miércoles, 21 de noviembre de 2012

Gigantes se hace mayor

En un curso de entrenador que hice hace tiempo con Javier Lería de profesor, el técnico madrileño dijo en medio de una clase técnica: “Gigantes del Basket es nuestra revista”. Por “nuestra” se refería a la revista de todos los que tenemos que ver con el deporte de la canasta en este país. Yo me quedé con aquello como un detalle elegante de alguien que habita con veteranía y conocimiento la comunidad de los más implicados. Un término y un concepto absolutamente cierto, mucho más para aquellos que nacimos para el baloncesto a la vez que la publicación, hace ya 27 años.


Ahora Gigantes abandona su periodicidad habitual de semanario para convertirse en mensual. Hace no mucho decía Clint Eastwood, en una entrevista para El País Semanal, “yo soy de los que leen el periódico y me gustan los libros en papel. Me gusta su peso, su olor”. A mí me ocurre algo parecido. El olor de Gigantes me trae buenos recuerdos, como ya conté en un post hace tiempo. Me ocurre un poco como a Totó en Cinema Paradiso, la sensación de que algunos lugares de mi vida están en sintonía con disciplinas sobre las que sigo manteniendo relación. En el caso de Salvatore era el cine y los rollos de película, en el mío el basket y Gigantes.

Es discutible si este salto que propone “nuestra revista” se tendría que haber realizado antes, pero no cabe duda de que el resultado actual es altamente satisfactorio. En el primer número de la nueva época hay chicha para rato. Una entrevista con estilo a Hettsheimeir realizada por Quique Peinado; una completa guía de la NBA realizada por Antonio Gil y David Carro con apuntes de Antoni Daimiel; unos columnistas de lujo e interés como Miguel Ángel Paniagua y Joan Plaza; y excelentes artículos, desde un punto de vista más reposado que antes, de Miguel Panadés, Carlos Velasco o Fernando Martín. Señala Paco Torres en su editorial “la adrenalina que genera trabajar en una revista con tantos cambios”. Un proceso apasionante que se percibe, a veces en exceso, en este primer número.

Parece una obviedad decir que en estos tiempos complejos para el mundo de los medios de comunicación, cada salto que se da tiene una importancia enorme, porque como decía el mismo Totó lo que queremos es “el mundo”. Sin esa meta los resultados suelen ser tímidos. Cuestión compleja cuando es difícil hacerse un hueco donde apenas hay espacio. En ese sentido espero que la nueva etapa de Gigantes del Basket venga con la intención de comerse el mundillo aprovechando el espacio y el prestigio que ya tiene. Un paso complicado, sujeto a la posibilidad de satisfacer a un número importante de lectores manteniendo los equilibrios de las distintas preferencias del público baloncestistico. Algo nada sencillo además con la diversidad que existe de referencias en internet.


En ese sentido, no soy muy partidario de la política de equilibrios, creo que ayudan a mantenerse pero no a alcanzar el éxito. Espero que Gigantes tenga disposición a la valentía, como así parece. En baloncesto un jugador de 27 años se encuentra en una buena edad de su carrera deportiva. Ya ha demostrado lo que vale y frente a él lo que queda es superarse. Un ciclo intermedio entre los primeros años de profesional y la etapa de desarrollo de la destreza intuitiva de cuál es su mejor rol, con mayor visión del juego, del espacio y del tiempo. Se podría pensar que Gigantes del Basket se encuentra en un momento parecido.

Envejecer bien no es fácil. Ocurre que muchas películas pierden la gracia del primer momento para convertirse en algo más bien ñoño y espeso. A mí me ocurre algo parecido con Cinema Paradiso. Los que nacimos con Gigantes hemos abandonado la programación juvenil para dejarnos llevar por la madurez de otras disciplinas no tan evidentemente ligadas a los partidos, las figuras y los resultados. Nuestras actuales inquietudes -por poner tres ejemplos- pueden ser el diseño, la literatura o los fondos de banquillo. Si Gigantes engancha también con ese público, en mi humilde opinión, el producto pasará de ser bueno a exquisito.

La mejor de los suertes y feliciades a los amigos que están allí. Gigantes sigue siendo “nuestra revista” por méritos propios. Excelente noticia para el baloncesto.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Entrevista Himar Ojeda

Himar Ojeda (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) fue el fichaje sorpresa del Club Estudiantes el pasado verano. Entrenador de formación, tras 17 años en Club Baloncesto Gran Canaria SAD (donde pasó por diferentes puestos incluido el de Entrenador Ayudante), su etapa de director general y deportivo en las Islas Canarias estuvo plagado de éxitos en cuanto a la incorporación de jugadores a la liga ACB. Ahora en Estudiantes asume un puesto que siempre había estado ligado a personas formadas en el propio club madrileño.


