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lunes, 22 de agosto de 2011

MVP Rose, de Englewood a La Casa Blanca

Englewood es una zona caliente de la parte sur de Chicago, un lugar donde abrirse camino y destacar no es tarea fácil. Según el censo de Estados Unidos del año 2010, la tasa de pobreza de Englewood es del 46% y la de desempleo del 20%, más del doble de la media nacional. La sinfonía de las balas, los altos índices de criminalidad, y la economía basada en el trapicheo es lo habitual. En esa realidad es donde creció Rose juntos a sus tres hermanos, educados únicamente por su madre Brenda Rose.


Derrick Rose (1988) desde su etapa de high school ya apuntaba a futura estrella del baloncesto. Al contrario de lo que ocurre con otras jóvenes promesas del guetto que sobresalen luego en la NBA, Rose no se ha convertido en un personaje distante y engreído. En un encuentro organizado en Madrid por la marca que le patrocina, Adidas, MVP Rose atendió a los medios de comunicación con paciencia y simpatía.

Cuando llega el turno de hablar con Rose confiesa que “más que cansado estoy un poco aturdido, a veces llega un momento que no sabes ni dónde te encuentras”. El número 1 del draft de 2008, elegido por Chicago Bulls, lleva una carrera fulgurante en la NBA. En su primer año fue Rookie of the year; al mando del equipo ha devuelto a la franquicia de Illinois a los playoffs; y, esta última temporada ha logrado llegar a la final de la conferencia Este (para caer 4-1 ante Miami), siendo elegido el MVP de la liga regular más joven de la historia de la competición.

Naciste en una zona complicada de Chicago, ¿qué importancia tiene en tu carrera tu origen?

Nacer en Chicago me ayudó a ser lo que soy hoy en día. Siempre he recordado de dónde vengo y a la comunidad que pertenezco, cuando puedo voy a Englewood con mi familia y veo a mis amigos. Mi madre prepara comida para gente sin hogar todos los jueves, y mis hermanos también colaboran allí en todo lo que pueden. Estamos muy unidos porque crecí allí, y aunque es una zona difícil es importante seguir cerca de tu gente.

¿Quién ha sido tu inspiración en todo este tiempo?

Mi madre. Definitivamente es la persona que más me ha aportado en la vida. Ella me ha sabido conducir en el camino hacia el éxito, y eso es genial, porque nos educó para ser buenas personas y responsables.



También es habitual verte participar en los programas sociales de NBA Cares.

Si, es muy importante devolverle a los fans el apoyo que te dan. Cuando ganas, pero también cuando pierdes o te equivocas, ellos siempre están ahí. Para la gente de la comunidad es muy importante ver que uno de los suyos ha llegado a lo más alto, y dar una imagen positiva es fundamental para muchos chicos que quiere llegar a ser como los jugadores de la NBA, porque ellos son el futuro.

Llevar la camiseta de los Bulls también es una responsabilidad por estar en el mismo equipo donde triunfó Michael Jordan…

Estar en Chicago es genial, pero hacerlo después de que allí haya jugado Michael Jordan es un estimulo para trabajar más duro. Con él la franquicia vivió unos años estupendos, y yo trato con mi esfuerzo de devolver a los Bulls a ese lugar. La figura de Jordan es un estimulo para trabajar fuerte por alcanzar lo que él consiguió con el equipo.

¿Crees que los Bulls podrán luchar por el anillo de campeones?

Creo que estamos cerca. Será un trabajo duro, pero pienso que tendremos nuestra oportunidad y todos estamos muy motivados por llegar a luchar por el anillo. Este año frente a Miami nos faltó un poco de experiencia pero estamos en el camino correcto.

¿Cómo es Tom Thibodeau como entrenador?

Thibodeau es genial, trabaja mucho. Es capaz de estar viendo vídeos hasta las tres o las cuatro de la madrugada para preparar partidos. No tiene mujer ni hijos, y dedica todo su tiempo al baloncesto y el equipo. Los jugadores le respetamos mucho.


