martes, 30 de marzo de 2010

La Bomba de Navarro

Lo que más me sorprende de éste Madrid es la sucesión de apariciones y desapariciones que llevamos a lo largo de la temporada. Cuando el viento soplaba de cara, la referencia mediática y de la grada era Velickovic. Ayer el serbio no jugó ni un minuto, Rimantas Kaukenas, que empezó el enfrentamiento contra el Barça como titular, y que, dicho sea de paso, ha salvado algún que otro partido éste año, estuvo poco más de cuatro minutos en cancha tras un par de errores en pases. Lavrinovic, alabado también a principio de curso, se sentó a mediados del segundo cuarto y no volvió al parquet en todo el encuentro. Otros, como Bullock, ya no disimulan su incomodez en una rotación que pocos entienden.


La nueva estrella blanca es Ante Tomic un jugador con un sorprendente parecido a Pau Gasol en su (excelente) juego. Muy buenos movimientos y que, a diferencia de otros, parece tener la cabeza lo suficientemente serena para aguantar las exigencias de Messina. No me gusta nada la gestión que hace Messina del banquillo. Ya sé que no es muy correcto criticar a un entrenador cargado de medallas en la pechera, y alabado por toda Europa, pero sus declaraciones post partido volvieron a decepcionarme: "mediocre", "retraso en todas las acciones", para referirse al juego de su equipo, y, sobre Kaukenas "no me ha parecido su actuación en línea con el nivel del partido y por eso apenas han jugado". Demasiado duro y con poco margen para motivar al grupo.

La semana pasada se habló mucho del inicidente del Starbucks, que habría motivado a los jugadores del Madrid para unirse y levantar la eliminatoria. Desde entonces la prensa ya daba por favorito al Madrid, se destacaba el "impresionante trabajo" de Messina, especialmente en la defensa a los azulgranas, y Navarro aparecía como un desahuciado que había perdido su eficacia. Se olvidaba la ausencia, importante, de Morris en los encuantros anteriores, y la lista de victorias de los culés durante el año. El Madrid ya era favorito.

Ayer Navarro dejó las cosas claras, el Madrid volvió a generar las mismas dudas que arrastra durante todo el año, y Messina demostró, de nuevo, que no confía en la mayoría de jugadores que pueblan su acaudalado banquillo. Decía Emiliano Rodríguez, presidente de honor de la sección de baloncesto del Real Madrid, que "en el peor de los casos llegaremos al quinto partido".

El triunfalismo nunca es buen compañero, y cualquiera de los dos equipos puede ganarse todavía el billete a París, pero no me parece buena política vender la piel del oso antes de cazarlo. Mucho menos si en medio está Juan Carlos Navarro, el mejor killer de nuestra competición.

lunes, 29 de marzo de 2010

'Be proud of the seniors': Casimiro y Lofton.

Ayer Estudiantes venció a Manresa con una autoridad sorprendente. Ocurre que, como estamos muy mal acostumbrados, tras la derrota frente a Fuenlabrada del pasado domingo se habían vuelto a producir las dudas, las críticas y los reproches. Me cuesta entender a una parte de la afición que se indigna a velocidad de crucero cuando algo sale mal, y, que aprovecha la mínima ocasión para mirar con indisimulada suspicacia a Luis Casimiro. Éste año las cosas están saliendo muy bien y es innegable que el técnico tiene mucha culpa.

