miércoles, 30 de junio de 2010

Sarajevo

“Ella sabe también como él que no existe eso de tener cuidado, que los hombres de las montañas pueden matar a cualquiera, en cualquier parte, siempre que quieran, y que la suerte, el destino o lo que sea que decide quién vive y quién no, no ha favorecido en el pasado a aquellos de los que podría decirse que tuvieron cuidado”

Steven Galloway
El violonchelista de Sarajevo



El 3 de abril de 1993 una expedición de jugadores de baloncesto rompió el cerco de Sarajevo para jugar el Europeo de Alemania. De madrugada el grupo cruzó la pista del aereopuerto de la capital de Bosnia para tomar la única ruta de salida que había de la ciudad. Corrieron sin mirar atrás, en cualquier momento un francotirardor (un hombre de la montaña) podía ajustar su arma hacia alguno de aquellos intrépidos que quería salir de la muerte y la miseria para reivindicarse como personas, habitantes, y jugadores de baloncesto. Uno de aquellos jugadores era Samir Avdic, que luego jugaría en Unicaja de Málaga a las órdenes de Javier Imbroda.

Un par de años antes se había iniciado el proceso de desintegración de Yugoslavia, la otrora potencia del baloncesto internacional comenzó a desgranarse en pequeñas repúblicas independientes, sin que los jugadores tuvieran casi tiempo en diferenciar a sus antiguos compañeros de equipo como nuevos contrincantes en los campeonatos de selecciones.

Jure Zdovc fue el primero en marcharse del conjunto plavi en el '91. Durante el Eurobasket de Roma, tras los tres primeros partidos, Zdovc anunció en la cena que tenía que abandonar el equipo, puesto que su país ya no era para el que estaba jugando. Eslovenia se había independizado. En aquél equipo estaban Kukoc, Radja, Divac, Paspalj, Savic, Danilovic, Djordjevic, Perasovic... Pocos se habían preguntado hasta entonces por su origen. Hasta ese día nadie había mirado el lugar de nacimiento del otro, o lo que es peor, “su origen étnico”. Yugoslavia se llevaría la medalla de oro, y aquella noche, en aquella cena, Juro Zdovc se retiró con lágrimas en los ojos. Sería sólo el principio.

Nenad Markovic, que jugó en la ACB con Llíria, Joventut, Valencia, Estudiantes o Murcia me contaba, en un café donde se junta la gente del basket Bosnio, que los jugadores yugoslavos “éramos amigos, y daba igual el origen de cada uno de nosotros. Había gente que teníamos familiares de distintas comunidades y orígenes, y aquello era una locura para un grupo de jugadores jóvenes. Yo tuve que salir de Sarajevo para no participar en la guerra, porque era imposible para mí verme en la situación de tener que disparar contra los que hace poco habían sido mis amigos”.

Otros: políticos lamentables, militares sin conciencia, y medios de comunicación de dudosa ética, no tuvieron ningún complejo a la hora de agitar miedos, mentiras, y rencillas. La guerra se extendió por casi todo el territorio de la ex república de Tito y la infamia llegó a todos los rincones. Sarajevo fue la ciudad más afectada. Ejemplo antes del conflicto de convivencia multicultural, con una gran diversidad étnica y religiosa, soportó el asedio más largo en la historia de la guerra moderna, que duró del 5 de abril de 1992 hasta el 29 de febrero de 1996.

Se estima que de las más de 12.000 personas perdieron la vida y 50.000 resultaron heridas durante el asedio, el 85% de las bajas fueron civiles.

Mirza Delibasic luchó desde el primer día, primero, por evitar que la barbarie llegara hasta su ciudad, y, más tarde, por exigir al mundo que aquello no quedara en la impunidad y el olvido. Su grito tuvo poco eco en una “comunidad internacional” poco preocupada por una región que había perdido su interés geoestratégico de antaño. En Alemania, durante aquel campeonato, Mirza ejercía un cargo en la federación y se sentaba en el banquillo, junto al entrenador, Ibrahim Krehic, al frente de la recién creada selección de Bosnia, formada por los habitantes que desde puntos inconexos de la ciudad había llegado para cruzar el aeropuerto juntos, bajo el fuego de 'los hombres de las montañas'. El que había sido genial jugador del Real Madrid, y héroe del baloncesto bosnio, animaba a sus jugadores a saltar a la cancha por sus familiares y amigos. Sin apenas entrenarse quedaron octavos, para mayor gloria de sus conocidos, que seguían de forma precaria las informaciones que llegaban a la ciudad de un grupo de supervivientes como ellos.

Mirza volvería tras el campeonato a Sarajevo, a las bombas, la a indiferencia del mundo, y a la muerte. “Allí tengo a mis padres, mi hermano, a mis amigos. Hemos decidido luchar hasta que muera el último, porque somos gente de bien”, decía en declaraciones a un medio de comunicación.

Delibasic era de Tuzla, la única ciudad de Bosnia no gobernada nunca por nacionalistas, pero que fue sitiada por los serbio-bosnios. El 25 de mayo de 1995, el Ejército de la República Srpska (serbo-bosnio) bombardeó una zona de reunión de jóvenes en una parte de la ciudad llamada Kapija. 71 personas resultaron muertas y más de 200 heridas. Todas las víctimas eran civiles y la mayoría tenían entre 18 y 25 años. Más dolor para las espaldas de un auténtico “gentelmen” dentro y fuera de las canchas.

