del proceso del resto de la nave. Falta la entrevista a Rodman, de la Demencia, y el homenaje a Amanda Castells, aficionada del Joventut fallecida hace poco más de un año. En breve espero que podamos colgar esa parte.
El SPUTNIK está evolucionando y mejorando, tratando de hacer más ágil el proceso de edición y consulta. Poco a poco, hay que tener paciencia. Aquí os dejo el postcast de un programa algo caótico, pero divertido en su realización. En éste tramo se puede escuchar la entrevista a Pepu Hernández, la charla sobre la NCAA y el March Madness con Fran Guillén, y las secciones God Save the Gin, y El Rincón del Blog con Mo Sweat. Si alguien no puede escucharlo completo en éste enlace de Archive.org está colgado todo.
Esperamos vuestras críticas, sugerencias, y comentarios. El próximo programa será la última semana de abril. Ya os avisaremos. Mientras tanto el ba-lon-ces-to sigue.
PD1: Un saludo muy especial, y mucho ánimo, desde éste blog a Pirrimarzon. Y por supuesto a todos lo que han ayudado y colaborado con el SPUTNIK BASKET TIME nº2.
Por si fuera poco la última parte del programa está perdida en el espacio, se ha disgregado en algún momento del proceso del resto de la nave. Falta la entrevista a Rodman, de la Demencia, y el homenaje a Amanda Castells, aficionada del Joventut fallecida hace poco más de un año. En breve espero que podamos colgar esa parte.
El SPUTNIK está evolucionando y mejorando, tratando de hacer más ágil el proceso de edición y consulta. Poco a poco, hay que tener paciencia. Aquí os dejo el postcast de un programa algo caótico, pero divertido en su realización. En éste tramo se puede escuchar la entrevista a Pepu Hernández, la charla sobre la NCAA y el March Madness con Fran Guillén, y las secciones God Save the Gin, y El Rincón del Blog con Mo Sweat. Si alguien no puede escucharlo completo en éste enlace de Archive.org está colgado todo.
Esperamos vuestras críticas, sugerencias, y comentarios. El próximo programa será la última semana de abril. Ya os avisaremos. Mientras tanto el ba-lon-ces-to sigue.
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