Hace poco decía Paco Torres, en el Sputnik Basket Time, que el Estudiantes no estaba jugando su tradicional estilo de juego, y que tarde o temprano debía recuperar su identidad. No estoy muy de acuerdo. Ayer en Telemadrid no dejaban de decir que el Estu se hacía fuerte en la defensa, el rebote, y salir rápido al ataque “como ha hecho toda la vida”. Opino parecido, aunque es cierto que Casimiro es más conservador que otros entrenadores anteriores, me parece que éste año hemos recuperado algunas señas. Volvemos a ser un equipo que carga mucho y bien el rebote ofensivo; que le gusta salir rápido, si hay posibilidad, tras el primer pase; que juega en el poste bajo, donde sus aleros pueden generarse ventajas frente a sus defensores con menos físico; que no tiene miedo a nada ni a nadie; y que le gusta competir y calentar el ambiente. ¿No es eso Estudiantes? Ayer escuché lo que decía Casimiro en los tiempos muertos y me parecía sensato, claro, y directo. Llamamientos a la tranquilidad, a mover el balón con cabeza, a defender bien y a tener coherencia. En el último cuarto, cuando sacó a todos los canteranos, incluido Richard Ngema, comentó a los jugadores : “no hagamos de esto un circo, no busquemos a fulanito para que se la tire, vamos a seguir con nuestro juego”.



Ayer Lofton estaba intranquilo, y no era porque el día antes había sido su cumpleaños. Algo le rondaba la cabeza y no tenía que ver solo con el partido que su equipo disputaba en el Madrid Arena. El americano no parece alterarse demasiado ni fuera ni dentro de la cancha. Le he observado en algunos entrenamientos en el Magariños y el tipo parece disfrutar en Estudiantes. Se le ve que tiene buen rollo con el resto de compañeros, y que fuera de la cancha con sus cascos y su música es feliz. Pero estos días su cabeza estaba muy lejos de Madrid...



Lofton fue uno de los jugadores de referencia de Tennessee. Se convirtió en el jugador que más triples había anotado, superando a Allan Houston y por otro lado superó también el récord de triples anotados por un jugador en su carrera universitaria de toda la conferencia sureste de la NCAA. En su última temporada en la Universidad, la 2007-2008, donde disputó su etapa como jugador senior, le fue diagnosticado un cáncer de testículo que mantuvo en secreto durante buena parte del año. Después de tratarse con quimioterapia y cirugía logró curarse.

Durante estos días Chris ha seguido con especial atención el March Madness. Como buen fan de Tennessee su alegría fue absoluta cuando se clasificaron para el 'Elite 8', los cuartos de final del torneo, su primera presencia entre las ocho mejores universidades del país. Los de naranja acariciaron ayer noche la posibilidad de meterse en las finales, pero se quedaron a tan sólo un punto frente a los Spartans de Michigan State.

Lofton es un jugador típico del estilo Tennessee, un baloncesto muy “de playground”, como bien decía Almanzor en su blog A place in South. Llevaba días colgando en facebook comentarios sobre el March Madness, y ayer iba deshojando el tiempo que quedaba para el historico partido de Tennessee. Desde allí muchos fans le hacían comentarios en su Muro, con evidente admiración. Sus dos últimas entradas son para reclamar una posible falta que no se pito, y, pasado un tiempo del final del choque, para decir a todos: “Be proud of the seniors”.

Al igual que Lofton, yo también estoy orgulloso, y sorprendido. Pero en mi caso de la temporada que esta haciendo el Estudiantes ACB. El próximo sábado contra el Real Madrid, será el primer derby de Lofton. Un buen momento para vengarse de los Spartans.

viernes, 26 de marzo de 2010

Butler, al encuentro de Hoosiers.

“Si usted pone su esfuerzo y la concentración en jugar con su potencial, para ser el mejor que pueda, no me importa lo que diga el marcador. Al final del juego, en mi libro, seremos los ganadores”

Coach Dale (Gene Hackman) Hoosiers.

La Universidad de Butler ha roto todos los brackets posibles. Ni siquiera el chico autista de Chicago pudo predecir que el equipo de Indiana llegaría tan lejos. Como algunos comentaristas apuntan, éste año, el March Madness esta resultando uno de los más sorprendentes de los últimos tiempos. Y eso es bueno. Sobre todo si eres seguidor de un equipo como Butler.

