“Os voy a decir una palabra. Y escuchadla bien, porque va a ser una palabra muy importante:
ba-lon-ces-to”. La frase la pronunció un emocionado
Pepu Hernández, técnico de la selección española de baloncesto, tras el oro logrado por el equipo nacional en
Japón. Pero lo cierto es que hoy, después de aquel triunfo, del posterior segundo puesto en el
Eurobasket de Madrid, y de la medalla de plata en las últimas olimpiadas de
Beijing, la liga
ACB no logra generar unas audiencias de televisión importantes, muy lejos de las cifras alcanzadas por cualquier partido de fútbol, por la fórmula 1 o por los torneos de tenis. Se trata de un fenómeno extraño. A pesar de algunos pequeños cambios en la competición que se han introducido este año, los espectadores siguen sin responder.

La final del pasado Eurobasket, disputado en Madrid, entre
España y
Rusia, retransmitido por
laSexta, batió el récord de audiencia de un partido de baloncesto en nuestro país. El minuto más visto alcanzó los 7.253.000 espectadores, un 41,8% de share. Tanto el Mundial de Japón, como el Eurobasket, que España perdió por un punto en un final agónico, pusieron el foco mediático en un equipo que generó mucha atención. Un ciclo de éxitos que siguió en las pasadas olimpiadas, con
Aíto García Renéses como seleccionador. Por cuota de pantalla, la final de
Beijing arrasó, con un 68%, siete de cada diez espectadores siguieron el partido a través de la cadena pública, a primera hora de la mañana. 2.627.000 espectadores se interesan por una de las mejores finales olímpicas, entre ambos equipos sumaron 225 puntos.

Esta temporada, el partido disputado entre CB Granada y FC Barcelona, retransmitido a través de
La2, de la jornada 29, obtuvo una audiencia media de 436.900 espectadores y una cuota de pantalla del 4,7 %.
En los canales autonómicos los resultados, especialmente en
Telemadrid y
Euskal Telebista, son mejores, llegando a alcanzar, en alguna ocasión, casi el 20% de cuota de pantalla.
Para
Eduardo Portela, presidente de la
ACB, “la liga es un espectáculo deportivo de primer nivel. Las canchas presentan una media de casi siete mil personas por partido y subiendo. Un elenco de estrellas juega en la competición y es altamente competitiva. El resultado de todo ello se refleja en las gestas de la selección”. “No es justa la comparación de las audiencias”, prosigue, “la
selección es el equipo de todos los españoles, y en la
ACB cada español tiene su equipo y sus preferencias”.

La
ACB ha cumplido su 25 aniversario, y está realizando un esfuerzo para dotarse de servicios que enganchen a los consumidores, más allá de unas audiencias que, con la implantación del
sistema digital terrestre y la desaparición del analógico, fragmentarán todavía más la cuota de pantalla. La web
acb.com ha superado los 100.000 usuarios únicos (diferentes) en un solo día, cuenta con 200.000 socios y más de 30.000 foreros, lo que la sitúa como la página de un deporte específico más visitada de España, según datos del portal especializado
alexa.com. Dos de sus proyectos estrella son el juego
Supermanager, una liga virtual en la que un usuario puede confeccionar equipos con los jugadores
ACB y ganar puntos en función de su rendimiento real, y la
acbtv-web, un concepto audiovisual basado en las tecnologías de vídeo por Internet en gran formato, con un nivel de definición muy próximo al de la televisión convencional.
A
Portela, hablar de estas estrategias que se está poniendo en marcha para mejorar el producto le apasiona más que hablar de las
audiencias. “No me gustan las justificaciones”, asegura, “pero sí digo que la audiencia de hoy no tiene nada que ver con la de hace unos años. La oferta de acontecimientos deportivos televisados cada fin de semana es ilimitada”.
En cualquier caso los resultados no son del todo satisfactorios. El quinto partido de la final entre el
FC Barcelona y el
Unicaja de Málaga, en el año
'94, tuvo una audiencia más de cuatro millones y medio de espectadores, con una cuota de pantalla del 32%. Es, hasta el momento,
el partido más visto en los 25 años de historia ACB.

Cierto que eran otros tiempos, que se trataba del último partido de un jugador tan emblemático como
Epi, y, sobre todo, que no había tantos canales de televisión como ahora. Lo cierto, también, es que eran los últimos años de lo que algunos llaman la
‘época dorada’ del baloncesto español, la que comprende entre la famosa medalla de plata de
Los Ángeles ’84 y mediados de los años ’90, cuando finaliza la etapa de jugadores como
Epi,
Corbalán,
Solozabal,
Jordi Villacampa, y un largo etcétera.
En el próximo capítulo: División de opiniones entre protagonistas...
Capítulo 1