Foto: Club Estudiantes

Pregunta: ¿Cómo te imaginabas Estudiantes antes de venir?

Respuesta: La verdad es que lo que imaginaba se asemeja bastante a lo que es. Un club especial, diferente incluso en la organización. Cuando en Canarias jugábamos contra otros equipos la sensación es que sabíamos quién era quién y en Estudiantes no es así, porque tiene una dimensión diferente. Por su historia, en la que hay tanta gente que forma o ha formado parte del Club. Y esa gente no se deja de vincular, quizá sí a nivel organizativo, pero no a nivel sentimental.

P: ¿Y lo sentimental es un valor o es una carga?

R: Yo creo que es un valor, pero hay que enfocarlo bien porque si no se puede convertir en una losa en determinados momentos, sin mala intención, pero que a veces puede ser una carga en vez de ayudar.

P: ¿Cuál es la función de un director deportivo?

R: Marcar la política deportiva del Club, desde arriba hasta abajo. Si el club la tiene es el que debe preservarla y encauzarla si se sale de la línea, o adaptarla a los tiempos o los medios que se tienen.

P: ¿Estudiantes la tiene?

R: Estudiantes la tuvo, no creo que se haya perdido, pero sí que hay que encauzarla de nuevo porque se había difuminado en los últimos tiempos.

P: ¿Cómo planificas la contratación de jugadores de cara al primer equipo?

R: Cuando llego todo se tiene que hacer un poco rápido, porque llego en julio por las circunstancias especiales del equipo y el final de la temporada pasada. Intento planificar siempre empezando por el entrenador y en ese momento tengo varias alternativas en mi cabeza y la primera era Txus Vidorreta, y es una opción que se puede llevar a cabo...

P: Disculpa, ¿por qué Txus Vidorreta?

R: Porque aunque el trabajo tiene que ser global, los tiempos son diferentes. La ACB lleva un tiempo que es mucho más inmediato, de corto plazo y el resto de la planificación de cantera pues lleva otro tiempo, más a largo plazo. Con la inmediatez de las decisiones creo que Txus era el ideal: es un buen entrenador, esta en un muy buen momento y venía de hacer una muy buena temporada con mimbres parecidos a los que aquí le íbamos a poder dar. Un equipo con gente joven y con gente más experta. Además después de hacer una buena temporada nadie le había fichado y era un poco como en el caso de Carl English, le valía también para reivindicarse. Él estaba con hambre de entrenar y ve el proyecto muy ilusionante. A partir de ahí, a mí me gusta componer la plantilla con el entrenador porque creo que el trabajo queda mucho mejor si es compartido por las dos partes. Valoramos el tema de los contratos, la información de ellos y a partir de ahí comenzamos a planificar las necesidades.

P: ¿Sigue siendo la ACB un destino atractivo para los jugadores que vienen de fuera?

R: Sigue siendo un destino atractivo, pero no tanto como antes, ahora hay más competencia. Alemania ahora es un destino muy atractivo para los jugadores porque es una liga que esta creciendo mucho, la organización están muy bien, tratan muy bien a los patrocinadores, son serios pagando y tienen una capacidad económica importante, con lo cuál la liga ha crecido y esta haciendo competencia. Así como Turquía, que siempre ha sido un referente, pero que ahora es un destino muy interesante para los grandes jugadores. Pero a nuestro nivel es más competencia Alemania, para Real Madrid o Barça la competencia para llevarse a un jugador es Turquía.

P: ¿Cómo se convence a un jugador como Kyle Kuric para venir a un club en una situación deportiva complicada en un país con crisis económica?

R: Yo era un jugador que seguía hace tiempo. Le vi en la Universidad, tuvimos en Canarias a Juan Palacios que estudió también en Lousville, le pregunté si le conocía hace dos años, me dijo que sí, que entrenaba con él en verano, le dije que me gustaba -no sé si Juan Palacios le diría algo- y fui a verle algún partido y hablé con él. Todo eso yo creo que generó confianza y cuando su agente le llama porque Estudiantes esta interesado pues ya hay un contacto anterior. Además en el caso de Kyle, aunque parezca sorprendente, es un poco más fácil porque es su primera opción profesional y eso sí que llama la atención, que sea en ACB pues es algo muy importante y atractivo para un rookie y él lo vio como una oportunidad. Hay jugadores con los que no cuesta tanto. Pasó lo mismo con Jaycee Carroll en Gran Canaria, para ellos es una oportunidad para venir a una liga de la importancia de la ACB. Puede ser más difícil con jugadores como Tariq o Carl English.

P: Una de las cosas que me llama la atención de un jugador como Kyle es su buena disposición, se le ve muy cercano a jugadores como Jayson o Lucas, ¿eso son factores en los que te fijas para contratar a un jugador?