Coach Brad Stevens, Butler University

Ayer frente a Syracuse, otra de las favoritas en las apuestas, los Bulldogs hicieron gala de su particular estilo. Ataques largos (en la NCAA el tiempo de posesión es de 35 segundos, en vez de los 24 de la NBA y la ACB), buscando buenas posiciones de tiro, y, especialmente frente a Syracuse, tranquilidad para romper la defensa en zona de los Orange. Butler nunca tiene prisa, a veces ni siquiera en opciones de contrataque se la jugaron.

A pesar de iniciar el partido ganando, los de Indiana habían ido poco a poco perdiendo la iniciativa. No hubo nervios ni imprecisiones, ninguna alteración en su dirección de juego en un momento histórico para la Universidad. A falta de 2:35 volvieron a ponerse por delante en el marcador y ya no se bajaron hasta el final del encuentro. Una nueva locura, especialmente significativa viniendo de un equipo como los Butler Bulldogs que entrena Brad Stevens.

Stevens no da la imagen de tipo duro que representa Hackman en Hoosiers, quizá la película más conocida sobre un equipo de baloncesto. Con sólo 23 años entró en el staff técnico de Butler, en la temporada 2000/2001. Desde el 2007 es el entrenador principal del equipo de Indiana. Empezó desde abajo, primero como voluntario en las oficinas, y luego como “coordinador de operaciones de baloncesto” con Thad Matta, actual entrenador de Ohio State. En el 2001 se le nombró asistente de Todd Lickliter, hasta que éste pasó a entrenar a Iowa en 2007 y Stevens asumió el puesto de entrenador principal con tan sólo 30 años. Al igual que Matta y Lickliter (que también fueron jugadores de los Bulldogs), él fue antes asistente, una tradición muy parecida a la que ocurría hace años en el banquillo de Estudiantes. El segundo suple al primero.

Lo comentaba en The New York Times, antes del inicio del torneo, el periodista John Branch en un artículo titulado It's the Bricks That Make Butler Basketball Special (Son los ladrillos lo que hace especial el baloncesto de Butler): “Butler llama la atención porque gana, discretamente”. El título del reportaje hacia referencia a Hinkle Fieldhouse, la cancha de juego de los Bulldogs, que “parece un hangar para aviones de ladrillo rojo”, situada en lo alto de una universidad, fundada en 1855, con cierta tradición liberal.

Para Branch, Butler “sin incorporaciones nacionalmente reconocidas, ni entrenadores de largo prestigio, sin una gran base de hinchas, ni mucha atención mediática -ni siquiera local-, se ha convertido en una Gonzaga del mediooeste”. Y añadía, “en un Estado donde gusta el baloncesto de pueblo, Butler parece más Indiana que Indiana University, Purdue, o Notre Dame, o cualquier otra universidad.” Indiana, principal productor de trigo y maíz de EEUU, es uno de los lugares con mayor tradición de baloncesto del país.

Sin embargo el partido más famoso disputado en el Hinkle Fieldhouse no fue un partido de Butler, sino el del pequeño colegio Milan, cuando venció, en 1954, a Muncie Central en la final del torneo de high school de Indiana. Un resultado inesperado que sirvió como inspiración para la película Hoosiers, y cuya final fue rodada en la cancha de Hinkle.

Gordon Hayward en el centro de la imagen

La filosofía de Butler (“The Way Butler”) son parecidas a las que trata de trasmitir la película: juego de equipo y sacrificio. De allí no ha salido ningún jugador para la NBA en décadas. Algo que también puede cambiar con Gordon Hayward, un espigado chico blanco de poco más de dos metros, que junto con el resto del equipo han decidido llamar la atención de los seguidores de la NCAA. Su intención es plantarse en la final de Indeanápolis, precisamente la capital del estado de Indiana.

Si lo consiguen, Brad Stevens podrá emular a Gene Hackman, recordando a sus chicos que las medidas del campo son las mismas que en su querido Hinkle Fieldhouse de ladrillos rojos. Una muestra de que en baloncesto cualquier cosa puede ocurrir, sólo hay que creer en ella.