Hace justo ahora un año jugaste con el presidente Obama un partido de baloncesto en La Casa Blanca, junto con otros grandes de la NBA como LeBron James, Dwyane Wade, o Carmelo Anthony, ¿cómo fue aquello?

Que Obama nos llevara a La Casa Blanca para jugar un partido y celebrar su 49 cumpleaños fue una de las mejores experiencias de mi vida. Fue una señal de mucho respeto para mí, pero también para la gente de Chicago porque él allí tiene mucho apoyo. Él trabajó mucho para la gente de Chicago antes de ser senador, y luego cuando se presentó como candidato a la elección de presidente la gente le devolvió el cariño que había mostrado por la ciudad. Obama es el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos y es una gran esperanza para todos.

PD1: Esta entrevista la he publicado en NBAmaniacs.

PD2: En estas entrevistas tienes cinco minutos para hablar con el jugador, así que decidí primar los aspectos más humanos que otras cuestiones como el lockout o sus aspiraciones personales. Rose fue extremadamente correcto y amable, y le regalé una camiseta del equipo de baloncesto de Lavapiés, algo que agradeció.

domingo, 10 de julio de 2011

Agel Ring, Kech Nguoth, Majok Mangar...

Sudán del Sur es el último país en incorporarse oficialmente a la comunidad internacional. El panorama del territorio que gobierna el cowboy Salva Kiir es desalentador: el 85% de la población analfabeta; el 90% vive con menos de un dólar al día; y la tasa de mortalidad infantil es escandalosa. La división del territorio entre el norte y el sur tiene mucho de conflicto étnico y religioso, pero también, de lucha de intereses alrededor de un petróleo que pretenden muchos tutores externos.


Desde el Acuerdo General de Paz, de 2005, Sudán del Norte y del Sur comparten los ingresos del crudo, pero la amenaza de una nueva guerra no se descarta, toda vez que sobre el terreno parece que esa equidad no se esta cumpliendo y que las tensiones entre los antiguos vecinos -con mezcla de habitantes en uno y otro territorio- no están resueltas. Sudán del Sur tiene otro reclamo, mucho más modesto para la economía, pero motivo de orgullo para el país número 55 del continente africano: el baloncesto.

El lunes 11 de julio, alrededor de los fastos organizados estos días para celebrar la creación de la nueva república, habrá un partido de la nueva selección de baloncesto sursudanesa contra la selección de Uganda en Juba, la recién estrenada capital del país.

Agel Ring es uno de los jugadores veteranos del equipo de Sudán del Sur. Con 30 años refleja las visicitudes que ha vivido su generación. Cuando tenía seis años, él, junto con su familia, caminó durante tres meses a un campo de refugiados en Etiopía. Seducido por las promesas de las comidas regulares y un futuro plagado de victorias, honores, y medallas de hojalata, Ring se unió a una unidad militar del sur. Tenía ocho años y ya era un niño soldado. Una realidad que afecta, según datos de Amnistia Internacional, a cerca de 300.000 menores en todo el mundo. Después de salir de la unidad, se dirigió a un campo de refugiados en Kenia y comenzó a jugar al baloncesto allí. Su capacidad para este deporte, como ocurre con muchos de sus compatriotas de la etnia dinka -una de las más altas del planeta- eran excepcionales.


Kech Nguoth, otro miembro de la selección, de 23 años, también comenzó a jugar el deporte en un campo de refugiados en Kenia. "Quiero hacer algo para la construcción de la paz a través baloncesto" señalaba en un artículo de la agencia japonesa asahi.com. Para ambos esta es una oportunidad para dejar atrás años de guerra y exilio, y que alimenta la esperanza de un mejor tiempo de vida. Para ellos, en buena parte, alrededor del baloncesto.