R: Él es un jugador joven, tiene la misma edad que Jayson y es más próximo a los jóvenes del equipo. Trato de intentar ir más allá de sus capacidades exclusivas como jugador. Antoine Wright las tenía, pero salió mal. Yo sabía que Kyle era un buen tipo, abierto, afable... intento sacar información de entrenadores que lo han tenido, de gente que lo conoce. Yo en la valoración que hago pienso que es alguien que va a encajar en el grupo. Cuando las grandes empresas van a fichar a un gran directivo que va a tener importantes responsabilidades y va a ser bien pagado, se le hacen muchas entrevistas personales. Nuestros 'directivos' a esos efectos son los jugadores, son los que tiene la máxima responsabilidad, los mejores sueldos y nosotros que somos la empresa fichamos a los directivos sin hablar con ellos... Esta establecido así, hablas con el agente y nada más, pero yo siempre intento antes hablar con el jugador porque así quedan claras las expectativas de cada uno. Y luego esta la sensación que te trasmite el hablar directamente con él, son situaciones que te ayudan a tener más información y yo creo que eso es clave. Luego te puede salir bien o no.

P: Si vemos la fotografía completa de la plantilla, ¿se han cumplido tus objetivos?

R: Estamos contentos. Hemos conseguido una plantilla equilibrada y la mejor posible con lo que tenemos. Creo que mezcla la veteranía necesaria para la liga ACB y da oportunidad a los jóvenes. Estamos equilibrados por puestos, con gente con capacidad de ayudar en cada posición. Una plantilla corta porque son diez profesionales y dos chavales del EBA y eso nos deja un poquito al límite. Pero lo que hemos conseguido no lo hubiésemos creído cuando empezamos a diseñar la plantilla.


Foto: Club Estudiantes

P: Por no hablar de todos, ¿por qué se decide Fisher como última incorporación?

R: Porque las cosas que conoces te dan más confianza que lo desconocido. Aún así no soy sospechoso de hacer de esto un acto de fe, he traído a muchos jugadores que han jugado por primera vez en España. Hay que pensar que tenemos a Jayson y Jaime, que Jaime no jugó mucho el año pasado, que esta todavía en proceso de maduración y de convertirse en jugador ACB. Luego de los aleros que tenemos, Tariq, English y Kuric, el que más podía ayudar en la posición de base -si pasaba algo- era el primero. Entonces ahí hacia falta una mejora, teníamos a Edu, pero no cumplía esas características en caso de necesidad. Josh era perfecto porque le conozco personalmente, yo lo traje a España, él ya hizo ese papel que necesitábamos. Alguien sin necesidad de mucho protagonismo en cuanto a querer minutos o acaparar anotación, porque para eso tenemos a English, a Tariq y a Kyle. Necesitábamos a alguien de un perfil defensivo y que aceptara bien el rol. Y eso sé que Josh Fisher lo iba a cumplir perfectamente.

P: Cambiando de tercio, ¿qué espacio ocupa o crees que debería ocupar el Liga Femenina?

R: El equipo de Liga Femenina 2 creo que esta en un proceso, por la situación que esta atravesando el club, de reconstrucción. Es un equipo eminentemente joven, casi todas las chicas son de aquí menos una, es un equipo que por las circunstancias del club esta tendiendo a tener sólo jugadoras formadas aquí o jugadoras del entorno de Madrid. Creo que ese enfoque no es malo, al contrario, creo que es el acertado. Porque es imposible tener un equipo así en ACB, pero en LF si. Hay que ser realistas, Estudiantes no esta para competir por entrar en las competiciones europeas femeninas o por mantener dos equipos en la máxima élite. Trataremos de competir al máximo, con una estructura en el que las chicas de la cantera vayan evolucionando hasta llegar al primer equipo y que a partir de ahí pueden conseguir cotas superiores como equipo o individualmente.

P: En los últimos partidos del equipo ACB, en el fondo de la Demencia han aparecido pancartas críticas con la política de cantera. ¿A qué lo atribuyes?

R: Es un tema en el que muchas veces tengo que preguntar. Cuando a mí me llaman para fichar yo me reúno porque sé de la particularidad de Estudiantes, me reúno con los dos presidentes y con el director general. Yo les pregunto cuál es el plan y ellos me trasladan que su valoración es que han estado un poco separados cantera y primer equipo, que han ido por caminos que no eran los adecuados y que quieren retomar una estructura única. Es eso precisamente lo que me apetece, pero es un proceso complicado. Yo llego en julio y me pongo con el primer equipo, así que el ritmo para ir adecuando todo es lento. Hablo con los responsables y me voy informando de lo que ha pasado y de lo que pasa, de los que están, de los que ya no están y de por qué no están. Entiendo que la Demencia conoce y reclama ciertas cosas que se han realizado mal, pero yo creo que estamos en un proceso de cambio. Sería injusto tomar decisiones por lo que me digan, hay que ir poco a poco y ver las cosas para, en función de eso, tomar decisiones. El otro día saliendo de Bilbao algunos de la Demencia me decían “eres el mejor fichaje de este año”, y coño, a mí me ha fichado esta directiva, así que será mérito suyo. Hay que dar un poco más de crédito, en cantera hay que recuperar cosas, pero hay otras que no se pueden hacer inmediatamente. Yo pediría cierto margen de confianza para ver cómo caminan las gestiones.