PD1: Con éste artículo inicio una etapa de colaboración periódica con la web Basketamericano.com

miércoles, 24 de marzo de 2010

25 años

Ayer no tenía claro si escribir sobre la victoria del Barça frente al Madrid en Euroleague, o si hacerlo sobre Butler University y las particulares características de éste equipo de Indiana.

Sobre lo primero tendría que hablar más sobre lo poco que me gustó la retransmisión de Teledeporte, y sus comentaristas, que sobre el partido. Aún con Navarro y Ricky desenchufados los culés ganaron a un Madrid más batallador que en ocasiones anteriores, pero que sigue perdiendo oportunidades en el poste bajo. El partido duró el tiempo que Tomic pudo bregar, y al final Pete Mickael y Boniface Ndong doblegaron la resistencia blanca.

Sobre Butler University, publicaré algo tras el partido de mañana frente a Syracuse. Los de Indiana están el sweet sixteen del March Madness, y pueden ser la sorpresa del torneo.

Foto de cantera 2010. Club Estudiantes

Ayer fue un día largo porque era la cita para la tradicional foto de cantera del Estudiantes. Cerca de mil jugadores y jugadoras en el Magariños formando el número 2010. La foto de cantera es una acontecimiento digno de ver, los más pequeños están revolucionados ante un acontecimiento que junta prensa, familiares, jugadores, y cuerpo técnico colegial. Un kaos que no se refleja en el instante final.

Entre la foto de ayer y la que cuelgo a continuación han pasado 25 años. En la primera no estoy, los entrenadores no salimos en la foto. Los protagonistas son los jugadores, y nosotros junto a las familias lo vemos desde la barrera. En la segunda sí. En la fila cuarta, el quinto contando por la derecha, junto a Paco García, soy yo.

Foto de cantera 1985. Club Estudiantes.

Ahí están varios compañeros de mi clase en EGB, algún jugador que triunfó en el primer equipo (como Gonzalo Martínez de mi generación), y varios que ahora somos entrenadores, o que trabajan, en Estudiantes. Por allí estaban también David Russell, John Pinone, o Vicente Gil. Como ahora Lofton, Nik Caner-Medley o Carlos Suárez.

En 25 años muchas cosas han cambiado dentro y fuera del Magariños, pero el club de patio de colegio sigue generando ilusiones y ba-lon-ces-to.

domingo, 21 de marzo de 2010

El síndrome de Estocolmo, The Ivan Brothers, y el Estu...

Le estaba dando vueltas a cómo hacer una crónica colegial de estos últimos días: el jueves partido aplazado del Cadete E frente a Chamartin; el sábado el femenino se jugaba, prácticamente, la permanencia frente a Canoe; y hoy por la mañana el Estu ACB, contra Fuenlabrada, luchaba por afianzar un puesto para los play off. Los tres partidos como visitantes, los tres con derrota.

Estaba pensando en titular la crónica como Síndrome de Estocolmo. Dar un giro a la idea de que una víctima pueda llegar a sintonizar con su verdugo, igual que un seguidor del Estudiantes puede seguir confiando en su equipo ocurra lo que ocurra.

Patty Hearst portada de Newsweek

El síndrome no tiene mucha, o ninguna, consistencia como diagnostico. No es difícil creer que Patricia Hearst se lo pasase mejor con el Ejército Simbiótico de Liberación que con su millonaria familia, o que si atracan un banco cuando vas a pagar la hipoteca, los encapuchados te parezcan unos tipos estupendos.

A mí me ocurre que, aunque el jueves contra Chamartin hicimos un partido penoso (62-54) que palmamos en medio de una catarsis de pérdidas de balón, sigo pensando que somos un buen equipo, el mejor posible, y que, además, sabemos jugar bien. Es cuestión de volver a trabajar, repensar la planificación para hacer más dinámicos los entrenos, y saber gestionar la presión de los partidos igualados.

Me duele más si pienso en lo ocurrido el sábado en la calle Pez Volador. Un partido transcendental para el Estudiantes Liga Femenina, donde Canoe nos ganó (creo humilde) con peor plantilla que la nuestra. Un día nefasto, desde muchos puntos de vista. Quizá la salvación pueda pasar por ganar al Ros Casares en la última jornada. Si es así, el Magariños debe parecer el Pionir del Partizán.