Hoy mismo, en un artículo publicado en el diario El País, y firmado desde Juba por José Miguel Calatayud, hablaba del espacio para el "optimismo" de los nuevos ciudadanos, y se refería al partido de baloncesto y a Majok Mangar, jugador de 20 años, “una de las mejores promesas del equipo surdudanés de baloncesto”, en palabras del periodista, que señalaba: “en el pasado había muchos problemas y lo cierto es que también ahora. Pero cuando e lunes me vista la camiseta de mi nuevo país y salga a la pista será un sueño hecho realidad y espero que la gente esté orgullosa de nosotros”.


Lo dijo Nelson Mandela con claridad hace años, y sirve para Agel Ring, Kech Nguoth, Majok Mangar, sus familias, sus amigos, y sus vecinos (sean del norte o del sur): “sueño un África en paz consigo misma”.

Sólo queda que aquellos que desde hace décadas mueven los hilos de la gobernabilidad africana en función de sus propios intereses dejen de saquear impunemente el continente.

Entonces habrá también mucho que celebrar.

PD1: En febrero ya escribí sobre el Slam Dunk de Juba, en el artículo titulado 'Mangistu Deng y la cancha Nimra Tilatá', con fotografías del The New York Times. La cancha es la misma donde mañana se disputa el partido contra Uganda.

PD2: Ni que decir tiene que Manute Bol es la gran referencia del basket sursudanés, no sólo por sus tiempos de gloria en la NBA, sino también por ser un firme defensor de la lucha de su pueblo. Fallecido Manute, el jugador de Chicago Bulls, Luol Deng es el héroe indiscutible del nuevo país, que además cuenta con una lista de jóvenes promesas algunas de las cuáles ya están probando suerte en universidades de EEUU.

jueves, 26 de mayo de 2011

Crossover y Craig Hodges

El crossover es uno de los movimientos más espectaculares del baloncesto, un doble cambio de mano para librarse del defensor para generar un tiro sin oposición, un pase, o una ventaja en el dribling. Requiere mucha coordinación en el manejo, y no es nada fácil de realizar en jugadores grandes porque funciona a través de un bote de balón muy bajo, donde el equilibrio del cuerpo es fundamental. Una de las jugadas favoritas del streetball pero también una de las acciones más bonitas de ver en un partido de competición. Antonio Vázquez, director de la Revista Oficial de la NBA en España, ha colgado en twitter este vídeo realizado por The New York Times sobre el crossover, donde algunos de los jugadores de la NBA hablan sobre quién es el que mejor lo realiza.



¿Cuál es vuestra opinión? ¿Quién es el mejor en la NBA y en la ACB?

En 1992 Craig Hodges se presentó en la Casa Blanca con un Dashiki, una vestimenta típica africana, cuando los Chicago Bulls visitaron a George Bush (padre) tras lograr el campeonato de la NBA. Una forma de protestar por la situación de la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Aquel gesto levantó una enorme polémica, entre otras cosas porque el bueno de Hodges no se cortó al incluir en su crítica la apatía de Michael Jordan hacia su comunidad. Hodges no era un cualquiera, ganador durante tres años seguidos del concurso de triples de la NBA (1990/91/92) logró dos anillos con Chicago.

Tras su visita reivindicativa Hodges se quedó sin equipo, un veto motivado por su postura. "Esto es una guerra. La pobreza en las ciudades es infernal, sólo hay que mirar a la calle. Y entonces estamos nosotros ahí... ¿Cuánto dinero ganamos cada noche? ¿Cuántas vidas podríamos cambiar? Por eso, los deportistas tenemos la responsabilidad de hablar", declaraba a The New York Times en 1992.

En 2005 su antiguo entrenador en los Bulls, Phil Jackson, lo repescó para el roster de técnicos de los Lakers para entrenar el tiro. El maestro Zen incorporó a un auténtico especialista, que apuntó muy fino en una liga donde no gustan las reivindicaciones. Allí donde las recientes declaraciones de Douglas-Roberts todavía escuecen.