P: ¿Qué importancia debe tener la cantera en Estudiantes?

R: Tiene que ocupar un lugar muy grande. Estudiantes ha sido siempre un referente de cantera y tiene que seguir siéndolo. Para mucha gente de fuera es una referencia, ocurre que nosotros desde dentro somos más críticos. De doce jugadores en el equipo ACB, seis son de la cantera. Soy el primero que dice que probablemente hay cosas que están mal, pero seguimos teniendo seis jugadores formados por nosotros en el primer equipo. Yo creo en eso, Lucas Nogueira ocupa plaza de extranjero y Kyle Kuric tiene 23 años. Eso es una apuesta. A mí Estudiantes me ha fichado no sólo para pensar en el equipo ACB. No se me ha fichado por lo que hice en el primer equipo de Gran Canaria con los fichajes, sino porque además he convertido Gran Canaria en un club de cantera. Para mí es un trabajo enormemente atractivo, formar jugadores que lleguen al primer equipo. Pero ahora todo esta mucho más globalizado, no se puede tener a diez tíos de la cantera y dos americanos. Estudiantes tiene mil niños y niñas en su cantera, y así se consigue que haya mucha gente que le guste el baloncesto, que consuma baloncesto -no sólo de Estudiantes- también de otros equipos y otras ligas. Además estamos tratando de formar personas que es lo que queremos con el baloncesto, también hay labor social y labor formativa para el mundo profesional. Tenemos que ser referencia y mejorar. Esa es nuestra diferencia.

P: ¿Cuál sería el equilibrio perfecto del Estudiantes pensando en el futuro?

R: Me gustaría que el equipo ACB compitiese lo máximo que podamos, no estar en peligro de descenso. Tenemos un presupuesto bajo, pero haciendo nuestro trabajo bien y con un poco de suerte se trata de estar por encima de nuestra posibilidades. Que el equipo ACB se vaya nutriendo de jugadores de la cantera, que seamos reconocibles. No es necesario que todos los equipos de la cantera juguemos igual, cada entrenador debe poner su personalidad, pero sí que tengamos una identidad como club, en cuanto a convivencia entre los entrenadores, en formación, en competir en campeonatos, que podamos además retener a jugadores y entrenadores. Me preocupa perder gente que se vaya a sitios que no deberían ser mejores que el nuestro y en los últimos años se han ido unos cuantos.

P: ¿Cómo se vive en Madrid?

R: Me hacía mucha ilusión vivir aquí. Aunque sólo tengo un año de contrato nos hemos venido con todo, con la mujer, con los niños que van al cole del Estu...

P: ¿Al Ramiro?

R: No, a Las Tablas, porque vivimos allí cerca y la opción que me dieron era esa. Madrid es una ciudad muy apetecible para vivir y para trabajar. Además me da muchas posibilidades de ir a ver baloncesto a Palencia, a Cáceres, a Ávila... También para ver Les Luthiers, Espinete no Existe, el concierto de Sabina o a Pablo Carbonell en la Sala Galileo. La verdad es que muy contento por estar aquí, a pesar de las dificultades que podamos tener en Estudiantes.

martes, 30 de octubre de 2012

Estu es otra cosa

El pasado jueves 25 se presentó en el Magariños al Estudiantes de esta temporada. Al escenario montado para la ocasión iban subiendo los jugadores del equipo ACB por el orden que el speaker iba nombrado, desde el puesto de base hasta los pivots. Cuando Kyle Kuric subió al estrado se situó junto a Jayson Granger, momento que aprovecharon para intercambiar algunos comentarios entre ellos en tono de broma. Jayson y Kyle son de la misma edad y en su conversación la apariencia es que se trataban de igual a igual.


Foto: Club Estudiantes.

Llegados a la quinta jornada de la ACB el equipo colegial trasmite sensaciones olvidadas en el baúl de los recuerdos. Este año por lo pronto no hay manita de inicio ni impresiones ponzoñosas. Y es que si hay una máxima para cualquier equipo de cualquier deporte es aquella que hace referencia a la voluntad de “ser competitivos”. El Estudiantes parece ajustarse a ese presupuesto, manido hasta el extremo como proclama pero nada sencillo de ejecutar.