Con los de Casimiro, esta mañana, me ha dado la sensación de que no hemos sabido gestionar un último cuarto que teníamos de cara. Contra Fuenlabrada, en una cancha que aprieta tanto, confiarse se paga con derrota (casi)siempre. Una lástima la falta de puntería, y de intensidad defensiva, de Lofton. Con un poco más habría bastado.

No logro encontrar una relación 100% directa (literariamente hablando) entre los tres resultados y el síndrome de Estocolmo. Aunque víctimas (yo incluido), culpables (yo incluido), inocentes (yo incluido), y empatía (ponerse en la situación del otro), sobrevuelan los tres acontecimientos.

Para dejar de darle vueltas a los hechos, y no hacer mala sangre, me entretengo viendo a los Ivan Brothers de la NCAA. Una forma de dejar de pensar, muy bien editada, y sin relación con el Estu...



Más información, cada poco rato, en twitter.com/sputnikjkb

jueves, 18 de marzo de 2010

March is here!

Hoy comienza el March Madness, baloncesto en estado puro con 65 equipos universitarios de EEUU. Una de las competiciones más atractivas de basket, con un ambiente único, y donde las aficiones disfrutan ante la posibilidad de sorpresas.

El torneo está dividido en cuatro regiones geográficas, con los siguientes cabezas de grupo: Duke en el Sur; Kentucky, en el Este; Kansas, Medio Oeste; y Syracuse, en el Oeste.



Cada equipo y universidad con unas características especiales, con una composición social diferente, y con una trayectoria histórica que defender, o que construir, dependiendo del caso. CBS lo televisa con todo lujo de detalles, y medio país estará pendiente de sus favoritos.

El presidente Obama ya ha declarado su apuesta por Kansas, la gran favorita para llevarse el torneo. El primer presidente afroamericano de la historia del país se une al popular juego de las predicciones para apostar por una final entre Kansas y Kentucky. Obama se refirió al equipo que dirige Bill Self como "un equipo equilibrado", y destacó a su base Sherron Collins: "Siempre me gustan equipos con experiencia en el perímetro". No quedaría bonito apostar públicamente por el turbio Callipari, entrenador de Kentucky, y que cuenta en el equipo con el posible nº1 del próximo draft, John Wall, y con un jugador que habrá que mirar su progresión porque puede ser dominante en un futuro no muy lejano: Lamarcus Cousins.

Duke es un equipo que tiene más historia que posibilidades, al menos éste año. Los Blue Devils, que entrena el seleccionador USA, Mike Krzyzewski (Coach K.), vienen a ser como el actual Joventut, un equipo que depende demasiado de su acierto en el tiro exterior, con gran historia, muy querido, pero que no está en su mejor momento. Sin duda una de las mejores bazas de éste equipo es su afición, los Cameron Crazies son la auténtica versión americana de La Demencia...

Cameron Crazies

Syracuse, los Orange del Oeste, son otro equipo muy querido en la competición. Su entrenador, Jim Boeheim, es un científico del baloncesto. Un tipo que juega con defensas cambiantes en un mismo ataque, y que estudia a los rivales para hacerles daño en sus puntos flacos. Un equipo muy inteligente con un baloncesto muy intenso.

Pero si algo tiene de emocionante el March Madness es que de los partidos a cara de perro, salen resultados sorprendentes. Todo puede pasar durante un partido cargado de emoción y energía. En el próximo SPUTNIK BASKET TIME hablaremos con algún experto que nos aclare todo lo ocurrido en éste marzo de locura.

Mientras dejó una serie de enlaces interesantes:

http://www.ncaa.com/sports/m-baskbl/ncaa-m-baskbl-body.html
http://basketuniversitario.blogspot.com/
http://www.basketamericano.com/

martes, 16 de marzo de 2010

Sergio, Tim Shea, el NY Post y los Knicks.

