lunes, 10 de agosto de 2009

25 años después...

Recuerdo madrugar para ver el partido. Los Angeles'84 eran mis primeros Juegos con conciencia de (muy) joven espectador. Una olimpiada algo descafeinada por el boikot que los países de la órbita soviética realizaron, negándose a participar. La Unión Soviética argumentó que no existían garantías suficientes de seguridad para sus atletas, en una época en que el deporte era una de las armas de la guerra fría. En realidad la postura del Kremlim era la respuesta al boikot abanderado por USA cuatro años antes a las olimpiadas de Moscú. Sólo Rumanía, extraña excepción, y Yugoslavia, disidente del socialismo de la URSS, participaron como representantes de las llamadas dictaduras del proletariado. No era un tema menor, en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, los países que ahora no participaban habían ganado el 58% del total de medallas de oro .


En baloncesto era evidente que faltaba un enemigo que podría haber cambiado la historia, la URSS que entrenaba Gomelski habría podido poner en aprietos incluso a la selección USA, en su propio territorio. Pero la política nos privo de ver a los soviéticos en Los Angeles. Una lástima.

Sin embargo esa circunstancia no restaba mérito al equipo que entrenaba Antonio Díaz Miguel. El entrenador, que dirigiera a la selección durante 40 años, era un tipo muy particular. Para empezar se presentaba con un aspecto adelantado para su época, en la que sus estrambóticas gafas eran el reflejo de una personalidad todavía atípica en la sociedad de los '80. Gran conocedor del baloncesto americano, presumía de su estilo de vida, nada habitual en el mundo del deporte español de entonces. Un auténtico moderno que aportó muchos conocimientos a nuestro baloncesto, gracias en buena parte a su amistad con entrenadores como Bobby Knight o Dean Smith. Polémico y difícil, Díaz Miguel también salió del Estu.

De la plantilla mis favoritos eran los jugadores del Barça. En especial Nacho Solozábal y Andrés Jiménez. Del primero sus cambios de velocidad, su manejo de balón, y su tiro con la izquierda me fascinaban, y del segundo su versatilidad como ala-pivot. Definitivo en el caso de Jiménez para admirarle, era que además de buen jugador de basket, dibujaba comics.

La verdad es que el primero no se lució en exceso ni en la semifinal, contra la Yugoslavia de un jovencito Petrovic, ni en la final. En cambio Jiménez hizo dos partidazos.


Tengo los dos partidos grabados y alguna vez los veo. La semifinal es espectacular. Un partido en que la selección jugo un gran baloncesto frente al equipo plavi, donde entonces estaban Delibasic, Cosic, Kikanovic o Dalipagic. La final es un partido extraño. Cuando lo veo pienso que ni España lo hacia tan mal, ni USA lo hacia tan bien. No ha envejecido mal ese encuentro. Y eso que sus devenires yankees, con Michael Jordan a la cabeza, seguido de Ewing o Mullin fueron maravillosos.

Recuerdo bien es que ese día ya sentía una emoción brutal por el baloncesto, y que ahora, 25 años después, sigo teniendo esas sensaciones. En parte me autoconsuelo pensando como Woody Allen plantea en Annie Hall, que por encima de la discusión intelectual, la plástica de la competición deportiva es difícil de igualar como espectáculo.

Para Allen fueron los Knicks de los '70, para mí la luz llegó con los partidos del Estudiantes en el Magata, y aquella final en el Fórum de Los Angeles. En 1984.

PD: Hoy en el diario El País, Epi e Iturriaga mantienen un muy interesante diálogo sobre aquella plata olímpica, en un artículo que firma Robert Álvarez. Lo podéis ver aquí.

6 comentarios:

Mo Sweat dijo...

Saludos, Jacobo.

Una fecha histórica donde las haya para el baloncesto español; después de aquello el baloncesto ganó mucha popularidad en nuestro país, curiosamente mucho más que tras los éxitos recientes, aun mayores.

Jacobo Rivero dijo...

Buenas Mo.

Sin duda aquello marco a una generación que puso la base para que el baloncesto ocupe un espacio muy importante en nuestra sociedad.

Aquel equipo, aquel partido y aquella época, generó una atención impensable hasta entonces.

Además marcó un 'estilo' de juego propio, y en ese sentido sí creo que fue más importante que el momento actual.

lukkas dijo...

Gran crónica. Podias ilustrar un día sobre aquel baloncesto soviético de la guerra fría que suena lejano.

No te estoy llamando viejo:-)...

Jacobo Rivero dijo...

No me llames viejo...llamamé demente!
lerelerele

javinit@gmail.com dijo...

Gran idea lukkas, venga JKB un poco de baloncesto RUSO!!!

Jacobo Rivero dijo...

"A lo RUSO a lo RUSO..." Javinit, un día te grabaré cuándo dices eso en un partido y lo cuelgo como enganche para hablar del basket soviético :-)

En serio, seguro que un día hablamos de Volkov, Tarakanov & company. (

PD:no todo fueron lituanos...