Un equipo como el Estu necesita que los que vengan de fuera aporten y construyan. No tiene que ver sólo con su calidad individual, sino con su capacidad de mejorar a otros jugadores más jóvenes en cuanto a su técnica y su profesionalidad. Algo imposible con la tripleta que desembarcó en Madrid (mejor dicho en Coslada) la temporada pasada: Antoine Wright, Luis Flores y Cedric Simmons. El primero alcoholizado, el segundo ralentizado hasta el exceso y el tercero con una sensibilidad en las manos que le imposibilitaba agarrar con seguridad un balón de baloncesto. Una auténtica katastrofa que diría un balcánico, que nos llevó al pozo.

Si el grupo de locales no ha cambiado en exceso, y los resultados son óptimos, es porque los recién llegados vienen con ganas de todo. El primero Txus Vidorreta, que da la impresión de gustarse tanto que esta sobrado de bilbainidad, y al que habrá que recordarle dónde esta para que no termine como Sean Connery en El hombre que pudo reinar; luego Carl English que ha adoptado el añorado rol soviético del triple en carrera y el gatillo confiado como argumento para desatascar ataques; pasando por Lamont Barnes que da la sensación de sentirse a gusto en un Club que siempre ha apreciado el 'black power', mucho más si es para bregar bajo el aro; y por último con un Josh Fisher que admite de buen ánimo su rol de obrero en función de las necesidades del equipo.



Foto: Juan Pelegrín.

Mención aparte merece Tariq Kirksay, que de forma meteórica va camino de ocupar el hueco sentimental de otros ilustres foráneos como Pancho Jasen o el mismísimo John Pinone. Cuestión de tiempo.

Queda mucho por ver, pero parece que las convesaciones entre estos y los Jaime Fernández, Lucas Nogueira, Jayson Granger, Germán Gabriel, etc, son fluidas, dentro y fuera de la cancha. Estudiantes es mucho más que el primer equipo, pero no hay duda que se ha pasado de la noche al día en un suspiro. Para llegar hasta aquí se ha resbalado tanto que hay pocos lugares donde agarrarse con confianza, pero con la tranquilidad que supondría una temporada sin sobresaltos se puede reconstruir los cimientos de un proyecto fiable, constante e integral.

Para así seguir yendo al Palacio a disfrutar con un equipo competitivo que da espectáculo. Mérito que habrá que reconocer en buena medida a Himar Ojeda que ha llegado con las ganas de comerse el mundo que antes, hace ya mucho, se presuponía a aquellos que se habían alimentado con las palmeras de Geni y la atmósfera del Magata. Una filosofía que un tipo como Kyle Kuric, nacido en Indiana, uno de los Estados referentes del baloncesto rural estadounidense, parece a simple vista que ha captado a la primera. Afortunados somos.

PD: El filósofo y escritor, ex-ramireño, Guillermo Ortíz ha publicado el libro Ganar es de horteras. Un manuscrito que a primera vista tiene toda la pinta de ser imprescindible para cualquiera que le guste el baloncesto desde miradas poco habituales, mucho más si se es aficionado del Estudiantes.

martes, 9 de octubre de 2012

Los Buscavidas

En El Buscavidas (1961), Paul Newman ejecuta la mayoría de los golpes de billar que luego apararen en el filme. La chulería de Eddie Felson (Newman) le lleva hasta la autodestrucción más inmisericorde en una partida contra sí mismo y el Gordo de Minnesota. La sinergía entre personaje y actor es tan buena que el espectador termina sufriendo por los pecados de Eddie y los castigos del destino.



En baloncesto son habituales los buscavidas, aquellos jugadores trotamundos que normalmente se baten el cobre en ligas menores con la intención de sacarse un puñado de dólares. Tienen mucho menos estilo que Eddie Felson jugando al billar, pero su lógica del negocio no es excesivamente diferente. Jugar partidas y sacar dinero, sin importar dónde. No hay tiempo para preocuparse por la resaca.

Hace unos años María Carolina Pérez y Esteban Gómez Cotorás dirigieron una película documental sobre dos de estos personajes: Tim Jones y Derrick Miller. Al contrario que en la genial película de Robert Rossen, aquí no hay espacio para la ficción. Jones y Miller son dos pobres diablos que en los últimos años de su carrera viajan hasta Chile para hacer lo único que dominan: jugar al baloncesto. Dos jugadores afroamericanos producto de la exclusión del american way of life y sus precipicios. En su periplo hay frío, autobuses nocturnos de manta corta e incomodez permanente, líos con drogas, insultos racistas, frustración, prensa canallesca... incluso cárcel. La película parece más una road movie que un documental.

Rebotes (Chile, 2005) es quizá uno de los mejores documentos audiovisuales sobre las miserias del deporte de la canasta, porque refleja el baloncesto menos evidente, aquel que se juega donde no apuntan los focos, donde los vestuarios son de banquillo duro, ducha de agua fría y billete de vuelta a ninguna parte.