Cuando Sergio Rodríguez aterrizó en New York todos pensamos que era la mejor opción posible para el Chacho. Equipo descompuesto donde poder aprovechar minutos, reivindicarse, y ganar confianza. La apuesta era peligrosa, la franquicia de Manhattan vive más obsesionada en un futuro ideal con LeBron James como estrella del firmamento, que en lo que se haga esta temporada. Sergio no llegaba sólo, le acompañaba como portada deslumbrante un Tracy McGrady que es una sombra del gran jugador que fue en Houston.


Desde su segundo partido Sergio alcanzó la titularidad de los Knicks sin siquiera entrenarse, reconocía el canario que en unas horas había hablado más con D'Antoni que con sus anteriores entrenadores de Portland y Sacramento. Era muy optimista con el papel que podía jugar en el equipo. Pero los Knicks viven en una locura permanente en la que todo pueda pasar. Sergio ha pasado de ser titular, a reducir su tiempo en cancha, y finalmente a no jugar ni un minuto en la victoria de NYK frente a los Dallas Mavericks, y a disputar sólo 6 minutos en la victoria de ayer frente a los Sixers.

Mientras, Toney Douglas, en el puesto de Sergio, aprovechaba su oportunidad para lograr buenos números. Frente a Philadelphia: 20 puntos y 7 asistencias, además de aliarse con Gallinari en el ataque de los Knickerbokers (21 puntos). Hace unos días leí en un blog neoyorquino que la falta de sincronía entre Sergio y Gallinari podía pasar factura al canario, habida cuenta de que el italiano es una de las pocas referencias de marketing de estos depauperados Knicks.

Ayer en mi cuenta de twitter entró un mensaje de Marc Berman, columnista del periódico sensacionalista New York Post que cubre al equipo desde 1998. Berman se preguntaba, en un artículo publicado en su periódico, sobre la actual falta de confianza de D'Antoni en Sergio, y hablaba con Tim Shea, ojeador durante años para varias franquicias de la NBA y que trabajó con D'Antoni en Phoneix.

Shea, que reside en España y conoce muy bien nuestro baloncesto, es una figura respetada en ambos lados del atlántico, y con mucha experiencia a sus espaldas. Otra cosa es que estemos de acuerdo con lo que opina. Shea se apunta a la teoría de los que piensan que Sergio se fue muy pronto a la NBA, que le falta experiencia, que no domina la dirección del juego, y que tiene un tiro inestable. Su opinión, y el enlace del Post, circuló rápidamente retwitteado por la red, y en el portal Tubasket.com se hicieron eco de sus opiniones. Eso sí, con un error importante, al señalar que es “la prensa neoyorquina” la que cuestiona al canario. Algo que sería como decir que “la prensa madrileña cuestiona a Velikovic”, si, por ejemplo, se publicara una columna crítica sobre el serbio en El Mundo.

En los comentarios del artículo del Post un lector recuerda el caso de Steve Nash. Elegido por Phoneix, pasó luego seis temporadas en Dallas Maveriks donde no brilló especialmente, para luego volver a los Suns y convertirse en el base más determinante de la competición.

No seré yo quien haga de pitonisa y prediga el futuro del Chacho, pero creo que el inmediatismo del éxito que tanto nos gusta por aquí (yo el primero, que titulé desafortunadamente una columna anterior sobre Sergio como Ahora o nunca), quizá no sirva en esta ocasión. De los caóticos Knicks se puede salir con vida, incluso todavía triunfar en ellos.

Yo sigo creyendo que Sergio Rodríguez es un jugador NBA, y espero que sea en unos Knicks menos camaleónicos donde logre el éxito. Veremos qué ocurre.

PD1: En el Gigantes de esta semana publican una reseña de nuestro primer programa de SPUTNIK BASKET TIME. Una buena noticia que llega mientras preparamos la siguiente edición.

PD2: Gran comentario en el New York Post de Mattu defendiendo a Sergio.