
Los aficionados a éste tipo de basket son los familiares de los jugadores, que acuden con una ilusión tremenda a ver qué hacen los chavales. Algunos desconocen el reglamento o no saben los cambios que se han producido en los últimos años. Así no es difícil todavía escuchar a algunos reclamando dobles si un jugador bota por encima de su hombro, por poner un ejemplo. Ocurre que éste entorno más cercano al jugador ejerce una influencia muy importante en el juego, y en la educación, del chaval.
Hoy escuché en un partido como un padre le decía a su propio hijo desde la grada: "pareces tonto", al perder en dos ocasiones el balón. Fue en el partido anterior al que disputaba mi equipo, donde el Cadete D de Estudiantes jugó un gran encuentro frente a Arganda. Los colegiales ganaron jugando muy bien en defensa. El padre de Arganda no tuvo ningún reparo en menospreciar el esfuerzo de su hijo.
Nuestro encuentro (Cadete E del Estu) era el siguiente, también en La Nevera y frente a M.V. Chamartin. Un partido sin mucha historia deportiva, en el que nosotros jugamos rematadamente mal en defensa, sin aplicar ningún criterio, y con poca efectividad en ataque. Sólo cuando en dos breves tramos del partido aplicamos una defensa 1-3-1 logramos recuperar balones y anotar canastas rápidas.
Sin embargo el protagonismo no estuvo donde debiera, en la cancha, sino en la grada. Allí algún padre visitante decidió montar un show de gritos e insultos, la mayoría dirigidos al árbitro, pero también al Estu. Algunos jugadores de Chamartin decidieron contagiarse de un ambiente tan formativo y aplicar la misma receta en la cancha, con dosis de agresividad a destiempo.

Triste historia de un sábado tarde, en que un grupo de adultos decidió restar protagonismo a los verdaderamente protagonistas. Donde además alguno de los jugadores visitantes no participó ni un minuto del encuentro por decisión de su formativo entrenador, y donde resulta que la principal agitadora de la mala educación era su propia madre (¡¡la del entrenador visitante!!).
Ganamos por dos puntos, en un final de infarto que luego derivó en un conato de bronca entre los chavales, culpa de una parte de la grada con deficit formativo. En la charla post partido lo más importante: En ningún caso se insulta o menosprecia a nadie. Ni en la cancha, ni en la grada, ni en la vida. Lo importante es divertirse jugando al ba-lon-ces-to, lo demás sobra.
Estudiantes 79- M.V. Chamartin 77
21-17//9-17//27-17//22-26
PD1: El librillo lo veo más necesario ahora que hace un año. Y subiendo...
PD2: El 99'9% de los aficionados que van a partidos de formación, sean del equipo que sean, se comporta perfectamente. El problema es que el 0'1% hace mucho ruido, y mucho daño.