Quizá si Tim Jones y Derrick Miller hubiesen coincidido con Paul Shirley habrían salido mal parados en la valoración del autor del libro ¿Me puedo quedar la camiseta?, pero como ocurre con los personajes auténticos, uno no puede más que lamentar las consecuencias de su destino. Muchos menos juzgarles desde la arrogancia.



Rebotes fue realizada como memoria de carrera de sus autores para la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, y reconocida con el Premio Especial del Jurado 2006 del Festival Internacional de Documentales de Santiago.

Un trabajo periodístico impresionante, un ejemplo para estos tiempos de crisis del sector en el que algunos miran más su ombligo que las evidentes carencias informativas.

Merece la pena verlo. Y luego echar un trago a la salud de los Eddie Felson del mundo, por muy canallas que sean.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Supercopa 2012: Kamikazes vs Tuneladoras

Al Real Madrid de Pablo Laso no se le rasgan las vestiduras por mantenerse fiel a sus principios. Una lógica que se agradece en el plazo corto de los campeonatos de cara o cruz. Velocidad de vértigo, impresionante juego de perímetro y fabuloso descaro en ataque. Ingredientes con los que se ha llevado por primera vez la Supercopa de la liga ACB-Endesa. Un triunfo cuyo principal mérito es precisamente que no hay reinvención sino continuidad -para alegría supongo de su parroquia- y en el que el MVP Rudy Fernández encaja como anillo al dedo en el equipo, una vez abandonada su relación de fijo-discontinuo en la NBA.


Al Barça por el contrario, se le han notado algunas de las alérgias que le provoca el juego kamikaze, aquel que ataca sin miedo a estrellarse guiado por el ansia de victoria y el talento, del Real Madrid: 95 puntos a la que se consideró hasta no hace tanto "la mejor defensa de Europa" es muchísimo.

Cierto que en el equipo culé faltaban pronombres como Juan Carlos Navarro y Sarunas Jasikevicius, pero parece que si hay algo que encaja mal Xavi Pascual es el -aparente- desorden. Lugar en el que precisamente el Madrid sabe latín.

Y es que la Supercopa, aún siendo un torneo menor, es una buena muestra de lo que será la presentación en sociedad de los dos equipos que se presuponen favoritos a luchar por la liga ACB.

A pesar de este primer diagnóstico, todavía es pronto para determinar cuestiones como si fue acerada, o no, la salida de Tomic; la incorporación de jóvenes en el Barça como Abrines y Todorovic; o la contratación Slaughter y Jawai en cada frente de batalla...


Lo que sí parece evidente, es que las dos principales referencias mediáticas-deportivas de este país, Real Madrid y Barça, también cuentan entre sus obligaciones con llegar a lo más alto de la competición más difícil: la Euroliga. Escenario en el que triunfan boxeadores de puntos y aguante, más que de gancho contundente y rápido.

En el baloncesto europeo de autor han triunfado aquellas producciones que han logrado tener entre el reparto a pesos pesados de la mejor interpretación en la pintura: Ocurrió con Obradovic cuando se alineó con Michael Batiste para lograr tres Euroligas y probablemente ocurra con Ettore Messina, en su regresó a Moscú donde ya logró dos campeonatos de Europa, con Nenad Krstić como valuarte en la zona moscovita.

El sábado en Zaragoza se veía mucho pasilleo y teléfono entre los directivos del Real Madrid. Ignoro si sería porque estaban cerrando la contratación de Rafa Hettsheimeir o porque estaban buscando cincos en las páginas amarillas.

Sea como fuere, para integrarse en Europa con éxito (hablamos de baloncesto) hacen falta muchos kilos y mucha personalidad en el juego interior. Dos cuestiones que el Barça posee en la reencarnación agilizada -desde las distancias- del mítico Audie Norris, y su poderoso trasero, que representa el australiano Jawai. Un peso pesado capaz de hacer un rápido balance defensivo o de cambiar las bombillas de cualquier pabellón a pesar de tener el físico de una tuneladora.

Con casi todas las cartas encima de la mesa, y a punto de empezar la partida, el Real Madrid se ha llevado la primera mano, quizá la más fácil.

A partir de ahora, se admiten apuestas.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Sólo es el principio?

En el mundo al revés que vivimos resulta que un multimillonario esta triste y todos se preguntan por qué. Más allá de un posible mal de amores social provocado por el ego, la cuestión parece ser “deportiva”. Motivo suficiente para llenar páginas y consultar a sicólogos en prime time. Realidad y protagonismos mediáticos espalda contra espalda.