Ahora el grupo de hip hop Rebel Diaz recuerda la hazaña de Craig Hodges con este temazo.

Mientras tanto el baloncesto sigue. La ACB, con unos playoff algo desapercibidos, anda en broncas, y habrá que ver cómo termina la guerra abierta entre los clubes y su presidente, muchos cambios en el horizonte y un futuro incierto. En la NBA la final entre Dallas y los Miami pondrá frente a frente al mejor jugador europeo de todos los tiempos, Dirk Nowitki, y los Beach Boys de LeBron & Cia en una final de contrastes, Texas vs Florida. Pero cuidado, porque la amenaza de lockout cada día parece más real y eso puede ser dinamita pura. David Stern y Eduardo Portela tendrán que hacer auténticos crossover si quieren evitar situaciones complicadas. Y eso no es nada fácil.

PD: Mañana empieza la Final Four de la categoría sub 21. Lo tenemos realmente jodido, pero lo vamos a intentar con todas las ganas del mundo.


En la página web del Club Estudiantes se puede leer este artículo de Santi Escribano sobre el equipo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Patrick Ewing Christmas Day. 1985-1986

Patrick Ewing fue elegido en el draft de la NBA de 1985 en la primera posición por New York Knicks, con un contrato estratosférico para un rookie. En su primer año sus números fueron de 20 puntos, 9 rebotes y 2 tapones por partido, lo que le hizo ser elegido rookie del año.

Esa misma temporada los Celtics de Boston recuperaron el dominio en la competición. En la temporada regular lograron 67 victorias y tan sólo 15 derrotas. La incorporación de Bill Walton, junto al crecimiento de Ainge, devolvería al equipo a su máximo esplendor. En su cancha los Celtics lograron un impresionantes record, al ganar 40 partidos de los 41 disputados como local, en una temporada que ganarían el anillo derrotando a los Houston Rockets de un joven Hakeem Olajuwon y de Ralph Sampson.

El 25 de diciembre de 1985, en el Madison Square Garden, y frente a aquellos Celtics de Larry Bird, Ewing reivindicó su dominio bajo los aros, e hizo de aquella noche un momento especial para la memoria de los neoyorquinos...



Un año después...

Llegaba al Madison otro jugador muy esperado por Ewing, y por los aficionados de los Knicks: Michal Jordan. Ambos ya habían coincidido en su etapa universitaria. En la final de la NCAA de 1982 ante Georgetown Hoyas, Jordan dio la victoria a los Tar Heels con una canasta de dos puntos en suspensión a escasos segundos del final para llevarse el campeonato, el primer éxito en su impecable carrera profesional. En el equipo rival se encontraba Patrick Ewing. Jordan recibió una beca para jugar al baloncesto en la Universidad de North Carolina, donde se especializó en geografía. En su primer año fue entrenado por el mítico Dean Smith, y fue nombrado el mejor jugador de primer año de la temporada (ACC Freshman of the Year), promediando 13,4 puntos por partido con un 53,4% en tiros de campo. Por entonces, Jordan era prácticamente un jugador dominante en la pista aunque, aun así, los Tar Heels no estaban liderados por él, sino por James Worthy, futura referencia de los Lakers e integrante del Salón de la Fama.

El 25 de diciembre de 1986, Jordan y Ewing se vieron las caras en el Madison. Jordan, que nació en Brooklyn aunque cambió pronto su residencia por North Carolina, dejó aquella noche detalles de su excelencia, como ocurre con todos los grandes jugadores que visitan Nueva York, pero no fue suficiente...



PD: Un último asunto. Os dejo un tema absolutamente delicioso, de Charles Sheffield, dedicado al gran Mo Sweat, a su blog, y a su música.

Disfrutarlo como yo hice está mañana.