Mirza Delibasic

Mirza falleció en diciembre de 2001 en Sarajevo, su ciudad, donde todavía hoy es un héroe y donde compartió horas de tabaco y tragos con su gran amigo el músico Davorin Popovic, que se marchó unos meses antes. Parece ser que lo tenían hablado. Amigos inseparables de barra, artistas de distintas habilidades. Hoy los dos están juntos, tumba con tumba, en el cementerio que domina la ciudad, y en una parque donde su rastro te lleva hasta un maravilloso bar que funciona como sede social del Bosna KK, el equipo de basket de la ciudad, donde Mirza hizo de todo y enseño a futuros jugadores a ser “buenas personas, y dar siempre el 100%”.

En estos días he estado con Danko Delibasic (el hijo de Mirza), con Samir Avdic, con Nenad Markovic, y con otras buenas gentes del baloncesto. Hice muchas entrevistas y poco a poco iré tratando de ordenar el trabajo de una semana muy intensa. También en Belgrado pude acercarme a la realidad más impresionante del baloncesto europeo hoy en día. Ya os contaré. A todos los que conocí les debo un enorme agradecimiento.

“Puedo decir que la guerra pasó y que gracias a Dios estoy vivo, que viví en Sarajevo cuando llegó todo aquello. Pero fue muy duro, se rompió todo, los sentimientos y la lógica del día a día. Caen bombas, hay francotiradores, pasas hambre, no hay electricidad y apeas agua… Pero el entusiasmo por intentar sobrevivir nunca paró. Yo sabía que algún día llegaría la paz. En ese tiempo, cuando estábamos aquí, cuando caen bombas, y conocidos y amigos mueren no puedes creer que realmente este pasando”, comentaba Samir Avdic.

Él, que tuvo que hacerse el muerto junto al cadáver de un amigo alcanzado por un francotirador, sabe que la vida puede cambiar en cualquier momento, y que la ética de las personas, sean del origen que sea, esta por encima de las miserias de las guerras, y quienes las provocan.

PD: Todo el trabajo realizado formará parte de distintas entrevistas que espero poder publicar, y, en último caso, de un capítulo para un libro que estoy preparando sobre Historias del mundo y el baloncesto.

14 comentarios:

Santi dijo...

promete la cosa visto que esto solo es la introducción y ya es genial. Ya nos irás contando

darkover dijo...

Bienvenido, estoy de acuerdo con Santi. Promete, y mucho.

Así que esperando ansiosamente las próximas entregas.

Y cuando se edite el libro tienes un comprador fijo.

Anónimo dijo...

Hola Jacobo
Tus "pupilos" deben sentirse confiados y seguros con un entrenador como tu, que no sólo escribe sobre baloncesto. Y tambien tendrian que sentirse orgullosos de que los entrene una persona sensible al dolor humano, que tambien forma parte del deporte y forma jugadores.
Excelente esta primera entrega.
Un saludocordial
Edgardo

Anónimo dijo...

Muy bueno, Jacobo, el mejor que has escrito.
También contabas con buenos mimbres, pero hay que ir a buscarlos.
un abrazo,

Luis

Mo Sweat dijo...

Sencillamente espectacular... cuando todo esto esté terminado, va a ser un gran libro, un libro que deberían leer todos los aficionados al baloncesto... por que no siempre hay que recordar sólo la cara amable de las cosas...

Como dijo una vez álguien muy sabio, los que olvidan los errores, están condenados a repetirlos.

Saludos.

sraly dijo...

Bestial, abrumador. Qué ganas de leer las entrevistas y el libro cuando se publique. Enhorabuena por el trabajo, por el esfuerzo, por la capacidad, por la brillantez, por las ganas, gracias por acercarnos a la vida a través del baloncesto. Un abrazo, grande.

Almanzor dijo...

Inmenso! Simplemente genial! Muchas ganas de ver recopiladas todas esas historias de baloncesto y guerra, muertes y dolor, con grandes nombres como protagonistas.
Sarajevo, la París de los balcanes la llamaban. En fin...

Saludos y gracias por estas historias.

profesorguapito dijo...

No pares, sigue sigue.
Un fuerte abrazo!!!

ML dijo...

No veo el momento de leer la siguiente entrega,… deseando el libro… sin duda y como dicen otros comentarios de lo mejor que has escrito…
;)

Chus dijo...

....parece muy lejano y pasó hace menos de 20 años.
Una visión diferente y necesaria y ademas con el baloncesto de protagonista.
Muy bueno.
Esperando proximas entregas¡¡

Serrasalmus dijo...

estuve trabajando en la Republika Srpska en 1999 y no me gustaría que demonizaras a los serbios (como habitualmente se hace)

La realidad es muy compleja, no hace falta decirlo.

Un saludo de un ex jugador y entrenador de basket, dedicado ahora a otros deportes.

Jacobo Rivero dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Me alegro que os haya gustado. Como díce Serrasalmus en el último comentario, no es una cuestión de demonizar a unos u otros. Todos los dirigentes de las diferentes repúblicas cometieron gravísimos erróres que llevaron a una guerra injusta y cruel. En Sarajevo estuve en casa de un amigo que había vivido y trabajado en Banja Luka (República Srpska -serbobosnia-) y comentaba maravillas de mucha gente que había conocido allí. De igual manera yo en Belgrado he recibido un trato excelente. En el libro y los trabajos que salgan de ésta visita trataré de no recurrir a los tópicos.

Un saludo, y muchas gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

Simplemente genial!
un saludo desde croacia

MINI MONI dijo...

me quito el sombrero crackkk. un abrazo. recuerda lo del reglamento-folleto para ´´fathers´´.un abrazo.