Fernando fue canterano del Estudiantes,donde se incorporó en categoría juvenil en 1978. En la web del club se recuerda su recorrido:
Antes había destacado en balonmano y natación en su colegio, el San José, del que se lo trajo al Ramiro el gerente colegial Fernando Bernal por recomendación de Mariano Bartivas.
Comenzó en el juvenil colegial, a las órdenes de Pablo Casado, que se proclamó campeón de España. Pero Fernando era un ciclón y enseguida Codina le dio la alternativa en el primer equipo.
En él se convirtió en un jugador decisivo, dentro de un quinteto que todo aficionado colegial se sabe recitar de carrerilla (Vicente Gil, López Rodríguez “el Sapo”, García Coll, Slab Jones y el propio Fernando) y fundamental para la consecución de uno de los hitos de la historia de Estudiantes: el subcampeonato de liga de 1980-81.
Pese a ser ya, con sólo 19 años, una estrella de la Liga Nacional, no dejó de jugar con las categorías inferiores: fue subcampeón de España junior en 1980 a las órdenes de Mariano Parra, y terceros en 1981 dirigidos por Antonio Gómez Carra. Su último año con la camiseta colegial. Cuentan sus compañeros de vestuario en el junior que ya era un clamor que Fernando se marcharía.
El periodista Ramon Trecet, otro mito del baloncesto de aquellos años, hace un buen repaso a la trayectoría de Martín, a su carrera y su historia, en su blog. Lo recomiendo por la cercanía del autor al jugador, y porque está por encima de los clásicos homenajes. Habla de una personalidad especial, y las dificultades que supuso el irse a jugar a Portland.
Yo le conocí como aficionado cuando ya jugaba en el Real Madrid. Como todos aquellos que se pasan del Estu al Madrid, Fernando era un enemigo directo de los cánticos de la Demencia y del público colegial. Tengo varias imágenes de aquellos derbys. Martín era un jugador de una intensidad impresionate, y muy protestón con los árbitros lo cuál encendía a la grada. La Demencia gritaba “Ana Obregón menudo pendón” y Fernando miraba con cara de odio absoluto a los dementes. Un jugador caliente, que añadía un plus de emoción a los partidos. En aquellos encuentros, antes de que Drazen Petrovic fichará por el Madrid y cuando la Cibona de Zagreb era la bestia negra del equipo merengue, también se cantaba “Si, si, si, me mola Petrovic”. Otro de los referentes geniales de aquel tiempo de basket. Tengo una mezcla de recuerdos de aquellos partidos. Primero en el Magata y luego en el Palacio de los Deportes.
Por encima de aquellos derbys (en los que podía pasar de todo), y tras su regreso de la NBA, ver sus enfrentamientos con Audie Norris y el Barça era un auténtico lujo. Petrovic ya estaba en el equipo blanco y acaparaba el protagonismo. Sin embargo Fernando seguí ahí, luchando y breando en el poste bajo. Sin ser un genio técnicamente, desarrollaba un juego de espaldas a canasta espectacular. Y Norris era su mejor pareja de baile.
Fernando Martín en PortlandEs cierto que su muerte fue un impacto para todo el mundo. No lo digo por seguir la corriente. Yo entonces era un adolescente y me impresionó. Si no recuerdo mal en el siguiente derby, tras su muerte, la Demencia entregó una placa o unas flores a la familia, y el ambiente de aquel partido fue muy especial. Para el mundo del baloncesto fue un shock.
He tenido suerte de conocer a alguna gente del club que coincidió con él en Estudiantes. Me ha sorprendido positivamente algunas de las cosas que me han contado, de su forma de ser, de qué pensaba de la vida, de una personalidad especial. La relación de Fernando con Estudiantes no terminó el día que se fue al Madrid, aunque muchos lo entendimos así.
La historia de Fernando Martín es, también, la de un canterano del Estudiantes, que con un carácter y unas condiciones físicas impresionantes llegó a la NBA. Algo que parecía entonces imposible.
PD: Hablando de canteranos del Estu, Juanchic, jugador de mi equipo, ha abierto un blog para “ir poniendo las estadisticas de cada uno. También voy a poner algunas de las noticias del equipo”. Una gran iniciativa. Vaya desde aquí mi felicitación. Los tiempos han cambiado, pero el baloncesto sigue.