Sólo es el Principio (Francia, 2010) es una película documental grabada en un colegio público de Illè de France, cuyos reales protagonistas son niños de tres y cuatro años atravesados por su condición multicultural y la aparente precariedad de sus familias. La trama se desarrolla alrededor de un taller de filosofía que realiza una de sus profesoras a lo largo de dos años en el aula. Lo que se busca es que los alumnos “piensen por sí mismos” y los temas que se someten a debate son el amor, la libertad, el liderazgo, la inteligencia, la muerte...

En el mundo al revés que vivimos resulta que en los equipos de formación del Real Madrid de baloncesto, la mayoría de los entrenadores provienen del Estudiantes. Y son varios los que crecieron para la causa en el patio del Ramiro de Maeztu. La mayor de las paradojas es que están allí porque no se les quiso en Serrano 127 y sí en la Castellana. Ocupada la metodología del club de cantera por la cienciología, la histórica filosofía colegial -sea lo que sea eso- importa un pimiento. O eso parece.

También las formas: Da igual que un entrenador grite en arameo a todas horas -para desconsuelo de padres y jugadores que acumulan temporadas de quejas- que si tiene un buen enchufe seguirá dirigiendo equipos; poco importa que haya entrenadores soeces con altanería de caca, culo, pedo, pis, que, a pesar de sus evidentes errores, se les comentará “estamos satisfechos con tu labor”; es indiferente que se desperdicie a entrenadores titulados y contrastados, lo que se busca es una línea uniforme dentro y fuera de la cancha cohesionada alrededor de amiguismos de carrera...


Así pasan los días en La Nevera, cada vez más acostumbrados al frío foráneo, cada vez más alejados de las aulas de Antonio Magariños, viviendo más preocupados por las apariencias que por la calidad o la pedagogía. Por supuesto, sin aprendizajes de la escucha como el que practican niños de tres y cuatro años de edad en la película. El tuerto es el rey.

La maestra de la guardería Jacques Prévert que refleja el documental se llama Pasaline Dogliani. Es muy posible que si viviera en España andaría triste con lo que ocurre alrededor de nuestra educación pública (fuese cuál fuese su postura) y su desconsuelo tendría escaso eco en los medios. Ignoro como van las cosas en un país que hace de la educación bandera, pero Jean Pierre Pozzi, uno de los dos directores de la película, habla de ella como una mujer con “personalidad, generosa y entusiasta”. Azouaou, Abderhamène, Louise, Shana, Kyria o Yanis son algunos de los nombres de los niños protagonistas. En un momento del filme uno de ellos dice: “hacerse el interesante no es lo mismo que ser inteligente”.

Hace unos días, hablando con un entrenador de cantera -con pasado colegial- del Real Madrid, me comentaba algunas de las dinámicas que aplican en la casa blanca y parecían interesantes e inteligentes. Cuestiones que no tenían tanto que ver con la economía como con la planificación. Triste evidencia del contraste, cuando mientras tanto nosotros en el Estu estamos derribando activos a golpe de escopeta de feria.

En Sólo es el Principio la cuestión principal tiene que ver con la potencia de hablar, de escucharse, de hacerse preguntas, para así aprender colectivamente sin excesivas mediaciones. Precisamente lo que algunos pocos isleños (en sentido geográfico) apuntan como una buena pedagogía para la formación en baloncesto. Valores que están en las catacumbas de quién sabe dónde del baloncesto que por lo general habitamos. Soy consciente de que la situación se hereda de las purgas cainitas de tierra quemada y nula información de puertas afuera que se instalaron en el Club en los últimos años, producto de una bicefalia en la gobernabilidad que fue desastrosa en algunos aspectos.

Lo cierto también es que en el escueto mundo al derecho no es justo generalizar. En el Estu también queda buena gente, buenos entrenadores y voluntades difusas de cambio. Por no hablar de un montón de jugadores y jugadoras con ilusiones no tan distintas a las de los alumnos del taller de filosofía franceses. De lo que aquí se habla -más allá de algunas actitudes infames consentidas y conocidas- es de métodos, no de personas.

Y es que no puedo callarme cuando lo inquietante, observando con atención lo que se mueve por detrás de la fotografía, es una deriva que quizá sólo es el principio.

PD1: Dejo en barbecho mi humilde -y tíbia- trayectoria como entrenador de formación en el Estudiantes, por motivos que nada tienen que ver con lo que se pueda deducir de la lectura de este post. Labor lætitia nostra.

PD2: “El éxito de la película es el valor de la transmisión y el despertar del pensamiento crítico”. Revista Cahiers du Cinema.

PD3: El Estudiantes ACB, en esta temporada de resurrección asistida, apunta maneras de equipo fogueado y sereno. Motivos suficientes para estar confiado en un año sin excesivos sobresaltos. Eso ayudaría a que las amarguras no fuesen tan amargas...

PD4: Sea como fuere: yo te quiero Estudiantes, aunque no ganes ni a las canicas...

sábado, 1 de septiembre de 2012

Carne Cruda Realidad

Tomás Fernando Flores, nuevo director de Radio 3 tras los últimos cambios en RTVE, justificaba el cese del programa Carne Cruda señalando que se producía porque “ni cabe en Radio 3 ni se corresponde con el rigor necesario en una emisión pública”, además de señalar que el programa que dirigía Javier Gallego es, en su opinión, “sensacionalista” y propio de una “radio pirata”.


En una época en que desgraciadamente las opiniones cuentan más que los argumentos, la confirmación de algo que parecía previsible en los últimos tiempos es un jarro de agua fría a los oyentes de Radio 3, por más que alguien quiera pensar que los damnificados son sólo aquellos que gustan de las Radios Piratas. Emisiones que por cierto, tienen la virtud de estar realizadas por lo general por amantes voluntariosos de la radio. Un formato en recesión en estos tiempos de monopolios comunicativos.

En 1977 Las Ediciones de La Piqueta publicaba un pequeño libro titulado De qué va el rock macarra, escrito por Diego A. Manrique. En el texto, el conocido 'crítico musical' señalaba que “las formas que mejor representan la experiencia de vida urbana de un altísimo porcentaje de los jóvenes son aquellas que acentúan los elementos tradicionales del rock: volumen, ritmo pesado, agresividad, tensión, impacto, rebelión, sexo, desafío, identificación entre músicos y público...”

En la misma colección publicaba en esos años Jesús Ordovas un libro titulado El Rrollo. Dos autores que seguro muchos oyentes echaran en falta en la actual Radio3, atacada por las derivas hacia el predominio de las músicas del mundo, entendidas estas desde un concepto amplio del término y no sólo desde su acepción discutible como estilo; el buenismo humanitario a golpe de susurro y retórica bienintencionada; o la cadencia plomiza de los locutores recargados en su propia sabiduría, con escasa chispa en su oratoria e incapacidad para transmitir. Poco queda de aquella Radio3 que enganchó con el público a golpe de calidad musical y personalidad propia no hace tanto.

En pleno Siglo XXI se cierre un programa como Carne Cruda que precisamente retornaba a esas características. Milton Mezzrow, músico de jazz que complementaba su virtuosismo tocando el clarinete con oficios como contrabandista y “traficante de la mejor marihuana de Harlem”, señalaba en 1927 lo aburrido que sería “para cualquier músico con alma permanecer sentado en la cadena de montaje de una sinfónica. […] En el diccionario de cualquier músico de jazz, sinfonía significa esclavitud. El jazz y la libertad son sinónimos”.

La sinfonía ahora debe ser el “rigor necesario en una emisión pública”, y la actitud de Javier Gallego un reproche frente a los que pretenden que vivamos en sociedades de marionetas que se mantengan con mayor o menor gracia en la cadena de montaje. En la nueva RTVE ya no hay margen para el periodismo de voz propia, aquello fue un espejismo democrático efímero. Se ha regresado a la lógica de que las reglas las impone el dueño del balón. Desdichado tiempo en el que las expresiones disonantes se quieren limitar a un buzón de voz. Por mucha indignación que haya, nunca habrá respuestas, habla chucho que no te escucho. Las opciones que nos quedan las barruntó Lou Reed en Perfect Day: “damos de comer a los animales del zoo. Después una película y luego a casa”. Terrible paisaje.

Me queda la duda de si el “sensacionalismo” se refiera a la música o al mensaje del locutor. Igual es que, utilizando las teorías de Manrique hace 35 años, ya no es el momento ni del “impacto” musical ni mucho menos de la “identificación entre músicos y público”, cualidad que había logrado Javier Crudo en estos tres años en las ondas de Radio3. Y es que Carne Cruda se realizaba desde la calidad técnica y la independencia. Poco mérito en una sociedad narcotizada a golpe de radio fórmulas y mediocridad informativa. La determinación de los oyentes para apoyar el programa en redes sociales y a pie de calle es una muestra de que lo que se pierde es mucho para una parte de la población. Algo que casa mal cuando el “interés público” es que todos podamos ver el fútbol y cantar los goles cuando lo diga el locutor.

Otra avión que se marcha a no sabemos dónde. Siempre nos quedará París.

PD1: Aquí dejo el programa que se emitió el 22 de agosto pasado para hablar de mi libro 'El Ritmo de la Cancha', una grabación que fue un lujo gracias a la atención y el cuidado de Javier Gallego.

PD2: Mucho me temo que esto es un nuevo empujón en la dinámica de acabar con Radio3 por la exterminadora política del aburrimiento. Arma de notable éxito en estos últimos años. Suerte a los que siguen y valen.